Me llamo Araceli Durango, y toda mi vida me han señalado como la mala del cuento.
La manipuladora.
La egoísta.
La que destruye todo lo que toca.
Y quizá tengan razón.
No nací siendo un monstruo…
Pero cuando te enseñan desde pequeña que el mundo solo respeta a los fuertes, aprendes rápido a ocultar tus heridas detrás de una sonrisa afilada. A empujar primero antes de que te empujen. A tomar lo que quieres, incluso cuando no deberías.
Durante años construí mi reputación:
la mujer que nadie podía engañar, la que siempre ganaba, la que controlaba cada pieza del tablero.
Todo iba bien… hasta que Yubitza Sandoval regresó a mi vida.
La chica que una vez llamé amiga.
La única que vio mi vulnerabilidad.
La que, sin saberlo, presenció el día en que dejé de ser víctima y me convertí en la villana que todos temen.
Ahora, Yubitza aparece con una sonrisa que me hiere más que cualquier golpe del pasado, dispuesta a demostrar que no soy tan invencible como aparento. Su regreso reabre las puertas
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El quiebre
Hay heridas que no cicatrizan, solo aprenden a fingir que no duelen.
Dicen que uno no nace villano, que se hace, yo siempre me reí de esa frase porque suena a excusa barata, a justificación moral para quienes no soportan aceptar su propia oscuridad. Pero con los años entendí algo más cruel, no te conviertes en villana por el dolor… sino por la traición que viene disfrazada de amor.
El verdadero quiebre no fue mi madre, ella fue la grieta, el fue el derrumbe.
Recuerdo exactamente cuándo ocurrió, no el día, no la fecha, esas cosas son irrelevantes, sino el momento exacto en que dejé de creer que el amor podía salvarme. El instante preciso en que algo dentro de mí se endureció para siempre.
Él fue el primero, el primero en hacerme sentir elegida, el primero en mirarme sin miedo, el primero en tocarme como si yo no fuera solo un apellido, una estrategia, una herramienta.
Yo tenía diecinueve años, demasiado joven para saber que las palabras bonitas son armas cuando las pronuncia alguien que sabe usarlas.
No diré su nombre, no porque no lo recuerde, sino porque ya no lo merece, durante mucho tiempo pensé que decirlo en voz alta le daba poder. Hoy sé que el poder siempre fue mío… solo que entonces no lo sabía.
Él apareció cuando yo estaba vulnerable, no rota, eso vendría después, pero sí cansada, cansada de mi madre, de las expectativas, de ser perfecta, cansada de no ser tocada con ternura nunca.
Me hablaba como si me viera de verdad.
—Eres distinta, Araceli —me decía—. No como las demás.—
Qué frase tan peligrosa.
Qué mentira tan dulce.
Me prometió cosas que nunca pedí, pero que deseaba en silencio, libertad, complicidad, elección, me hacía creer que conmigo no fingía, que conmigo era honesto. Yo, que siempre vi las grietas ajenas con precisión quirúrgica, no vi la suya.
O quizás sí… y decidí ignorarla.
Me ilusionó con futuro, con planes, con un “nosotros” que nunca estuvo escrito, yo bajé la guardia, por primera vez no calculé, no analicé, no manipulé.
Amé y amar, para alguien como yo, es un acto suicida.
La noche que me entregué a él no fue violenta, no fue forzada, fue íntima, torpe, cargada de nervios y promesas susurradas. Yo quise, quise con todo lo que tenía, no porque creyera en cuentos de hadas, sino porque por primera vez sentí que alguien me veía sin miedo a mi sombra.
Él me dijo que me cuidaría, que no me usaría, que yo era diferente, después… después me dejó sangrando, no de la forma que todos imaginan.
La traición no siempre es brutal, a veces es silenciosa, fría, calculada, descubrí que no era la única, que yo no era especial, que mientras me prometía exclusividad, él compartía palabras, caricias y planes con otra.
Y lo peor no fue eso, lo peor fue que, cuando lo enfrenté, no se disculpó.
Me miró como si yo hubiera entendido mal, como si hubiera sido ingenua, como si el problema no fuera su mentira… sino mi expectativa.
—No exageres, Araceli —dijo—. Nunca te prometí nada serio.—
Mentira.
Pero esa mentira no me dolió tanto como la siguiente:
—Tú no eres de esas que se enamoran, ¿no?—
Ahí se quebró todo.
Porque en esa frase no solo negó lo que habíamos sido… negó quién yo era, me redujo a un juego, a una experiencia, a algo que se toma y se deja sin consecuencias.
Esa noche lloré, no frente a él, nunca frente a él, sangré en silencio y fue entonces cuando aprendí la lección más importante de mi vida...
amar te deja indefensa; controlar te mantiene a salvo.
Fue irónico, el mismo hombre que me enseñó que el amor no protege… fue quien, sin saberlo, terminó de crear a la villana que hoy todos señalan.
Desde ese día decidí algo simple y definitivo, nunca más volvería a amar sin tener el control, no más promesas sin garantías, no más emociones sin estrategia, no más vulnerabilidad gratuita.
El hombre que amé primero me enseñó que el amor es una ilusión peligrosa, que confiar es un error, que, si no eliges por los demás, alguien elegirá por ti… y no será a tu favor.
Así que no, Elías no fue mi primer hombre.
Pero fue el primero en creer que podía juzgarme sin saber que yo ya había sangrado antes, que ya había sido traicionada, que ya había aprendido.
Y cuando una mujer aprende esa lección…ya no vuelve a ser la heroína de nadie, solo la villana de su propia historia.
O si, así como lo dije Elías Montenegro no fue mi primer hombre, pero ese tonto, o mejor dicho todos en esa habitación se lo creyeron.
Nadie noto que esa sangre venia de mi mano, una pequeña cortada, sangrando que yo apoye en las sabanas y ahí esta la prueba de mi pureza perdida, ahí esta Elías Montenegro la mejor opción, el mejor candidato para esposo.
ojalá puedas investigar algo por que esa niña es igual de mala que la madre ojalá cuando esa aparezca disque a reclamar lo que es suyo Araceli lo deje libre a si sin más será un golpe bueno para el idiota de Elías 😡😡😡
sería increíble que Araceli le dijera y le entregará al Elías sin reclamos comí siempre eso la aria arder más a la Yubitza 😂
le dije les dije desde el primer capítulo la autora quiso o hizo que odiaríamos a la equivocada🤭🤭🤭
y yo estoy en esas por que en el primer capítulo como le eche más a Araceli pero ahora amo su frialdad
ojalá también sepa que tiene a una empleada traidora en su casa 😡