🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 9 Nadie salió intacto
El pasado no era confuso.
Era incómodo.
Penthouse — Lo que realmente pasó
—Estás recordando mal las cosas.
La voz de Bret rompió el silencio con una calma que contrastaba con la tensión que llenaba el lugar.
Ethan no se giró.
Seguía mirando la ciudad.
Pero su postura cambió.
Apenas.
—No —respondió con firmeza—. Lo recuerdo perfectamente.
Bret negó suavemente con la cabeza.
—No… recuerdas lo que quieres recordar.
Eso lo hizo girar.
—Cuidado con lo que dices.
Pero Bret no retrocedió.
Nunca lo hacía con él.
—Tú no la dejaste porque ella se fuera —continuó—. La dejaste primero.
Silencio.
Ethan apretó la mandíbula.
—No la dejé.
—Sí lo hiciste.
Pausa.
—La dejaste en ese hotel… sola.
El aire se volvió pesado.
El recuerdo real
Las imágenes volvieron.
Claras.
Sin distorsión.
La habitación del hotel.
El desorden.
La resaca.
Yzzi dormida.
Ethan de pie.
Observándola.
Confundido.
Molesto.
Afectado más de lo que quería admitir.
—“Esto no fue real…” —había dicho él en voz baja.
Y se fue.
Sin despertarla.
Sin explicaciones.
Sin mirar atrás.
Ethan cerró los ojos un segundo.
—No iba a forzar algo que fue un error.
Bret soltó una pequeña risa sin humor.
—Ah, claro… el gran Ethan siendo prudente.
—No era prudencia.
—Era miedo.
Ethan lo miró con frialdad.
—No me psicoanalices.
—Entonces dilo tú. Dime —¿Por qué te fuiste?
Ethan no respondió de inmediato.
Porque esa respuesta…
no era tan simple.
—Porque no la conocía —dijo finalmente—. Porque no era su mundo… ni yo el suyo.
Bret lo observó fijamente.
—Y aun así… te quedaste pensando en ella tres años.
Ethan no respondió.
El otro lado de la historia
—¿Sabes qué pasó después de que te fuiste? —preguntó Bret.
Ethan no preguntó.
Pero esperaba la respuesta.
—Se despertó sola.
El golpe fue inmediato.
—Confundida… sí.
Pero no perdida.
—Recordaba lo suficiente.
Ethan frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir con eso?
Bret lo miró directo.
—Que no eras un desconocido para ella cuando despertó.
El aire se tensó.
—Entonces… ¿por qué…?
No terminó la frase.
—Porque tú no estabas —respondió Bret.
Silencio.
—Porque no la esperaste.
Ethan bajó la mirada un segundo.
—Yo pensé que…
—¿Que iba a huir? —lo interrumpió Bret—. ¿Que iba a arrepentirse y fingir que no pasó?
—Eso vino después.
El aeropuerto — la decisión de ella
—Aby y ella no sabían qué hacer —continuó Bret—. Estaban en shock… pero no destruidas.
Ethan escuchaba.
En silencio.
—Yo fui por ellas.
—Lo recuerdo.
—No… —negó Bret—. No lo entiendes.
Se levantó.
Caminó lentamente.
—Tú me dijiste que las dejara en el avión… y que regresara contigo.
Ethan tensó la mandíbula.
—Sí.
—Y eso hice.
Pausa.
—Pero antes de subir… ella miró hacia atrás.
—Como si esperara que aparecieras.
Eso lo golpeó.Mucho más de lo que esperaba.
—Y no estabas.
El silencio se volvió insoportable.
—Así que subió al avión.
Bret lo miró fijamente.
—Y ahí fue cuando decidió… que no iba a buscarte.
Ethan apretó los puños.
—No decidió olvidarme…
—No —lo interrumpió Bret—. Decidió enterrarlo.
—Y tú hiciste lo mismo.
Dos versiones del mismo error
El silencio entre ellos era pesado.
Pero ahora tenía sentido.
—Ella pensó que la abandonaste —dijo Bret.
—Yo pensé que no le importé —respondió Ethan.
Ambos se quedaron en silencio.
—Y los dos estaban equivocados —añadió Bret.
Ethan soltó una exhalación lenta.
—No completamente.
—No… —asintió Bret—. Pero lo suficiente para arruinarlo.
Ethan caminó hacia la mesa.
Tomó el acta otra vez.
—Entonces sí recordó.
—Sí.
—Y decidió no buscarme.
—Porque tú tampoco lo hiciste.
Silencio.
—Y ahora… —dijo Bret— apareces en su boda.
—Porque esta vez… no iba a dejar que se fuera otra vez.
Bret lo observó con atención.
—Entonces no la dejes ir...
—Pero tampoco la obligues a quedarse.
Ethan levantó la mirada.
—No lo haré.
Y por primera vez…
eso era verdad.
—Esto va a doler —dijo Bret, tomando su vaso nuevamente.
—Lo sé.
—Para los dos.
Ethan asintió lentamente.
—Pero esta vez…
—No me voy a ir.
Y en ese momento…
todo cambió. Porque ya no eran dos desconocidos que compartieron una noche.
Eran dos personas… que tomaron decisiones equivocadas.
Y ahora tenían que enfrentarlas juntos o no.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰