Katherine no tiene la idea de lo tortuoso que ha resultado para mí ocultar su embarazo por dos semanas y actuar como si no pasara nada, pero el día de hoy acabaremos de callar ese secreto.
Ella luce tan ansiosa por salir corriendo a decirles la noticia a la familia, pero cuando toco su rostro noto el frío que ha provocado sus nervios. Sujeto su mano para transmitirle seguridad y confianza, no quiero que se sienta incómoda.
—Todos han estar esperándonos en la sala, pero si te sientes indispuesta dejamos la reunión familiar para luego…
—Estoy bien, solo estoy pensando en cómo reaccionará tu madre; ella me aborrece y no creo que le vaya a encantar enterarse que le daré un nieto.
—Ella no tendrá el derecho ni de opinar, después de todo serás tú quien cuide de nuestro hijo y no ella.
Tras una caricia acompañada de un beso sujeta mi mano, y jalándome con emoción me lleva hasta la sala donde nos acompañan nuestros hermanos y la mayoría de los empleados.
—¿Se han dado cuenta del tiempo que llevamos aquí esperándolos? —se queja Manuel, es algo tan normal su impaciencia—. Espero que valga la pena los minutos perdidos.
—Manuel —la menor de las hermanas de Katherine lo mira amenazante, y vuelve a posar sus ojos en nosotros con una sonrisa—. Cuéntennos la razón por la que estamos todos aquí.
Antes de abrir mi boca veo la silueta de mi madre acercándose a la sala.
—Hace aproximadamente dos semanas Katherine y yo recibimos una noticia que nos cambiará la vida; en unos meses llegará al mundo un ser que se convertirá en el único heredero de la mansión Hardy, tal y como mi padre lo había estipulado —hago una pausa cuando veo a mi madre acercarse despacio, luce tan pálida como si hubiera escuchado la peor de las noticias—. Sí, Katherine lleva en su vientre a mi propio hijo.
—Eso no puede ser cierto —balbucea con decepción la misma mujer que me dio a luz, pero que no parece contagiarse con la alegría de todos—. ¡Dime que esto se trata de un chiste, Arthur!
—Ahórrate tus discursos histéricos, mamá. Si te desagrado tanto saber que mi mujer está embarazada de mi hijo, hazme el favor de retirarte, pero no me arruines un momento de felicidad.
—Lo único que se arruinará es tu vida por embarazar a esta mujer. Tarde o temprano verán el error que han cometido desde el ins-tante en el que pecaron al dejarse llevar por sus deseos carnales —nos señala antes de irse por el pasillo.
¿En qué se ha convertido mi madre? Bueno, la verdad pregunta aquí es: ¿Esa es la mujer que me crio y prometió apoyarme hasta el día de su muerte? ¿Qué le hizo Katherine como para transmitir una fuerte conexión de odio con solo el hecho de verla? No me importa si su meta es separarme de la persona que amo, mi madre no es nadie para interferir en lo que nos depare el destino. Me niego rotundamente a que alguien intente hacerle daño a nuestra relación, y el que nos perjudique sufrirá las graves consecuencias.
...KATHERINE ...
Odio la inutilidad y sentir que no hago nada provechoso, por eso me negué rotundamente cuando Arthur me propuso manejar los negocios que me correspondían a mí para que yo no me estresara en todo mi periodo de embarazo. Me gusta sentirme eficiente y ver cómo con mi propio esfuerzo saco adelante a la compañía que dejó mi padre en mis manos.
Le presto mucha atención a las palabras de los negociantes canadienses que viajaron hasta Londres para llegar a un convenio con la empresa. Pero mi distracción llega en el momento en el que Arthur recibe la llamada de Madison, y lo que me desconcierta es su actitud apresurada al disculparse con todos para luego irse y dejarme solo en un negocio de alta importancia con Alexander y Manuel. Su comportamiento deja demasiado que pensar. ¿Qué es eso tan importante que tiene que hablar con Madison?
Para el medio día los canadienses ya se habían marchado, quedaron satisfechos cuando llegamos a un trato, y lo mismo va para mí, no hay mejor satisfacción que ver a tu empresa crecer gracias a valiosos sacrificios y empeños. Fui en busca de Arthur para darle a conocer la novedad, pero en la oficina solo estaba su secretaria.
—¿Dónde está mi novio?
—El señor salió a almorzar.
¿Arthur salió sin mí? Siempre me invita a comer, ¿ahora cuál es el problema? Bajo hasta la zona en la que producen los alimentos y en donde efectivamente está Arthur, pero en compañía de Madison. ¿Qué le costaba explicarme que hoy almorzaría con ella? ¿No me tiene tanta confianza o es que me esconde algo? No quiero que mi imaginación me haga una mala pasada y malpensar de mi novio… y de mi mejor amiga.
...ARTHUR ...
—En todas estas horas que hemos pasado ensayando para lo de la pedida de mano no has aprendido nada, ¿ahora quién es el bruto, Sr. Arthur? Apuesto todo a que en lugar de persuadir a Katherine para que sea tu esposa, la espantarás por tu falta de inteligencia e inspiración.
Estoy casi convencido de que Madison se está refiriendo a mí de mil maneras, excepto como una comprensiva y cariñosa amiga. No ha hecho más que criticarme. Fue mala idea planear los ensayos con una juzgona co-mo ella.
—Oye —ubica sus manos sobre las mías—, mañana es el evento de aniversario, dijiste que le propondrías matrimonio a mi amiga, ¿te sientes preparado para el gran día?
—Estoy más nervioso que cuando me tocaba dar una lección oral en la escuela. Temo acabar humillado.
—Pues no deberías, es algo estúpido tenerle miedo a algo que no has vivido. Atrévete, y si terminas decepcionado no pasa nada, es mejor tener la satisfacción de no haberte quedado con las ganas de experimentar una situación —me sonríe con dulzura—. Un último consejo: No te expreses con básicas y ordinarias palabrerías, sino con el corazón, porque de fantasías no se alimenta una relación. ¿Has entendido?
—Siempre entiendo todo lo que dices, Madison, la diferencia es que ahora sí has usado toda tu inteligencia —reímos—. ¿Y si ella me da un “no”?
—Tendré el auto preparado para sacarte de allí —responde, dedicándome un guiño.
No mentiré diciendo que el día del aniversario era una fecha que ansiaba que llegara, porque eso significaría que estoy listo para declararle oficialmente mi amor a Katherine delante de todos. Pero ya no hay tiempo para pensar nada, no ahora que recibo en compañía de mi novia a los invitados que van ingre-sando al club.
—Dejar en tus manos la elaboración del evento fue la mejor decisión —reconozco el trabajo de Katherine y la felicito, depositando un beso en su mano—. Tu resplandeciente belleza hace competencia con la de la luna, destacas entre todas las mujeres que han asistido esta noche, porque nadie se iguala a tu hermosura. El brillo de tus ojos opaca a todas las estrellas del cielo. Felicito a tus padres que le echaron tantas ganas al momento de hacer tremenda perfección, eh.
—Tú y tus ocurrencias —me da un leve golpe en el pecho y sonríe.
—Ve a sentarte, Katherine, no es sano para el bebé que permanezcas mucho de pie —trato de convencerla para que descanse un rato mientras yo continúo en la entrada viendo llegar a los invitados faltantes.
—¿Por qué te preocupas tanto, amor? Apenas tengo diez minutos aquí, no seas exagerado, estaré bien —como siempre me necea, pero no quiero discutir.
—Ya regreso —me distancio de ella antes de que me interrogue para saber a dónde voy.
Según los planes, en aproximadamente quince minutos debo pedirle a Katherine que sea mi esposa, pero mi cupido llamado Madison ha desaparecido de la fiesta. ¿Dónde se metió esa chica? Me aseguró que estaría conmigo. Tuve la necesidad de preguntarle a mis hermanos si la habían visto, y en cuanto supe que entró a los baños junto a Lewis corrí a donde se encontraba por miedo a que el idiota le hiciera daño, pero capté que mi preocupación era en vano al momento de verlos abrazándose; si me pidieran una opinión con respecto a esto diría que ella no debió perdonarlo tan rápido, él la humilló tanto.
—Hasta que te encuentro —interrumpo su conexión amorosa al dirigirme a Madison—. ¿Podemos hablar a solas, Madi?
Ambos se miran y él asiente con una sonrisa antes de dejarnos solos, sin estorbos que arruinen la sorpresa.
—¿Te doy mi humilde opinión? —le pregunto, refiriéndome a lo que vi hace unos segundos.
—Amo a Lewis, por eso le di una segunda oportunidad. Y no creas que yo lo busqué, él vino a mi rogándome.
—Eso fue lo que pensé, sé que tienes dignidad. Pero no vine para hablar de Lewis, sino de la sorpresa para Katherine. Si mi padre estuviera con vida no se creería lo que sucederá en unos minutos. ¿Me veo bien? ¿Se notan mis nervios?
—Te ves más atractivo que nunca —me arregla la corbata—. Gracias por compartir tu alegría conmigo.
—No tienes que agradecerme nada, porque eres una de las personas que más aprecio —la abrazo—. Te quiero.
Nos mantuvimos así hasta oír una voz que nos hizo sentir culpables, aun sin estar haciendo un mal. Y la vi, Katherine estaba parada frente a nosotros, con una expresión que daba a entender que malinterpretó todo.
—¿Arthur? ¿Madison? —hace una pausa para inhalar profundo y correr las lágrimas de su rostro—. ¿Qué les costaba ser honestos conmigo? Por eso se comportaban tan extraños, ¿no? ¡Se han burlado de mí a mis espaldas! Mientras yo trabajo en el bienestar de mi hijo ustedes tienen aventuras a escondidas.
—Amiga, no sabes lo que dices. Aquí hay una equivocación…
—¡No quiero escucharte, Madison! Eres tan cínica. No quiero volver a verlos jamás, háganme el favor de desaparecer de mi vida —sale corriendo hacia la fiesta.
¿Cuándo le hemos fallado para que desconfié de nosotros? Quiero pensar que todo este show fue producto del estrés en su embarazo.
—¡Katherine! —la persigo en medio de la recepción, llamando la atención de los invitados cuando la agarro con fuerza del brazo para que deje de huir—. ¿Qué ganas con actuar con inmadurez en lugar de dejarme explicarte lo que viste en el baño? ¿En serio me crees capaz de engañarte?
—¡Ya no sé de lo que eres capaz, Arthur! ¡Ya no creo en ti! Cada que te buscaba para estar contigo te veía en compañía de la mujer que fingió ser mi mejor amiga —se zafa de mi agarre y me empuja con desprecio.
—Me ofende que creas eso de nosotros, Katherine —se pone Madison entre los dos—. Te veo como una hermana y nunca te traicioné con el amor de tu vida, siempre te he respetado. Te he confiado la más mínima cosa y sabes que el único hombre que amo es Lewis, y, de hecho, justo esta noche él y yo nos dimos una oportunidad para ser felices, ¿quieres que te lo traiga para corroborar que no miento?
—¿Y cómo explicas que hayas estado encontrándote a escondidas con Arthur?
—Porque no queríamos que te enterarás de la sorpresa que Arthur había preparado para ti, nuestro objetivo era no levantar sospechas.
Saco de mi traje la caja en la que tengo el anillo, y cuando Madison se quita de en medio me pongo de rodillas delante de Katherine.
—No me dejaste otra alternativa que hacer esto en pleno conflicto, aunque hubiera preferido hacer esto de otra manera —la veo directamente a los ojos, ignorando a la gente que nos observa—. No fue un juramento en vano cuando te dije que serías la única mujer que llevaría dentro de mí, y si mi destino eres tú no soy nadie para negarme —abro la cajita y saco el anillo de compromiso—. Contigo no quiero una relación perfecta basada en cuentos de hadas, sino un realista: “Juntos en las buenas y en las malas”. Toda la vida he soñado con una mujer como tú, y ahora que te encontré no te dejaré ir, te quiero conmigo. Y todas estas personas son testigos de lo que he dicho en caso de faltar a mi palabra. Sé la mujer que me espere en el altar para jurarnos amor sincero y eterno; cásate conmigo, Katherine.
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Updated 20 Episodes
Comments
Graciela Peralta
que dirá ahora ella
2024-01-26
0
Eliana Jorquera Soto
¡Que lindo!
2024-01-26
0
Sol
ya veo a Arthur dándole el discurso a madison como si fuera Katherine y ella escuchando todo... no se en que novela ya leí algo así..
2023-07-27
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