Capítulo 4 Y todos contentos!

Capítulo 4 Y todos contentos!

Serafina el ama de llaves, entró a la cocina muy contenta, se le veía una sonrisa radiante. Cleotilde la cocinera al ver la expresión de ella se sorprendió porque no era muy común verla tan feliz, por el contrario, siempre estaba seria, callada y a veces quejándose de todo el trabajo que le daba el atender a doña Ágata.

Así que no aguantó la curiosidad de saber cuál era el motivo de verla así tan alegre y le preguntó:

- Pero Serafina qué te pasa que estás tan radiante?

Serafina sonrío, pero pensó en guardarse el secreto de lo que ella suponía que venía a hacer el abogado de doña Ágata, sólo se limitó a decirle ésto:

- No me pasa nada Cleotilde, sólo que anoche soñé algo hermoso y bueno me siento feliz. Es todo! Por cierto prepara algo especial para el almuerzo porque viene a visitar a doña Ágata, el abogado Alejandro Mata. Así que esmerate más de la cuenta, son órdenes de doña Ágata. (le dijo Serafina cuando en realidad era mentira, doña Ágata no había ordenado nada, eso fue idea sólo de Serafina quien quería agasajar al abogado creyendo que éste venía a preparar lo que sería su futura herencia y como en realidad Cleotilde nunca salía de la cocina, no se iba a enterar de qué doña Ágata no había ordenado dicha comida).

A Cleotilde casi se le salieron los ojos de la cara con la sorpresa que ésta noticia le causó.

Porque inmediatamente se imaginó que si doña Ágata había mandado a preparar una comida especial para el abogado, la única razón era, que ya había decidió hacer su testamento.

Y pensó en toda la trayectoria que ella tenía al lado de doña Ágata, recordando que ella le había cocinado durante muchísimos años todos los platos que a ella le gustaban, había conocido a sus cinco maridos, había estado con ella en los tres funerales de los difuntos, la había consolado en su dolor preparándole manjares para levantarle el ánimo, entonces quién más que ella merecía su herencia, así que lo más seguro era que el abogado venía a preparar el testamento que más pronto que tarde ella recibiría con honores por ser una empleada fiel.

Pensó para sí:

" ay pobrecita doña Ágata, siempre tan generosa, qué voy a hacer con tanta plata?"

Y mientras se le dibuja una sonrisa en el rostro imaginando todo el dinero que iba a heredar, Serafina la interrumpió:

- Pero bueno Cleotilde te has quedado muda! Ya bájate de esa nube y dime si me escuchaste lo que te dije sobre el almuerzo del abogado? (le dijo Serafina tronandole al mismo tiempo los dedos para que la escuchara).

- Ay sí Claro que te escuché! no tienes necesidad de gritar, además te recomiendo que cambies ese modo de hablarme, de ahora en adelante me tienes que hablar con más respeto ok? (dijo Cleotilde subiendo las cejas y mirando hacia el techo).

Serafina la miró extrañada, no comprendía la actitud de Cleotilde, además el ama de llaves era ella en cambio Serafina sólo una simple cocinera.... Pero qué igualada es ésta!! dijo en sus pensamientos.

- Pero se puede saber qué mosquito te picó Cleotilde? De cuándo acá tú exigiendo un trato preferencial?

Cleotilde trató de disimular porque no quería que Serafina se diera cuenta de que ella muy pronto sería la dueña y señora de la mansión Aristiguieta. Prefirió actuar como si nada, además no quería que después que ella se hiciera millonaria, le estuviera pidiendo plata, ah no, eso sí que no! porque todo ese dinero se lo merecía sólo ella por haberle cocinado a doña Ágata y a sus cinco maridos por muchos años, así que le respondió:

- Bueno no me hagas caso Serafina, son cosas de la edad, no te preocupes que yo voy a preparar un plato especial para el abogado y lo voy a hacer con todo el gusto del mundo. (concluyó Cleotilde sonriendo y comenzando de inmediato a preparar un rico manjar).

Mientras tanto el doctor Gregorio Calzadilla, el médico de cabecera de doña Ágata, ya había llegado a la mansión como era su costumbre para hacerle su chequeo cotidiano, mientras ella se arreglaba para recibirlo en su habitación, Rigoberto el mayordomo lo recibió en la sala y lo invitó a sentarse mientras esperaba a que su patrona estuviera lista.

- Pase y siéntese doctor Calzadilla, doña Ágata enseguida lo atiende. (digo Rigoberto con una sonrisa dibujada en el rostro).

- Gracias Rigoberto, siempre tan amable, pero hoy especialmente se te ve muy radiante, eso es síntoma de que gozas de una excelente salud. (dijo el doctor).

Rigoberto casi estuvo apunto de decirle lo que él creía que iba a pasar ese día cuando llegara de visita el abogado de doña Ágata. Casi que le grita de felicidad que estaba enfrente del futuro heredero de toda la fortuna de la que había sido por tantos años su paciente. Pero se retractó, porque pensó que tal vez no era tan buena idea que se enterara antes de que él recibiera la herencia, así que mejor no dijo nada y sólo se le limitó a decirle lo siguiente:

- Tiene razón doctor calzadilla, gracias a Dios gozo de excelente salud, he ahí la razón del porque me ve tan radiante. Por cierto desea tomarse un café? (preguntó Rigoberto con la elegancia y educación que le caracterizaban)

- Pues sí me gustaría, claaaaro que me gustaría!! (repitió de gusto) ese café que prepara Cleotilde es el mejor que he probado en mi vida, pero mejor voy a tomarmelo allá a la cocina y así aprovecho de saludarla mientras espero que doña Ágata esté lista para subir a su habitación a chequearla. (dijo el doctor que siempre acostumbra a tomarse un café hecho por Cleotilde cada vez que iba a la mansión Aristiguieta)

Entró el doctor a la cocina mientras Cleotilde estaba concentrada preparando el rico plato especial para el abogado. Él no pudo resistirse al aroma tan delicioso que emanaba esa comida que ella estaba haciendo e inmediatamente aspiró y al mismo tiempo sintió que la saboreaba nada más con olerla.

- Uffffffff qué rico huele aquí! (expresó el doctor)

- Doctor Gregorio cómo está? no sabía que estaba aquí, me imagino viene a ver a doña Ágata. (dijo Cleotilde que a su vez pensó, que de seguro el médico había venido por si a doña Ágata le daba un soponcio al momento que el abogado estuviera haciendo el testamento. Diossssss entonces cabría la posiblidad de que fuera millonaria hoy mismo).

- Sí vengo a hacerle un chequeo a doña Ágata, hay que estar pendiente de su tensión. pero pasé a la cocina para que me regalara uno de esos cafecitos tan deliciosos que usted prepara Cleotilde, lo que no sabía era que iba a oler esto tan rico que está preparando. (dijo el doctor respirando el aroma de esa comida que olía a gloria).

- Ay claro que sí! ya le lo voy a preparar su cafecito con unas galletitas. Y esa comida que está oliendo tan rico, es para recibir al abogado de doña Ágata porque ella lo mandó a llamar y ordenó que se le preparara una comida muy especial.

El Doctor Gregorio inmediatamente sonrió y pensó: "ahh entonces por fin doña Ágata decidió hacer el testamento, porque para llamar al abogado a que venga hasta acá y encima hacerle una comida especial, es porque ya sabe a quien le va a dejar toda su fortuna. Y por supuesto a quién más sino a mí que he sido su médico de cabecera por casi toda una vida, porque ella no tiene a más nadie, en cambio yo estuve con ella atendiendola en los momentos más difíciles cuando perdió a sus cinco maridos, prácticamente le he salvado la vida, está viva gracias a mí, así que no cabe duda de que su heredero voy a hacer yo. Porque es imposible imaginar que vaya a dejar tanto dinero a alguno de sus sirvientes, además ellos no sabrían manejar tanto dinero, realmente no es su estilo de vida, solo son unos simples sirvientes, como dicen por ahí: "Qué va a saber burro de chicle? "

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