Cada final es un regreso… pero el dolor nunca desaparece.
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Capítulo 15: Llamadas en la noche
Un golpe suave.
—Toc, toc.
Kenji abrió los ojos.
Había pasado el tiempo sin que se diera cuenta. No estaba dormido… pero tampoco completamente despierto.
—…
Otro golpe.
Más insistente.
Kenji se incorporó lentamente de la cama.
Su cuerpo aún estaba tenso, pero ya no temblaba.
Caminó hacia la puerta.
Cada paso pesado.
Cada pensamiento… más claro que antes.
Se detuvo frente a la puerta.
Dudó un segundo.
Y la abrió.
—…
Cecilia.
De pie.
Como siempre.
Sin avisar.
Kenji parpadeó.
—Princesa… ¿qué hace aquí?
Cecilia lo miró directamente.
Sus ojos dorados reflejaban algo distinto.
No era solo curiosidad.
Había… inquietud.
—Quería verte.
Kenji suspiró.
—Otra vez eso…
Se recargó ligeramente en el marco de la puerta.
—Ya es de noche.
Cecilia asintió.
—Lo sé.
—Entonces deberías estar en tu habitación.
—No quería.
Kenji la miró.
—…Eso no es una razón válida.
Cecilia inclinó la cabeza.
—Para mí sí.
Silencio.
Kenji se pasó una mano por el cabello.
—Esto se va a volver costumbre, ¿verdad?
Cecilia no respondió.
Solo dio un pequeño paso hacia adelante.
Kenji no retrocedió esta vez.
—…¿Qué pasa?
Cecilia bajó la mirada un instante.
—Te fuiste rápido.
Kenji desvió la mirada.
—Tenía cosas que pensar.
—¿Sobre qué?
Kenji dudó.
Mucho.
Pero al final—
—Sobre… hoy.
Cecilia levantó la mirada.
—¿Lo del ataque?
Kenji asintió.
—Sí.
No dijo más.
No podía.
Cecilia lo observó unos segundos.
—Me asusté.
Su voz fue más baja.
Más sincera.
Kenji la miró.
—Lo sé.
—Pensé que ibas a…
Se detuvo.
No terminó la frase.
Kenji entendió.
—No pasó.
Cecilia negó ligeramente.
—Pero pudo pasar.
Silencio.
Kenji no respondió de inmediato.
—…Sí.
Cecilia dio otro paso.
Esta vez más cerca.
Pero más lenta.
—No quiero que te pase nada.
Kenji se quedó quieto.
Esa frase…
Golpeó diferente.
—…No soy tan fácil de matar.
Intentó bromear.
Pero no sonó del todo creíble.
Cecilia lo miró.
—No bromees con eso.
Kenji desvió la mirada.
—Sí… lo siento.
El silencio volvió.
Pero esta vez—
No era incómodo.
Era… frágil.
Cecilia habló otra vez.
—¿Puedo quedarme un poco?
Kenji levantó la mirada.
La vio.
De verdad.
Y esta vez—
No respondió de inmediato.
Capítulo 15: Llamadas en la noche (Parte 2)
Kenji se quedó mirándola unos segundos.
Pensando.
Evaluando.
Luego soltó un suspiro largo.
—Aaah… está bien.
Se hizo a un lado, dejando espacio en la puerta.
—Pero no hagas nada raro, por favor, Cecilia.
Cecilia parpadeó.
—¿Raro?
Kenji la miró con una expresión cansada.
—Ya sabes… cosas de las que luego me tengo que arrepentir.
Cecilia asintió, seria.
—Entiendo.
Entró.
Con calma.
Sin prisa.
Kenji cerró la puerta detrás de ella.
—…Bien.
Se recargó un poco en la pared.
—Regla número uno: distancia.
Señaló el espacio entre ambos.
—Ese espacio… se mantiene.
Cecilia miró el suelo entre ellos.
Luego a él.
—Está bien.
Se sentó en la cama.
Naturalmente.
Kenji la miró.
—…Eso rompe la regla.
—¿Por qué?
—Porque ahora yo tengo que estar lejos.
Cecilia pensó unos segundos.
—Entonces tú también siéntate.
Kenji se quedó en silencio.
—…No era esa la idea.
Cecilia lo miró fijamente.
Otra vez.
Kenji desvió la mirada.
—Ok… ya.
Se acercó y se sentó en el borde contrario de la cama.
Manteniendo cierta distancia.
—¿Así está mejor?
Cecilia asintió.
—Sí.
Silencio.
Tranquilo.
Diferente.
Kenji apoyó los codos en sus piernas.
—…Entonces.
Miró al frente.
—¿Qué quieres hacer?
Cecilia pensó.
—Hablar.
Kenji asintió.
—Bien… eso sí lo sé hacer.
Hizo una pausa.
—Más o menos.
Cecilia lo miró.
—¿En tu mundo también hablan así?
Kenji soltó una pequeña risa.
—Sí… aunque creo que yo hablo raro incluso allá.
Cecilia sonrió un poco.
—A mí me gusta.
Kenji se quedó callado.
Un segundo.
—…Gracias.
Miró sus manos.
Más tranquilo ahora.
—Oye.
Cecilia lo miró.
—¿Sí?
Kenji dudó.
Pero preguntó.
—¿Por qué viniste de verdad?
Cecilia bajó la mirada un momento.
—Porque… no quería estar sola.
El silencio volvió.
Pero esta vez—
Más profundo.
Kenji no respondió de inmediato.
Luego suspiró.
—…Bueno.
Se recargó un poco hacia atrás.
—Entonces supongo que puedes quedarte.
Cecilia levantó la mirada.
—¿En serio?
Kenji asintió.
—Sí… pero solo un rato.
Cecilia sonrió.
Pequeño.
Pero sincero.
Y Kenji—
No lo dijo en voz alta.
Pero por primera vez—
No le molestó.
Capítulo 15: Llamadas en la noche (Parte 3)
El silencio se volvió cómodo.
No pesado.
No tenso.
Solo… tranquilo.
Kenji apoyó la espalda en la pared, mirando al frente.
—Bueno…
Hizo una pausa, pensando cómo decirlo.
—Diría que en mi mundo existen muchos tipos de personas.
Cecilia lo miró con atención.
—¿Como cuáles?
Kenji levantó ligeramente la mano, contando con los dedos.
—Buenas… malas… amables… empáticas…
Hizo una pequeña mueca.
—Las de doble cara… esas son las peores.
Cecilia inclinó la cabeza.
—¿Doble cara?
Kenji soltó una risa leve.
—Gente que parece buena… pero no lo es.
Cecilia bajó la mirada un segundo.
—…Aquí también hay.
Kenji la miró de reojo.
—Sí… me lo imagino.
Hubo una pausa.
Luego la miró directamente.
—Pero tú…
Se quedó callado un segundo.
Buscando las palabras.
—Eres como… diría en mi mundo…
Hizo un gesto con la mano.
—Un pan de Dios.
Cecilia parpadeó.
—¿Pan…?
Kenji soltó una pequeña risa.
—Significa que eres demasiado buena.
Hizo una pausa.
—Demasiado inocente.
Cecilia lo miró en silencio.
Procesando.
—¿Eso es malo?
Kenji negó.
—No.
Pero su expresión cambió un poco.
—Solo… peligroso.
Cecilia frunció ligeramente el ceño.
—¿Peligroso?
Kenji asintió.
—Sí.
Desvió la mirada.
—Porque hay gente que se aprovecha de eso.
El ambiente cambió apenas.
Más serio.
—Y tú… —añadió— no parece que te des cuenta cuando pasa.
Cecilia bajó la mirada.
—…No siempre.
Kenji la observó unos segundos.
—Por eso…
Hizo una pausa.
—Deberías tener cuidado.
Cecilia levantó la mirada.
—¿Tú también eres así?
Kenji se quedó en silencio.
La pregunta fue directa.
Demasiado.
—…No lo sé.
Respondió al final.
—Quiero pensar que no.
Cecilia lo miró.
—Yo creo que sí.
Kenji parpadeó.
—¿Eh?
—Eres bueno.
Lo dijo con total seguridad.
Kenji soltó una risa corta.
—No me conoces lo suficiente para decir eso.
Cecilia negó.
—Lo suficiente.
Kenji desvió la mirada.
—…Eres muy confiada.
Cecilia sonrió un poco.
—Y tú muy complicado.
Kenji soltó aire por la nariz.
—Eso también me lo decían.
Silencio.
Pero esta vez—
Más cercano.
Más humano.
Kenji miró al frente.
—De todos modos…
Se rascó la mejilla.
—Si vas a seguir siendo así…
La miró de reojo.
—Alguien va a tener que cuidarte.
Cecilia inclinó la cabeza.
—¿Tú?
Kenji se quedó quieto.
—…No dije eso.
Pero no lo negó.
Y Cecilia—
Sonrió.