Capítulo 10. Los cuatro Mosqueteros

Capítulo 10. Los cuatro Mosqueteros

Todos se preguntarán sobre el paradero de los cuatro sobrinos de doña Ágata, pues Paula, Mildred, Esteban y Jairo se encontraban viviendo justamente en aquel pueblito de Bejuma, en una casita muy humilde que se estaba cayendo a pedazos.

Lamentablemente las cuatro hermanas de doña Ágata no habían corrido con la misma suerte de ella, puesto que se casaron con hombres del mismo pueblo que desafortunadamente las hicieron vivir en medio de la pobreza y al final cada una enviudó heredando sólo miseria y deudas, luego ellas con el tiempo también fallecieron dejando a sus hijos en la más absoluta pobreza, sin un techo y con el triple de las deudas.

Esa casita donde vivían los cuatro sobrinos pertenecía a un hombre muy adinerado que vivía en el pueblo, se llamaba Edmundo Montero era dueño de haciendas, caballos, hectáreas, tenía mucho ganado y prácticamente mucha gente del pueblo dependía de él porque les daba trabajo en sus empresas y prácticamente era visto como el mandamás de toda la zona. Justamente los cuatro sobrinos estaban trabajando para él y a cambio de eso les otorgó vivir en esa casita siempre y cuando se mantuvieran a su servicio, de lo contrario los ponía de patitas en la calle.

Paula y Mildred eran las que se encargaban del aseo y la cocina en aquella inmensa hacienda, mientras que Estaban y Jairo, eran los peones a los que Montero hacia trabajar como unos verdaderos esclavos.

Trabajaban todo el día en la hacienda para luego al final de la tarde irse a dormir a la casita donde vivían, que quedaba relativamente cerca de allí.

Realmente llevaban una vida de muchas carencias y pasaban mucho trabajo, lo que les pagaba Montero era una verdadera miseria que no les alcanzaba ni para comer, pero éste les decía que estaban bien pagados con la casa que les había dado para vivir. Se ayudaban con las sobras de comida que quedaban en la cocina, ya que tanto Mildred como Paula, tenían que cocinar no sólo a Montero y su familia, sino a todos los empleados de la hacienda. Era un trabajo esclavizado y a veces no se daban abasto, por lo que llegaban a la casita directo a dormir, el cansancio y la falta de una buena alimentación los tenía muy débiles.

En una tarde al finalizar la faena diaria de trabajo, iban los cuatro caminando rumbo a su casa, Esteban rompe el silencio y les dice a sus tres primos:

- Tengo los pies hinchados, ya estos zapatos no me aguantan más, miren el hoyo que se hizo en la parte de abajo, siento que casi camino descalzo.

Jairo por su parte exclamó:

- Yo también tengo los pies desechos he caminado todo el día buscando agua, limpiando las caballerizas, esto es insoportable, ya no aguanto más seguir trabajando para ese viejo explotador.

Paula en ver las quejas de cada uno de sus primos agregó también:

- Y ni hablar de todo el trabajo que hay dentro de la hacienda, entre la limpieza y la cocina no me alcanza el tiempo, tengo las manos destrozadas de tanto pelar verduras y lavar la loza. Es inhumano.

Mildred que era la menor de los cuatro no pudo quedarse callada e inmediatamente agregó también su queja:

- Pues qué dicen de mi que me toca la limpieza de toda la hacienda, lavar 8 baños, ordenar las 10 habitaciones y recoger todas las porquerías que dejan Don Edmundo y su familia. Realmente es muy agotador y encima no estamos bien alimentados. Siento que me voy a desmayar.

Esteban en ese preciso momento recordó que su madre siempre le había hablado de que tenían una tía Llamada Ágata y la cual era muy adinerada, pero que cuando ésta se casó y se fue del pueblo más nunca tuvieron contacto con ella. Esteban no esperó más y comentó:

- Recuerdan que nuestras madres tenían una hermana llamada Ágata y que según decían era millonaria, qué será de la vida de esa tía nuestra? La verdad sería muy beneficioso que pudiéramos encontrarla y que por lo menos nos ayudara un poco a tener una vida más digna.

Paula respondo:

- Ja! ni siquiera ha de saber que existimos, si no se ocupó de nuestros abuelitos cuando más lo necesitaron, cómo pretendes que se va a ocupar por nosotros?

Esteban le respondió:

- Bueno nada se pierde con intentar saber dónde está.

Jairo que era el menos optimisma de los cuatro, hizo un comentario ácido como era su costumbre:

- Ya dejen de pensar en esa viaje canuja que según nuestras madres ni los cinco maridos que tuvo la aguantaron y los pobrecitos pasaron a mejor vida. Además esa vieja debe tener todos los años que tenemos nosotros juntos en edad, a lo mejor y ya hasta se fue a hacerle compañía a los cinco maridos.

Mildred respondió:

- Pero de estar viva debe tener muchísimo dinero, porque mi madre me contó que cada uno de los maridos eran millonarios y todos le dejaron una herencia, se imaginan? y además creo que nunca tuvo hijos.

Paula se quedó pensativa después de ese comentario de Mildred e inmediatamente Esteban la tocó por el brazo como haciendo que reaccionara porque estaba como en otro mundo.

- Eyyyy Paula aterriza! a dónde fuiste? después de lo que dijo Mildred te quedaste como inerte.

Paula exclamó:

- Pero acaso no se han dado cuenta? de existir todavía nuestra querida tía Ágata, si ella no tuvo hijos, los parientes más cercanos seríamos nosotros cuatro, tomando en cuenta que ya debe estar anciana, es decir que si está a punto de estirar la pata nosotros por derecho a ser sus sobrinos, tendríamos que heredar su jugosa fortuna y suponiendo que ya esté en el otro mundo con sus cinco maridos, entonces tendríamos que ir a reclamar esa herencia antes que alguien más se nos adelante. No creen?

Mildred, Esteban y Jairo, se quedaron pensando en el comentario de su prima, viéndolo desde ese punto de vista, ella en el fondo tenía razón. Nada se perdía con intentar averiguar y buscar el paradero de esa tía millonaria.

Esteban dijo:

- Pues a mi me parece una magnífica idea el intentar dar con el paradero de nuestra tía, porque total qué más podríamos perder? Si ya hemos perdido todo. Creo que es mejor hacer un esfuerzo y unirnos para tratar de salir de esta miseria.

Jairo agregó:

- Y cómo se supone que vamos a hacer para salir de este mugroso pueblo a buscar a nuestra queridísima tía millonaria? No tenemos ni medio centavo para comer, mucho menos para hacer un viaje sin saber a dónde ir, porque también hay que tomar en consideración que la vieja esté viva y que se encuentre en el país.

Mildred preguntó:

- Y de dónde vamos a sacar dinero para salir a buscar a nuestra tiita? O no han pensado que de salir a buscarla tendríamos que dejar el pueblo, el mugroso empleo con el tacaño de Montero y encima el único techo que tenemos. Qué pasaría si todo resulta un fracaso y no encontramos nada? No podremos regresar aquí, ya no tendríamos trabajo, ni casa.

Esteban que era el más ambicioso y el mayor de los cuatro primos, dijo:

- Pues se me ocurre una idea!

- Cual? (respondieron los tres al unísono)

- Pues muy fácil, podemos tomar prestado algo de dinero de Don Montero qué les parece?

Paula respondió:

- Ay claro que no! ese viejo tacaño no nos va a prestar ni un quinto. No sueñes con eso.

Estaban le respondió:

- Y quién te dijo que el viejo Montero se va a enterar de que le vamos a quitar prestado?

Inmediatamente los tres primos quedaron viendo fijamente a Esteban, no podían creer lo que pretendía hacer. Así que comenzaron a discutir entre ellos, hablaban al mismo tiempo sin escucharse, lo que ocasionó que Esteban con un sólo grito los callara a los tres.

- Ya callense todos!!........ Acaso no quieren salir de esta miseria en la que vivimos? además ese viejo de Montero le sobra tanto el dinero que no se va a dar cuenta que le vamos a tomar prestado sólo una parte para poder tener para el viaje cuando salgamos a buscar a la vieja, digo a nuestra querida tía Ágata.

Los cuatro se miraron entre sí y luego asintieron con la cabeza, pero Paula agregó un comentario muy acertado en el que todos estuvieron de acuerdo.

- Ok primito Esteban, apoyo esa idea de quitarle "prestado" al viejo Montero para buscar a nuestra tía, pero propongo que antes de echarnos a la aventura, averigüemos bien con algunas amistades de nuestras madres, es más con las viejas chismosas del pueblo que conocieron a nuestra familia, para ver si ellas tienen alguna idea de dónde puede estar nuestra querida tía. Porque no podemos salir de aquí sin saber a dónde ir, mucho menos gastar el dinero que le vamos a quitar al viejo Montero y arriesgarnos a no tener un resultado positivo, no les parece?

Jairo que siempre tenía algo negativo que decir, por primera vez estuvo de acuerdo. Agregando:

- Pues voto por esa idea que acaba de tener mi primita Paula, si nos vamos a arriesgar a quitarle plata al viejo Montero, tenemos que darle buen uso. Si vamos a salir del pueblo, tiene que ser con la seguridad de saber a dónde vamos.

Los cuatro se unieron, hicieron un círculo ente ellos y dijeron como los tres mosqueteros pero con la diferencia que ellos eran cuatro:

- Todos para uno y uno para Todos!!! A buscar a la vieja!! (Gritaron a la vez).

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