Oliver y Yuuki, dos personas totalmente diferentes, se ven obligados a casarse. Yuuki es talentoso, pero presumido debido a su buen estatus, mientras que Oliver odia a las personas ricas, sin imaginar que sería vendido por sus propios padres para casarse con el arrogante Yuuki.
Su relación no empieza nada bien, pues Oliver culpa a Yuuki por tener que verse atado a él en un matrimonio que no pidió y Yuuki aún añora a su primer amor. Pero lo que empezó como un mal matrimonio, empieza a ser una relación donde la pasión es la principal protagonista, aunque Yuuki se ve sometido a los arranques de ira y celos de Oliver, en especial con el regreso del ex amor de Yuuki.
¿Podrán esos encuentros pasionales convertirse en algo más?
¿Será Oliver capaz de borrar los sentimientos que Yuuki aún tiene por su ex?
Advertencias
En esta historia se tocan temas delicados, los personajes pasarán por muchas situaciones, así que si eres menor de edad, por favor abstente de leer.
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Menos mal
De todas formas no iba a ayudarme. ¿Debería rendirme? Ya buscará mi cuerpo en algún basurero, seguro mi padre estará enojado, pero no por mí, sino por su sucio negocio con esta gente pobre. Al salir, me percaté del sucio taxi en la salida y puse cara de horror... es decir, no solo tenía que subirme a uno sino que... Que... ¡¡Tenía que compartir!! Dios mío quiero morir. Entonces, escuche la voz de ese idiota. Rodé los ojos. Tanto el chico como yo nos volteamos. Parece que se ve molesto, me gustaría conocer la razón.
—¡Hey tú! El cara de imbécil —dijo acercándose a nosotros—, suéltalo si quieres seguir respirando, ¡ahora!
—¿Y quién me lo pide? Parece que no sabes quien soy yo —el chico amenazó.
Me sujetó más fuerte de la cintura pasando su mano levemente por mi trasero, ese maldito... Por instinto me alejé y me estremecí al sentir el apretón.
—Tú eres el que no sabe quién soy yo —Oliver afirmaba amenazante.
—Será mejor que te vayas. —El chico estaba aferrado a mí.
Creo que vio que me tocó el trasero y en tres pasos ya estaba frente al chico soltando un puñetazo, me jaló soltándome de las garras de ese chico y entonces me miró serio. Se veía realmente intimidante y enojado.
—¡Súbete a la casa y deja de estar de ofrecido! —gritó.
Regresó su vista a ese tonto que venía hacia nosotros con la intención de pelear y eso hicieron. No podía creer lo que escuchaba. ¿Este imbécil piensa que soy un ofrecido? Quizá supuse que era un buen partido, sin embargo, me di cuenta de sus pésimos modales y falta de clase. Jamás podría irme con alguien así. No pude decir nada más, ya que Oliver comenzó a golpear a ese chico, no entendía como ya estaba mareado con unos golpes. Supongo que estaba perjudicado o drogado. Afortunadamente, el chico terminó huyendo, pero juzgo que se le cayó un diente. Había tanta sangre en el suelo, que lucía como una escena de crimen de esos que salían en las noticias. Con esto confirmo que es un matón de primera así como sus compañeros del edificio.
—Oliver, ¿porque tuviste que golpearlo tanto? —Lo reprendí, es increíble.
—¿Como que porqué? Me amenazó, era obvio que no te iba a dejar así de fácil
Me solté abruptamente de él a pesar de lo que me explicaba, sus razones tontas.
—No me estaba haciendo daño, simplemente podías haberlo empujado y ya. Aun así.. gracias por salvarme, aunque pudiste sujetarme desde que apareciste, te gustó ver como me llevaban, ¿verdad? ¿En qué pensabas?
Lo vi volver su atención a este tipo, quien seguía de pie tratando de molestarme, entonces, Oliver continuó dándole una lección.
—¡Vete a revolcarte con alguien más, él es mío, no vuelvas a tocarlo! —gritó mientras le soltaba una patada en la cara y otra en la entrepierna, después me miró como una fiera, claramente estaba reteniendo sus ganas de matarme—. Maldita sea Yuuki, controla tu calentura, ¿que necesidad tengo de hacer esto? Y claro que me gustó ver como te llevaba, a ver si así aprendes a no estarle hablando bonito a cualquier idiota que se te pone enfrente, si tantas ganas tienes de sér violado, pudiste decirmelo antes. No puedes ir por la vida confiando del primer chico medianamente "guapo" que veas.
Vi como sus amigos se lo llevaron en el sucio taxi en el que pensaban subirme con toda esa prole. Uno de ellos me hizo una seña obscena y sucia y los demás solo comenzaron a reírse. Creo que volveremos a toparnos con ellos algún día, será mejor que me aleje de esos o me llevarán en ese taxi. Antes muerto que subirme con ellos. Bufé y le tomé la mano.
—Ya pasó entonces… ¿me llevarás a tu departamento o me dejarás otro rato en recepción? —dije un poco coqueto.
A pesar de las circunstancias, siempre terminaba siendo petulante y creído, culpen a mi padre y falta de amor maternal por eso. Ahora me aferraba a Oliver como si nada hubiese pasado, no soy de los que se clavan con las situaciones difíciles, porque de lo contrario, ya estaría en un loquero hace mucho tiempo.
Oliver
Estaba pensando en cortarle la mano si era necesario porque no iba a tocar mis cosas, por fortuna parecía estar algo drogado y eso lo hacía perder el equilibrio dándome una ventaja aún así no debía confiarme, no iba a descansar hasta que lo tuviese en el suelo rogando por su vida, empecé a golpearlo tan fuerte que empezó a sangrar y le tumbe uno que otro diente, se veía realmente ridículo. Después de la contestación de este japonés, lo volteé a ver incrédulo, ¿era broma? Porque debía serlo, ¿en serio me preguntaba por qué lo golpeé? Rodé los ojos fastidiado de este tipo que no le estaba haciendo daño. ¡Estaba a punto de llevárselo, seguramente violarlo y quizá hasta matarlo! Este debía ser o tonto o demasiado inocente. Negué intentando no ahorcarlo aquí mismo, parecía peor que un niño, no podía dejarlo un minuto solo, correspondí el agarre de su mano y caminamos otra vez hacia dentro del edificio.
—Vamos, dejando a un lado el espectáculo bochornoso, dime entonces, ¿es tuyo este lugar? —Lo escuché hablar con esa voz tan molesta.
—No es sólo mío, es nuestro —dije ocultando el asco que me daba decir eso—. Si no te gusta el lugar podemos cambiar de departamento pero eso sí, llegando tienes que bañarte y no voy a aceptar un no por respuesta.
Vi como rodó los ojos por mi contestación, también lo escuché murmurar. Lo tenía de la mano para que no se escapara de nuevo y entonces escuché un carraspeo de su parte y entonces comenzó a darme explicaciones.
—Quisiera que sepas que no coqueteaba con ese vulgar, él se acercó a darme su ayuda. Me vio y le gusté, no tiene nada de malo eso.... Y con respecto al edificio no diré nada porque no lo he visto por dentro y por último, claro que me bañaré con tal de que ya no me sigas molestando con eso… por cierto… lo siento.