Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 10
#TE ESPERARÉ
Ingrese abrazandome a mi misma, la lluvia habia traido un fresco que me erizaba la piel.
-Voy a prender, para que entres en calor.
Señalo un tipo horno de hierro en el centro, al ver que tenia frio.
Note que se rasco la cabeza y de manera torpe habia colocado los trozos de leña, mal acomodados.
-Permiteme. Me coloco ante él acomodo las maderitas en modo de volcan, un poco de papel en el centro y le prendo con el fosforo.
Entre los dos avivamos la llama, hasta que tomo fuerza.
Cuando lo mire note su mirada intensa sobre mi, me quemaba con ella.
-¿Qué? Le pregunte haciendome la descentendida.
Oscar suspiro sin responder, me incorpore y mire alrededor, era comodo y acogedor, tenia una cama, una mesa y una silla y note sobre la mesa un tocadisco y me senti emocionada al verlo.
-¿Quieres escuchar algo? Indago Oscar y asenti con una sonrisa.
Cuando escuche la música, mi cuerpo se estremecio, eso escuchaba mi abuela, la voz de ese cantante Sandro me movilizaba todo adentro.
El toca disco era a baterias.
"¿Existira un amor asi?" pregunte, al escuchar la letra de la canción, sin querer, al recordar el engaño de mi esposo, que solo me mintio y me hizo enamorar de él para vengar a su familia.
Oscar frunció el ceño.
-Trinidad, pensé que ya te ibas. ¿No dijiste que solo estabas de visita? ¿Qué haces tan lejos de la casa de tus abuelos? ¿No temes que te regañen de nuevo?. Indago cambiando de tema y recordando la conversación que tuvimos.
Me encogi de hombros, suspire, sacudi la cabeza y deje que se asome una sonrisa pícara en mis labios.
-Quería sacarme una duda. Algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza... y no, no me importa que me regañen.
Mí mirada se posó en Oscar, buscando una reaccion suya.
-Quería saber si lo que siento cuando estoy cerca de ti es real... o si solo es mi imaginación. Volvi mi voz más suave, como si fuera un secreto que nadie mas que nosotros debian oir.
Oscar abrio la boca, parecia que se quedó sin aliento, no le salian las palabras, carraspeo.
-¿Qué... qué quieres decir?. Indago al final.
Me rió, un sonido bajo y seductor.
-No te hagas el tonto, Oscar. Me has entendido perfectamente. Y, además, me debes otra. La segunda vez que te salvo, ¿recuerdas? Soy tu salvadora.
Mi voz se llenó de orgullo al pronunciar la palabra "Salvadora", por una loca razon me gustaba.
Oscar se sonrojó, sus mejillas parecian dos faroles.
-Sí... recuerdo. Y te agradezco, Trinidad. Pero ¿qué tiene que ver eso con...?
Antes que termine su pregunta lo interrumpió, con la mirada fija en la de él.
-Todo. Tiene que ver con todo. Ahora, ¿ Dónde tienes ese juego de cartas? Le pregunte.
Oscar suspiro, se mordio el labio inferior, fruncio el entrecejo como si analizara mis palabras.
-¿Qué sientes al estar cerca de mi?
Acorto la distancia entre los dos, el silencio se hizo presente, nos quedamos frente a frente en una lucha de miradas, solo se podían escuchar las gotas de lluvia sobre el techo.
Pose mis manos en su pecho, deteniendo que se aproxime más, se sentia firme y duro.
-Siento que me quemo por dentro y no puedo entender como puede ser eso posible.
El suspiro hondo, trago saliva, tomo mis manos entre las suyas.
-Sera mejor que te lleve. Su voz sono entrecortada.
-Que hay de la lluvia. Le respondi.
Se giro tomo un abrigo y me cubrio con el, salimos, la lluvia ya no era tan intensa, pero seguia de una manera suave.
Me llevo en su caballo, pegado a su figura, llegamos proximos a la casa de mis bis abuelos, pero nadie estaba.
-Aun no llegan. Suspire.
Oscar descendio y me ayudo a bajar, me mantuvo pegada a él mirandome con hambre, pero no hizo nada.
-Te invito a mi cumple, lo hacen el otro fin de semana en mi casa. Le digo.
-¿Qué? Pregunta.
-Espera aquí... Te traere anotado. Le aviso.
Corro a la casa, me fijo por el mueble de la cocina donde mi bisabuela tenia anotado el número de teléfono y la dirección de casa.
Tome un trozo de la hoja del cuaderno y le registro todo, con mi nombre y apellido, le dibuje un corazón que decia mis quince años, lo puse en una bolsita para que no se moje.
Regrese y él estaba por subir a su caballo, lo gire coloque el papel en su bolsillo.
-Te esperaré. Le dije.
Óscar solo asintió. Pose un beso en su mejilla y me despedí.
Me fui a mi cuarto, me cambie la ropa y me tire en la cama, aún su aroma regresaba a mi memoria.
En eso escuche que golpeaban la ventana, mire y era Oscar, por lo que la abrí, él saltó ingresando por ella.
-¿Qué haces? Le pregunté.
-Yo vine aquí para pensar, disfrutar mi último tiempo de soltería... Lo que digo... Es que debo casarme...
-¿Y la amas?
-No la conozco... Mi padre me hará una fiesta y ahí deberé elegir, entre las que sean adecuadas a nuestra clase...
-¿Por qué me lo dices?
-Tú también haces que arda por dentro.
-Lo que dices es que aunque quieras estar conmigo, no podrá ser por algo que tu padre te exige... ¿A caso no piensas por ti mismo?
-¿Qué?
-No debiste decirme, hubiera sido mejor que no aparezcas... Ahora me duele el pecho.
-¿Por qué?.
-Dices que ardes por mí, al igual que yo por ti, pero no podrá ser al no ser de la misma clase.
-Lo siento.
-De todos modos la invitación está en pie.
-Podemos ser amigos.
-No, si caes en eso ya no sales. Dejémoslo en conocidos.
-Quisiera que sea de otra manera.
-Si buscas una amiga con derechos, no cuentes conmigo, no me gusta compartir, si me entrego solo te voy a querer para mí.
-¿Te entregarías a mí?.
-Ya no.
Oscar suspiro triste.
"TRINIDAD LLEGAMOS" Escuche a mi abuela.
Me apresure a que Oscar se esconda en el armario, justo que ella ingresaba.