Capítulo 11

Si pudiera gritar el coraje que tengo atravesado lo haría, pero no quiero verme como una dolida por el sucedido de anoche. ¿No le he dado motivos a Arthur para que se dé cuenta de que le entregué mi sincero amor? Es demasiado el nivel de idiotez del ser humano.

Me pegué un susto cuando escuché la puerta cerrarse y vi a Madison pasar, estaba más concentrada en lo que pasaba por mi cabeza.

—Hola, qué bueno que has llegado —me incorporo—. En vista a que me informaste ayer de la junta de directiva del día de hoy, pensé en que…

Me limité a seguir hablando cuando alcé los ojos y la vi llorar sin ninguna expresión en el rostro. ¿No le advertí a Lewis que no quería ver llorar a Madison?

—Amiga…

—¡Me humilló frente a todos y me abandonó en un lugar desconocido lleno de gente! —desató su ira en un mar de lágrimas mientras la abrazaba—. ¡¿Dónde quedo todo su amor?!

—Esa humillación le costará mucho, te juro que le haré pagar todo tu sufrimiento, pero no llores más…

—¡Terminé enamorándome de él como una imbécil, Katherine, no sabes cómo me siento! —descansa su cabeza en mi hombro—. ¿Qué maldición estoy pagando? Siempre termino hecha mierda.

—Ya no digas más —susurro mientras acaricio sus mejillas—, demuestra lo que vales. Límpiate esas lágrimas, levanta la cabeza, y deja el resto en manos del destino. Créeme que nadie vale tanto como para merecer tu llanto y dolor, nena.

—¿Y qué hago con este sentimiento? —balbucea.

—Mátalo —contesto.

¿Qué clase de hombres existen en la actualidad? Voy perdiendo más fe en conocer a alguien que sepa respetar a una mujer.

Por respeto a Madison ordené prohibirle la entrada a Lewis en la empresa; eso es lo mínimo que puedo hacer por mi amiga.

Mantuve mi mente ocupada el día entero para no pensar en los sucesos acontecidos recientemente. Asistí a las reuniones pendientes y me ocupé en revisar las ideas de publicidad para el próximo lanzamiento de productos.

Como recompensa por un día de tanta labor quiero llegar a casa temprano, pero antes le propuse a Madison llevarla a comer algo para platicar tranquilas. Dejé en supervisión la compañía y salimos en dirección al estacionamiento, pero ver a Arthur remató por empeorar mi día.

—¡Katherine! —corre hacia mí el idiota cuando alcanza a verme de lejos.

—No se hubiera molestado en venir —dije con indiferencia—, puedes regresarte por donde viniste.

—No me marcharé hasta arreglar las cosas contigo —mira a Madison—. ¿Puedes dejarnos solos, Madi…?

—Madison no se irá de aquí, tenemos apuro en irnos como para desperdiciarlo al conversar contigo.

Detrás de Arthur veo pasar el automóvil de Lewis que se estaciona a metros del mío. ¿Cómo ese hijo de perra puede tener el descaro de pisar mi empresa? Es como si se han confabulado para arruinarme la noche. No lo pienso mucho y dejo a ambos atrás para ir donde Lewis que desciende de su carro.

—¡¿Cómo te atreves a venir a mi empresa después del daño que le has hecho a mi mejor amiga?! —deposité todo mi coraje e indignación en una cachetada que Lewis recordará toda su vida.

Aturdido pasa su mano por su cachete y me dirige la mirada.

—En tu perra vida vuelves a verme más, ¿te queda claro? Los lazos de trabajo y amistad que nos unían quedan cortados, a partir de ahora no serás más que un desconocido al que quiero fuera de mi alcance —sentencio.

—Me cuesta procesar lo que ocurre —ojea a Madison por encima de mi hombro—, ¿estás terminando una amistad que nació en la niñez por… una prepago que se acuesta con cualquiera a cambio de unos dólares demás?

Sus ofensas iban a llevarme al borde del descontrol, pero en mi lugar fue Arthur quien reaccionó primero con tirarlo al suelo a punta de golpes.

—¡Lávate la maldita boca y piensa dos veces antes de hablar mal de una mujer! —el desenfreno hace parte del instante en el que Arthur lastima el labio y nariz de Lewis hasta hacerlos sangrar—. ¡¿Quién te crees para irrespetar a una mujer?!

—No me des lecciones como si tu fueras un santo, eres igual o peor que yo; yo sí tengo razones para molestarme, pero tú engañaste a Katherine y no fuiste sincero con ella, ¿y así vienes a hablarme de respeto? —ríe burlón—. Qué irónico.

—¿A qué te refieres? ¿Hay algo de lo que yo no esté al tanto? —inquiero, teniendo a ambos en la mira.

Por la conexión que tenían los dos, y la modo intenso y amenazante en el que se veían, ya sabía lo que venía por parte de Lewis.

—Arthur y tu mejor amiga que tanto defiendes han tenido encuentros sexuales más de una vez. Nos han visto la cara de idiotas, Katherine —retrocedo cuando se me acerca Lewis.

—¡Eso fue antes de que empezara a sentir algo por Katherine! —interviene Arthur con un particular aspecto de desesperación—. Tienes que creer en mi palabra, Katherine. Sí, estuve varias veces con Madison, pero todo fue dentro de mi etapa de soltero y cuando yo sentía odio hacia ti. Las cosas fueron cambiando cuando nació un sentimiento dentro de mí; no estuve con nadie más, te lo juro por la memoria de mi padre. La aventura que tuve con Madison se convirtió en amistad…

—No me hacen falta explicaciones —actúo despreocupada—, lo que hubo entre Madison y Arthur lo descubrí en el periodo de enfrentamiento que tenía con mi hermanastro por la herencia de mi padre. No vengas a estas alturas a lavarme el cerebro, Lewis, lo que no fue en mi año no me hace daño. Lo que a ti te falta de inteligencia y prudencia a mí me sobra, porque un verdadero hombre jamás alardea la intimidad y el pasado de una mujer. ¿Entendiste o sigo?

Agarro de la mano a Madison y me la llevo al carro para que no tenga que aguantar la humillante presencia de Lewis. Ni perdí el tiempo en ver por el retrovisor a ambos, solo aceleré el vehículo y nos fuimos de la zona.

—Katherine… —musita—, perdóname por no habértelo contado, tenía miedo de joder nuestra amistad.

—Lo sé, Madison, no estabas en la obligación de hacerlo porque no era algo que aconteció en mi momento —le alcanzo un pañuelo para que seque las lágrimas—. Que no te afecte nada de lo que mencionó el cobarde de Lewis.

—No estoy llorando por él.

—¿Entonces?

—Es que… entendí que mi recompensa por haber soportado tanto dolor en la vida fue conocerte. Te doy mi palabra de que te entregaré lo mejor de mí.

—Ya lo hiciste, amiga —le sonreí.

...•••...

Terminada la reunión dentro de la sala de juntas, salgo en compañía de Manuel para que me ponga al tanto de los últimos movimientos comerciales.

—El día de ayer llegaron de Francia los respectivos textiles que elegiste para avanzar en nuevos proyectos, más tarde mandaré a alguien a tu oficina para que te presente los nuevos bocetos que corresponden a las ideas para seguir elaborando vestimentas de buena calidad para ser exportados —sin apuro me informa con detalles de cada novedad—. Y, por último, se necesita de una modelo para exhibir la mayoría de vestidos recién confeccionados, pero no se ha encontrado a la indicada, ¿tienes a alguien en mente?

—No hay nadie mejor que mi hermana Dina para este cargo —propongo—, contáctate con ella y dile que la necesito para que se comprometa a lucir esos vestidos. Si me disculpas, iré a mi oficina, sabes donde estaré por si se te ofrece algo.

Me direcciono a la oficina y cuando llego me llevo la sorpresa de tener a Arthur descansando en mi silla. Según lo que hable con Alexander ayer, me conversó que este tipo no regresaría de su viaje de negocios en España hasta la próxima semana.

—¿No te pone contenta verme después de tres días? —me pregunta el descarado.

—Me importa un carajo el tiempo que pase sin tenerte cerca —contesto, pero por dentro estoy muriéndome por las ganas de querer abrazarlo; lo extrañaba tanto—. Hazme el favor de salir de mi oficina y no vuelvas a ingresar sin antes consultármelo.

—Ya fue suficiente —abandona la silla para abalanzarse a tomarme del brazo—. Entiendo que hayas estado molesta conmigo por referirme a ti de la manera incorrecta, pero ya pasaron más de tres semanas, ¿hasta cuándo seguirás con esa indiferencia? —susurra a milímetros de mi boca—. ¿No sientes la misma intensa necesidad que siento yo de querer besarte? Perdóname y ya no me tortures más.

—¿Quién me prueba que no me harás una de tus escenitas de celos cada que me veas con un hombre?

—Aprendí que la confianza es un ingrediente fundamental en una relación, por eso no volveré a hacer una estupidez como la de esa noche; y en una posibilidad que dudo que suceda, yo mismo me marcharé de tu vida —odio verme tan voluble y tener en cuenta que su estúpida sonrisa tiene la suficiencia de cambiar todo—. ¿Te quedarás en silencio?

—No tengo nada que decir, pero te agradezco que hayas sido tú quien se esforzara para obtener un acercamiento, porque yo nunca lo hubiera hecho. ¿Ahora entiendes quién manda en la relación? Puedo obtener lo que pretendo sin hacer nada.

Su mano rodea mi cuello sin crear fuerza y me hace retroceder hasta quedar ambos arriba del escritorio.

—Conozco tu manera de actuar más que nadie, Katherine, eso es lo que me tiene aquí como tu esclavo —pasa su pulgar por mis labios y automáticamente le doy una lamida que deja su mente como en blanco.

—¿Qué esperas para esclavizarme? Esta es una oportunidad que no se te presentará dos veces —con el tacón de mi zapato rozo su pantalón.

Se tomó muy en serio mis palabras y por casi daña mi vestido a la hora de querer arrancármelo. Sus dedos me tanteaban encima de la ropa interior, lo que ocasionaba un lago entre mis piernas. Mi abdomen se contraía cada que exploraba con su lengua cada parte de mí. Esa sensación de cosquilleo y excitación despertaba mi imaginación; solo tenía un objetivo en mente: Ser suya de una exclusiva manera en la que me haga sentir que le pertenezco solo a él.

...•••...

—Kathe, la comida está servida —me avisa mi hermana Grace desde el otro lado de la puerta del baño.

Enjuago mi boca con agua al terminar de vomitar en el lavamanos. No soy una persona que se enferma mucho, pero no es normal que últimamente recurra muy seguido al baño a causa de las estúpidas nauseas. Va siendo hora de que vaya al médico por un chequeo.

Salgo detrás de Grace para almorzar en el comedor, y con solo el hecho de caminar me canso tanto. Ignoro a todos cuando entro y tomo asiento cerca de Arthur que está muy concentrado en su celular.

—Si no me llegaba un mensaje de los socios sobre que vendrían a Londres para el aniversario de la empresa, no me hubiera acordado de que en un mes se celebraba esta fecha tan importante —suspira Arthur—. Qué decepción. ¿Cómo voy a encargarme de tanto en poco tiempo?

—El que tú lo olvidaras no significa que yo también lo haya hecho —dije terminando de darle un sorbo al jugo—. Alexander, Manuel y yo estamos encargándonos de eso; las invitaciones ya fueron repartidas y el lugar en el que se realizará el evento ya fue escogido por mí, solo falta elegir el tipo de decoración y el banquete.

—¿Y por qué no me hablaste de esto antes?

—Has estado en viajes de negocios y no he querido estresarte con más trabajo. Y bueno, como iba diciendo, es una fecha conmemorable y nada puede salir mal. Ahora si me disculpan —dejo de lado la silla y me pongo de pie—, iré a mi recámara.

—Pero si ni has comido nada, apenas le diste un trago al jugo —dice Arthur en tono de regaño—. Si te sientes mal avísame para llevarte al médico.

—Solo tengo un malestar leve.

—Tú y tus mentiras para no inquietarme —mueve la cabeza—. Cuando termines tu comida nos vamos a la clínica para que te realicen unos exámenes.

No me gusta que me digan qué hacer, pero verlo preocupado por mi me da cierta ternura, cómo no amarlo.

—Como usted diga —susurré y di un piquito en sus labios.

—¡Estaba convencida en la clase de arpía que eras, pero no me imaginé jamás que llegarías a engatusar a mi hijo para seguir jodiendo a mi familia!

Fue una sorpresa para todos ver a la viuda de mi padre entrar repentinamente al comedor, no me dejó ni actuar cuando escuché sus dramáticos gritos. Esto era lo que en cualquier momento iba a suceder, pero ¿por qué ahora que todo marchaba de lo más genial y estupendo?

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Comments

Ester Ayala

Ester Ayala

ya llegó la guinda del pastel.....🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️

2024-12-27

0

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que pasara ahora con ella y el

2024-01-26

0

Eliana Jorquera Soto

Eliana Jorquera Soto

Seguro que ya está embarazada

2024-01-26

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