Capítulo 12. La fianza
El abogado se había ido al pueblo en donde se encontraban detenidos los cuatro sobrinos, tomando en cuenta las influencias que tenía doña Ágata por ser una mujer poderosa económica y socialmente, el abogado pagó una fianza que hizo que los dejarán inmediatamente en libertad, bajo la responsabilidad de la anciana.
Estaban los cuatro divididos en dos celdas, una enfrente de la otra, Paula y Mildred en una y Esteban y Jairo en la otra.
De pronto vieron llegar al mismo policía que los encerró y les dijo:
- Prepárense golondrinas que van a salir en libertad. (diciendo esto comenzó a abrir las rejas de las celdas).
Los hermanos se quedaron sorprendidos viéndose entre sí, no comprendían qué estaba pasando, por qué después de haber sido acusados de ladrones y con las manos en la masa, ahora los dejaban en libertad.
Esteban inmediatamente preguntó extrañado:
- Pero por qué nos sueltan? qué está pasando?
Paula agregó:
- Sí expliquenos por qué nos dejan en libertad? no será ésto una trampa del viejo Montero para después darnos matarile.( Diciendo ésto hizo una señal con el dedo pasándoselo por el cuello como si se lo estuviera cortando).
El policía quien era un tipo obstinado y amargado, les respondió a los cuatro:
- Bueno palomitas si se quieren quedar y pasar Navidad en ésta jaula por mi no hay inconveniente, así me hacen compañía. (Dijo mientras hizo un movimiento cerrando de nuevo la reja de la celda).
Inmediatamente todos respondieron al mismo tiempo:
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO por favor!
Mildred exclamó:
- Señor policía no les haga caso a mis primos es que están nerviosos por eso actúan así. (Mientras decía esto, le peló los ojos a Paula en señal de que se callara, total lo importante era salir de esa celda maloliente no importaba cómo y en qué condiciones).
Jairo tampoco se quedó callado y también exclamó:
- Si señor agente no les haga caso, pero por favor saquenos de aquí.
El policía volvió a abrir la reja y les dijo:
- Muy bien palomitas siganme pero en silencio.
De esa forma salieron los cuatro sobrinos caminando en fila India detrás del policía hasta llegar a la recepción de la jefatura donde los esperaba un hombre elegante, muy bien vestido y fumandose un cigarrillo.
El policía se dirigió al hombre elegante y le dijo:
- Aquí están las palomitas fuera de su jaula, espero que se haga cargo de ellos y los obligue a portarse bien, porque de lo contrario aquí los esperaré con ansias para que pasen la navidad en este hotel cinco estrellas. (Mientras decía eso les guiñó un ojo y les sonrió sarcásticamente).
El abogado aspiró de un sólo jalón el cigarrillo para luego soltar el humo en las caras de los sobrinos mientras miraba lo fachoso que se veían con esas ropas sucias y rotas, encima no se habían bañado por lo tanto destilaban un olor desagradable y el abogado al acercarse sólo los miró con asco y desprecio.
Los sobrinos comenzaron a toser con el humo del cigarrillo que prácticamente les echó en la cara y estaban callados viendo al extraño hombre caminar alrededor de ellos, mirándolos como si fueran un fenómeno de circo.
Hasta que por fin el abogado se sacó el cigarrillo de la boca y rompió el silencio diciendo:
- Vaya vaya vaya! miren la pinta que traen los cuatro. (Los miraba de arriba abajo)
Esteban que era el más alzado de los cuatro le preguntó:
- Y usted quién es?
El abogado sonrió con una sonrisa malévola mientras respondió a la pregunta de Esteban:
- Me llamo Alejandro Mata, soy el abogado y representante legal de doña Ágata Aristiguieta de la fuente viuda de Araiza.
Los cuatro primos se quedaron con la boca abierta al escuchar el nombre de su tía, no podían entender qué hacía ese abogado allí y cómo se había enterado del paradero de ellos.
Paula sorprendida le preguntó:
- Pero cómo? usted es el abogado de nuestra tía Ágata? pero cómo es posible que usted esté aquí? cómo nos encontró?
Mildred la más tímida de los cuatro estaba tan impactada que también exclamó:
- Osea que le robamos al viejo Montero para nada, porque nos metieron presos y resulta que la tía Ágata fue quien nos encontró.
Paula volteó a ver a Mildred con un gesto de que se callara la boca y le apretó el brazo mientras le decía:
- No robamos, sólo lo tomamos prestado para poder buscar a nuestra tía, no es cierto muchachos. (Miró a Jairo y a Esteban para que confirmaran lo que estaba diciendo).
Ambos asintieron con la cabeza, mientras Estaban dijo:
- Siii claro así fue! Sólo tomamos el dinero prestado un ratito nada más, porque lo pensábamos devolver.
El abogado que de por si estaba obstinado de estar en ese pueblo buscando a los que prácticamente le iban a quitar la fortuna que ya él creía suya, les dijo:
- Bueno bueno bueno! ya basta de hablar tantas tonterías, escuchenme muy bien los cuatro, su tía doña Ágata los ha estado buscando desde hace tiempo, así que contrató a un investigador privado para lograr dar con su paradero y al enterarse de que estaban presos, inmediatamente pagó la fianza para que pudieran salir de esa posilga. Esa es la razón por la que estoy aquí.
Esteban preguntó:
- Pero y ahora qué? nos mandó a buscar, nos sacó de la cárcel y qué sigue?
Jairo agregó:
- Sí es verdad ahora qué sigue? porque no tenemos a donde ir, la casa donde vivíamos pertenece al viejo Montero y después de haberle robado.... digo...de haberle quitado prestado ese dinero no podemos regresar allí.
Paula dijo bajando la mirada:
- No tenemos sino la ropa que traemos puesta.
El abogado exclamó tapándose la nariz:
- Sí ya veo y por cierto les sale un buen baño a los cuatro.
Los sobrinos al escuchar al abogado decir eso haciendo un gesto de repulsión, comenzaron a olerse como corroborando qué tan mal olían.
Luego el abogado para terminar de darles la información proveniente de doña Ágata, leyó el documento de excarcelación donde salían los nombres de los cuatro, les dijo nombrandolos a cada uno para irlos conociendo por su nombre de pila:
- Muy bien, Esteban, Paula, Mildred y Jairo, doña Ágata quiere que se vayan a vivir a la mansión donde ella reside actualmente, así que al salir de aquí vamos a comprar ropa y los llevaré a un hotel para que se puedan asear y donde podamos pasar la noche ya que tenemos que salir mañana a primera hora hacia la capital.
Los cuatro sobrinos pegaron un grito de alegría, no podían creer lo que estaban escuchando, realmente se sentían súper felices con esa noticia que les había cambiado la vida en segundos.
Por supuesto, jamás se imaginaban que justamente el que les estaba dando esa gran noticia, era el mismo que quería despojarlos de la gran fortuna que su tía Ágata quería dejarles como herencia.
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PD: Amigos lectores, muchas gracias por el apoyo brindado al leer mi novela.
Quiero invitarlos a que también lean mis otras dos novelas que se encuentran en desarrollo, una se llama "Vidas Cruzadas" y la otra "Embarazada de mí suegro".
Las tres novelas las estoy escribiendo simultáneamente, es un trabajo bastante fuerte, así que les pido un poco de paciencia. Actualizo a diario los capítulos de manera que puedan disfrutar las historias.
Por favor siganme para que no se pierdan ninguna actualización.
Atte.
La autora
Dayanaclavor
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