“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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Demasiadas miradas
La noticia se esparció por Ferrer Fashion más rápido de lo que Alessia imaginó.
En menos de una hora, todo el estudio sabía que la nueva diseñadora estaba trabajando directamente con Sebastián Ferrer.
Y eso solo podía significar una cosa.
Problemas.
Alessia estaba en la mesa de trabajo dentro de la oficina de Sebastián, revisando telas y ajustando su boceto, cuando escuchó murmullos afuera.
—¿Es en serio?
—Apenas llegó ayer…
—Valentina va a perder la cabeza…
Alessia fingió no escuchar.
Pero sabía que todos hablaban de ella.
Sebastián estaba al otro lado del escritorio revisando documentos. De vez en cuando levantaba la mirada hacia Alessia, observando cómo trabajaba.
Había algo en la manera en que ella se concentraba.
Algo natural, auténtico.
No era como los otros diseñadores que intentaban impresionarlo.
Ella simplemente creaba.
—Ese pliegue está mal —dijo de repente.
Alessia levantó la mirada.
—¿Cuál?
Sebastián se acercó.
Tomó la tela entre sus manos y la acomodó sobre el maniquí.
—Aquí.
Sus manos rozaron ligeramente las de Alessia.
El contacto fue breve.
Pero suficiente para que ambos se quedaran en silencio un segundo.
—Gracias —dijo ella finalmente.
Sebastián no respondió.
Solo volvió a su escritorio.
Pero su mente no estaba en los documentos.
...****************...
Mientras tanto, en el estudio de diseño Valentina observaba desde lejos.
Su mirada era fría.
Lucas estaba hablando con Alessia cerca de la puerta.
Y Alessia estaba sonriendo.
Valentina apretó los labios.
—¿Te molesta? —preguntó una voz detrás de ella.
Valentina giró.
Era Adrián Ferrer.
El hermano de Sebastián se apoyó casualmente en una mesa.
—Solo estoy observando —respondió ella.
Adrián siguió su mirada hacia Alessia.
—Es bonita.
Valentina soltó una risa corta.
—Eso no es lo que debería preocuparte.
Adrián levantó una ceja.
—¿Ah no?
Valentina lo miró con intensidad.
—Lo que debería preocuparte es que Sebastián está empezando a interesarse demasiado.
Adrián miró nuevamente hacia Alessia.
Luego sonrió ligeramente.
—Interesante.
...Horas después…...
Alessia salió de la oficina para llevar algunos bocetos al estudio.
Lucas la estaba esperando.
—Sobreviviste al primer día con el jefe —dijo bromeando.
Alessia rió suavemente.
—Creo que sí.
Pero en ese momento alguien más apareció.
Adrián.
—Alessia.
Ella se giró.
Adrián se acercó con su habitual sonrisa relajada.
—¿Cómo va tu primer día?
—Intenso —respondió ella.
Adrián la observó con curiosidad.
—Mi hermano no suele confiar en nadie tan rápido.
Lucas se excusó y se alejó discretamente.
Adrián se apoyó contra la mesa.
—Tal vez deberíamos celebrar tu primer día.
Alessia parpadeó.
—¿Celebrar?
—Cena —dijo él—. Esta noche.
Alessia dudó.
—No lo sé…
Pero antes de que pudiera terminar la frase,
una voz grave se escuchó detrás de ellos.
—Ella no puede.
Los dos se giraron.
Sebastián estaba de pie a unos metros de distancia.
Su expresión era completamente seria.
Adrián sonrió con diversión.
—Relájate, hermano.
Sebastián caminó hacia ellos, Sus ojos se posaron en Alessia.
—Tenemos trabajo.
Adrián cruzó los brazos.
—No sabía que ahora controlabas su agenda personal.
El ambiente se volvió tenso.
Alessia no sabía qué decir.
Sebastián habló con calma.
Pero su tono era firme.
—Trabaja para mí.
Adrián lo miró con una sonrisa provocadora.
—Eso no significa que no pueda cenar.
Sebastián no respondió.
Pero su mirada oscura se volvió más intensa.
Adrián finalmente levantó las manos.
—Está bien.
Luego miró a Alessia.
—La invitación sigue en pie.
Y se marchó.
El silencio quedó entre Alessia y Sebastián.
Ella suspiró.
—No sabía que…
Sebastián la interrumpió.
—Ten cuidado con Adrián.
—¿Por qué?
Sebastián la observó unos segundos antes de responder.
—Porque a mi hermano le gustan los desafíos.
Alessia frunció ligeramente el ceño.
—¿Y yo soy uno?
Sebastián no respondió de inmediato.
Solo dijo algo que hizo que el corazón de Alessia latiera más rápido.
—Eso depende de ti.
Pero lo que ninguno de los dos sabía era que en ese momento alguien estaba revisando los archivos del sistema de diseño de Ferrer Fashion.
Y en la pantalla aparecía el nombre de Alessia Duarte.
Valentina sonrió lentamente.
Porque acababa de encontrar algo que podía destruir la carrera de Alessia antes de que siquiera comenzara.