Todo comenzó el día de su boda, mi corazón estaba destrozado, bebía sin control al mirar como la mujer que amo se casó con otro.
Sin darme cuenta llegué a mi departamento, esa noche tuve un sueño increíble, en mis brazos tenía a la mujer que amo, en mi sueño la hice mía, cuando desperté tenía un fuerte dolor de cabeza y me encontraba solo, me sentía tan triste, que me aleje de ella y de toda su familia.
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Ensalada
Baje a la cocina y ayudaba a mi madre con las verduras, mis hermanas estaban en la sala con sus parejas y mi padre. Mire la hora, pronto Cleo iba a llegar me sentía nerviosa, tenía miedo que al ver a mi hermana comenzará a sentir cosas y tuviera dudas sobre lo nuestro.
Lavaba los trastos que ocupamos para la preparación de la comida, de pronto sonó el timbre, escuché que Amika gritaba.
¡ya llegó Cleo!.
Mi corazón comenzó a latir rápido, mis manos sudaban
Escuché que saludaba a todos.
Amika le contaba de los lugares que visitó, mi madre salió a saludarlo, yo me quedé en la cocina terminando de lavar los trastos, aunque quería correr a sus brazos, mis piernas no me respondían.
Mi mamá regreso a la cocina.
La mano de Cleo tocó mi espalda. Yo lo mire nerviosa y el sonrió.
Hola Amaya, dijo acercándose a mi mejilla. Su beso alcanzó la comisura de mis labios.
Hola dije nerviosa girando a ver si mi madre no lo había notado.
Mi mamá me pedía que sacará el estofado del horno, me acerque y el se ofreció para ayudar, pero mi mamá, le dijo que todo estaba bien.
Amika llegó junto con Ami.
Cleo ya viste el corte de cabello de Amaya, se ve bien, creo que yo también voy a cortarme el cabello así, dijo Amika.
Esta horrible, dijo Ami.
Se ve muy bien, pero creo que tú deberías dejarte tu cabello largo, dijo Cleo.
Ahí está a Cleo le parece horrible, decía Ami
Yo me quedé callada, sacando el estofado del horno.
No me parece horrible, dijo Cleo.
Salí de la cocina con el estofado, lo coloque en la mesa, al regresar a la cocina Amika tenía sus brazos sobre el cuello de Cleo.
Cuando Cleo me vio se alejo de Amika y se acercó a mi.
déjame ayudarte, decía tomando la ensalada que tenía en las manos.
No quiero que me ayudes, dije molesta.
Por favor, dijo el mirándome nervioso.
¡Vete a sentar Cleo!, le grité.
Si, perdón.
Eres una grosera con Cleo, dijo Amika tomando el brazo de Cleo y alejándose de mi.
Yo suspiré y salí con la ensalada.
Todos ya estaban sentados y el único lugar libre era a lado de Cleo.
Me senté, Amika le decía a su esposo, que Cleo odia las ensaladas. Su esposo le estaba ofreciendo ensalada a Cleo.
El no come ensaladas, decía Amika
No es verdad, decía el tomando un poco de ensalada.
Yo estaba probando mi ensalada y Ami le respondía.
Es verdad tu odias la ensalada, aquí la única que come ensalada es Amaya.
Si recuerdas cuando el se burló de Amaya y la llamo vaca, se reía Amika.
Es verdad, se reía Ami.
Era un idiota, dijo Cleo.
Aún lo eres, dije mientras me servía un poco de vino.
¡Ya basta niñas!, dijo mi mamá.
Todos disfrutaban de la cena, yo me enfocaba en los colores de mi ensalada.
Cleo bajo la mesa acaricio mi pierna.
Yo bajé la mano y le quite la mano de mi pierna.
Al terminar la cena, Cleo se ofreció a lavar los platos, mi mamá le dijo que no era necesario que ella y yo lo ibas a hacer, entre a la cocina con mi madre.
Todos estaban en la sala bebiendo vino.
Lave los platos lo más lento que podía para no salir de ahí.
Al terminar salí a la sala, Cleo y Amika no estaban. Sentí un dolor de estómago, sabía que ellos estaban juntos, subí a mi habitación y escuché voces en la habitación de Amika, me acerque lento, escuché a mi hermana hablando con Cleo.
Te extrañe tanto, creo que me equivoqué Cleo, tenías razón era muy pronto para casarme, el no es como tú, yo me di cuenta que te quiero Cleo, estuve pensando mucho y quiero divorciarme.
Yo me tape la boca, no podía creer que Amika estaba dispuesta a divorciarse por Cleo.
Entre a mi habitación sintiéndome la peor hermana del mundo, ella y el siempre tuvieron algo. Cómo pude meterme con el, mire los boletos en mi escritorio. Era hora de irme, pensé.
Llame al aeropuerto y les pregunté si podía cambiar mis boletos para salir hoy mismo. Me respondieron que a media noche tenían disponibles.
Saque mis maletas y las llene de mi ropa.
¡Ya se va tu hermana!, gritaba mi mamá, niñas bajen a despedirse.
Escuché que Amika y Cleo bajaron, después baje yo.
Me despedí de Ami y su esposo.
El esposo de Amika, se levantó y le dijo Amika que ellos también tenían que irse. Nos despedimos.
Cleo aún estaba en la sala, le dije a mis padres que estaba cansada y me despedí de ellos, subí rápido a mi habitación, no deje que Cleo se me acercara.
Mire la hora, llame un taxi.
Cleo me mandó un mensaje.
Podemos hablar, paso por ti mañana.
Bloque su número para que no me llegaran sus mensajes, ni sus llamadas.
Entre a la habitación de mis padres para decirles que tenía que irme a Canadá y que mi vuelo salía a media noche, mi mamá se enojo.
Mi papá se ofreció a llevarme.
No gracias papá el taxi ya llegó.
Amaya, por qué no dijiste nada en la cena, pudimos preparar algo especial para ti.
No quería robar la cena de mi hermana, ya habrá tiempo para celebrar después mamá, pero ya me están esperando no puedo quedarme más tiempo.
Si, está bien cariño, decía mi padre abrazándome.
Los amo, les aviso cuando llegue.
Cariño, no te alejes de nosotros.
No mamá, la abracé.
Salí de la casa, me subí al taxi y tomé el avión a Canadá.
En todo el camino no dejaba de llorar en silencio. Me sentía confundida una parte de mi no quería dejarlo, pero no podía estar cerca de el sabiendo que mi hermana lo ama.
Llegué a un hotel, en la mañana le avisé a mi jefe que ya estaba en Canadá. Me presenté en las oficinas y todos eran amables conmigo.
Le mandé un mensaje a mi madre, que ya estaba en mi nueva oficina y que todo era hermoso.
Ella me contestó:
Estoy feliz por ti mi amor, tu papá no deja de presumir que su hija es la jefa de una de las mejores empresas de Canadá. Cleo llegó en la mañana y pregunto por ti, le dijimos que te habías ido a Canadá.
Ya no le pregunté más a mamá, no quería saber nada de Cleo.
Tengo trabajo mamá, después te llamo.