Hay perdidas que te quitan las ganas de vivir. Ainara perdió a su bebé antes de conocerlo por culpa de la negligencia de su esposo.
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Ducha
Ainara, algo mareada, se levantó del banco. Intento mantenerse de pie, pero de inmediato cayó al suelo. Una niña de unos ocho años la vio caer y le dijo a su mamá. La señora, sin dudar, llamo a emergencias.
Ander estaba en una llamada cuando observó que a Ainara la bajaban de la ambulancia en una camilla. Colgó de inmediato y corrió hacia ella, la agarro de la mano.
— ¿Qué le pasó?— le preguntó al médico que la acompañaba.
—La encontraron desmayada en la plaza. Creo que abusaron de ella.
—¿Qué?— dijo Ander con el rostro impresionado y culpa en el pecho.
Ainara estaba delicada, pero cuando sintió que alguien le tocaba la mano, abrió los ojos. Se encontró con los de Ander y de sus ojos pálidos salieron muchas lágrimas. Ander acarició con mucho cariño el rostro de ella y le quitó las lágrimas de sus ojos.
—Ander, por favor, llévame contigo. No quiero que nadie me toque— dijo Ainara sin soltar la mano de Ander.
Ander la cargó entre sus brazos y la llevó de inmediato a una habitación, a sus colegas le dijo que él se haría cargo. La acostó en la cama, pero ella se levantó de la cama y empezó a quitarse toda la ropa.
Ander se dirigió hacia al baño y le trajo una toalla para cubrir el cuerpo desnudo de Ainara, pero a Ainara no le importaba mostrar su cuerpo solo quería quitarse la asquerosa ropa de su esposo, que la hacía sentir sucia y repugnante.
Ainara se paró frente a Ander y empezó a golpearlo en el pecho—:"¡Todo es tu culpa, Ander! Te dije que no quería irme. ¡Mírame!... ¡Mírame! No soy más que una basura" — dijo ella sin parar de golpearlo.
Ander cubrió el cuerpo de Ainara con la toalla y la abrazó para calmarla, pero ella lloró aún más apoyada en el pecho de Ander.
Ander tenía muchos motivos para sentirse culpable, pero no era momento para derrumbarse. Frente a sus ojos estaba el sufrimiento de la mujer que le movía el corazón, y no sabía cómo pedirle disculpas por lo que le hizo pasar.
—Tengo el cuerpo sucio Ander. ¿Cómo hago para sacarme toda esta suciedad?— dijo Aianara.
—Perdóname, Ainara. Jamás me perdonaré por lo que te hice pasar.
—Me preguntó por qué la vida esta empeñada solo en golpearme.
—De ahora en adelante prometo cuidarte. Será difícil borrar todas tus cicatrices de la noche a la mañana, pero haré lo posible para curarlas.
—¿Me ayudas a sacar este olor asqueroso que tengo en mi cuerpo?
—Está bien.
Ander la llevó al baño y prendió la ducha, le quitó la toalla y con mucho dolor en el pecho observo todas las marcas de abuso que había sufrido. No hay nada más triste que ver el cuerpo de una mujer golpeada por las mismas manos que dan caricias.
Ander se sentía impotente en ese momento. No era un día como los demás; era el día en que estaba decidido a destruir al hombre que le había hecho esto a la mujer que él había elegido para ser la madre de sus hijos. Con mucho cuidado la dirigió hacia la ducha y dejó que el agua recorriera por el cuerpo de Ainara.
A Ainara no le importaba mostrar su cuerpo triste, apagado, lleno de moretones y marcas. Lo único que deseaba era quitarse el sudor repugnante de su esposo. Agarró el jabón y con mucha fuerza empezó a frotarse todas las heridas, haciéndose más daño mientras lloraba. Ander le quitó el jabón y él le ayudó a bañarse.
Con la esponja de baño acarició el cuerpo de Ainara de arriba hacia abajo. La espuma del jabón hacía que el cuerpo de ella sintiera menos dolor. Le puso champú en el pelo y la lavó. Ainara se sentía como una niña. Calmó su llanto y agradeció a Ander.
Con una sonrisa de cortesía, Ainara salio del baño vestida con una bata de hospital. Minutos después un médico clínico, una enfermera y una ginecóloga entraron a revisarla. Ander se salió de la habitación, para que sus colegas hagan su trabajo.
Karina le tocó el hombro a Ander cuando lo vio salir de una habitación.
— Josué está descontrolado, pregunta por vos y por su madre. ¿Pondrías ir a verlo?— dijo preocupada.
—¿Qué fue lo que le pasó?— preguntó Ander mientras se dirigía hacia allá con Karina, una colega de trabajo.
—El nene está sufriendo por abandono. ¿Dónde estabas que no viniste a verlo?
—El esposo de Ainara la volvió violar.
—¿Qué?
—Justo la encontré en la entrada de emergencia, y bueno estaba con ella.
—Pobre.
—Te juro que voy a matar a ese hijo de puta.
—No te metas en líos, Ander.
—¿Cómo me decís eso? Vos sos mujer. Si a vos te pasara esto, también haría algo.
—Tienes razón Ander. Perdóname.
—Llevo días sin poder descansar bien por todo lo que está pasando.
—Tienes que tomarte unos días Ander, no podés estar así, en cualquier momento podés caer y vos sabes que este hospital depende de vos.
—No puedo, no ahora cuando Josué tiene los días contados y Ainara fue abusada.
—¿Y cómo está tu papá?
—Ese es otro tema.
Karina observó la mirada cansada de Ander. No hacía mucho tiempo que lo conocía, pero al instante pudo darse cuenta que era un hombre que le daba batalla a todo, que su bondad era tan grande como su corazón. Todas las mujeres del hospital lo admiraban. ¿Quién no podría enamorarse de él? Siempre daba lo mejor de sí para aquellos vulnerables. Su presencia nunca estaba de más en ninguna parte, solo para aquellos de mente oscura y pensamientos dañinos.
—Hoy no te toca trabajar en la noche. ¿Qué harás? No quieres que vayamos a dar una vuelta, y así despejas esa mente un poco — comentó Karina con las esperanzas de llamar la atención de Ander.
—Es verdad. No trabajo en la noche, pero me quedaré con Josué y Ainara.
—¿Te gusta ella?
—Sí.
—No es correcto fijarse en una paciente.
—No es mi paciente. Es la paciente del hospital.
los personajes y crea muy bien la trama.
Joshua que astuto resultaste sabes que Aimara no es tu madre pero se lo haces creer te encanta que te abrace y llene de besos 😘😘😘🥰🥰🥰 pero no sabes si cuando te vayas sufrirá por tu partida y quieres que ella este con Ander para que no sufra lo que hace la inocencia de un niño.