Anahí después de llegar al fondo por perder su vida perfecta, conocerá un mundo rodeado de tristeza, dolor, sufrimiento, angustia, y en ese mundo monstruoso de la trata de blanca, también conocerá la alegría, la amistad, y lo que es trabajo en equipo y sin querer su corazón será cautivó
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Capítulo 9: "niña caprichosa"
Capítulo 9.
Dimitri llegó a la cabina colocando su camiseta.
—Que nos tienes.
Preguntó rápidamente mientras Nikolay y Mikhail llegaron tras de él.
—Hay una embarcación cerca de ustedes, son traficantes, así que iremos por ellos y, como dicen que “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, yo quiero ser perdonada.
Dijo Celeste riendo del otro lado de la línea.
—Guao, ¿y tú sonríes?
Preguntó Nikolay a la mujer que se comunicaba del otro lado de la línea.
—Les envié las coordenadas.
Dijo, colgando la comunicación como siempre, ignorando la pregunta hecha.
Nikolay bufa mientras espera en el monitor.
Las coordenadas llegaron enseguida. Nikolay colocó el curso y salieron tras el cargamento.
—Vamos a ver, ¿qué lleva nuestro objetivo?
Dijo Mikhail mientras abría la información enviada por Celeste.
Dimitri solo observó en silencio, mientras los planos y la evidencia se mostraban en el monitor.
— Es hora, seamos verdaderos piratas, hay un tesoro allí, ¡cuantas joyas!
exclamó Mikhail mientras veía las fotos enviadas de lo que tenía la embarcación.
—¡Ladrones de joyas!, y vienen a este inocente lugar a ser saqueados, qué emoción.
Dijo Nikolay saliendo a alistarse para la emboscada.
—¿No preguntarás por la chica?
Preguntó Mikhail observando la expresión ruda de Dimitri.
—No me interesa, en el próximo puerto la dejaremos y problema resuelto.
Respondió, abrió un baúl y sacó varias armas sin mirar a su compañero.
Mikhail miró impresionado de lo que decía: —¡No recuerda nada!, ¿cómo puedes decir eso?.
Gritó exageradamente.
—No es mi problema.
Volvió a decir despreocupado, dejó las armas en la mesa, revisó el cursó que todo estuviera bajo control y de inmediato dio el timón a uno de los hombres que había llegado a controlar la cabina mientras ellos saqueaban el embalse.
Salió rápidamente y Mikhail aun enojado camino atrás de él. Al salir a la superficie, vio que la joven se encontraba en la popa confundida, viendo que el barco se acercaba rápidamente a la otra embarcación.
Cuando se acercaron lo suficiente, disparos del otro barco empezaron a llegar. Todos esperaban eso, así que no los agarraron desprevenidos. Anahí quedó impresionada por lo que veía. ¿En qué momento su vida se había frustrado de esta manera? Uno de los hombres la jalo y la tiró al suelo.
—¿Si quiere sobrevivir? Mantente así, escondida te ves más bonita.
Dijo el hombre guiñando el ojo, se levantó y enfundó el arma que tenía en sus manos hacia los hombres que disparaban.
Ella no dio para decir nada más, solo quedó estática en donde el hombre la había dejado.
Disparos iban y venían hasta que el barco se apoderó del control; fue un trabajo limpio como todo aquel que han abordado en sus largas travesías, empezaron a atar a los sobrevivientes, muchos muertos adornaban la madera de la embarcación.
Abordaron el embalse sacando los cofres de joyas que iban a ser comercializados en el mercado negro. Para ellos era más sustanciosa la recompensa que ofrecían a las casas tesoros por esa mercancía. Ellos recuperaban las mercancías y así Celeste haría la intersección entre las dos partes, y así, rápidamente, negociaba el botín.
De alguna manera debían patrocinar su estancia en el mar, y qué mejor que robar a los ladrones.
Rápidamente, sacaron todo lo de valor, dejando a los hombres amordazados. A uno de los jóvenes del barco enemigo, lo sentaron con un explosivo en la silla.
—Tienes una hora para estar sentado aquí, si te levantas antes de tiempo volarás en mil pedazos.
—Explicó Armin, un alemán que era el encargado de los explosivos en la flota de Dimitri.
El hombre sentado en la silla temblaba del susto al ver tantos cables a su alrededor, y no se atrevía a mover un músculo, luego de terminar acomodó el cronómetro para que el joven viese la cuenta regresiva, salió de allí activando el dispositivo a las afueras.
Dándose prisa debido a que era el único que quedaba en la embarcación enemiga.
—¡Todo listo!.
Gritó al momento de abordar a la
Embarcación.
El barco salió de allí a gran velocidad, ya que sólo lo esperaban a él, con todos sus tripulantes, celebrando su nueva victoria emprendieron un nuevo cursó.
Desde una esquina del barco, Anahí inocente de la verdadera realidad observaba lo ocurrido, tomando sus propias conclusiones.
Todos los presentes por la euforia en un instante se habían olvidado de ella. Después de pasar cierto tiempo navegando y ya todos se encontraban más tranquilos y relajados de la celebración, ella hizo ruido, rodando un mueble de madera, llamando la atención de los tripulantes, todos voltearon a verla.
Nikolay, la observó y observó a Dimitri que no la veía con buen semblante, ya que ambos conectaron miradas y no se sabía de cuál de los dos salía más odio, en sus penetrantes miradas.
—¡Son unos Bill ladrones!
Exclamó fuerte desde el lugar donde se encontraba.
—¡Esto se pondrá bueno!.
Comentó Armin, conociendo el temperamento de su jefe, sonrió de gran manera y se acomodó en un banco para tener la mejor vista posible.
—¡Dimitri!
Advirtió Nikolay.
Pero este hizo caso omiso y caminó a dirección en donde se encontraba la mujer. Ella retrocedió chocando con él mueble tras de ella y quedó parada y firme a esperar que él llegara.
Dimitri se acercó peligrosamente, quedando muy cerca de ella haciendo el aire escaso entre los dos.
— Vuelve a decir lo que gritaste hace un momento.
Dijo con su voz ronca, pero a la vez serena y decidida.
—¡Que son unos ladrones!, piratas desalmados, que se dedican a quitar el fruto del trabajo de muchas personas, asesinan, acaban con las vidas de otros por ambición…
Gritó ella está vez en el rostro de él.
Dimitri al instante reacciono y la sostuvo por el cuello y le habló en el oído: —Si somos ladrones, pero asesinos desalmados jamás, robamos a basuras, delincuentes que no merecen pertenecer a la sociedad, pero no a gente honrada y trabajadora. Si no puedes compartir el espacio con estos ladrones, "te puedes largar".
Dijo pausadamente, aun manteniendo el agarre y su respiración era agitada del sobresalto de la acusación.
Mikhail quiso intervenir, pero fue interrumpido por Nikolay, que negó con la cabeza.
—Suéltame, prefiero morir ahogada que compartir el espacio con ladrones.
Dijo ella con un poco de aire que le quedaba.
—¡Tus deseos serán concedidos!.
Exclamó Dimitri soltando el agarre y la cargó en sus hombros.
—Suéltame… eres un animal… suéltame…
gritó desesperada mientras golpeaba su espalda; sacudía sus pies queriendo zafarse de él.
Sus golpes eran caricias para los músculos de Dimitri, al llegar a la proa dijo: —Suerte, con tus deseos niña caprichosa, la alzó y la tiró al mar sin contemplación alguna, ante la vista de todos los presentes.
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