Reencarné en un mundo omegaverse medieval… como un omega masculino.
Todo iba más o menos bien hasta que descubrí dos problemas: 1️⃣ El alfa más atractivo del reino puede escuchar mis pensamientos.
2️⃣ Yo pienso demasiadas tonterías, especialmente cuando está cerca.
Mientras intento fingir que nada pasa (leyendo libros con mucha concentración), él no solo escucha TODO… sino que además me molesta a propósito, con una sonrisa molesta, voz peligrosa y una paciencia sospechosa.
Entre reencarnación, nobles aterradores, padres alfa sobreprotectores, política, proyectos sociales y pensamientos que jamás debieron ser escuchados…
¿Cómo se supone que un omega sobreviva sin pensar cosas como:
“¿Por qué este alfa es tan sexy?”
💭
Comedia, romance, omegaverse y malentendidos garantizados.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 8 Mi padre descubrió los celos (y fue peor de lo esperado)
El Duque Alaric Valemont no era un hombre celoso.
Eso decía él.
Lo repetía con frecuencia.
Con demasiada frecuencia.
—No soy celoso —afirmó, con los brazos cruzados y expresión severa—. Soy protector.
Lysenne lo miró por encima de su taza de té.
—Alaric —dijo con calma letal—, estás mirando al hijo del Marqués Nocturne como si fuera a robarte la vajilla.
—Porque se acerca demasiado a nuestro hijo.
—Está hablando.
—DEMASIADO.
💭 “TIERRA, TRÁGAME.”
Elio estaba sentado rígido en el sofá, fingiendo leer un libro que llevaba diez minutos abierto en la misma página.
💭 “No respires.”
💭 “No pienses.”
💭 “No existas.”
Desde el otro lado del salón, Seraphiel Nocturne conversaba tranquilamente con Mirelle, quien le estaba contando —con lujo de detalles— cómo su hermano había salvado una aldea entera.
—…y entonces dijo que el problema no era el dique —explicaba ella, gesticulando—. Los adultos se quedaron así 😮.
Seraphiel sonrió.
—Eso suena a Elio.
💭 “NO ME DEFINAS.”
Alaric apretó la mandíbula.
—¿Ves eso? —murmuró—. Ya lo conoce demasiado.
—Alaric —respondió Lysenne—, lo conoció hablando.
—No me gusta.
—Eso sí te creo.
El detonante fue mínimo.
Ridículamente mínimo.
Seraphiel se acercó a Elio con total naturalidad.
—¿Te escondes otra vez? —preguntó en voz baja.
—No —respondió Elio—. Estoy… respirando.
—Eso explica la cara.
💭 “IDIOTA.”
—Gracias —respondió Seraphiel automáticamente.
Elio se quedó helado.
💭 “NO.”
—…¿qué fue eso? —preguntó Alaric, levantándose de golpe.
Silencio absoluto.
—Nada —dijo Elio demasiado rápido—. Conversación normal. De niños normales.
—No me mientas —ordenó su padre—. Eso fue raro.
—Padre…
—¿Por qué ese niño responde cosas que tú no dices?
Seraphiel parpadeó.
—¿Disculpe?
El aire se tensó.
Lysenne cerró los ojos lentamente.
—Alaric —advirtió—. Respira.
—Estoy respirando —gruñó—. Muy fuerte.
Alaric se acercó a Seraphiel.
Demasiado cerca.
Demasiado alfa.
—Joven Nocturne —dijo con una sonrisa que no engañaba a nadie—. ¿Puedo hablar contigo?
—Por supuesto, señor duque —respondió Seraphiel con educación impecable.
💭 “NO LO HAGAS.”
—A solas.
💭 “NOOOOO.”
Elio intentó seguirlos.
Aurelian le puso una mano en el hombro.
—Déjalo.
—¡NO!
—Confía en padre.
—¡ESO ES JUSTO LO QUE ME ASUSTA!
Mirelle se asomó curiosa.
—¿Crees que lo mate?
—No —respondió Aurelian—. Pero va a intimidarlo.
—Oh —sonrió ella—. Eso es peor.
En el despacho, Alaric cerró la puerta.
Sonrió.
—No te intimides —dijo—. Solo quiero aclarar algo.
Seraphiel se mantuvo recto.
—Lo escucho.
—Mi hijo es un omega —continuó Alaric—.
—Joven.
—Brillante.
—Y muy mío.
Silencio.
—No soy celoso —añadió—. Pero sí atento.
Seraphiel inclinó la cabeza.
—No tengo malas intenciones.
—Eso dicen todos.
—Solo me parece… interesante.
Alaric entrecerró los ojos.
—¿Interesante cómo?
Seraphiel pensó un segundo.
—Es inteligente.
—Dice cosas que nadie espera.
—Y reacciona de forma honesta.
—Es un niño.
—Yo también —respondió Seraphiel con calma—. Solo cinco años mayor.
Alaric gruñó.
—Eso no me tranquiliza.
Mientras tanto, Elio caminaba de un lado a otro del pasillo.
💭 “Si padre lo espanta…”
💭 “…no sé si eso es bueno o malo.”
—Estás preocupado —comentó Lysenne, acercándose.
—Va a arruinarlo todo.
—¿Qué es “todo”? —preguntó ella suavemente.
Elio se quedó en silencio.
—…no lo sé.
Lysenne sonrió.
—Eso es crecer.
—Tengo seis años.
—Exacto.
La puerta se abrió.
Seraphiel salió primero.
Entero.
Ileso.
Con expresión pensativa.
Alaric lo siguió, con los brazos cruzados.
—Bien —anunció—. Todo claro.
—¿Qué quedó claro? —preguntó Elio, pálido.
Alaric lo miró.
—Que no me gusta cómo te mira.
—¡PADRE!
—Pero —añadió— también quedó claro que no es un idiota.
Seraphiel inclinó la cabeza.
—Gracias… creo.
—NO ES UN CUMPLIDO —aclaró Alaric.
—
Seraphiel se acercó a Elio antes de irse.
—Tu padre es… intenso.
—No tienes idea.
—Pero te quiere mucho.
💭 “ESO SÍ.”
—Volveré —dijo Seraphiel con tranquilidad—.
—Si no te molesta.
—¡SÍ ME MOLESTA!
—Lo sé —sonrió—. Por eso lo pregunté.
Se fue.
Elio se dejó caer en una silla.
—Sobrevivimos —murmuró.
—Por ahora —respondió Lysenne.
Alaric resopló.
—No confío en él.
—Lo notamos —dijo ella.
—Pero… —miró a su hijo— si te hace daño…
—Padre —interrumpió Elio—.
—No lo ha hecho.
Alaric lo observó largo rato.
—Entonces estaré vigilando.
💭 “ESO ES PEOR.”
Mirelle apareció de la nada.
—¿Puedo decirles a mis amigas que papá intimidó a un alfa?
—NO.
—Ya lo hice.
Elio suspiró.
—Estoy rodeado.
Lysenne le besó la cabeza.
—Sí.
—Y muy querido.
Elio cerró los ojos.
💭 “Esto solo va a empeorar.”
Y, en algún lugar del castillo Nocturne, Seraphiel pensaba exactamente lo mismo.
Con una sonrisa.