NovelToon NovelToon
Cuando Rezábamos Bajito

Cuando Rezábamos Bajito

Status: Terminada
Genre:Yuri / Amor prohibido / Época / Completas
Popularitas:391
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Olvera de la Frontera, Andalucía, España, 1957.

En plena dictadura franquista, Zeynep huye de un hombre violento tras defenderse y se esconde en el Convento Santa Clara bajo el nombre de Ana Vidal. Embarazada, sin familia y con otra identidad, cree que nunca volverá a amar.

Hasta que llega Zoe Araya, la hija del juez del pueblo, enviada al convento por sus padres para "corregirse" porque se niega a casarse con el hombre que le impusieron.

Entre limoneros, rezos en voz baja y secretos, nacerá un amor prohibido que todo un pueblo querrá castigar. Una historia de supervivencia, maternidad y un amor que no pide perdón.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 8 - LA PRIMERA PATADA

Esa noche Zoe no durmió en la celda de las internas. Se vino a la bodega.

No me avisó. Yo estaba acostada en el colchón de paja con las dos fajas todavía puestas porque se me había olvidado quitármelas. Eran casi las once y en Santa Clara a las once ya no se escuchaba ni una mosca. Solo las ranas del estanque del huerto.

Escuché que la puerta se abría despacito.

- ¿Ana? - susurró.

- ¿Qué haces aquí? Si te ve Sor Inés...

- Sor Inés está rezando. No me ve. Me traje una manta.

Entró con una manta fina y se acostó a mi lado en el colchón. No era un colchón para dos. Era chico, olía a paja húmeda y a patatas. Pero nos apretamos.

Olvera en agosto es un horno de día y un hielo de noche. Yo tenía frío aunque fuera verano. Siempre tenía frío desde que me fui de mi pueblo.

Zoe me tapó con su manta. Olía a ella, a jabón de rosas.

- No me quiero casar - me dijo en la oscuridad, bajito, como se rezaba allí -. No en septiembre. No nunca. No con Luis. No quiero una cocina blanca.

- Lo sé.

- ¿Y si nos vamos? - me dijo de golpe -. Lo que te dije el otro día. A Sevilla. Mi prima Lola vive en Triana. Trabaja en una tienda de telas. No está casada. Vive sola. Dice que allí nadie te pregunta de quién es el niño si trabajas. Que hay mujeres que viven juntas y nadie dice nada porque en la ciudad grande nadie se conoce.

Me quedé callada. Yo nunca había pensado más allá de Olvera. Mi plan era solo esconderme hasta parir. No tenía plan después.

- ¿Y cómo nos vamos? Yo no tengo dinero. Y estoy así - le dije tocándome la barriga.

Ella me agarró la mano en la oscuridad.

- Yo tengo un poco. Mi abuela me dejó unos ahorros antes de morir. No es mucho, pero para el tren alcanza. Y Sor Inés nos puede ayudar. Ella no quiere que me case tampoco. Me lo dijo hoy. Me dijo que si me caso con Luis voy a ser una infeliz toda la vida, como mi madre.

Nos quedamos calladas. Se escuchaban las ranas.

De repente lo sentí. No como antes, que era como un pececito. Esta vez fue más fuerte. Como si alguien me diera un golpecito por dentro, desde abajo. Me quedé sin aire.

- ¿Qué pasa? - dijo Zoe.

- Se movió. De verdad se movió.

Me levanté un poco la camisa gris. La barriga ya se notaba bastante, aunque estuviera flaca. Se me marcaba una bola dura bajo la piel.

- Pon la mano - le dije.

Zoe puso las dos manos, como había hecho en el huerto. Pero esta vez no esperamos. Esta vez la niña nos contestó.

Un golpe. Pequeño, pero claro. Debajo de la mano de Zoe.

Zoe abrió los ojos muy grandes en la oscuridad. Los vi brillar.

- ¿Fui yo? ¿O fue ella?

- Fue ella.

Zoe se rió. Se rió bajito para que no nos escucharan, pero se rió con todo el cuerpo. Y después se puso a llorar. Sin ruido.

- Me pateó - susurró -. Me pateó a mí.

Se agachó y le habló a mi barriga, con la boca casi pegada a mi piel. Yo sentí su aliento caliente.

- Hola, chiquita. Soy Zoe. Soy... soy tu otra mamá. Si tu mamá me deja.

Yo le puse la mano en el pelo. Tenía el pelo suelto, largo. Olía a limones del huerto.

- Si me deja - le dije.

Nos quedamos así mucho rato. Ella con la cabeza apoyada en mi barriga, escuchando, y yo con la mano en su pelo. La niña se movía cada tanto, como si supiera que estábamos las dos ahí.

- ¿Cómo le ponemos? - me dijo Zoe después de un rato.

- No sé. Todavía no lo pensé. Me da miedo ponerle nombre.

- Hay que ponerle. Para que sepa que existe aunque el resto del mundo diga que no.

Pensó un segundo.

- Lucía. Como luz. Porque nació escondida pero va a ser luz.

Lucía. Me gustó. Lucía Vidal. O Lucía Araya. No sabía.

- Lucía - repetí bajito -. Lucía de las dos.

Esa noche dormimos juntas en la bodega, tapadas con una sola manta, con mi barriga de cinco meses entre las dos y la mano de Zoe encima. Por primera vez desde la noche de la piedra, no soñé que corría. Soñé que estaba en una casa con una cocina que no era blanca, con limoneros en el patio y una niña que corría y nos decía mamá a las dos.

A la mañana siguiente Sor Inés nos encontró así. Abrió la puerta de la bodega temprano para traerme agua y nos vio. No gritó. No nos llamó pecadoras, que era lo que habría hecho cualquier otra monja en Olvera en 1957 si veía a dos mujeres durmiendo abrazadas.

Solo cerró la puerta despacito y dijo:

- Si se van a ir a Sevilla, se van a tener que ir antes de septiembre. Antes de que se te note mucho, Ana. Y antes de que venga tu madre a llevarte, Zoe.

No sabía que nos había escuchado.

Pero nos iba a ayudar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play