SIN SPOILER
NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA TORRE VASIA
La noche era silenciosa.
Demasiado silenciosa.
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas de la torre mientras Luna dormía profundamente cerca de la chimenea, abrazando una pequeña manta vieja.
Elena permanecía dormida en la silla cercana.
Agotada.
Sin notar la sombra moviéndose afuera de la torre.
Un hombre cubierto con una capa oscura avanzaba cuidadosamente entre la niebla.
Era uno de los guardias reales.
Había tardado semanas en encontrar el lugar exacto.
Semanas siguiendo rumores.
Viejas historias.
Y órdenes secretas provenientes directamente del castillo.
Finalmente había encontrado la torre perdida.
El guardia levantó la mirada hacia las enormes paredes antiguas sintiendo un pequeño escalofrío.
Aquel lugar se veía m@ld1tø
Pero no podía regresar con las manos vacías.
Con cuidado, forzó una vieja entrada lateral y logró entrar.
El interior estaba oscuro.
Frío.
Las velas del pasillo comenzaron a encenderse lentamente apenas él cruzó la puerta.
El hombre se tensó inmediatamente.
—M@ld1tø lugar…
Sus pasos resonaron suavemente mientras avanzaba.
Y por un instante…
juraría haber escuchado susurros.
Pero siguió caminando.
Porque tenía una misión.
Minutos después encontró finalmente la habitación principal.
Elena dormía.
Luna también.
El guardia observó a la pequeña apenas unos segundos.
Y sintió incomodidad inmediata al ver sus ojos distintos incluso cerrados.
“Fenómeno…”
El hombre apartó rápidamente la mirada.
Sus órdenes eran claras.
No tocar a la niña.
Solo traer a la mujer.
El guardia se acercó silenciosamente a Elena y colocó un paño sobre su rostro.
La nodrisa despertó apenas unos segundos confundida.
Intentó moverse.
Intentó gritar.
Pero todo comenzó a oscurecerse rápidamente.
Antes de perder el conocimiento por completo…
alcanzó a mirar hacia Luna.
La pequeña seguía dormida.
Ajena a todo.
Elena sintió terror absoluto.
Y luego…
nada.
Horas después…
la nodrisa abrió lentamente los ojos.
El frío fue lo primero que sintió.
Después el olor húmedo.
Y finalmente…
el sonido metálico de cadenas.
Elena respiró agitadamente incorporándose de golpe.
Oscuridad.
Piedras húmedas.
Rejas.
El calabozo del castillo.
La mujer abrió los ojos horrorizada.
—No…
El recuerdo regresó inmediatamente.
La torre.
Luna.
El guardia.
Elena corrió hacia las rejas desesperadamente.
—¡LUNA!
Su voz resonó por los pasillos subterráneos.
Pero nadie respondió.
La nodrisa comenzó a temblar.
Porque Luna estaba sola.
Completamente sola.
Mientras tanto…
muy lejos de allí…
la pequeña despertaba lentamente junto a la chimenea apagada.
Luna parpadeó confundida.
Todavía medio dormida.
—¿Mamá…?
Silencio.
La niña se incorporó lentamente mirando alrededor.
—¿Mamá?
No había respuesta.
Luna bajó de la silla y caminó descalza por la habitación.
Buscando.
—¿Mamá…?
La torre estaba extrañamente callada.
La pequeña comenzó a sentirse incómoda.
Subió las escaleras buscando a Elena.
Revisó la cocina.
Los pasillos.
Las habitaciones.
Nada.
La nodrisa había desaparecido.
Luna sintió un nudo extraño en el pecho.
Y por primera vez desde que tenía memoria…
se sintió realmente sola.
La niña bajó lentamente las escaleras nuevamente.
Sus pequeños ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
—Mamá…
Pero justo entonces…
las velas de la torre comenzaron a encenderse solas.
Una por una.
Iluminando el camino frente a ella.
Luna se detuvo.
Las lágrimas seguían cayendo lentamente por sus mejillas.
Entonces escuchó algo.
Un suave crujido.
La puerta de la habitación prohibida acababa de abrirse sola.
La niña observó aquello en silencio.
Y aunque estaba asustada…
también sintió algo más.
La sensación cálida de que la torre seguía allí.
Como si intentara consolarla.
Como si entendiera que ahora debía protegerla sola.
Luna caminó lentamente hacia la puerta abierta.
El viento comenzó a moverse suavemente alrededor suyo.
Las páginas de los libros se abrían solas nuevamente.
Y aquella voz suave volvió a escucharse entre los muros antiguos.
—No temas…
Luna respiró temblorosamente.
Todavía tenía miedo.
Todavía quería a Elena.
Pero mientras observaba las luces flotando alrededor de la habitación…
comprendió algo.
La torre no permitiría que nadie le hiciera daño.