Capítulo 10

Soy testigo de que en muchos casos hay “pequeños” problemitas que no dejan dormir, aun así, pude descansar un par de horas hasta que llegó la hora de levantarme de la cama para asearme. Es día de trabajo y no quiero ser una irresponsable y quedarme tendida en la cama porque toda la noche me dieron como a rata en balde.

Salí de mi habitación una vez ya arreglada y preparada para irme a la empresa, pero me moría de hambre y pasé al comedor donde estaban desayunando todos, incluyendo a Arthur. Mis ojos recorren a cada uno de los miembros cuando me siento en la mesa. El silencio e incomodidad gobierna, ¿será que Arthur mencionó algo inapropiado sobre lo de anoche? No lo creo.

—Y, ¿cuándo piensan decirnos de lo suyo? —se expresa Manuel con una sonrisa tras hablar, y gracias a eso me atragante con el propio jugo que tomaba.

—¿A quiénes te refieres? —le preguntó Arthur, dirigiendo de reojo la mirada a mí.

—De ustedes dos —contestó mientras nos echaba un par de miradas—. Qué maleducados, me pasé toda la noche en vela por la culpa de ustedes. No quiero ni imaginar cómo dejaron a esa pobre cama, no tienen límites —escupo el jugo.

—Gracias por ahorrarme explicaciones, Manuel —se para Arthur de la mesa y me da la mano para que haga lo mismo—. Puede parecer extraño después de que hayan visto y oído como entrabamos en discordia Katherine y yo cada que nos cruzábamos, pero es de mi honor hacerles saber que ella y yo hemos empezado una relación de noviazgo. Es mi mujer y quiero que todos sepan que si la lastiman a ella me lastiman a mí, por eso no quiero faltas de respeto. No la dejaré por más que se opongan a lo nuestro, yo la amo realmente.

Con mirar como brillan sus ojos y cómo se dilatan sus pupilas cada que me mira sé que es sincero en todo lo que dice.

—Creo que nadie más que mi madre se opondrá a lo de ustedes…

—Mi madre no tiene el derecho de decidir si mi relación con Katherine puede avanzar o no, Alexander —besa mi muñeca sin apartar sus ojos de los míos—. Me quedaré con Katherine, le guste a quien le guste.

La noticia de nuestro romance subió como espuma desde que dimos a conocer la relación en la empresa y ahora no es más que un rumor no confirmado del que todos hablan. Pero era de esperarse que estaríamos en boca de todos, nadie se imaginaba que dos enemigos arreglarían sus indiferencias hasta llegar a formalizar un noviazgo. En menos de dos semanas el rostro de Arthur y Katherine Hardy han aparecido en revistas internacionales, así que no será sorpresa si en alguno de estos días la viuda del difunto Hardy hace acto de presencia en la mansión.

Madison regresa con la taza de café que le encargué hace un rato y la deja sobre la mesa para ir a bajar las persianas.

—La prensa no te dejará tranquila hasta que confirmes tu romance con Arthur, hace unos minutos había varios periodistas abajo —me notifica Madison.

—¿Siguen ahí?

—No, supuse que no ibas a recibirlos y mejor mandé a echarlos.

—Hiciste bien. Ser empresaria no es nada fácil y divertido como para tener tiempo para estupideces de ese tipo. Y si quieren chisme se los daré cuando tenga espacio libre en mi agenda.

—¿Y eso? —curiosea cuando nota la cadena que cuelga de mi cuello—. Un regalo de Arthur, eh.

—Es un hombre maravilloso que me consiente con el más mínimo detalle, y no esperaba menos, es lo que merezco; auch, eso se escuchó muy arrogante de mi parte —sonrío aladeando mi cabeza, viendo cómo va desapareciendo el brillo de sus ojos—. ¿Pasa algo, amiga? ¿Dije algo que te incomodó?

—No, cómo crees, tu siempre eres tan linda conmigo —respira hondo—. Ayer Lewis me pidió que sea su novia y no supe que responderle.

—¿Y por qué tan triste y apagada? A ti te encanta Lewis, esto era lo que querías, ¿no?

—Él no conoce mi pasado. Alguien como Lewis jamás querrá estar con una prostituta como yo, se avergonzará de mí una vez le confiese todo, me odiará.

—Eso no pasará porque él no puede reprocharte por algo que no fue en el tiempo en el que ustedes empezaron a conocerse; tú ya dejaste esa vida atrás y te mereces empezar algo bonito, digno de una mujer inteligente y jodidamente hermosa como tú.

—¿Y si me rompe el corazón?

—Le haré pagar por cada lágrima que vea bajar por tus mejillas —expresé mi seguridad en cada palabra que salía de mi boca. No permitiría que un hombre la lastime.

En un suspiro las horas del día pasaron y la luna brillaba, la noche había llegado y estaba sola en la oficina porque Madison salió para arreglarse para su cita de esta noche con Lewis en la que le conversará todo su pasado. Pero ver a Lewis enfrente de mí me daba a entender que no estaba tan ansioso por asistir a su cita.

—¿Qué haces aquí? ¿No tendrías que estar ahora con Madi? —cuestioné cruzada de brazos.

—¿Solo eso me dirás? ¿No halagarás mi vestuario el día de hoy? —modelaba su distinguido traje negro. Se nota el esfuerzo que hizo por quedar bien presentado.

Meneo la cabeza y suelto una risilla.

—Pareces un galán de telenovela. Ahora explícame: ¿Por qué no estás con mi amiga?

—Tuvo un inconveniente de último momento, o eso fue lo que me dijo ella, pero me pareció que estaba dudando en si salir conmigo. Quedamos en que la pasaría a ver a su casa en una hora y aproveché para venir a verte —me aclaró.

—¿Y viniste solo para verme o para que te dé a conocer algo? —fruncí el ceño.

—Me conoces bien —sonríe—. ¿Aceptará Madison ser mi novia o no? ¿Qué te dijo?

—Y si tú me conocieras a mí, sabrías que no voy a decirte algo que no me corresponde, espera a que ella sea quien te lo revele. Eso sí, cuídame a esa chica, ella es mi mejor amiga y si la lastimas seré tu enemiga de por vida. Escúchala y entiéndela, jamás juzgues a una persona por su pasado sin saber su historia.

—¿Por qué me lo dices? Nunca le haría daño a Madison, tú más que nadie sabes que la quiero de verdad.

—Ojalá recuerdes tus palabras mientras estés platicando con ella —palmeo su hombro—. Ya vete, no la hagas esperar.

Lo despedí con un abrazo y noté la presencia de Arthur que había llegado. Percibo sus celos en el silencio y no entiendo el motivo si siempre ha sabido que Lewis es solo mi amigo. Cuando Lewis salió por la puerta sin dirigirle ninguna palabra a Arthur recordé que aún no se han reconciliado de su pelea de semanas antes; maldito orgullo.

—Enseguida guardaré mis cosas en mi bolso para irnos —le hice saber porque sabía que había venido para llevarme a la mansión.

—Cuando te vi abrazando a Lewis llegué a pensar que él te llevaría a casa.

—No vino aquí por eso, él…

—¡No quiero mentiras, Katherine! El imbécil ese se muere por ti y busca oportunidad para estar cerca de ti. No soy tonto. ¿Qué te traes con él? ¡¿Qué hacían aquí solos?!

—Cuida tus palabras, Arthur. No me conoces, jamás me quedo cruzada de brazos cuando hablan mal de mí en mi propia cara. Lewis estaba aquí para hablar conmigo porque somos amigos; no le veo problema alguno a eso.

—El día que iniciamos una relación y la hicimos pública te dije que no quería verte cerca de ese hombre, y no hace falta que te diga el motivo. Eres mi novia, ¿por qué le sigues el juego a ese imbécil?

—¿Piensas eso de mí? ¿Quién te crees para insultarme? —aprieto mi mano y pongo de mi esfuerzo para no abofetearlo. Me siento ofendida—. Si quisiera estar con Lewis no te hubiera dado la oportunidad de estar con alguien como yo, ¿captas?

Con indiferencia lo veo de pies a cabeza y con decepción voy a la puerta.

—¿Adónde vas? —pregunta siguiendo mis movimientos con la mirada.

—Detesto a los tipos inseguros y desconfiados, no estás a mi alcance, me merezco a un hombre que sepa valorarme y no dude de mí; porque yo no soy como una mujerzuela que puedes encontrar en una esquina. Merezco respeto, no te desquitarás conmigo a causa de tus necedades y celos.

Arranqué de mi cuello la cadena que me regaló y la tiré a sus pies, disfrutando de la ofendida y rabiosa expresión de sus ojos y manos.

—No cambiaré mi manera de tratar a los demás, ¿entendido? Esto acaba aquí —espeto.

—¿Estás finalizando con nuestra relación solo porque te reclamé por lo de Lewis?

—No, estoy terminando contigo por tu desconfianza y ofensa hacia mí.

—Haz lo que quieras.

Cualquier otra mujer se sentiría enojada por su falta de interés en querer arreglar las cosas, pero yo no, sé que él será quien venga rogándome para que lo perdone.

—¡Katherine! —volví a oír su aparatosa voz cuando estaba por entrar a un elevador—. ¿No insistirás? ¿En serio quieres terminar con esto?

—En esta vida he aprendido que a un hombre jamás se le ruega, porque sé lo que valgo y no me rebajaré a eso. No eres el único hombre en el mundo, búscate un mapa y ubícate. ¿Cuándo has visto a un premio competir por un insignificante jugador? —di un vistazo a lo que hay entre sus piernas y solté lo que faltaba por herir su arrogancia—. Ni que la tuvieras tan importante.

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Comments

Adriana Sica

Adriana Sica

si también que le cuente que se acostó con Artur las cosas claras

2025-02-20

0

Sarya G

Sarya G

ya nos exhibiste 😳😳😳😳

2024-08-29

1

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que pasara ahora con ella pobre chica tiene razón ella

2024-01-26

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