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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Valentina seguía.

No porque fuera fácil.

No porque tuviera fuerzas todos los días.

Sino porque no sabía cómo detenerse.

Había algo dentro de ella que dolía constantemente. No era un dolor puntual, no era algo que pudiera señalar con claridad. Era más bien como un remolino… uno que giraba en su interior sin descanso, arrastrando pensamientos, emociones, recuerdos, dudas.

Y en medio de ese torbellino…

ella se perdía.

Vivía, cumplía, sostenía.

Sostenía la casa, los silencios, las miradas, las palabras que dolían más de lo que decían. Sostenía incluso lo que ya estaba roto, como si en ese esfuerzo existiera alguna posibilidad de salvarlo.

Pero nadie veía lo que pasaba adentro.

Nadie sentía ese peso en el pecho.

Esa angustia que aparecía sin aviso.

Esa sensación de no poder respirar del todo.

Porque desde afuera…

todo seguía en pie.

Pero por dentro…

Valentina se desmoronaba en silencio.

Y lo más difícil no era el dolor.

Era no poder ver más allá de él.

Era sentir que ese momento… esa vida… esa realidad…

era todo lo que había.

Como si el mundo terminara ahí, en ese punto exacto donde el amor dolía más de lo que sostenía.

Y aun así…

seguía.

Porque a veces, cuando el alma está cansada, no lucha ni huye.

Solo resiste.

Los días comenzaron a mezclarse entre sí.

Las mañanas llegaban demasiado rápido, como si la noche no hubiera alcanzado para descansar nada. Valentina se levantaba con el cuerpo pesado, con la mente saturada, pero igual avanzaba. Preparaba el desayuno, acomodaba la casa, respondía lo justo. Ya no había energía para más.

Lucas también había cambiado.

O al menos… eso intentaba mostrar.

Había dejado los gritos constantes, las discusiones abiertas. Pero en su lugar había algo más frío, más calculado. Comentarios sutiles, miradas cargadas, silencios que pesaban más que cualquier palabra.

—Estás distante—, le dijo una mañana, apoyado contra el marco de la puerta.

Valentina no respondió de inmediato. Sirvió el café con movimientos automáticos.

—Estoy cansada— dijo finalmente.

Lucas sonrió apenas, una sonrisa que no llegaba a los ojos.

—Siempre estás cansada desde que empezaste a trabajar.”

Ella levantó la mirada.

Y por un segundo… estuvo a punto de ceder.

A punto de volver atrás.

Pero no.

—No — respondió tranquila. —Estoy cansada desde hace mucho más tiempo...

El silencio se instaló entre ellos.

Lucas no dijo nada más.

Pero su mirada… cambió.

En el restaurante, todo era distinto.

El ritmo, el ruido, el movimiento constante… la obligaban a estar presente. No había espacio para pensar demasiado, y eso, de alguna manera, la salvaba.

Ese día, mientras organizaba los pedidos, sintió cómo el cansancio le atravesaba el cuerpo más de lo normal. Se apoyó apenas en la mesada, cerró los ojos un segundo.

Respirar.

Solo eso.

Respirar.

—Valentina.

La voz de Luciano la hizo volver.

Se enderezó rápido.

—Perdón, estoy bien.

Él la observó en silencio.

Demasiado en silencio.

—No tenés que mentirme —dijo con calma.

Ella bajó la mirada.

No tenía fuerzas para sostener otra verdad más.

—Es solo cansancio.

Luciano negó suavemente.

—No.

Se acercó un poco más, sin invadir.

—Esto no es solo cansancio.

Valentina sintió ese nudo en la garganta otra vez.

Ese que ya se había vuelto parte de ella.

—Si necesitás bajar el ritmo, hacelo —continuó él—. Acá no tenés que demostrarle nada a nadie.

Sus palabras no eran duras.

Pero eran reales.

Y eso… dolía más.

Valentina asintió levemente.

—Gracias.

Nada más.

Porque no sabía qué más decir.

Porque si hablaba… se quebraba.

Y no podía permitírselo.

No ahí.

No todavía.

Esa noche, la casa estaba en silencio.

Uno de esos silencios que no son paz… sino distancia.

Valentina estaba en la cocina, apoyada contra la mesada, mirando sin ver realmente. El cansancio le pesaba en los hombros, en los brazos, en el alma.

Escuchó pasos.

Lucas.

Se detuvo a unos metros.

—Tenemos que hablar.

Ella cerró los ojos un segundo.

No quería.

Pero sabía que no había forma de evitarlo.

—Decí.

Su voz salió baja.

Cansada.

Lucas caminó un poco más cerca.

—Esto no está funcionando.

Valentina soltó una pequeña risa sin humor.

—Ahora te das cuenta.

Él frunció el ceño.

—No te burles.

—No me estoy burlando.

Lo miró.

Y esta vez… no había miedo.

—Solo estoy cansada de escuchar lo obvio.

El aire volvió a tensarse.

—No sos la misma —dijo él.

Valentina sostuvo su mirada.

—No.

Hizo una pausa.

—Y no pienso volver a serlo.

Lucas apretó la mandíbula.

—Estás cambiando para mal.

Esa frase…

antes la hubiera destruido.

Ahora…

no.

—Estoy cambiando para mí.

El silencio cayó pesado.

Definitivo.

Lucas desvió la mirada primero.

Y eso…

fue nuevo.

Esa noche, cuando Valentina se acostó, no lloró.

Se quedó mirando el techo, en silencio, sintiendo ese cansancio profundo que ya no era solo físico.

Era algo más.

Algo que venía de años.

Pero también…

muy en el fondo…

había algo distinto.

Pequeño.

Casi imperceptible.

Una sensación nueva.

Como una chispa.

Débil.

Pero viva.

Y aunque el dolor seguía ahí…

aunque el miedo aparecía en algunos momentos…

aunque el remolino no se detenía del todo…

había algo que ya no podía negar.

Ya no era la misma mujer que se callaba.

Ya no era la misma mujer que se anulaba.

Ya no era la misma mujer que esperaba.

Tal vez todavía no sabía quién era…

pero sí sabía algo.

No iba a volver a perderse.

Porque incluso rota…

incluso cansada…

incluso con el alma en pedazos…

seguía.

Y esta vez…

seguir tenía otro sentido.

Palabras de la autora

Hay historias que no se entienden desde afuera.

Muchas veces, cuando una mujer permanece en una relación que la lastima, el mundo opina con facilidad. Se le pide que se vaya, que reaccione, que se elija. Como si fuera una decisión simple, como si bastara con abrir los ojos y dar un paso.

Pero no es así.

La dependencia emocional no es falta de inteligencia ni de carácter. Es un proceso silencioso, profundo, que se va construyendo con los años. Se forma en las pequeñas renuncias, en los “no pasa nada”, en los intentos de sostener lo que alguna vez fue amor. Se instala en la mente y en el corazón, confundiendo el dolor con la costumbre.

Desde afuera, todo parece evidente.

Desde adentro, todo pesa.

Porque no es solo amor lo que ata.

Es miedo.

Es culpa.

Es la esperanza de que todo vuelva a ser como antes.

Es la creencia de que quizás una misma no es suficiente.

Y entonces, la mujer no es que no vea la realidad.

La ve… pero no puede sostenerla.

Hasta que algo cambia.

A veces no es un gran hecho.

No es un golpe ni una pérdida definitiva.

A veces es algo mucho más íntimo… más silencioso.

Un día, se cansa.

Se cansa de justificarse.

De esperar.

De sostener sola.

Y en ese cansancio… aparece algo nuevo.

Una voz interna.

Una claridad.

Un límite.

Y ahí comienza todo.

No porque el dolor desaparezca.

Sino porque, por primera vez, la mujer se elige a sí misma.

Y ese… es el verdadero inicio de su libertad.

Mis bella hoy un día de mucho trabajo ♡ bendiciones en un rato subo más ♡

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Paola Elizabeth
es un boludo
Paola Elizabeth
hombres hombres
Paola Elizabeth
hdp
Emperatriz Reales
Q bueno q te enfrentaste a ese narcisista de porquería , q cree q él es el único q tiene valor como humano , cuando es una reverenda porquería
Maria Rosalva: 🤭🤭🤭 Emperatriz como estás? Bendiciones mi bella🥰
total 1 replies
Emperatriz Reales
Realmente así es, todos opinamos, pera la realidad es otra q no nos deja pensar con claridad, y esa llega el día menos pensado
Emperatriz Reales
No entiendo a esta mujer,suelta esas ataduras, ese demonio no te quiere, déjalo d una v z , para q alargar el dolor , ya esta clara q eso no va a ningún lado
Emperatriz Reales: Exacto, pero es así tal cual , cuando estamos donde ya no tenemos cabida
total 2 replies
Emperatriz Reales
La excusa perfecta, me molestó y no vuelvo
Maria Rosalva: tranqui el proceso puede cambiar , solo dale tiempo al tiempo, te prometo vivir una montaña rusa de emociones
total 1 replies
Emperatriz Reales
Hay q repetirnos, la infidelidad no se perdona
Emperatriz Reales
El no cambio , mejoró las estrategias
Emperatriz Reales
No se , no le creo a ese falso
Emperatriz Reales
Q cagada de hombre , Lucas te deseo lo peor q le puede pasar a una basura humana como tú , es despreciablemente, ósea , ella está enferma q tipo tan valuado
Maria Rosalva: 🤣🤣🤣tranquila mi bella jiji falta más
total 1 replies
Karina Vazquez Gonzalez
leyendo tu historia y ya estoy fascinada
siento que eso es lo peor que una mujer le puede pasar pensar que es hasta que lleguemos a viejitos los dos..y resulta que nada es para siempre sin saber que duele excelente inicio
Maria Rosalva: Cada capítulo es más intenso, mi alma le estoy dejando en cada línea, espero que disfrutes mucho
total 2 replies
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