Capítulo IV

En una oportunidad, la vi dirigirse hacia los baños y me excusé con el mismo lugar. Por un momento vi que la medusa me seguía.

—¿Te importa? Voy al baño, ¿necesitas ir también?

No quise sonar rudo, pero en serio me tenía harto con esa obsesión de estar pegada a mi.

—No, no deseo ir. Iré a hablar con Didi, en lo que regresas.

Asentí para darle paso. Ni loco volvía a ponerme en su rango de visión. Deprisa corrí detrás de los pasos que realmente deseaba. Por suerte alcancé a verla seguir un camino más allá de los baños, para llegar a la parte trasera del lugar. Pero cuando salí, la perdí de vista y comencé a buscarla de forma enardecida.

—¿Está bien?

Una voz suave llenó mis oídos y lentamente me giré esperando que fuese ella. Y ahí, sentada con tacones en mano, estaba mi belleza. Sus ojos llenos de curiosidad me miraban. La vi mirarme de arriba abajo y de vuelta, sin perder detalle. Mi sonrisa se mostró sola sin poder evitarlo y mis ojos la miraron de forma burlona, claramente estaba disfrutando de la vista.

—Refrescante la vista, ¿eh?

—¡¿Eh?!… ¿De… de qué habla?

—La noche está estrellada.

Ella miró hacia el cielo y luego me miró con cara de si estaba loco. Con tantas luces era imposible ver el cielo estrellado. Pero claro, pude ver que su inocencia tenía un límite porque abrió los ojos grandes y tragó en seco, para luego desviar la vista. Me acerqué y me senté a su lado con calma, no quería asustarla. Roce su hombro para que me mirara, y sus ojos robaron mi alma. No podía desviar mi mirada.

—¿Buscaba algo?

—¿Perdón?

—Si buscaba algo o alguien, porque lo vi mirar hacia todos lados.

—Um… a ti.

—¡¿A mí?! ¡¿Por qué?! ¿Nos conocemos?

—No, pero quiero conocerte.

—¿Ah sí? ¿Y eso para qué?

—¿Si te digo que quiero ser tu amigo, me creerías?

—No… No sé por qué alguien tan apuesto como tú querría hacer amistad con alguien como yo. Su cabeza volvió a agacharse y su mirada se perdió en el suelo. Esta chica quería ser valiente, quizás el vino que había bebido la animó, pero la realidad es que es bien tímida. 

—Qué tal, si al menos me das tu número, no pediré nada más. 

—Bueno… pero no te daré mi nombre. 

—¿No?

—No. 

—Bien, al menos es algo y yo tampoco diré el mío. 

—Es justo. 

Le tendí mi teléfono y ella, hesitando un poco, al final lo tomó. De forma rápida escribió su número. Luego se colocó sus tacones, se levantó e increíblemente corrió como niña pequeña. Como pude, ya que solté una carcajada por su acción, le grité las gracias. Le puse el nombre de mi osita en su contacto; era tan tierna como un oso de cariño. Sí, lo sé, son animados para niñas. No olviden que tengo una hermana, larga historia, corta, solo quería jugar conmigo. Cuando entré de nuevo al salón, rápido escaneé mis alrededores, pero no la encontré más.

MLF_ 23:00

Cenicienta no escapo hasta el de las

Mi osita_ 23:01

… No soy cenicienta, más bien soy la.

¡Seh! Mi osita necesita amarse más, cómo es que no puede ver lo hermosa que es. No se fijó en cómo los hombres la devoraban con los ojos cargados de lujuria, todo el tiempo en la fiesta. Y yo, ¿es que acaso no vio los míos? Bueno, en su defensa, era tan oscuro donde estábamos que lo dudo.

MLF_23:03

Pues eres la única que se ve así. Hoy vi a la mujer más hermosa que he conocido en toda mi vida. Y si me deja, quiero mostrárselo.

Mi osita 23:05

Gracias… Pero cómo piensas mostrarlo.

—Ja, así que mientras me escribe es más atrevida, qué bueno saberlo. Creo que me quedé bastante tiempo entretenido y riendo, no me di cuenta de que la fiesta ya estaba apagándose. Mi hermana se acercó a mí.

—¿Se puede saber qué es tan gracioso? Mi hermano está riendo solo en un rincón y no se despega de su teléfono.

—¡Ah! No es nada, solo un chiste que me enviaron. —Guardé rápidamente el móvil en mi bolsillo—. ¿Ya nos vamos?

—Sí, nuestra madre dice que está cansada, así que podemos retirarnos.

—Bien, vamos.

Finalmente, todo eso terminó y la medusa no me molestaría más. Pero al menos algo bueno había salido de ello: mi osita. Después de llegar a casa, terminé de bañarme y, tirado sobre mi cama, busqué mi móvil al escuchar una notificación. Leí que me deseaba buenas noches y respiré pensando en la posibilidad de tenerla junto a mí en dos semanas. Sí, lo sé, no es un juego. Pero yo soy así, soy práctico y cuando me propongo algo, le pongo un límite de tiempo.

—¿Cuándo podré verte de nuevo? Necesito encontrar una forma de saber más de ti, como tu nombre y dónde vives. Buscar maneras de encontrarnos y pasar tiempo juntos. Mierda, estoy hecho un baboso y acabo de conocerla. Para colmo, pasé la noche soñando con esos ojos verdes; me persiguen sin piedad. No sé por qué, pero mi cuerpo ha tenido una reacción extrema hacia esta mujer. Desperté a las seis, empapado de sudor y ¿qué sé yo? Tuve que lavar la ropa de cama y darme un baño. ¿Cuándo fue la última vez que me pasó esto? ¡Diablos!

Decido que ya es hora de ir a trabajar, no tiene sentido tratar de dormir más. Así que, después de desayunar, me dirijo a la oficina. Hoy finalmente tendré un asistente para aliviar la carga de trabajo.

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Comments

rubi salgado

rubi salgado

se reconocerán los dos solo el reconocerá asu osita

2024-09-12

1

Elvira Fretes

Elvira Fretes

mi osita que tierno, será su asistente 🤔

2022-07-10

4

Juana Garcia

Juana Garcia

ojalá y sea ella para que siga lavando sus sábanas 😂 jajajaja

2022-05-13

1

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