...KATHERINE...
Entiendo el sentimiento de esas madres que dicen que un bebé es la mayor ilusión y el mejor regalo que Dios podría darles, porque es justo lo que yo siento en mi corazón que va a estallar de la felicidad.
—¿Es niño o niña? —le pregunta Arthur a la doctora que pasa un pequeño aparato por mi vientre para ver a través de una pantalla a mi bebé—. Disculpe, es que no puedo aguantar un minuto más sin saber el sexo de mi hijo. Estoy tan ansioso por su llegada.
—Lo entiendo perfectamente, Sr. Hardy —sonríe amablemente—. Y respondiendo su pregunta, déjeme felicitarlo, en el vientre de su futura esposa está creciendo un sano y fuerte niño.
Los ojos de Arthur se iluminan al oír la respuesta de la doctora y empieza a caminar por cada rincón de la pequeña habitación mientras grita de la emoción.
—¡Lo sabía! ¡Siempre supe que era un varón! —deja un beso en mi panza.
—Espantarás a la doctora, Arthur, cálmate —dejo escapar una risita.
—Yo los dejo a solas, con permiso —sale la mujer de la habitación tras una cierta vergonzosa escena.
—Noto mucha alegría de tu parte porque estamos esperando un varón, pero ¿y si hubiera sido una niña? —hablo.
—Estaría igual de feliz, solo que deseaba un varón primero para que sea quien herede la mansión y la maneje correctamente.
—¿Y no crees que una mujer también podría hacer ese mismo trabajo? ¿Olvidas que soy mujer y también la encargada del manejo de la mansión por el momento? —enarco una ceja—. Nadie se ha quejado de lo que he hecho dentro de la mansión, así que no me vengas con que un hombre podría hacer un mejor trabajo que una mujer.
—No te llevaré la contraria porque reconozco que tienes la razón —me da un piquito que desprende dulzura en mis labios.
—¿Crees que podré ser una buena madre, aun sin tener idea de lo que es criar a un hijo?
—Con práctica sé que te convertirás en la mejor de todas, nuestro hijo no tendrá de qué quejarse porque harás un excelente papel. Y yo... Bueno, yo haré mi mejor esfuerzo para darle un buen ejemplo a la criatura que viene en camino.
...•••...
Por fin ha llegado el tan esperado día, ya no tendré que contar los días con mucha ilusión para vivir uno de mis más grandes sueños; mi boda. El corazón va a estallarme. Hasta se me olvidó cómo respirar. Mis manos sudan frío con solo el hecho de estar frente a la iglesia en la que le juraré un verdadero amor al hombre que en un principio detesté con todas mis fuerzas, pero que empezó a hacerme sentir tantas emociones con solo tocarme.
—La perfección lleva tu nombre. Nunca había apreciado a una novia tan preciosa como tú —entre halagos Manuel me brinda su mano para ayudarme a bajar del auto en el que he llegado—. Todos están esperándote adentro. Tu avísame cuando estés lista para entrar y llevarte hasta el altar.
—¿Entonces serás tú quien me lleve del brazo? —cuestiono y el asiente con la cabeza—. Me pregunto qué pensará de esto el Manuel que conocí cuando llegué a Londres.
—A él no le agradaría nada —reímos—. Créeme que fue una difícil decisión decidir entre Alexander y yo quién te entregaría a mi hermano, y bueno, aquí me ves. Pero ya dejemos tanta conversa. Es hora de entrar. El pobre de Arthur está muriéndose de los nervios y no hay que torturarlo más.
Me ofreció su brazo y lo tomé con una sonrisa de labios cerrados. Daría todo por ver mi cara en cada paso que doy hasta ingresar a la iglesia, probablemente luzca como una tonta niña que está de camino a su lugar favorito, y en este caso mi lugar favorito tiene nombre de hombre; Arthur. No sé qué habré hecho para ser recompensada de esta manera, pero estoy agradecida con la vida por haber puesto en mi camino al único hombre por el que he sentido mil emociones con solo mirarlo a los ojos, al hombre que despierta esa pasión cada que recorre los rincones de mi cuerpo. Con una ancha sonrisa recibo la mano de Arthur después de ser entregada por Manuel. No cruzamos palabra porque es más fácil y entendible el comunicarnos por medio de miradas. Al avanzar hasta el altar dimos paso al inicio de la ceremonia. Le resté atención a todo lo que salía de la boca del padre, para pensar en lo que cambiaría a partir de este instante.
—Ni acumulando toda la belleza de las flores se podría alcanzar el nivel de tanta delicadeza y perfección que tengo frente a mis ojos; tú —susurró en mi oído el mismo hombre que una vez aborrecí con locura.
—Por eso nos entendemos tanto, no te quedas atrás, me estoy casando contigo porque sé que eres lo mejor para mí. Te convertiste en la razón por la que cambié mi forma de pensar acerca de “tontos romances”, ahora mírame, tienes a tu lado a una tonta enamorada que lucharía con todos para hacer prevalecer nuestro amor.
—¿Segura? —me pregunta con sus ojos fijados en mi boca.
—Sí —sostengo mi palabra.
Me dedica una amplia sonrisa satisfecha que estremece mi corazón. ¿Cómo no amarlo? Cambia mi mundo con solo verlo sonreír.
—Arthur Hardy —lo nombró el padre para iniciar con las promesas y votos que nos juraríamos—, ¿toma usted como esposa a Katherine Hardy, para amarla y respetarla…?
—¡Arthur!
La pregunta del sacerdote no fue acabada por culpa de la madre de Arthur quien irrumpió con gritos. Una imprudente escena como esa llamó la atención de todas las personas presentes, pero lo peor de todo es que mi mayor deseo de casarme feliz resultó un fracaso.
—¡No permitiré que se concluya esta maldita boda! ¡Mi hijo no se puede casar con esta mujer! —protestó a medio camino—. Como madre, me niego a que mi propio hijo ejecute un terrible error.
En mi cabeza no cabe la idea de que una madre se oponga a la felicidad de su hijo con la mujer que ama. Sé que ella me odia, pero con esto se extralimitó. ¿Cómo puede habitar tanto rencor y fastidio dentro de ella?
—Conozco tu objetivo, madre, y juro que nunca olvidaré esta imprudencia de aparecer en la ceremonia para oponerte a mi boda. ¡Ahora sáquenla de aquí antes de que olvide que es la misma mujer que me dio la vida!
Arthur sujetó mi mano y le dio la espalda con el propósito de que la ceremonia prosiga.
—¡No saldré hasta confesar lo que me he callado desde que volví de mi último viaje!
Giramos a verla nuevamente luego de oír la firmeza en sus palabras.
Esta mujer no se cansa de hacernos la vida imposible. ¿Hasta dónde sería capaz de llegar?
—No me marcharé sin antes decir delante de toda esta gente la verdadera historia que el millonario Leonel Hardy ocultó para proteger su prestigio.
—¡No metas a mi padre en tus sucios engaños, madre!
Veo en los ojos de Arthur el esfuerzo que hace para no hacerle daño a su madre. Pero si ella sigue un segundo más en la iglesia me temo que acontecerá una tragedia.
—¡El hombre al que llamas “padre” no era más que un infeliz al que no le importaba destruir la vida de los demás! ¡Leonel Hardy no se tocó el corazón para tomar a una mujer casada, a una mujer de la cual se enamoró como loco, aun llevando en su dedo un anillo de matrimonio que compartía conmigo! —vocifera, reflejando el resentimiento en sus ojos—. ¿Y saben qué es lo peor?
—¡Ya no digas más! —interfiere Arthur en cuanto los invitados empiezan a murmurar.
—Una aventura pasó a ser encuentros a escondidas —retoma el tema haciendo oídos sordos a las palabras de su hijo—. Y como fruto de una traición, la mujer infiel quedó embarazada e hizo pasar a su bebé como hija de su esposo. Leonel Hardy no se hizo responsable de su hija, pues tenía en juego su buena reputación, por eso tomó la cobarde decisión de abandonar a su amante y a la niña que llevaba su sangre; y regresó a Londres para continuar con su vida de casado al lado de la mujer que les está contando esto, ¡a él no le importo tener dos hijos conmigo al momento de enredarse en los brazos de otra mujer! —sus ojos se inundan de lágrimas.
Giro los ojos hacia Arthur quién está igual de impactado que sus hermanos. Me abstengo a consolarlo para darle su espacio, y así asimile todo.
—Años después la mujer dio a luz a otra niña que fue el primer fruto que tuvo de su manchado matrimonio. Pero todo se paga en esta vida, y la hora de saldar cuenta le llegó luego de cuatro años. Su marido descubrió toda la verdad y tuvieron una discusión mientras se dirigían a casa en su auto, por desgracia sufrieron un fatal accidente que los llevó a la muerte, y dejaron a tres inocentes niñas en la orfandad. Los cargos de conciencia atacaron al prestigioso señor Hardy, por lo cual decidió adoptar a esas niñas que crio como si fueran suyas.
Veo a mi mundo caerse delante de mis ojos al unir todas las piezas de este rompecabezas que me llevará a la locura. Y volteo, observando al hombre que amo mientras mi rostro es bañado de gruesas lágrimas.
—Les juro que no estaba al tanto de esto, hasta que llegué a Francia para investigar el motivo por el que mi esposo adoptó a tres niñas. Yo también sufrí y quedé igual de impactada.
—Ya no siga más —supliqué después de echarme al suelo. La desilusión había cubierto por completo mi corazón.
—Esta boda no se puede llevar a cabo porque Katherine es tu hermana, por sus venas corre la misma sangre —aseguró viéndole a los ojos a su propio hijo, convirtiéndose esas palabras en la gota que derramó el vaso—. Juro que lamento tanto tener que decirles esto, pero si no lo hacía iba a llevar un pecado imperdonable por el resto de mi vida. Fue un terrible error que se hayan enamorado y que estén esperando un hijo en camino.
Aprieto cada lado de mi vestido con la mirada puesta en el piso. Mi cuerpo tiembla. Las manos me sudan. No me creo tan valiente para seguir soportando esta humillante escena el día de mi boda.
—Los hijos no deben pagar por los errores de los padres, pero lamentablemente ustedes lo hicieron al enamorarse. Les suplico que terminen con esto. Ustedes son hermanos, ¿acaso no lo entienden?
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Updated 20 Episodes
Comments
Graciela Peralta
que pasara ahora con ella
2024-01-26
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Beatríz Ines Casi
se hacen un ADN no son hermanos ella miente para mí
2023-10-16
0
🤩🍀Claudia🍀🤩
solo espero que la madre de Arthur también haya engañado a Hardy y producto de ese engaño sea Arthur y ella no quiera revelar esa información para que ellos no se casen
2023-03-28
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