NovelToon NovelToon
FUERA DE PROTOCOLO

FUERA DE PROTOCOLO

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Romance
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Sin saber que él cayó primero en esa trampa de seda y misterio, Alicia guarda silencio. Ahora, el destino prepara su propia jugada: un encuentro casual en una cafetería a plena luz del día. ¿Bastará el eco de una voz o el calor de una mirada para reconocer al amor que juraron mantener en la oscuridad?

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 8

El mármol de los juzgados siempre está frío. No importa si afuera la ciudad arde bajo un sol de justicia o si la lluvia golpea con fuerza los ventanales; dentro, el ambiente tiene una temperatura glacial, diseñada para mantener las cabezas frías y los corazones bajo llave.

Hoy estoy frente al juez Martínez, un hombre que mide la moralidad por la rectitud de la corbata de los abogados. He presentado tres mociones y he ganado cada una de ellas con la precisión de un metrónomo. Mi voz suena clara, autoritaria, desprovista de cualquier matiz que no sea estrictamente legal.

—Como puede observar en el folio treinta y dos, señoría, el incumplimiento de la cláusula de confidencialidad es flagrante —digo, señalando el documento con mi pluma estilográfica.

Mientras hablo, mi mente me traiciona. Miro mi propia mano, la que sostiene la pluma, y no veo a la abogada. Veo esa misma mano, anoche, aferrada a las sábanas de seda burdeos de la habitación 402. Siento el fantasma de unos dedos largos entrelazándose con los míos en la oscuridad. El contraste es tan violento que por un segundo pierdo el hilo de mi discurso.

—¿Abogada Vázquez? ¿Se encuentra bien? —pregunta el juez, arqueando una ceja.

—Perfectamente, señoría. Como decía, la jurisprudencia es clara al respecto...

Recupero el control, pero el esfuerzo es agotador. Salgo de la sala de vistas con el maletín pesando más que nunca. Cada paso que doy con mis tacones negros sobre el suelo pulido resuena como una sentencia. Me siento como una impostora. La mujer que acaba de dar una lección de derecho procesal es una cáscara vacía; la mujer que vive de verdad está esperando a que el sol se ponga para ponerse una peluca roja y dejar de fingir.

Al llegar al bufete, me encuentro con mi padre en el pasillo. Su sonrisa es de satisfacción absoluta.

—Excelente trabajo hoy, Alicia. Martínez me ha llamado para decirme que tu alegato fue impecable. Esa es mi hija. Una roca. Nada te distrae de tu objetivo, ¿verdad?

—Nada, papá —miento, sintiendo cómo la culpa me roza el pecho.

Él me pone una mano en el hombro, un gesto que en él es el colmo del afecto.

—Mañana cenaremos con los inversores del grupo Orion. Quiero que estés allí. Es una oportunidad de oro para tu ascenso a socia.

—Estaré allí —respondo automáticamente.

Entro en mi despacho y cierro la puerta. Necesito aire. Me apoyo contra la madera fría y cierro los ojos. Mañana es jueves. Pasado mañana es viernes. El conteo de horas se ha convertido en mi única religión.

El problema es que el contraste ya no se queda en la puerta del club. El club ha empezado a invadir mi día a día. El olor a sándalo me persigue en los ascensores. El recuerdo de su voz, esa voz ronca que no necesita nombres para hacerme temblar, se filtra entre los argumentos de mis oponentes.

Abro mi agenda. Está llena de reuniones, de plazos de entrega, de citas sociales que me asfixian. Todo en mi vida es "deber", "protocolo" y "expectativa". Solo hay un espacio en blanco, una pequeña ventana de libertad que se abre cada viernes por la noche, donde el único deber es sentir.

Me acerco al escritorio y veo una pequeña mancha de tinta roja en un informe. La miro fijamente. Ese color me llama, me seduce. Es el color de mi peluca, el color de mis secretos, el color de la vida que me estoy permitiendo vivir a escondidas.

Elena entra sin avisar, como siempre. Me encuentra mirando la mancha roja con una intensidad casi hipnótica.

—Estás en la fase de la abstinencia, ¿verdad? —dice, sentándose con las piernas cruzadas—. Tienes esa mirada de yonqui del anonimato.

—Elena, esto se está complicando. Hoy casi pierdo los papeles en el juzgado. No dejo de pensar en él. No dejo de pensar en cómo me toca, en cómo sabe exactamente dónde me duele la rigidez de esta vida.

—Es el riesgo, Ali. Te dije que la sombra podía comerse la luz. Estás empezando a ansiar la sombra porque es el único lugar donde no tienes que ser la "hija perfecta".

—Lo deseo con una desesperación que me asusta —confieso, bajando la voz—. No sé quién es, no sé si es un buen hombre o un canalla, pero cuando estoy con él, soy libre. Y esa libertad es la droga más potente que he probado.

Esa noche, en mi apartamento, el ritual de preparación para el viernes que viene comienza en mi mente. Visualizo cada movimiento: quitarme el traje sastre como quien se despoja de una piel muerta, el tacto del encaje negro, el peso de la peluca carmesí.

Me doy un baño largo, tratando de lavar el estrés de los tribunales. Pero el agua caliente solo me recuerda el calor de su cuerpo cerca del mío. Mis manos recorren mi piel y, por un instante, me permito imaginar que son las suyas. La tensión sexual no resuelta es un hilo invisible que me mantiene unida a él a través de la ciudad, un hilo que se tensa cada minuto que pasa.

Mañana tendré que sonreír a los inversores. Tendré que ser la abogada brillante y la hija modelo. Tendré que hablar de números y de leyes. Pero por dentro, estaré contando los segundos para que el protocolo se rompa de nuevo. Porque Alicia Vázquez está muriendo lentamente bajo el peso de su propia perfección, y solo la mujer de rojo sabe cómo resucitarla.

Me acuesto y el eco del estrado sigue sonando en mi cabeza, pero ahora se mezcla con el latido de un corazón que solo late con fuerza cuando el sol se apaga. Solo dos días más. Solo cuarenta y ocho horas de fingir que esta vida gris es suficiente me siento agotada y solo quiero que el tiempo pase de prisa entre juzgados y la monotonía siento que me estoy consumiendo y solo cuando voy al club me siento libre y segura.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play