Capítulo 7. El almuerzo
Ágata estaba conversando muy a gusto con su abogado y su doctor, en realidad estaba buscando el momento para abordar el tema que de un tiempo para acá le inquietaba, el de buscar a sus sobrinos. Cuando por fin estaba decidida a decirle al abogado el porqué lo había mandado a llamar y lo que ella tenía pensado hacer, en ese momento entraron a la sala en fila India Rigoberto, Cleotilde y Serafina, cada uno con una bandeja en la mano.
Ágata se quedó extrañada en verlos llegar a los tres al mismo tiempo, por lo que no esperó en decir lo siguiente:
- Pero qué significa ésta comitiva? se puede saber por qué tanta gente para servir el café? (estaba sorprendida viéndolos a cada uno colocar en la mesa de centro el café, las galletas, el azúcar y la leche como si ésto no pudiera hacerlo una sola persona).
Rigoberto fue el primero en comentar tratándo de justificar la presencia de los tres en la sala:
- Es que usted y sus distinguidos invitados se merecen todas las atenciones, además lo hacemos con gran gusto, no es así? (preguntó abriendo los ojos y mirando a Serafina y Cleotilde quienes respondieron al unísono):
- Por supuesto que sí!
Ágata en medio de su madurez a sus 85 años, al mismo tiempo era una mujer muy ingenua y le costaba mucho darse cuenta de la malicia de algunas personas. Ella confiaba mucho en todo el mundo, para ella todos eran buenos y más si se trataba de la gente que trabaja para ella. Así que lo que dijo Rigoberto a ella le pareció fascinante y noble de su parte.
Mientras tanto el abogado y el doctor se miraron algo incrédulos ante las palabras del mayordomo, sin embargo hicieron caso omiso y a continuación degustaron del café y las galletas.
Cleotilde aprovechando su presencia en la sala ya que no salía casi nunca de la cocina, le dijo a Ágata:
- Doña Ágata ya está listo el almuerzo especial que usted mandó a preparar para el abogado Don Alejandro. (Ágata aún más extrañada con la actitud de sus sirvientes, dijo):
- Pero de qué almuerzo especial me estás hablando Cleotilde? si yo no he mandado a preparar nada. O al menos no recuerdo haberlo hecho. (Cleotilde inmediatamente respondió):
- Serafina me dijo que usted había ordenado un almuerzo especial para recibir al abogado Don Alejandro y bueno yo hice lo que me ordenó, que por cierto me quedó riquísimo. (Dijo mientras miraba a Serafina quien supuso había inventado todo eso para congraciarse con el abogado)
Serafina agregó:
- Claro que sí lo ordenó doña Ágata, verdad Rigoberto? (Serafina inmediatamente miró a Rigoberto mientras le hacía señas con los ojos para que éste le siguiera la corriente).
- Rigoberto exclamó:
- Ah claro que sí Doña Ágata, no lo recuerda? Usted me dijo que lo llamara para invitarlo a almorzar y aprovechar a hablar con él lo de la here...... eh....ujum ujum.....(Rigoberto estuvo a punto de decir que era la herencia y trató de disimular comenzando a toser para después continuar) bueno la verdad no sé qué asunto importante tenía que hablar con él.
Ágata estaba preocupada puesto que ella no recordaba absolutamente nada de lo que le estaban diciendo, sólo venía a su mente cuando ordenó a Rigoberto que llamara al abogado ya que tenía un asunto importante que hablar con él.
Entonces pensó que debía apurarse en decirle lo que estaba planeando con respecto a sus sobrinos, antes de que su memoria la traicionara y no pudiera hacer nada con respecto a quién dejar su fortuna.
El médico se preocupó porque en ver que ella supuestamente no recordaba haber ordenado el almuerzo, pensó: "Ummmm pero no contaba con esto, si ella está perdiendo la memoria sería muy peligroso esperar más tiempo para hacer el dichoso testamento, porque qué voy a hacer si se le olvida que me tiene que dejar la fortuna mí? algo tengo que hacer, ella tiene que estar en perfecto estado mental y físico para hacer el testamento, después que lo haga qué importa que pierda la memoria."
Por su parte el abogado se alarmó al ver que a doña Ágata se le estaban olvidando las cosas, así que pensó: Ay caramba! pero ese testamento hay que hacerlo pero ya! porque si la memoria le está fallando a la vieja ésta, es muy capaz de no poder recordar quién soy yo? y entonces me quedo sin herencia?"
Por su parte doña Ágata sintió que en vista de que se le había olvidado que había ordenado el almuerzo, entonces agregó:
- Bueno dispensen por favor, ya que todo está listo entonces pasemos a la mesa a degustar ese plato tan exquisito que preparó Cleotilde.
Rigoberto, Serafina y Cleotilde se miraron entre sí, el doctor y el abogado estaban algo extrañados de lo que estaba pasando, sin embargo decidieron seguir las órdenes de Ágata y fueron todos juntos al comedor.
Serafina y Cleotilde fueron corriendo a la cocina a preparar todo para servir la comida, mientras Rigoberto se quedó en el comedor esperando las órdenes de Ágata.
El doctor y el abogado se sentaron uno en frente del otro y Ágata en la esquina de la mesa..
- Rigoberto por favor pueden servir la comida. (Ordenó Ágata).
Rigoberto fue a la cocina a buscar a Serafina y decirle la orden de Ágata, ella estaba junto a Cleotilde terminando de ordenar los ricos platos que iban a llevar al comedor..
Los tres se vieron y Serafina dijo:
- Bueno en vista de que no podemos quedarnos los tres en el comedor, tú Rigoberto tienes que estar pendiente de lo que se hable allí, tenemos que saber cuál es la razón por la que la vieja mandó a llamar al abogado y sobre todo saber a quién le va a dejar la herencia, porque no cabe duda que esa reunión es para eso.
- Muy bien querida Serafina, yo voy a estar pendiente, pero me temo que te vas a decepcionar cuando sepas que el único heredero seré yo..(dijo Rigoberto con mucha seguridad).
Cleotilde agregó:
- Ya no vayan a empezar, no podemos ponernos a discutir de nuevo, al contrario debemos unirnos para saber qué va a pasar con la herencia, o no se han dado cuenta de los dos buitres que tiene doña Ágata a cada lado? Esos también deben estar detrás de la fortuna de la vieja, así que no podemos bajar la guardia, nosotros somos tres y ellos dos, así que tenemos que picar antes que ellos.
Por supuesto que eso que estaba diciendo Cleotilde era algo muy acertado, ellos también podían estar esperando el famoso testamento y peor aún, ellos estaban aún más cerca de Ágata y el abogado en especial podía hacer trampa y cambiar todo a su favor. Así que lo más recomendable era que se unieran a pesar de que no estaban dispuestos a compartir ni una silla de los bienes que alguno recibiera.
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