Mi vida era tan normal y monótona hasta que conocí a un chico un año menor que yo, Alberto, él me hizo sentir segura y bonita.
Un día tuve un accidente y desperté en el cuerpo de una chica sumamente atractiva.
Mi alma estará en ese cuerpo durante 30 días. Tiempo suficiente para jugar con los chicos que se creen inalcanzable, entre ellos, Robin Clay.
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Cap.09
ALBERTO
Llegué a buscar a Camila a su aula, no la habia visto en todo el día. Creo después de este corto tiempo me he enamorado de ella. Ella es una mujer genuina y extraordinaria.
Lo que no me esperaba es que Robin y ella iban de salida a algún lugar. Yo sé que no soy nadie para ella. Me acerqué con la intensión de saber que era esto que estaba sintiendo por ella y al final ya se que es, estoy enamorado de Camila.
Estando en el parqueo vi que Camila subía al auto de Robin y se iban a algún lugar.
Yo me fui a mi casa a descansar. Andaba un gran dolor de cabeza que sentía que podía vomitar allí mismo.
En cuanto llegué a mi casa me fui a dormir un rato.
Cuando me levanté ya eran las 8 de la noche. Miré mi celular y llamé a Camila.
— Hola, buenas noches Camila.
— Buenas noches Alberto.
— ¿Puedo ir a tu casa? Y platicamos un rato.
— No puedo. No vengas. Si quieres mañana hablamos.
— ¿Pasó algo Cami?
— ¿De qué?
— No, nada. Mañana hablamos. Descansa princesa.
— Okey. Descansa igual.
No se porque tengo como este sentimiento de que algo sucedió entre ese tipo y Camila.
Me levanté y fui a la cocina a tomar un vaso leche y unas galletas que había preparado mi mamá.
— ¿Estas bien mi niño?— dijo mi madre.
— Creo que si. Me acabo de levantar, vine con dolor de cabeza que ni te imaginas.
— Y ahorita andas con dolor.
— Después de dormir un rato, se me quitó.
— Y esa cara entonces.
— Ay mamá. Mi cara es por otra cosa. Ando algo en la cabeza que no se me quita— sonreí.
— Pues deja de pensarla tanto. Si quieres puedes decirme y tal ves entre los dos resolvemos.
— No es nada de resolver. No te preocupes.
— Okey. No me digas que solo leche y galletas vas a cenar.
— Si. De cuenta ya me voy a acostar de nuevo. Pronto empiezan las prácticas médicas y necesito fuerza para este próximo semestre.
Me fui a mi cuarto. Me acosté y me dormí.
A la mañana siguiente.
Hoy es viernes. Listo para ir a clases. Listo para ir a ver a Cami.
Llegué temprano a la universidad y la esperé cerca de sus aula.
— ¿Y tú que haces amigo?— dijo Robin.
— No soy tu amigo.
— No me digas qué esperas a Camila. Ayer ella aceptó ser mi novia. Y tuvimos una tarde especular.
— Eres un hablador.
— Tal ves. Pero si vieras como es de dulce conmigo cuando estamos solos.
— Me pregunto si eres realmente eres un hombre. Alardeas demasiado.
Me retiré de ese lugar y me fui a esperar a Camila en la entrada. En cuanto la vi le tomé la mano y me la llevé al parqueo.
Lo primero que hice fue a abrazarla.
— Te amo Camila.
— Alberto me puedes soltar. Nos están viendo.
La solté.
— Camila es cierto que eres novia del cretino ese.
— Ay no. No me digas que Robin te dijo algo.
— Es cierto entonces. Pero ¿por qué?
— Alberto déjame explicarte.
— Pensé que nosotros teníamos conexión. Tú me gustas mucho, te amo Cami. En aquellos besos creí sentir que era recíproco.
— Era recíproco. Me tengo que ir a clase.
— ¿Puedo besarte?
— No.
La abracé otra vez.
— Solo recuerda esto en todo el día "TE AMO" y aunque no te pueda ver y decírtelo como quisiera, quiero que te acuerdes de eso.