NovelToon NovelToon
Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El pasado

Los barones Crowlell cayeron de rodillas, pálidos.

—¡Se lo suplicamos! —exclamó la baronesa, con lágrimas en los ojos—. Amelia es nuestra hija… la criamos nosotros. Nunca… nunca fue así.

Alaric no mostró compasión.

—Entonces explíqueme —dijo con voz glacial— cómo su hija terminó criando bestias, conspirando contra la familia imperial y usando su territorio como escondite.

El barón tragó saliva.

—Desde hace un tiempo… —murmuró— comenzó a comportarse diferente. Salía por las noches. Tenía pesadillas. Decía escuchar voces. Pensamos que era estrés, presión social…

Elyria frunció el ceño.

—¿Desde cuándo? —preguntó.

—Desde poco después de que empezó a frecuentar ciertas zonas del bosque —respondió—. Y… después de que se obsesionó con antiguos textos.

El silencio fue inmediato.

Elyria sintió un escalofrío.

Alaric dio un paso al frente.

No gritó.

No levantó la voz.

Y eso fue peor.

—En mi territorio —dijo con frialdad— se han usado personas como si fueran desechables. Se han criado bestias. Se ha conspirado contra la familia imperial.

Alzó la mirada, cargada de un enojo apenas contenido.

—Y todo ocurrió bajo su techo.

El barón palideció.

Elyria notó cómo la energía a su alrededor empezaba a tornarse peligrosa. Literalmente.

Se acercó a Alaric y, con voz baja pero firme, dijo:

—Alaric… si ellos mienten, lo sabremos. Pero si dicen la verdad y los castigas ahora, solo le harás el trabajo más fácil a Amelia.

Él apretó la mandíbula.

Durante un segundo, Elyria temió que el trueno que vibraba en el ambiente descendiera de verdad.

Pero finalmente, Alaric dio un paso atrás.

—Hablen —ordenó—. Y más les vale que no omitan nada.

Volvieron al sótano.

Esta vez no hubo prisas, ni distracciones.

Solo silencio… y horror.

Elyria recorrió el lugar con la mirada y sintió un nudo en el estómago.

Las paredes tenían marcas irregulares.

Había restos oxidados de lo que parecían grilletes.

Colchones viejos, húmedos, desgastados hasta lo irreconocible.

—Aquí hubo gente —murmuró.

Nadie lo negó.

—Y no por poco tiempo —añadió Alaric, con el ceño fruncido.

Elyria tragó saliva.

Recordó los reportes de personas desaparecidas. Campesinos. Viajeros. Criados.

¿Y si nunca se fueron…?

Fue entonces cuando vio algo sobresaliendo detrás de una tabla suelta.

Se agachó y sacó varios papeles doblados, manchados y escritos con símbolos que no reconocía del todo.

—Esto no es normal —dijo, entregándoselos al príncipe heredero.

Él los revisó, su expresión endureciéndose.

—Esto es grave.

El silencio que siguió fue pesado.

Finalmente, el príncipe habló:

—Esto debe llegar al emperador de inmediato.

Miró a los barones.

—Vendrán conmigo. Tendrán oportunidad de demostrar su inocencia… o de confirmar su culpa.

Los barones asintieron, derrotados.

Antes de marcharse, el príncipe se volvió hacia Elyria y Alaric.

—Lo que sea que Amelia esté haciendo no terminó aquí.

Hizo una pausa.

—Y dudo que actúe sola.

La puerta de la mansión abandonada se cerró de golpe tras ella.

—¡Maldita sea! —gritó Amelia, arrojando una silla contra la pared—. ¡Me descubrieron!

Las sombras del lugar parecieron agitarse. Varias figuras se volvieron hacia ella.

—¿Qué significa eso? —preguntó una de ellas—. Si te han descubierto, ya no podrás moverte como antes.

—Serás buscada —añadió otra voz—. Se acabaron los bailes, los saludos hipócritas y los privilegios de señorita de sociedad.

Amelia rió, una risa vacía, cargada de veneno.

—No exageren —dijo con desdén—. Aún tengo opciones.

Alzó el mentón, segura.

—Todavía tengo al inútil de Richard. Bastará con unas cuantas lágrimas, una historia bien contada… y correrá a ayudarme como el perro fiel que es.

Al quedarse sola por un instante, sus uñas se clavaron en la palma de su mano.

Todo es culpa de Elyria.

Su sonrisa se torció.

Si no se hubiera entrometido… si no hubiera estado siempre ahí, arruinándolo todo…

Sus ojos brillaron con odio puro.

![](contribute/fiction/12268418/markdown/36235382/17700674560.png)

Será la primera a la que mate.

—Tranquila —dijo uno de sus compañeros, acercándose—. Que te hayan descubierto no cambia nada.

—Nuestro plan sigue en pie —afirmó otro—. Estamos cerca. Muy cerca.

Amelia respiró hondo.

Luego sonrió.

—Entonces no hay problema —susurró— Porque esta vez… no pienso fallar.

De pronto, el aire del lugar se volvió más pesado.

De entre las sombras emergió una figura encapuchada. Su presencia era distinta a la de los demás: opresiva, siniestra, como si incluso la luz se negara a tocarlo. Cada uno de sus pasos resonaba con una calma inquietante.

—Claro que no vas a fallar —dijo con voz grave—. No después de todo lo que hemos invertido.

Amelia se tensó por un segundo… luego inclinó ligeramente la cabeza.

![](contribute/fiction/12268418/markdown/36235382/17700979800.png)

—No esperaba verlo aquí —respondió—. Mi señor.

El encapuchado la observó en silencio. No había furia en su mirada, solo una frialdad peligrosa.

—Y aun así —continuó—, ni siquiera fuiste capaz de matar a la reina.

El ambiente se volvió gélido.

—Alaric y Elyria intervinieron —replicó Amelia, apretando los dientes—. No estaba en los planes que ambos estuvieran allí.

—Los planes —la interrumpió— no fallan solos. Fallan por incompetencia.

Amelia bajó la mirada, pero sus ojos ardían de resentimiento.

—No volverá a ocurrir —aseguró—. La próxima vez no habrá interferencias.

El encapuchado dio un paso más hacia ella.

—Más te vale —susurró—. Porque si vuelves a fallar… no necesitaré bestias para acabar contigo.

Tras decir eso, se dio media vuelta y se perdió nuevamente entre las sombras, como si nunca hubiera estado allí.

Amelia quedó inmóvil

Un año atrás…

Amelia no siempre había sido así.

Hubo un tiempo en el que su sonrisa no era una máscara, en el que su mirada no escondía veneno. Era ambiciosa, sí, pero como muchas jóvenes de la nobleza: soñaba con reconocimiento, con un buen matrimonio, con no ser invisible.

Todo cambió el día que se perdió en el bosque.

Había salido a montar, confiada, sin imaginar que el sendero se cerraría ante ella. El sol comenzó a ocultarse y el silencio se volvió demasiado denso. Cuando el miedo empezó a calarle los huesos, lo vio.

Un hombre encapuchado, de pie entre los árboles, como si siempre hubiera estado allí esperándola.

—No temas —le dijo—. Tú no estás destinada a desaparecer en la mediocridad.

Amelia lo miró, temblando.

—¿Quién… quién es usted?

—Alguien que ve lo que otros ignoran —respondió—. Tú estás destinada a grandes cosas. Y yo puedo ayudarte a conseguirlas.

Sus palabras fueron como un veneno dulce.

Él le habló de poder.

De un destino que no debía conformarse con ser “la hija de”.

De una magia prohibida… magia negra.

Amelia dudó. Al principio.

Pero la promesa de dejar de ser insignificante fue más fuerte.

Fue esa magia la que la corrompió poco a poco. No de golpe, sino como una grieta que se expande en silencio. Cada hechizo la hacía sentir más poderosa… y más vacía.

—Antes de tomar el reino —le dijo él una noche—, necesitas un respaldo. Alguien de mayor estatus. Un rostro que te proteja.

Y entonces apareció Richard.

El único lo suficientemente ingenuo.

El único que cayó rendido ante sus encantos, sus lágrimas falsas, su papel de víctima perfecta.

Todo marchaba bien.

La sociedad la adoraba.

Ella era la joven incomprendida, la pobre chica maltratada…

todo gracias a Elyria Montclair.

Pero entonces… Elyria cambió.

Dejó de suplicarle a Richard.

Dejó de humillarse.

Dejó de jugar el papel que Amelia había previsto.

Y con ese cambio, los planes empezaron a derrumbarse.

Ahora, el reino que creía tener al alcance de la mano se le escapaba entre los dedos.

Y en lo más profundo de su corazón, Amelia ya no dudaba de una cosa:

Si Elyria no hubiera intervenido…

todo habría sido perfecto.

1
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios que hombre más hermoso, los albinos y los pelinegros mi debilidad ❤️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play