Alina se encuentra en una situación desesperada.
No solo perdió a su esposo debido a algún malentendido que incluso si ella lo quiere aclarar solo lo oscurece más, sino que sus amigos y madre le dan la espalda.
Con un niño en brazos y otro en el vientre, Alina debe enfrentar un sinnúmero de situaciones que harán su vida difícil.
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Mami es la que más te quiere
Sonreí mientras bañaba a Andresito.
Hablar con Scarlett había hecho que viera la vida con otros ojos.
El pesimismo y la negatividad que me habían acompañado durante los últimos días dieron un paso atrás, dejando que pequeños rayos de sol aparecieran en mi vida.
Realmente, aquella mujer era alguien digna de admirar.
Ya fueran sus consejos, su historia de fondo o la forma en la que hablaba y trataba a los demás.
Sin duda alguna, era alguien que cualquiera quisiera tener en su vida.
No pude evitar lamentarme al pensar en mi madre.
¡Cómo me hubiera gustado que mi madre fuera así! Quizás no hubiera cometido muchas burradas si hubiese tenido una guía materna, alguien a mi lado que me diera consejos, que me protegiera, que me diera ánimos y me ayudara a superar mis inseguridades.
Pero, para mi madre, solo era una cosa de la que ella podía disponer cuando quisiera.
Sin embargo, eso era cosa del pasado; ya no me importa.
Después de todo, no puedo seguir llorando por la leche derramada.
Ahora lo único que estaba en mi mente era ser una buena madre para mis hijos y darles un ambiente adecuado para que crezcan.
—Vas a tener un hermanito, cielito; quizás sea hermanita... bueno, sea lo que sea, lo vamos a querer mucho —dije mientras le hacía cosquillas a mi bebé.
Andresito sonrió mientras jugaba con el agua.
Se veía tan tierno con sus ojos grandes, como un niño de caricatura.
—Mamá te promete que va a luchar para que nuestra familia de tres salga adelante. La tía Scarlett dijo que podía ayudarla en su local. Debido a que no sé mucho sobre costura, dijo que podía serle de ayuda como modelo para sus promociones en redes sociales, al menos hasta que mi vientre no se vea demasiado abultado. Aunque la paga no es mucha, eso nos servirá para poder seguir ahorrando para cualquier eventualidad.
Andresito tarareó como si entendiera mi explicación, lo que me hizo reír.
—El dinero que me queda no es mucho, así que debemos apretar nuestros gastos. Quizás me dé de baja de la universidad, al menos por este año…
Torcí los labios al pensar en el mundo de cosas que debía hacer.
Saqué a Andresito de la tina debido a que el agua ya estaba un poco fría.
—El bebé también pasará más tiempo con mamá —susurré mientras besaba su cabecita.
Andresito sollozó mientras señalaba la tina.
—Ya hace frío; si sigues ahí dentro, te vas a arrugar como pasa —traté de convencerlo—. Ven, vamos a tomar la mamila y a jugar con los carritos.
—Bah, bah, mamá —dijo, haciendo que riera.
—Eso es, «sí, mamá» —susurré—. Mami es la que más te quiere.
Luego de vestir a Andresito, él se quedó dormido poco tiempo después de beber su biberón.
Me mordí el labio mientras lo miraba dormir.
—Mañana será un largo día —susurré a nadie en particular.
Fui a la pequeña cocina del minidepartamento para tratar de comer algo.
Sin embargo, solo oler cualquier alimento me daba ganas de vomitar.
—Solo espero que estos malestares terminen pronto —susurré mientras tomaba un vaso de agua, que parecía ser lo único que no me causaba malestar.
A la mañana siguiente, me dirigí hacia el taller de costura de Scarlett. Debido a que ella me había dicho que no dejara a mi bebé en la guardería porque en su local había una miniguardería, lo traje conmigo.
—Buenos días —saludé animada.
Scarlett sonrió mientras me dejaba entrar.
—Hola, preciosa; ven, te presento a las demás —dijo—. Pero ¡qué bonito es tu bebé!
Sonreí ante su halago.
Cuando entré al taller, no pude evitar sentirme algo ansiosa.
Sin embargo, mis nervios estuvieron de más, debido a que las diez mujeres de diferentes rangos de edad que trabajaban en el taller desbordaban una calidez que hizo que la frialdad que me había acompañado en los últimos días casi desapareciera por completo.
—Chicas bellas, esta es Alina y será nuestra modelo principal —me presentó Scarlett.
—Mucho gusto —las saludé con algo de timidez.
Luego de que dijera aquello, aquellas mujeres se acercaron a mi alrededor y empezaron a presentarse.
—Mi nombre es Cristina, bienvenida, Alina; la jefa nos ha hablado de ti.
—Yo soy Sara, y las dos mujeres de atrás son Carolina y Fernanda. Eres tan bonita.
—Mi nombre es Nohemí, qué bonito es tu bebé.
—Yo soy Felicia…
Cómo todas hablaron al mismo tiempo, me sentí algo abrumada. Incluso todos sus nombres se revolvieron en mi mente.
—Tranquilas, chicas, no sean tan proactivas; van a asustar al bebé y a Alina —medió Scarlett, haciendo que la mirara agradecida.
—Pero, jefa, usted nos mintió acerca de esta muchacha; ella no parece…
Por un momento pensó que iba a sacar a colación mi historia o decir algo ofensivo, debido a que aquella mujer llamada Cristina habló en un tono serio, por lo que no pude evitar ponerme algo defensiva.
Sin embargo, solo fueron ideas mías.
—Ella te describió como una chica linda; sin embargo, eres toda una belleza. Mira nada más esos ojos y esa figura.
Sonreí ante sus palabras.
No pude evitar sentir que me halagaban demasiado.
—Sabes, hemos estado tratando de crear nuestra propia marca de ropa. Incluso tenemos a Nohemí, que es nuestra diseñadora principal, la cual hace unos diseños hermosos; sin embargo, el capital para poder hacer un desfile de modas y contratar a las modelos es algo que no podemos permitirnos en este momento —explicó mientras señalaba a una mujer de unos treinta años, la cual bajó la cabeza algo avergonzada por los halagos de Cristina.
—Pero eso no significa que no lo haremos en el futuro; tenemos la visión y la perseverancia. Ya me imagino dentro de unos cinco años siendo una de las marcas más cotizadas a nivel nacional, haciendo colaboraciones con marcas famosas como Chanel, Prada, Givenchy…
Scarlett soltó una carcajada ante el comentario de Felicia.
En ese momento, más de una pensó que sus palabras eran muy ambiciosas.
Sin embargo, lo que nadie esperaba era que aquello que sonaba algo ridículo se haría realidad tres años después.
—Sueñas en grande. Bueno, las dejo para que sigan haciendo lo suyo, niñas. Voy a llevar a Alina para que deje al bebé con Jocelyn.
Me despedí de mis compañeras mientras seguía a Scarlett.
Y así fue como inicié mi trabajo de modelo.
Al principio fue extraño, debido a que no tenía experiencia desfilando o haciendo que la ropa luciera de una manera más atractiva en mi cuerpo.
Con el pasar de los días fui mejorando y ya no debía realizar múltiples tomas debido a que hubiera cerrado los ojos por el flash de la cámara o porque me paraba de manera incorrecta.
Lo que era un logro.