Quien dice que después de los 30 no puedes tener tu cuento de adas? Andrea Montalvo creía que ya lo habia vivido todo, destrozada y en la calle descubrió que su verdadera hostoria de amor estaba a punto de comenzar, que la frenaba, el mundo y los altos estandares de belleza, juventud y pureza pero Alexander Ferreti le daría nuevas alas y contra todo ambos lucharian por tener ese vivieron felices por siempre.
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Alexander ferreti
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Narrador
Andrea aun no terminaba de asimilar todo lo sucedido en los pasados días, la aparición de Mónica cuando mas la necesitaba y el Dios griego.. Alexander Ferreti... Ese hombre parecia ser perfecto.
- El vive aqui conmigo, aunque nunca está.. (Andrea se sobresalto al escuchar a Mónica puesto que andy tenia en sus manos un retarto pequeño de Alexander)
Alexander Ferreti Era un hombre realmente guapo con una mirada penetrante y una sonrisa ladeada, simplemente... hipnotizaba. Aunque era callado y serio, desconfiaba mucho de las mujeres pero gracias a las casualidades de la vida y observar por tanto tiempo a Andrea sin darse cuenta caeria ese muro que él miso habia construido con una fachada de hombre amargado, egoista, dominante y controlador.
Andrea no queria hablar sobre aquel hombre que la habia sorprendido no queria preguntar y parecer entrometida o interesada en él, de echo no estaba lista para una nueva relación.. no sabia si quiera si volveria a estarlo pero la curiosidad la ganó - No vive con su esposa y su hijo?
- No, kendrs y él no pueden estar 2 minutos juntos, no se soportan, entre ellos no hay amor nunca lo hubo, la presión y exigencias de nuestras familias impidió que ellos llegaran a sentir aprecio el uno por el otro.
- Ya veo (respo dio andy mientras devolvia la foto a su lugar)
- Me iré la proxima semana pero desde ahora este espacio es tuyo.. (no muy convencida Andy asintió no podia negarse necesitaba tanto el trabajo como donde vivir, no planeaba quedarse aquí por mucho tiempo no queria abusar de la generosidad de Mónica, si al trabajo pero no al departamento ni al coche mucho menos a las tarjetas de credito, se dijo a si misma)
Mónica le señaló la que seria su habitación, era la habitación para huéspedes por ahora ella ocuparia aquella habitación después que Móni se mudara andy ocuparía la recamara principal, Andrea estaba agotada mentalmente, todo era tan abrumador asi que no discutio mas y fue a la recámara, queria estar sola y pensar como hacer para contactar a sus hijos y a Erik, seguia creyendo que su ahora ex esposo debia explicarle porque estaba haciendo todo esto.
Al entrar a la habitación quedó impresionada, enormes ventanales con cortinas negras, paredes grises con toques blacos, mas piso de marmol. Era gigantesca, tan limpia y ordenada.
- Carajos, si esta es la recamara de huéspedes no quiero ni imaginar como es la principal (dijo para si misma)
Dio un vistazo rapido en una vuekta de 360° se acerco a la cama y la recorrió con sus dedos era tan suave lo cual comprobó al recostarse en ella estaba tan cansada que ni siquiera quizo observar que habia detras de las puertas frente a la cama, creida que habria mas cosas asombrosas como un baño gigante y lujoso o un armario que al recordar que ni siquiera tenia una sola prenda que guardar decidio cerrar los ojos y dejar de pensar, no queria pensar, el sol se fue poniendo y la nostalgia la invadió, era difícil no llorar, nada de esto le pertenecia, aunque las cosas materiales no le importaban lo que a ella la destrozaba era no tener a sus hijos cerca, Erik y ella habian esperado tanto para tenerlos que cuando nacieron no hubo mayor felicidad, nunca se habia separado de elloos y estos 3 días ya habian sido demasiado, no sabia si estaban bien, si habian comido, si Erik los habia llevado a un buen lugar, no sabia nada de ellos, se sentia tan miserable que el llanto no tardo en llegar.
Lloró hasta quedarse dormida, acurrucada en una cama que olia tan rico, tan varonil, tan a protección, a calidez, a seguridad.. olia a Alexander.