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EL PROYECTO DOMO

EL PROYECTO DOMO

Status: En proceso
Genre:Apocalipsis
Popularitas:232
Nilai: 5
nombre de autor: Luis Ochoa

En la ciudad de Arcadia, la rutina terminó en un instante 🔥. Lo que comenzó como un supuesto accidente químico terminó convirtiéndose en el encierro más grande de la historia moderna 💥. Un domo de energía azul eléctrico cubre la ciudad completa: bloquea señales, distorsiona el aire y descarga electricidad a cualquiera que intente cruzarlo ⚡️. Nadie entra. Nadie sale 🚫.

Mientras el caos consume las calles, una infección conocida extraoficialmente como VX-17 comienza a propagarse 🔴. No mata de inmediato. No destruye el cuerpo. Destruye la conciencia 🧠.

Los infectados —apodados Los Vacíos— no sienten dolor, no sienten miedo… solo un impulso violento que los vuelve más rápidos, más agresivos y más activos en la oscuridad 💀.

Pero el verdadero horror no está solo en ellos 🤯. Un grupo de jóvenes atrapados en el Instituto Central Arcadia deberá aprender que sobrevivir no significa seguir siendo humanos 👥. Aislados, vigilados desde el exterior por drones militares 🚁.

NovelToon tiene autorización de Luis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 8

El silencio dentro del edificio administrativo era antinatural. Apenas unos segundos antes el patio del instituto había sido un infierno de gritos, empujones y caos. Ahora, detrás de aquella puerta cerrada, el sonido parecía llegar desde muy lejos, como si perteneciera a otro mundo.

Luis Morales respiraba con dificultad. El pasillo estaba iluminado por una fila de lámparas fluorescentes que parpadeaban ligeramente, proyectando sombras largas sobre las paredes beige.

Ismael se apoyó contra la puerta que acababa de cerrar con fuerza.

...—¿Alguien nos siguió?...

Luis miró por la pequeña ventana rectangular de la puerta. Solo vio el patio vacío. O al menos… casi vacío. Había mochilas tiradas en el suelo. Un teléfono roto. Una chamarra abandonada. Pero nadie cerca.

...—No —dijo finalmente—. Creo que no....

Caro todavía estaba temblando.

...—¿Qué fue eso?...

Nadie respondió de inmediato.

Ángel Riquelme caminó lentamente por el pasillo, mirando las oficinas cerradas a ambos lados.

...—Sea lo que sea… —murmuró— no eran estudiantes normales....

Ismael negó con la cabeza.

...—No....

Luis recordó la imagen de Mateo. Los ojos apagados. El movimiento torcido. La forma en que se lanzó sobre aquel chico.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

...—Ese era Mateo…...

Caro lo miró.

...—¿Estás seguro?...

...—Sí....

Ismael se pasó la mano por el cabello.

^^^—Mateo se desmayó ayer en la vacuna.^^^

Leleni, que había permanecido en silencio hasta ese momento, levantó ligeramente la mirada.

...—¿Vacuna?...

Luis asintió.

...—Sí....

...—En el laboratorio móvil que trajeron....

...—Sí....

Los ojos de Leleni se endurecieron.

...—Eso no era una vacuna....

Todos la miraron.

...—¿Cómo que no? —preguntó Ismael....

Leleni caminó lentamente hacia una de las ventanas del pasillo. Desde ahí podía verse parte del patio. Un grupo de estudiantes corría hacia la salida del instituto. Pero se detuvieron de golpe. Uno de ellos cayó al suelo. Los demás retrocedieron gritando. Algo los perseguía.

Luis apartó la mirada.

...—Entonces ¿qué era?...

Leleni respiró profundamente.

...—No lo sé con certeza....

...—Pero sé que no era una vacuna normal....

Caro frunció el ceño.

—¿Por qué?

Leleni giró hacia ellos.

...—Porque una vacuna no provoca desmayos inmediatos....

Ismael cruzó los brazos.

...—Bueno… algunas personas se marean....

...—Sí —dijo ella—. Pero Mateo no se mareó. Se desmayó. Sudaba. Tenía taquicardia. Y vomitó....

Luis recordó claramente la escena del día anterior. Mateo desplomándose. Los médicos corriendo. La camilla.

...—Entonces… —dijo Luis lentamente— ¿estás diciendo que…?...

Leleni dudó un momento. Como si las palabras fueran demasiado grandes para pronunciarlas.

...—Podría ser un agente biológico....

El silencio cayó sobre el pasillo.

...—¿Un virus? —preguntó Ismael....

...—O una bacteria....

...—O algo peor....

Caro negó con la cabeza.

...—Eso es imposible....

Ángel Riquelme habló con calma.

...—No lo es....

Todos lo miraron.

...—Los gobiernos han experimentado con agentes biológicos antes....

Luis frunció el ceño.

...—¿Estás diciendo que esto fue provocado?...

Ángel se encogió de hombros.

...—Solo digo que alguien puso ese domo. Eso no aparece por accidente....

Antes de que alguien respondiera, un sonido llegó desde el fondo del pasillo. Un golpe.

Todos se congelaron.

Ismael susurró.

...—¿Escucharon eso?...

Golpe.

Esta vez más fuerte.

Luis miró hacia la esquina del pasillo. La puerta de una oficina estaba entreabierta. El golpe venía de ahí.

Caro dio un paso atrás.

...—No me gusta esto....

Ismael tomó una silla del pasillo.

...—Por si acaso....

Luis caminó lentamente hacia la puerta. Cada paso resonaba en el suelo de linóleo.

Golpe.

Golpe.

Ahora el sonido era claro. Algo estaba chocando contra la pared dentro de la oficina.

Luis empujó lentamente la puerta.

La escena dentro era extraña. Una secretaria estaba sentada en el suelo, apoyada contra un escritorio. Respiraba con dificultad. Su piel estaba sudorosa. Sus manos temblaban.

...—Ayuda… —susurró....

Caro corrió hacia ella.

...—¡Está viva!...

Luis se arrodilló junto a la mujer.

...—¿Qué pasó?...

La mujer intentó hablar.

...—Un… estudiante…...

Su cuerpo se sacudió violentamente.

Leleni se acercó rápidamente.

...—Déjame verla....

La mujer tenía una herida profunda en el brazo. Una mordida. La piel alrededor estaba roja. Inflamada.

Ismael frunció el ceño.

...—¿Eso fue una mordida?...

La secretaria comenzó a respirar más rápido. Su cuerpo temblaba.

...—Por favor… —murmuró— no me dejen…...

Leleni la observaba con una concentración absoluta.

...—¿Hace cuánto fue?...

...—N-no sé…...

...—¿Minutos? ¿Una hora?...

...—Tal vez… veinte…...

Leleni se quedó en silencio.

Luis notó algo en los ojos de la mujer. Las pupilas se estaban dilatando. Su respiración se volvió irregular. Su cuerpo empezó a convulsionar.

Caro retrocedió.

...—¿Qué le pasa?...

Leleni se puso de pie rápidamente.

...—Aléjense....

...—¿Por qué? —preguntó Luis....

...—¡Aléjense!...

Ismael tiró de Caro hacia atrás.

La mujer comenzó a gritar. Un grito desgarrador. Sus manos arañaban el suelo. Su espalda se arqueó con un crujido seco.

Luis sintió que el estómago se le helaba.

La mujer dejó de gritar. Por un segundo. Solo respiraba.

Luego levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos ya no estaban enfocados. No había reconocimiento. No había miedo. Solo vacío.

...—Mierda… —susurró Ismael....

La mujer se levantó con movimientos torpes.

Luis dio un paso atrás.

...—No…...

La mujer los miró. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia un lado. Como si algo dentro de ella estuviera intentando entender lo que veía.

Luego gruñó. Un sonido grave. Animal.

Y se lanzó hacia ellos.

...—¡ATRÁS! —gritó Ismael....

Empujó la silla contra ella. La mujer chocó contra el metal. Pero no se detuvo. Intentó levantarse.

Luis agarró otra silla.

...—¡Salgan de aquí!...

Ángel Riquelme abrió la puerta del pasillo.

...—¡Ahora!...

Todos salieron corriendo. La mujer infectada golpeaba la silla frenéticamente.

...—¡Luis! —gritó Caro....

Luis cerró la puerta de golpe.

Ismael arrastró un archivador frente a la entrada.

El silencio regresó. Pero esta vez era peor.

Todos respiraban agitados.

Caro tenía lágrimas en los ojos.

...—Eso… eso era una persona…...

Leleni habló con voz baja. Pero firme.

...—Ya no....

Luis la miró.

...—¿Qué significa eso?...

Leleni tragó saliva.

...—Significa que la mordida transmite la infección....

Ismael la miró.

...—¿Estás segura?...

...—Lo suficiente....

Ángel Riquelme se apoyó contra la pared.

...—Entonces cualquiera que sea mordido…...

...—Se convierte —terminó Leleni....

El pasillo parecía aún más oscuro ahora.

Luis se pasó las manos por la cara.

...—Entonces… hay más....

Leleni asintió lentamente.

...—Muchos más....

En ese momento…

Las luces del pasillo parpadearon. Una vez. Dos. Luego se apagaron.

El edificio quedó en oscuridad.

Caro susurró.

...—Luis…...

Desde algún lugar profundo del instituto… se escucharon golpes. Muchos golpes. Como si varias personas estuvieran golpeando puertas al mismo tiempo.

Ismael apretó la silla entre sus manos.

...—No estamos solos aquí....

Y esta vez… todos lo sabían.

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