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Kilómetros De Amor

Kilómetros De Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Fantasía LGBT
Popularitas:619
Nilai: 5
nombre de autor: Vell&bl

Dos chicos totalmente opuestos en carácter estarán involucrados en una relación sin compromisos... Uno lo sugirió y el otro pretendió aceptar hasta hacerlo cambiar de opinión.
¿Podrán terminar juntos a pesar de sus diferencias?

NovelToon tiene autorización de Vell&bl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El señor de sus pesadillas

💚

- ¿En qué momento me dejaste hablar? - rascaba su cabeza, poniendose a la defensiva conmigo, soy yo quién debería estarlo.

Esperé en el auto con toda la intención de enfrentarme con ése animal para descargar todo mi enojo.

Notarlo desorientado y perdido hizo que cambiar de opinión.

No soy una persona mala, puedo ser un mal hablado temperamental, pero también tengo muchas cosas buenas y ese tipo, quién no sacaba de mi cabeza por lo enojado que estaba desperto preocupación en mí.

Sí, yo mismo no sé cómo reaccionar a ese sentimiento, simple y sencillamente eso me inspiro, al verlo caminar sin orientación, salí del auto para seguirlo, escuché que hablaba solo y las ganas de asustarlo me ganaron.

Sus ojos toparon con los míos en ellos había miedo y confusión.

Parecía un cachorro sin rumbo, me dije: "Wish por qué no jugarle una broma por lo que te hizo"

De pronto me ví a mi mismo queriendo saber más de él, incluso tuve que sobornarlo para que aceptará que lo llevará.

No fue sorpresa que me llevará la contraria en todo.

- ¡Bueno! ¿Estamos de acuerdo que me la debes? y, de alguna forma tienes que pagar...

- No te vale una disculpa - y yo soy el descarado.

- No, no me vale, quiero más... - deje que se pusiera el cinturón antes de arrancar.

Soy popular con las chicas y no me apena decir que últimamente nada logra satisfacerme.

Amo escribir música y trabajar en el negocio familiar, al graduarme de la facultad empresarial entre de lleno en el mundo del servicio y el "business show", comenzé desde abajo hasta lograr ser el director de uno de los lugares más exclusivos en Seúl.

Mi padre es dueño de la mitad de clubes más concurridos en todo Corea.

Y yo manejo uno de los mejores, tengo que aceptar que parte de la fama del lugar se debe a la banda y a los novedosos platillos que Pin inventa, hace mucho le pedí que dejara de estudiar y se dedicará de lleno en nuestro Restaurante-bar, fue en vano, es un hombre que se rige por reglas y normas, para el terminar su carrera, el abuelo y ayudar a los demás es lo primordial, como si le debiera algo a alguien y tuviera que pagar de alguna forma.

Por ello lo admiro y respeto, es mi mejor amigo.

También aprecio a los demás chicos de la banda y los quiero, la diferencia con Pin es la conección tan fuerte que nos une por nuestro pasado juntos.

Lo conozco desde que llegó con su abuelo a Seúl.

Era un niño muy retraído y solitario, el abuelo me contó que sus padres habían muerto en un accidente de auto y no tenía más familia que él.

El abuelo es un antiguo militar retirado, su esposa era prima lejana de la mamá de mi papá, el siempre fue bueno conmigo, yo era un chico rebelde que escapaba de casa cuando algo no me gustaba y por alguna razón siempre terminaba en casa del abuelo.

Al enterarme de su regreso estaba muy feliz y fui a visitarlo, me contó sobre su nieto, yo quería ayudarlo de alguna manera, me ofrecí a visitar a su nieto al salir de clase, el nunca hablaba, a mi siempre me ha gustado hablar y trataba de animarlo contándole historias, un día le pregunté al abuelo por qué Pin no podía salir de casa como todos los niños.

Pin estaba en silla de ruedas, tontamente pensé que eso no era impedimento, que yo podía llevarlo.

Entonces me dijo que los doctores no le daban probabilidades de mejorar, el abuelo y yo nunca nos dimos por vencidos hasta que logró con reabilitacion recuperarse por completo.

Eso sólo en teoría, dentro de él quedaron secuelas que le impedían interactuar con los demás, ahí es donde entró yo.

Al principio fue difícil que el me tuviera confianza, lo que logró que me aceptará fue la música.

Un día llegue con una guitarra y le enseñé a tocarla, Pin es una persona bastante lista, aprende todo lo que le enseñas y lo que no llega a entender a su totalidad lo investiga hasta encontrar la forma de aprender. Con el tiempo y terapia él fue abriéndose más a los demás logrando regresar a una vida más normal.

Yo jamás deje de comunicarme con él, incluso cuando mi padre me mandó al extranjero a estudiar, busque que estuviéramos pendientes él uno del otro.

En una de esas ocasiones me llamo a Francia donde me encontraba de pasante, me contó todo emocionado que lo habían aceptado en la facultad de Artes culinarias, yo lo intuía, amaba ver a su abuelo cocinar y sabia que su mamá fue una extraudinaria chef reconocida y su padre un crítico gastronómico, por ello la comida ya estaba en su ADN.

Ahora que recuerdo todo esto me doy cuenta que hemos pasado por mucho y que tengo todo lo que siempre he querido. Lo que no entiendo es el vacío que siento al llegar a casa cada noche, preguntándome si algo hace falta a mi vida perfecta.

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- ¿Aquí es? - al llegar a la dirección que me dió, me dejo sin palabras, la zona es una de las más exclusivas y estaba a unos cuantos edificios de mi propia casa, mi casa es pequeña esto es una mansión y yo me creía rico, que equivocado estába.

- ¿Qué tienes que ver con los Attachitsataporn?

- Ese es mi apellido.

- ¡Oiiii! un niño rico...

- Lo dice alguien que tiene un deportivo.

- Digamos que es prestado, en sí no es mío.

- Pues lo mismo, solo es mi apellido, nada de mi familia es mío.

- Chico rebelde y, ¿qué haces aquí? por lo que se tu familia en el rey en Tailandia.

- Yo quería otro camino para mi vida...

- ¿En Corea? - me le quede mirando incrédulo, me sostuvo la mirada.

- ¡Si!

- ¿En casa de tu familia?

- No tengo que darte explicaciones... - creo que lo pensó mejor por qué terminó diciendo -... es de una tía y estoy de paso hasta que logré ganar el suficiente dinero para seguir estudiando y pagar un lugar para mí.

- ¡Mm! ¿Y que estás estudiando? - en cada pregunta que le hacía su vena a lado de su yugular se ponía más violenta.

- Historia del Arte - ¡wow! Muy joven para algo muy aburrido, no cabe duda que en gustos se rompe géneros.

- ¿Y tú padre no lo aprueba o me equivoco? - se acomodó mejor en el asiento, resignado a contestar.

- Él quiere que trabaje en su empresa y que termine la ingeniería que deje a medias - conocía de las empresas de su familia, mi padre había adquirido varios de sus autos, además los lugares donde se exponían sus creaciones aquí en Seúl fueron proporcionados por mi padre. Ellos eran conocidos como los mejores en el campo de la innovación y creación de carros de alta gama.

En cierta forma lo entendía, en mi caso soy hijo único y mi padre jamás me obligó a estudiar para heredar al contrario, me dejó crear mi propia identidad, reconozco que nunca estuvo de acuerdo con la música, pero en ningún momento me negó que yo aprendiera, incluso contrato maestros para enseñarme siempre que lo solicitaba, por lo mismo me esforcé para poder apoyarlo de la misma forma que él lo hizo conmigo.

Realmente llegue amar mi trabajo, puedo darme el lujo de compaginar mi afición más preciada que es la música ¿que más podría pedir?

- ¿Y tú no quieres?

- Ya dije que no - lo notaba fastidiado , es lindo llevarlo al extremo. Parecía esos payasitos que le das cuerda y de repente te asustas cuando sale de la caja. Eso me hacía preguntarme si desea que me asustara.

- ¿Entonces quieres vivir lejos de tu familia?

- Más adelante apenas entré a la universidad y estoy buscando trabajo todavía...

- Aquí en Seúl no es fácil encontrar un empleo que paguen tan bien si estás estudiando, tendrías que tener tres trabajos para medio vivir si quieres independizarte.

- No me asusta lo intentaré, gracias por traerme... - ese gracias fue tan falso. No quería que se fuera sin comprometerlo primero.

- ¿Oye? Espera. ¿Recuerdas que tenemos un trató?

- Cómo olvidarlo si no dejas de recordármelo... - estaba soltando el cinturón de seguridad sin mirarme.

- ¿A qué hora sales de la universidad? - eso sí que lo puso alerta, me miro enseguida.

-¿Por qué?

- Esa manía tuya de cerrarte me estresa...

- A las cuatro.

- Paso por ti, si cumples con lo que te pido puede que te consiga un trabajo ¿qué te parece?

- ¿Qué me vas a pedir a cambio? - me miraba extrañado, lo entendí yo tampoco sabía por qué había dicho eso. Tuve que desviar su mente en algo más divertido. Entre cerré mis ojos.

- Esa mente tan sucia no es propio de un rico como tú.

- Podríamos dejar el tema de las familias fuera por favor, soy Mean simplemente. - parecía que las personas lo juzgaban por eso siempre, trate de quitarle peso a mis palabras.

- ¡Correcto señorito!

- ¡Muerte! - me hizo reír, trato de abrir la puerta, me anticipé poniendo los seguros.

- ¡Calma! Es broma, que poca tolerancia tienes, paso por ti entonces Mean - no le estaba preguntando.

- Si no queda otra...

- ¡No! no queda de otra y más te vale que no te escondas de mí, por qué tengo mis medios para encontrarte...

- Si señor. - respondón el niño. Voy a tener mucha diversión por lo que veo. Al menos por las siguientes dos semanas. Sonreí.

- Bien, ese apelativo me hace sentir sexy...

- ¡Ja!

- ¡Ja! Largo señorito... - quite los seguro y espere a que saliera.

- ¡Idiota!

- ¡Vaya! ¿Así que sabes insultar? ya me estabas asustando...

- ¿Por qué? - estaba con la puerta abierta esperando mi respuesta.

- No me gusta la gente mojigata, que pretende ser toda perfección y en el fondo son todo lo contrario... - volvió a cerrar la puerta y miró a fuera para ver si alguien andaba por ahí antes de contestar.

- Mira no pretendo que te guste, la verdad me importa poco si te agrado, solo regreso la disculpa que según tú te debo... - ¡ohh! Eso estaba por verse, me gustan los retos y el se estaba poniendo solito ante mí.

- ¡Ahh! ¿Según yo? quieres que te recuerde la escena donde tú caes sobre de mi y prácticamente... - moví mis manos sobre mi cara simulando la escena, rasco sus cabeza antes, se adelantó hablar para callarme.

- ¡¡Esta bien!! Te espero en la cafetería frente a la universidad.

- A sí me gusta, ¡buen día Mean! - le dí una sonrisa esperando que saliera del carro.

- ¡Cómo digas! - se quedó en el mismo lugar sin moverse, esperando algo, ¿que espera?

Lo había dejado con la guardia baja.

- Si te das cuenta que ya puedes bajarte o quieres irte conmigo de nuevo tan pronto...

- ¡Ni loco! - me hizo reír de cierta forma era tierno verlo confuso.

- ¡Te veo mañana!

- ¡Ya qué! - cerró mi puerta y se quedó parado ahí, por qué no entra a la casa, me hacía sentir que está despidiendo a su novio o algo.

¡¡Alto!! dije: ¿novio? acaso estoy loco...

Arranque y me fui sin mirar atrás de todas formas lo vería mañana.

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