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El Papá De Mi Alumno

El Papá De Mi Alumno

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

Después de perder al amor de su vida, él juró que su corazón quedaría enterrado junto a su esposa. Convertido en padre soltero, su único motivo para seguir adelante es su pequeño hijo… hasta que un nuevo comienzo los lleva a un lugar inesperado.
Ella es una dulce y dedicada profesora de preescolar, amante de los niños y de las pequeñas historias felices que se construyen día a día en su aula. Su vida es tranquila, organizada… hasta que él aparece.
Desde la primera mirada, algo cambia. Lo que comienza como simples encuentros en la hora de salida, se convierte en una conexión imposible de ignorar. Pero no todo es tan sencillo: el pasado aún duele, las heridas no han sanado del todo y el mundo no siempre acepta lo que no entiende.
Entre risas infantiles, dibujos de colores y miradas que dicen más que mil palabras… nace un amor que ninguno de los dos estaba buscando.
¿Podrá un corazón roto volver a amar?
¿Y hasta dónde estarán dispuestos a luchar por un sentimiento que no debía existir?
Un

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Capítulo 16 — Demasiado lejos para olvidarnos

Al día siguiente desperté con un dolor de cabeza horrible.

No sabía si era por el sereno, por los tragos… o por la desilusión que me había llevado la noche anterior.

Me levanté lentamente, me lavé la cara, me cepillé los dientes y me bañé. Después me puse solo unos cacheteros y volví a acostarme boca abajo en la cama.

Tomé una foto.

Y sí… me gustó.

Así que la subí a mis redes.

Seguí acostada mirando el techo, pensando en Alejandro y en todo lo que había pasado.

¿Cómo podía ser tan estúpida como para creer que algo diferente podía pasar entre nosotros?

Me quedé toda la mañana en la cama, atrapada en mis pensamientos.

Al mediodía me arreglé un poco y fui a almorzar donde mis papás para distraerme y pasar un rato con ellos.

Alejandro

Me levanté temprano porque prácticamente no dormí nada.

Necesitaba despejar la mente, así que salí a trotar intentando dejar de pensar en María José… aunque claramente no estaba funcionando.

Regresé a la casa tipo diez de la mañana. Samuel ya estaba despierto y ese día iba a pasar la tarde conmigo, así que subí, me bañé, me cambié y luego bajé por él.

Mientras almorzábamos por fuera, revisé el celular.

Y ahí estaba.

María José había subido una foto.

La abrí… y sentí cómo todo se me revolvía por dentro.

Ese cabello desordenado, esos labios hermosos, la forma en la que parecía no llevar casi nada de ropa…

Dios mío.

Esa mujer me estaba volviendo completamente loco.

Intenté ignorarlo.

Intenté recordar que le había prometido darle espacio.

Pero no pude.

Terminé escribiéndole.

—Perdón, profesora. Sé lo que prometí… pero usted tampoco ayuda mucho. Déjeme decirle que es la mujer más hermosa que he visto y verla así en esa foto despierta demasiadas cosas en mí… más de las que usted se imagina 😈. Aunque sé que solo me toca admirarla de lejos.

Le envié el mensaje.

Y apenas unos segundos después respondió:

—Gracias por el cumplido.

Solo eso.

Nada más.

Y entendí el mensaje perfectamente.

De verdad quería alejarse.

Al leer el mensaje de Alejandro sentí un salto en el corazón.

Porque la realidad era que él también despertaba demasiadas cosas en mí.

Más de las que quería aceptar.

Pero aun así decidí responderle fríamente.

Era lo mejor.

Porque entre más cerca estuviéramos… más iba a doler después.

Terminé de pasar la tarde con mis papás y en la noche regresé a casa para arreglar algunas cosas del trabajo del día siguiente.

Llegué a la casa con Samuel tipo ocho de la noche.

Lo bañé, le puse la pijama y lo acosté a dormir.

Después fui a bañarme yo también.

Antes de dormir revisé el celular una última vez.

María José no volvió a responder.

Me moría por escribirle.

Por preguntarle cómo había estado su día.

Por saber cualquier cosa de ella.

Pero no.

Lo mejor era dejarla tranquila.

Así que dejé el celular a un lado e intenté dormir.

Al día siguiente me levanté temprano.

Ayudé a Samuel a arreglarse y a desayunar antes de ir al colegio.

Mientras comíamos, él me miró y preguntó:

—Papi, ¿hoy también me vas a llevar al colegio?

Tragué saliva antes de responder.

—No, mi rey. Te va a seguir llevando la ruta y también te recogerá la ruta.

—¿Por qué?

—Porque papi tiene demasiado trabajo, príncipe. Es mejor así.

Terminamos de desayunar, le di un beso en la cabeza, lo dejé en la ruta y luego me fui al trabajo.

Llegué al colegio súper arreglada.

Aunque me había repetido mil veces que Alejandro debía alejarse… una parte de mí seguía esperando verlo aparecer con Samuel.

Quería que me viera bonita.

Ridículo, pero cierto.

Sin embargo, cuando vi llegar la ruta y a Samuel bajarse solo, sentí cómo algo dentro de mí se rompía un poquito.

Porque Alejandro realmente se estaba alejando.

Y aunque en el fondo sabía que era lo correcto… dolía.

La mañana transcurrió tranquila entre actividades, juegos y risas.

Durante el descanso, Samuel me contó emocionado que el día anterior había salido con su papá, que habían almorzado juntos y luego ido a un sitio de diversiones.

Los días siguieron pasando exactamente igual.

Samuel llegaba en ruta y se iba en ruta.

Y de Alejandro no volví a saber absolutamente nada.

No volvió a escribirme… y yo tampoco lo hice.

Después de todo, ya no había ninguna excusa para hablar.

Pasaron quince días así.

Quince días intentando convencernos de que alejarnos era lo mejor.

Pero ese viernes había reunión general de padres de familia.

Primero nos reunirían a todos en el salón principal y luego cada padre pasaría al salón correspondiente para hablar individualmente con los profesores y firmar unos documentos.

Ese día me arreglé más de lo normal.

No sabía si iría Alejandro o la tía de Samuel, porque la información la había enviado coordinación.

Además, todas las profesoras debíamos ir elegantes.

Y sí… quería verme bien.

Llegamos al salón principal a las seis de la tarde.

Todos los profesores y directivos estábamos reunidos esperando a los padres.

Poco a poco el lugar comenzó a llenarse.

Había demasiada gente: padres de preescolar, primaria y bachillerato.

Yo apenas había visto a algunos papás de mis niños, pero seguía sin saber si por Samuel vendría su tía… o Alejandro.

Y eso me tenía nerviosa.

Demasiado nerviosa.

La reunión comenzó.

Las directivas hablaron sobre uniformes, actividades y varias normas del colegio.

Después de una larga charla, el rector anunció que presentarían a todos los profesores para que los padres supieran exactamente quién estaba a cargo de sus hijos.

Comenzaron con preescolar.

Llamaron primero a la profesora de párvulos. Luego a la de prejardín.

Y después… a mí.

—La profesora de jardín —dijo el rector.

Me levanté y caminé al frente.

Sentí inmediatamente una mirada sobre mí.

Una mirada intensa.

Levanté los ojos lentamente… y ahí estaba Alejandro.

Sentado en la segunda fila.

Mirándome fijamente.

Con esa mirada penetrante que hacía que mi respiración se desordenara por completo.

Había fuego en sus ojos.

Uno peligroso.

Como si quisiera desvestirme ahí mismo delante de todos.

Sostuvimos la mirada unos segundos… y sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo entero.

Después regresé a mi asiento intentando disimular los nervios.

Pero ya era imposible mantener la calma.

Porque cuando terminara la reunión tendría que recibir a todos los padres en mi salón.

Y eso significaba que inevitablemente tendría que hablar con él.

Respiré profundo intentando llenarme de valor.

Finalmente, la reunión terminó y las directivas indicaron que cada padre debía dirigirse al salón correspondiente de sus hijos para firmar documentos y hablar con los profesores.

Así que nosotras también nos levantamos y fuimos hacia nuestros salones a esperar a los padres.

Y mientras caminaba hacia el mío… solo podía pensar en una cosa:

Después de quince días sin verlo… Alejandro volvía a estar frente a mí.

1
Maria Garcia
ay no vieja envidiosa que Alejandro la saqué de su casa y cuide amaría jose
Maria Garcia
Alejandro abre los ojos y cuída.y alluda amaría José te BA a necesitar y despide atu cuñada y suegra mandalas avolar
Maria Garcia
ayno pinche vieja de Valentina ojalá y todo le salga mal y Alejandro las saque de su casa
Rosana Ochoa
para leer la segunda parte por q lo cortas así como la busco
Maria Garcia
si que descubra aValentina y que se de cuenta que lo quiere separar de ella
Maria Garcia
si por fin están juntos
Maria Garcia
si que vien que se dejen de jugar
Maria Garcia
si que se balla de esa casa y viva aparte sin cuñada ni suegra que las mande avolar
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