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“Reencarné Como Omega Y Mi Alfa Puede Oír Mis Pensamientos”

“Reencarné Como Omega Y Mi Alfa Puede Oír Mis Pensamientos”

Status: En proceso
Genre:Yaoi
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné en un mundo omegaverse medieval… como un omega masculino.
Todo iba más o menos bien hasta que descubrí dos problemas: 1️⃣ El alfa más atractivo del reino puede escuchar mis pensamientos.
2️⃣ Yo pienso demasiadas tonterías, especialmente cuando está cerca.
Mientras intento fingir que nada pasa (leyendo libros con mucha concentración), él no solo escucha TODO… sino que además me molesta a propósito, con una sonrisa molesta, voz peligrosa y una paciencia sospechosa.
Entre reencarnación, nobles aterradores, padres alfa sobreprotectores, política, proyectos sociales y pensamientos que jamás debieron ser escuchados…
¿Cómo se supone que un omega sobreviva sin pensar cosas como:
“¿Por qué este alfa es tan sexy?”
💭
Comedia, romance, omegaverse y malentendidos garantizados.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20 La misión imposible de tener un día tranquilo

Elio Renard Valemont despertó con una convicción optimista que bordeaba lo irresponsable:

hoy iba a tener un día tranquilo.

No iba a arreglar nada.

No iba a opinar.

No iba a convertirse en rumor, leyenda ni anécdota ambulante.

Iba a desayunar.

Iba a caminar.

Iba a existir con la discreción de una silla bien colocada.

El castillo, como ya era tradición, no cooperó.

La mañana entraba suave por los ventanales del ala este. El sonido de los pasos en los pasillos, el murmullo de las cocinas despertando, el roce de las escobas contra el piso de piedra componían una sinfonía cotidiana que Elio normalmente encontraba reconfortante. Esa mañana, le sonó a presagio.

Se detuvo frente al espejo, acomodándose el cuello de la camisa.

—No harás nada memorable —se dijo—.

—Nada que merezca ser contado.

La imagen reflejada no pareció creerle.

Apenas abrió la puerta, se topó con un criado que casi dejó caer una bandeja de tazas.

—¡Perdón! —dijo el criado, nervioso—.

—No lo vi venir.

—Yo tampoco me vi venir —respondió Elio—.

—Ambos estamos sorprendidos.

El criado rió, aliviado.

—Que tenga un buen día, joven señor.

—Eso intento.

Caminó por el pasillo con la determinación de quien va a pasar desapercibido. No miró a los lados. No saludó de más. No hizo comentarios ingeniosos. Funcionó durante exactamente dos minutos.

—Joven Valemont —dijo una voz a su espalda.

Elio cerró los ojos.

💭 No. No mires. Si no miras, no existe.

—Es solo una consulta rápida —insistió la voz.

Se giró, resignado. Era un funcionario menor, con un montón de papeles bajo el brazo y una expresión de alivio al verlo.

—¿Podría decirme si este informe tiene sentido? —preguntó—.

—No entiendo una parte.

Elio miró el papel por inercia.

💭 No opines. No opines. No opines.

—Está bien —dijo al final—.

—Solo que estás mezclando dos registros distintos.

—Por eso no cuadran los números.

El funcionario abrió los ojos.

—Oh.

—Eso lo explica todo.

—Sí —respondió Elio—.

—Es un error común.

El funcionario se fue agradeciendo.

Elio se quedó mirando el pasillo vacío.

—No hice nada —murmuró—.

—Solo… miré.

Seraphiel apareció desde una puerta lateral, como si el castillo los sincronizara a propósito.

—Ya empezaste, ¿verdad?

—No quise —respondió Elio—.

—Fue reflejo condicionado.

—Eso también es una habilidad —dijo Seraphiel—.

—Te guste o no.

Elio suspiró.

—Quiero que un día no pase nada interesante.

—Eso sería interesante por definición —respondió Seraphiel con calma.

El comedor estaba más animado de lo habitual. El murmullo de conversaciones se mezclaba con el tintinear de cubiertos. Elio eligió una mesa apartada, decidido a comer en silencio. Funcionó hasta que alguien decidió sentarse frente a él.

—¿Puedo? —preguntó un joven noble.

—Siéntate —respondió Elio, sin energía para negarse.

—Escuché que tienes buen ojo para detectar errores —dijo el noble, directo.

Elio bajó la mirada a su plato.

—Escuchaste mal.

—No, en serio.

—Mi tutor dice que deberías revisar nuestros ejercicios.

Seraphiel levantó una ceja.

—No es un servicio público —dijo.

El noble se encogió de hombros.

—No quise ofender.

—Solo… pensé que preguntar no costaba nada.

Elio suspiró.

—No me molesta que preguntes —dijo—.

—Me molesta que el castillo me convierta en una herramienta.

El noble pareció entender. Se levantó con una inclinación de cabeza respetuosa.

—Lo siento.

—No pasa nada —respondió Elio—.

—Gracias por no insistir.

Cuando se fueron, Elio miró a Seraphiel.

—¿Ves?

—Eso es lo que pasa cuando intento desayunar.

—Estás siendo educado —dijo Seraphiel—.

—Eso también se interpreta como disponibilidad.

—Qué traicionera es la cortesía.

Por la tarde, Elio se refugió en la sala de música, uno de los pocos lugares donde el castillo parecía recordar cómo sonar a tranquilidad. Las notas suaves de un laúd lejano llenaban el aire. Se sentó cerca de una ventana abierta, dejando que la brisa moviera ligeramente las cortinas.

—Este lugar me gusta —dijo—.

—No exige nada de mí.

Seraphiel se sentó a su lado.

—No exige nada… pero te da espacio.

Elio cerró los ojos un momento, dejando que el sonido lo envolviera.

—A veces siento que mi vida es una sucesión de interrupciones.

—Lo es —respondió Seraphiel—.

—Pero no todas son malas.

—Algunas solo son ruidosas.

—El ruido no siempre es enemigo —dijo—.

—A veces es señal de que hay vida alrededor.

Elio abrió los ojos, mirándolo.

—Tienes una manera inquietante de hacer que mis quejas suenen poéticas.

—No es mi intención.

—Solo intento que no te canses de ti mismo.

Elio sonrió, agradecido.

Al final del día, mientras el cielo se teñía de tonos cálidos, Elio caminó por el balcón del ala oeste. El castillo respiraba a su alrededor: luces encendiéndose, pasos que se alejaban, el murmullo bajando de volumen a medida que caía la noche.

—No tuve un día tranquilo —dijo—.

—Pero tampoco fue terrible.

Seraphiel se apoyó en la baranda junto a él.

—A veces eso es lo mejor que se puede pedir.

Elio asintió.

Tal vez la tranquilidad absoluta era un mito.

Tal vez su vida siempre estaría llena de interrupciones, rumores y expectativas ajenas.

Pero en medio de ese ruido constante,

había momentos de calma compartida que hacían que el caos valiera un poco más la pena.

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Luz🌸🌈
un gran experto 🤭
Luz🌸🌈
🤭🤭
carmen castillo
Cuando van a crecer🤔🤔🤔
carmen castillo
🤣🤣🤣 que iba a comportarse como un niño 🤣🤣🤣
carmen castillo
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Geslaine
jajajajaja mood: le gustó a la loca 🥹🫠
Geslaine
jajajajajja gritaloo!!
Geslaine
No corazón en ves de ayudarte lo empeoras más 🫠
Geslaine
jajajajjaja 🤧 pobre
ILikeYourFather
JAJAJA
ILikeYourFather
JAJAJAJA
ILikeYourFather
Yo
pau
bueno, por, lo menos, se, la pasará bien, 🤣, 🤣, 🤣, ☺️, 🤭, 🥰.
Luz🌸🌈
pobresito 🤭
Luz🌸🌈
🥰🥰
Cupido :v
jskjsksjsjsk me hizo reir🤭
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