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Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Vampiro
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dania B

dioses, vampiros y amor

NovelToon tiene autorización de Dania B para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 9: la prueba del patriarca y el despertar de la sangre

El aire en el JNC se había vuelto espeso, como la calma que precede a una tormenta eléctrica. Shion caminaba por los pasillos con su nueva silueta, el cabello negro ondeando tras ella como una capa de medianoche. Sabía que Takahiro Namikaze no era un hombre que creyera en las coincidencias. Sus ojos de halcón la habían seguido desde las cámaras, analizando cada milisegundo de su recuperación milagrosa.

El juego de nombres y sombras

Usui se había convertido en su sombra personal. Ya no solo la vigilaba desde las azoteas; ahora invadía su espacio con una insistencia que rozaba lo maníaco. Se cruzaba en su camino en los vestidores, aparecía en la cafetería justo cuando ella se sentaba y la seguía en los entrenamientos nocturnos.

—Sabes, Extranjera, es curioso que todo el mundo en este edificio de hormigón use mi nombre como si fuera un mantra, y tú... tú te empeñas en inventar apodos —dijo Usui una noche, acorralándola en el pasillo que llevaba a los dormitorios.

Estaba tan cerca que Shion podía oler el tabaco y algo más profundo, una esencia metálica que le recordaba a los campos de batalla del Olimpo.

—¿Por qué te importa tanto, Sombra? —respondió ella, manteniendo la voz gélida a pesar de que su corazón traidor dio un vuelco.

Usui dio un paso más, reduciendo la distancia a milímetros. Sus ojos verdes brillaban con una obsesión peligrosa.

—Porque cuando estabas al borde del abismo, antes de caer inconsciente, lo dijiste. Pronunciaste mi nombre. Y no sonó como lo dicen los demás. Sonó como una condena. Dilo otra vez.

Shion apretó los dientes, alejándolo con una mano firme en su pecho.

—No sé de qué hablas. Debiste haberlo soñado.

Él soltó una risa amarga, pero sus ojos no se rieron. Estaba frustrado. Quería romper el muro que ella había levantado, quería entender por qué escucharlo de su boca lo hacía sentir como si despertara de un letargo de siglos. Pero Shion se dio la vuelta, dejándolo con la palabra en la boca. Ella recordaba demasiado bien cómo, en otra vida, ese mismo nombre era lo último que gritaba antes de morir. No iba a darle ese poder de nuevo.

La Trampa de Takahiro: Operación "Espejo Negro"

A la mañana siguiente, la voz de Takahiro retumbó por los altavoces. Se ordenó una misión de "reconocimiento y limpieza" en una antigua fábrica de armamento en las afueras, un lugar que supuestamente albergaba restos de la tecnología de los látigos negros.

—Irán los seis —sentenció Takahiro desde su pantalla, con Usui a la cabeza—. William, Ana, Eduard, Mizuki, Minori y Shion. Es hora de ver si esa "química" de la que tanto hablan es real o solo suerte de principiantes.

Lo que no les dijo fue que la fábrica era una cámara de pruebas. Takahiro había liberado allí a tres "Sombras Cosechadoras", entes creados a partir de la energía de los Titanes caídos, diseñados específicamente para forzar a los sujetos a revelar sus verdaderas naturalezas bajo presión extrema.

La Batalla en la Fábrica: El despertar de los hermanos

Al entrar en la fábrica, el ambiente se volvió gélido. La estructura de metal crujía bajo un peso invisible. De pronto, el suelo se resquebrajó y las tres Sombras emergieron: masas de oscuridad sólida con múltiples brazos que goteaban un ácido corrosivo.

La Batalla de Mizuki:

William y Mizuki fueron separados del resto por un colapso de vigas. Una de las Sombras se lanzó sobre William, inmovilizándolo contra una caldera hirviente. William luchó con toda su fuerza, pero el ente estaba drenando su vitalidad.

Mizuki sintió un estallido en su pecho. Ya no era solo rabia; era un rugido ancestral. Sus ojos se tornaron de un naranja ígneo. Con un grito que no sonó humano, Mizuki tomó una viga de acero de tonelada y media y la arrancó del suelo como si fuera una rama de papel.

—¡Suéltalo! —bramó Mizuki.

De un solo golpe de fuerza bruta, aplastó la cabeza de la Sombra, enviándola al suelo. William lo miró aterrado y agradecido a la vez. Mizuki respiraba con dificultad, sus músculos habían crecido y sus heridas se cerraban a una velocidad visible. Ya no podía ocultarlo: era un monstruo, o un dios.

La Batalla de Minori:

Ana y Eduard intentaban cubrir a Minori mientras otra Sombra los rodeaba. Ana fue golpeada por un látigo de ácido, gritando de dolor mientras su brazo se quemaba. Minori, al ver la herida de su ahora amiga, entró en un estado de trance.

Se movió con una elegancia letal. Esquivó los ataques de la Sombra como si pudiera predecir el futuro. Al tocar la herida de Ana, sus manos emitieron una luz pálida y el tejido quemado empezó a regenerarse instantáneamente. Luego, girándose hacia el enemigo, Minori golpeó un punto de presión en el aire. Una onda de choque invisible salió de sus dedos, desintegrando la forma física de la Sombra. Minori permaneció en silencio, con los ojos vacíos, mientras Ana y Eduard la miraban con un respeto que rayaba en el temor.

El Enfrentamiento Final: Shion y Usui

La Sombra más grande, la "Alfa", fue tras Shion. Usui se interpuso, usando sus técnicas ninja más avanzadas, pero sus dagas atravesaban la oscuridad sin hacer daño. La Sombra lo golpeó, lanzándolo contra una pared de hormigón.

Shion vio a Usui caer y algo en ella se rompió. El secreto, la calma, la precaución... todo desapareció.

Se lanzó al centro de la sala. Sus ojos se volvieron rojos carmesí y su cabello empezó a flotar como si estuviera bajo el agua. No usó sus manos; usó su voluntad. Un aura de plata y sombra la rodeó.

—¡Basta! —su voz resonó con la autoridad de un Caballero de los Dioses.

La Sombra Alfa se detuvo, reconociendo a su verdadera enemiga. Shion se movió a una velocidad que incluso los ojos de Usui apenas podían seguir. Cada golpe de Shion dejaba una marca de luz plateada en el cuerpo de la criatura. Fue una danza de destrucción. Shion la golpeaba, la desgarraba y finalmente, concentrando toda su energía en su mano derecha, atravesó el pecho de la Sombra y le arrancó el núcleo, que brillaba como una estrella negra.

La explosión de energía lanzó a todos hacia atrás.

El silencio después de la carnicería

Cuando el humo se disipó, Shion estaba en el centro de las ruinas, sola. Su cabello volvió a su lugar y sus ojos regresaron al gris, pero el daño estaba hecho. Mizuki y Minori estaban de pie, rodeados por William, Ana y Eduard, quienes ahora formaban un círculo de protección absoluta alrededor de ellos.

Usui se levantó con dificultad, limpiándose la sangre del rostro. Caminó hacia Shion, ignorando el dolor de sus costillas rotas. Se detuvo a centímetros de ella.

—Mizuki arranca acero con las manos. Minori cura con la mirada. Y tú... tú acabas de matar a algo que no debería morir —susurró Usui, su voz temblando por una mezcla de adrenalina y terror—. No vuelvas a decirme que son "civiles". No vuelvas a decirme que no tienes un pasado.

Shion lo miró, y por primera vez, no hubo sarcasmo en sus ojos, solo una tristeza infinita.

—Vámonos a casa, Usui —dijo ella, usando su nombre deliberadamente por primera vez desde que despertó.

Usui se quedó helado al escuchar su nombre en esa voz que parecía venir de un sueño olvidado. Quiso abrazarla, quiso reclamarla, pero la mirada de Shion era una advertencia: "Si te acercas más, el destino nos destruirá a ambos".

Detrás de los cristales rotos de la fábrica, un dron de vigilancia de Takahiro grababa cada detalle. El padre de los Namikaze sonrió en la oscuridad de su oficina. Había encontrado lo que buscaba. El Caballero había despertado, y ahora, la verdadera guerra contra los Dioses podía comenzar.

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