Capítulo 3

La discusión de anoche no me quitó el sueño, pero sí me tiene pensando en mucho. Ya estoy prevenida para ver en cualquier momento a Arthur abrir la puerta de mi oficina para dar marcha a su plan, el más idiota del que haré parte gracias a él.

Lo primero que hice al poner un pie en la empresa fue correr a la sala de juntas donde me esperaban disgustados los inversionistas. No sé cómo lo hice, pero me las ingenié para llegar en poco tiempo a un contrato, uno que no se llegó la noche de ayer. Fue un trato exitoso por el que estoy sonriendo desde hace horas, y festejando a solas.

Reclinada en mi silla recibo en contra de mi voluntad a Arthur que sin tocar la puerta entra como si se lo hubiese autorizado. Ni para seguir un plan sirve el muy bruto.

—Buenos días, Katherine.

Acerca una silla, se sienta y le da un sorbo a su capuchino. Se balancea en el asiento mientras conecta nuestras miradas.

—Quería venir hace horas, pero no quería interrumpirte en horas de trabajo.

—¿Y quién te ha dicho que ahorita no estoy trabajando como para que irrumpas en mi jornada laboral? Ponte de pie, sal, y quítame un motivo de estrés.

—Pongámonos a meditar un segundo… ¿si mi padre estuviera con vida, también nos pelearíamos como perros y gatos a diario? Me consta que él hubiese querido un ambiente de armonía.

—Si él estuviera vivo yo no tendría motivos para estar aquí, él no quería que supieran de la existencia de las hermanitas Hardy hasta su muerte. Te doy un minuto para que digas a lo que viniste, después de eso te largas, ¿sí?

Suspira y seguido se refriega los ojos.

—No quiero que peleemos más —agacha la cabeza y empieza a jugar con sus manos—. ¿Podemos vivir como verdaderos hermanos; sin odios y estúpidas disputas?

Vaya, se ha tomado muy en serio lo de hacer todo lo necesario para sacarme de su vida. ¿En dónde le dejo su Premio Óscar?

Rio casi en silencio para no pasarme de imprudente.

—¿Cuál es el porqué de tu risita, Katherine? ¿Te parece graciosa mi sinceridad? ¿Es eso?

—¿Y cómo quieres que confíe en tus… palabras después de lo de anoche?

—Entiendo… Es complicado fiarte de alguien como yo.

—Imposible —lo corrijo.

—Pero quiero cambiar.

En el escritorio pone una rosa sacada de su terno y en la que dejó el roce de sus labios.

—Para ti. No es tan linda como tú, pero te la doy con tanto cariño.

—Gracias —la recojo para olerla.

—¿Ese “gracias” quiere decir borrón y cuenta nueva?

—Aun no confío plenamente en ti, pero si es cierto lo que hablaste, felicidades por darte cuenta de que no íbamos a acabar bien. Y sí, por mi parte “todo” quedará en el pasado.

Me estira una mano para que la acepte agarrándola.

—¿Hermanos?

—Hermanos —le confirmo, sellando la promesa que ninguno de los dos cumplirá.

Pobre imbécil.

...ARTHUR ...

La estúpida Katherine ya cayó. Es muy tonta como para aceptar un perdón que surgió de la noche a la mañana. Aunque pareció que me costaría ganármela, cedió rápido. Ya me veo celebrando mi próxima victoria que veo a unos pasos.

Para no hacer esperar a mis hermanos que me esperan afuera de la empresa, acorté mi plática con Katherine. Llego al estacionamiento donde veo a Alexander y a Manuel conversando dentro de mi auto.

—¿Y? ¿Cómo te fue con esa adoptada? —cuestiona Manuel.

Me recuesto en la cabecera del asiento del volante y me pongo el cinturón de seguridad, sin encender el carro.

—Cayó redondita. Te dije que no había cosa difícil para mí.

Festejamos con risas, y como era de esperarse, el amargado aguafiestas de Alexander nos juzga con un simple repaso de mirada.

—A veces me pregunto cómo pudieron ser los primeros en llegar al óvulo de mi madre. ¡Par de inmaduros! —agita Alexander su cabeza y contemplo su disgusto—. ¿No les da vergüenza hacer este tipo de estupideces con una mujer? Es nuestra hermana…

—¡Es una adoptada! —lo contradigo—. Mi padre cometió la estupidez de adoptar a esas bastardas hermanitas. ¿Qué te traes, Alexander? ¿Por qué te empeñas en protegerlas? ¿Te enamoraste de Katherine o de alguna de sus hermanas?

Evita darme la cara desviándola hacia la ventana del automóvil. “El que calla otorga”. Lo miro desde el retrovisor con una torcida sonrisa de labios cerrados.

—¡Eso fue muy imbécil de tu parte, Alexander! —lo encaro—. ¿De quién fue? ¿De esa adoptada? ¿De la chiquilla de 18 años o de la otra tonta?

—Grace, se llama Grace.

—Sí, esa misma —abro los ojos de par en par cuando caigo en cuenta—. ¿Fue de esa? ¿Te gusta esa chiquilla de 20 años?

Agita despacio su cabeza. Me preocupa la manera tan tranquila en la que acepta sus sentimientos por Grace. ¿Qué tiene en la cabeza?

—Un problema se añadió a la lista de mis dolores de cabeza. ¿Quién derrumbará esta familia primero? ¿Katherine o tú? Es que, ¿qué le viste a esa chica? Ni está tan buena —bromeo con Manuel.

Para no perder la cordura en golpearme sale del carro. Observo como va a la empresa, apuesto a que será para encontrarse con Katherine; no me beneficia la amistad de esos dos. Si Alexander abre su boca y le habla de mi plan a Katherine ya estoy muerto.

—¿Tú también me darás un golpe similar al de Alexander, enamorándote de una de esas adoptadas, Manuel?

—¿Qué clase de maldición intentas traerme con esa pregunta? ¿Me ves cara de querer serle fiel a una sola mujer en lugar de poder tener diferentes cada noche? Ni esas hermanas ni ninguna otra mujer me llaman la atención.

—Gracias por hacérmelo saber. ¿Vamos al club a tomarnos unas copitas?

Se encoje de hombros.

Partimos de la compañía y fuimos a uno de los tantos lugares en donde brindan un excelente servicio para que hombres libertinos como yo se diviertan, viendo bailar en el tubo a lindas chicas.

Ya tenía tiempo que no venía, y sin exagerar, desde que mi padre murió. Era hora de venir a un lugar donde olvidar lo inolvidable, lo que tengo presente a diario.

Con un particular caminar se me acerca mi rubia favorita, mi bailarina preferida, mi mejor amiga y la única mujer en quien confío; Madison.

—Ya se te extrañaba en este solitario sitio, Arthur —se me adelanta a llenar mi vaso de whisky.

—¿Solitario? ¿Bromeas? Qué solitario va a ser este lugar, estando en una zona esencial de la ciudad.

—¿Qué te trajo aquí?

—Moría de ganas por verte.

—Entonces, ¿tienes tiempo para mí?

—Siempre —estampo mi boca en sus rojos labios pintados, y que por cierto saben muy rico.

La traslado en mis brazos a una desocupada habitación, la que utilizamos en estos casos en los que la calentura nos gana y nos lleva a devorarnos placenteramente.

Siempre he considerado conservar mi soltería; Dios me libre de caer rendido a los pies de una mujer. Pues, ¿para qué caer en estupideces si puedo caer en diversas y bonitas tentaciones llamadas mujeres cada noche?

...KATHERINE ...

—Te agradezco por traerme a casa, Alexander. Me ahorraste el trabajo de venirme manejando.

Saco las llaves de la mansión y entramos juntos, cruzando la sala en donde Grace y Dina están conversando. Ambas se van a dormir temprano habitualmente que me extraña verlas a la media noche despiertas.

—¡Katherine! —con prisa Dina se levanta del sofá—. ¿Acabas de llegar?

—Sí, ¿por? —no espero su respuesta—. ¿Qué haces despiertas a estas horas, Dina? Mañana tienes universidad y necesitas estar con las fuerzas suficientes para que en medio de las clases no estés durmiéndote.

—Lo sé, y de eso quería hablarte. Mira, lo estuve pensando y creo conveniente y necesario elegir una carrera con relación a la empresa…

—Dina —la interrumpe Grace—, ¿no ves lo exhausta que se ve Katherine? Ya mañana podrás platicarle lo que me dijiste.

Suspiro. No sé si será el sueño que me cargo, pero no entiendo ni un carajo de lo que mis hermanas hablan.

—Alexander —lo veo de reojo—. Encárgate de hacer que mañana de mañana traigan mi auto a la casa.

—Claro, cuenta con eso —me responde sin mirarme a los ojos, y tengo la leve sospecha de que algo tiene que ver Grace; no ha apartado sus ojos de ella desde que cruzamos la puerta de la mansión.

—Buenas noches.

Me voy de ahí antes de considerar dormir en el sofá. Llevo mis tacones guindando de mis manos y camino descalza hacia mi pieza a donde llego cansada. Me tiendo en la cama boca abajo.

Si continúo trasnochándome por trabajar me enfermaré, y si llega a pasar Arthur se aprovechará. Pero hay un cien mil de trabajos pendientes sin resolver en la compañía; Arthur puso en mi contra a algunos de los empleados de la empresa, que tonterías les habrá dicho como para que quieran verme fuera del lugar que me heredó mi padre.

Despojo las prendas de mi cuerpo para meterme a bañar y descansar, para ver si así se me quita el insoportable dolor de cabeza.

...ARTHUR...

—¡Juro por mi padre que en paz descanse, que nunca más volveré a acompañarte a algún club si vuelves a emborracharte de esta manera, Arthur!

¿Cómo le explico a Manuel que me tiene harto con sus gritaderas? En todo el camino rumbo a casa no ha parado de regañarme. Se me parte la cabeza, acepto que sí me pase de copas y que los tragos están haciendo estragos en mi cabeza.

Manuel me empuja al sillón. No me había percatado de que ya estábamos en la mansión.

—Por hoy te quedarás ahí, Arthur, ¿entendido? —me mira de pies a cabeza, con esa intensa juzgadora mirada que heredó de mi padre—. Pero cómo me vas a responder si en ese estado no sabes ni cómo te has de llamar.

Muy buen hermano y todo, pero lo observo yéndose en su habitación. ¿Me ha dejado solo en la sala? ¡Genial!

—Claro que sé cómo me llamo, yo me llamo… ¿Cómo carajos me llamo? —rio.

Por mi cuenta subo las escaleras que llevan al segundo piso, donde están las habitaciones principales; la de Katherine y la mía… Katherine…

—¿Por qué me odiaste tanto, papá?

Tiro la puerta con fuerza cuando entro al cuarto. Veo todo nublado. No sé ni en donde estoy parado, mi equilibrio se está perdiendo.

—¿Por qué dejaste la mayoría de tu herencia en manos de Katherine? ¡¿Eh?! ¡¿Por qué pusiste a esa adoptada como sucesora de la empresa?! —tropiezo con una mesita, y el brusco movimiento hace que el florero que estaba sobre ella, caiga al suelo—. Ya veo el porqué; te diste cuenta de lo imbécil que soy, ¿cierto?

Escucho un ruidito proveniente de la ducha, como si alguien estuviera bañándose. Voy en dirección al baño y restriego mis ojos cuando abro la puerta. Desde cierta distancia corroboro que alguien está en la ducha, pero no contaba con ver un femenino cuerpo siendo empapado por pequeñas gotas que se deslizan por el dorso.

—¿Este es el paraíso? —balbuceo.

...KATHERINE ...

¿Enamorarme? ¿Por qué a Arthur se le ocurrió esa grandísima ridícula idea? ¿Esperaba que me tragara el cuento de su arrepentimiento? ¡¿Parezco tener cara de imbécil?! Toda esta situación me indigna.

Un gran sobresalto que me doy cuando unas heladas y anchas manos arropan mi cuerpo de una manera en la que me siento indefensa, con la mente en blanco. Un cuerpo varonil y desnudo hacen contacto directo con mi piel erizada. Siento una respiración en mi nuca, un miembro masculino rozar mis muslos. Y aquí estoy, de pie, sin entender lo que está pasando en mi baño.

—No hace mucho nos vimos, ¿y estás nuevamente tentándome, Madison?

¿Arthur? Quiero razones para saber por qué se atreve a invadir mi privacidad.

Mi impulso de bofetearlo se pasmó al momento de ser estimulada por sus dedos que les dedican suaves masajes a mis pechos.

—¿De un momento a otro los senos te crecieron? —me sonrojo.

¿Cómo tiene el descaro de confundirme con alguien que se ha de tratar de una prostituta barata?

Un inexpresable placer crece desde lo más profundo de mis entrañas. ¿He perdido la cordura? Un momento, ¿qué es la cordura?

—¿Deseas compañía esta noche, linda?

¿Qué tipo de propuesta indecente es la que escucharon mis oídos?

Se apropia de mis caderas con fiereza. En sus intenciones hace notar cuando baja su mano por mi vientre, de camino a una peligrosa zona que si llegara a tocar perdería totalmente el juicio.

“Tu dignidad ¿dónde ha quedado?” Me ataca la razón.

Emito un sonido similar al de un gemido, y con esto último doy por detener este cosquilleo que con su mano me hace sentir entre las piernas. Con un valor inexistente lo empujo, dando media vuelta hasta tenerlo como quería; cara a cara, mirando solamente a sus ojos.

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Comments

Añiiz ❣️😻

Añiiz ❣️😻

jajajajajajajaja bruto póngale cero /Sweat/

2024-02-22

0

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que pasara ahora con ella

2024-01-25

0

Marita Peña

Marita Peña

🤣 🤣 YA VEREMOS CUAL CAE PRIMERO

2023-12-27

1

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