NovelToon NovelToon
BIENVENIDOS A LOS JUEGOS DE LA CRIPTA

BIENVENIDOS A LOS JUEGOS DE LA CRIPTA

Status: Terminada
Genre:Demonios / Venganza / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:329
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

24 culpables. 12 juegos. Una sola salida.

La noche de Halloween, una reunión de padres e hijos del prestigioso Instituto Saint Charles se convierte en una pesadilla.

Veinticuatro personas son arrastradas a una dimensión gobernada por el misterioso Sistema de la Redención y la Justicia: seis alumnos, tres autoridades del instituto y quince padres y patrocinadores.

Todos están relacionados con un secreto que terminó en muerte.

Ahora deberán superar doce juegos. Quien falle, muere. Y después de cada prueba, el Sistema revelará una nueva pieza de la historia de la víctima que todos ayudaron a destruir.

Entre ellos está Lucas, el número 24, quien aparentemente no debería estar allí. Él solo entró para devolver un pendiente.

Pero nada ocurre por casualidad.

Porque en los Juegos de la Cripta, todos son culpables.
Y cuando llegue el último juego, descubrirán que la verdadera pregunta nunca fue quién sobrevivirá...
sino quién estuvo jugando desde el principio.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL PRECIO DE LA CULPA Y EL UMBRAL DEL SILENCIO

El estruendo final de las paredes mecánicas deteniéndose resonó con un golpe seco que hizo retumbar la piedra madre de la montaña. El eco del metal deteniéndose de manera abrupta fue seguido inmediatamente por un silencio sepulcral, absoluto y aterrador, únicamente roto por los jadeos descompuestos, las respiraciones agónicas y los sollozos ahogados de los sobrevivientes. El aire en la cámara circular era denso, caliente e insoportable, saturado por el hedor a cobre, mugre acumulada y el olor a sudor rancio mezclado con la sangre fresca que goteaba desde los mecanismos superiores hacia el suelo. De las veinticuatro personas que habían traspasado el umbral inicial de la Cripta, cuatro cuerpos destrozados permanecían sepultados e irreconocibles bajo las masas de hierro y las cuchillas rotatorias.

Sobrevivían únicamente veinte personas.

—Se detuvo... ¡Dios mío, se detuvo! —gimió la Sra. Victoria Vance, cayendo pesadamente de rodillas sobre la piedra húmeda mientras intentaba enjugar sus lágrimas con las manos temblorosas, completamente manchadas de polvo y hollín.

A su lado, el Senador Richard Vance se apoyó con pesadez contra el muro de piedra áspera, desabrochándose torpemente el botón superior del cuello de su camisa de seda. La mandíbula le temblaba de forma incontrolable y sus ojos, habitualmente cargados de suficiencia, frialdad y arrogancia política, vagaban desorbitados por el recinto sin encontrar consuelo ni respuestas. Toda la fachada de compostura de la élite de la ciudad se había desmoronado por completo en cuestión de escasos minutos.

En una esquina de la sala, Lucas Fontaine se mantenía hecho un ovillo en el suelo, abrazándose con fuerza las rodillas mientras tiritaba ininterrumpidamente. Sus sollozos ahogados reflejaban un estado de colapso nervioso imminente. Mason Reed se acercó despacio a él, agachándose a su lado con una cadencia calculada y colocando una mano firme, tibia y protectora sobre su hombro.

—Respira despacio, Lucas. Mantén la calma —dijo Mason con una voz suave, serena y profundamente reconfortante, modulando la entonación exacta para infundir alivio.— El primer mecanismo ya se detuvo. Estamos a salvo por ahora, el peligro inmediato ha pasado.

—No... esto no va a terminar nunca, Mason... —murmuró Lucas entre hipos violentos, limpiándose la cara manchada con la manga de su chaqueta deportiva.— Mi papá... la pantalla mostró los audios de la denuncia de la junta directiva... Yo no sabía nada de nada de esto, te lo juro por Dios. ¿Por qué nos están haciendo esto a nosotros?

—Ninguno de nosotros sabía lo que los adultos hacían a nuestras espaldas en el pasado —respondió Mason con firmeza, mirándolo fijamente a los ojos para sembrar una lealtad inquebrantable.— Tú no tienes la culpa de los crímenes de tu padre. Mantente cerca de mí, confía en mí y te prometo que saldremos juntos de este infierno.

Detrás de esa mirada cálida y desinteresada, sin embargo, la mente de Mason procesaba fríamente la lista mental de los sobrevivientes restantes, analizando el comportamiento de cada uno bajo la presión extrema y constatando la ejecución impecable de las etapas de su plan.

En el otro extremo de la sala, las discusiones no tardaron en estallar. Marcus Miller increpaba con furia al Director Arthur Sterling, tomándolo del solape del saco mientras la tensión amenazaba con volverse física.

—¡Tú sabías que este lugar existía, Sterling! —gritó Miller con las venas del cuello hinchadas.— ¡Tus firmas estaban en los documentos del archivo que mostraron en las pantallas! ¡Nos trajiste a una trampa mortal para encubrir tus malditos fraudes escolares!

—¡Suéltame, imbécil! —respondió Sterling, empujándolo con la cara descompuesta por el pánico.— ¡Yo soy tan víctima como todos ustedes! ¡Ese sistema informático hackeó los servidores del colegio y de la alcaldía! ¡Si estamos vivos es porque tuvimos la astucia de movernos rápido!

—¿Astucia? —intervino la Sra. Victoria Vance con voz envenenada, señalando con un dedo tembloroso hacia el rincón donde yacían los restos del mecanismo.— ¡Empujaste a ese muchacho para ganar espacio en el centro! ¡Todos vimos cómo tiraste de su chaqueta para ponerlo entre la pared y tú!

El cruce de acusaciones y el pánico colectivo aumentaban la histeria en el ambiente hasta que un chisporroteo eléctrico cruzó el techo abovedado de la estancia. Las grandes pantallas de proyección incrustadas en la piedra chispearon con estática blanca antes de enfocar la figura distorsionada y siniestra del Sistema. La voz deformada, grave y metálica resonó con una mofa cruel desde cada rincón de la sala:

—Felicidades a los veinte supervivientes... Han demostrado con impecable maestría que su instinto de conservación es tan desalmado como sus conciencias. Empujaron, pisotearon y sacrificaron a los más débiles para asegurar su propio aire, tal y como lo hicieron años atrás en los pasillos del Instituto Saint Charles cuando prefirieron mirar hacia otro lado mientras destrozaban una vida inocente.

Un ensordecedor crujido de engranajes antiguos cortó el aire. En la pared opuesta, la gigantesca puerta de bronce que hasta ese momento permanecía herméticamente cerrada comenzó a elevarse lentamente hacia el techo, liberando una ráfaga de aire helado y húmedo que traía consigo el olor a moho antiguo, mientras revelaba la entrada a un pasillo estrecho, profundo y sumido en la más absoluta penumbra.

—El primer tributo de sangre ha sido cobrado con éxito. Sin embargo, la sangre derramada solo ha limpiado la recepción. Si desean avanzar hacia la salvación, deberán adentrarse en el laberinto inferior... un lugar donde el ruido de sus excusas y el pánico de sus voces serán castigados de inmediato con la muerte.

—¿Otro pasillo? ¡No podemos seguir avanzando a ciegas hacia sus trampas! —exclamó Miller, apretándose el brazo herido mientras miraba con rabia impotente hacia la abertura de piedra.

—No tenemos otra alternativa, Marcus —intervino el Senador Vance, intentando recuperar un vestigio de autoridad pública mientras se acomodaba la corbata arrugada y el saco cubierto de polvo.— O caminamos por ese túnel o nos quedamos aquí a esperar a que el mecanismo vuelva a activarse y las paredes se cierren sobre nosotros.

Aterrados, en silencio y tropezando torpemente entre sí sobre el suelo resbaladizo, los veinte sobrevivientes comenzaron a cruzar el umbral de bronce hacia el interior del pasillo subterráneo. Una densa niebla blanquecina serpenteaba sobre el suelo de piedra húmeda, envolviendo sus tobillos a medida que descendían paulatinamente por la penumbra del tunel.

El silencio en el corredor se volvió sofocante y aplastante. Cada paso retumbaba como un latido metálico en las paredes de roca. Al fondo de la larga galería, una pesada reja de hierro flanqueada por sofisticados sensores acústicos y finos hilos de acero resplandecientes marcaba el punto de entrada al siguiente nivel de la prisión. El primer capítulo de la pesadilla física había concluido, pero la verdadera prueba de expiación apenas comenzaba formalmente con el inicio del Juego 2: "El Hilo del Silencio".

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play