NovelToon NovelToon
Te Amaré, Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Te Amaré, Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Status: En proceso
Genre:CEO / Matrimonio arreglado / Amante arrepentido
Popularitas:694
Nilai: 5
nombre de autor: YESRABI

Cinco años de matrimonio empañados por la distancia y un embarazo fallido llevan a Victor y Victoria al inevitable divorcio. El acuerdo es pacífico y la separación, inminente. Cada uno toma su propio camino; sin embargo, no pasa mucho tiempo antes de que el frío y reservado Victor Song descubra que desatarse del pasado es imposible cuando la mujer que dejó ir sigue siendo la única que desea.

NovelToon tiene autorización de YESRABI para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Buena Aliada

Empujé a Ginny suavemente por la espalda media, sin quitar la mirada de John. Él tampoco la retiró y solo fue capaz de chasquear los dientes con una sonrisa forzada. Lo seguimos por el pasillo y abrió la puerta del despacho, dejando entrar a Ginny primero, luego interponiéndose en mi camino, como si quisiera marcar un territorio que no le pertenecía.

Mis padres le sonrieron y Ginny los saludó cálidamente. Se sentó en el sofá y me miró con los labios estirados, dejándome en claro que quería que tomara el sitio a su lado. La mirada de mi hermano me descuartizó en ese mismo momento, pero se detuvo solo porque mi madre carraspeó la garganta, dándose cuenta de la situación.

—Ginny, lamentamos todo esto, pero como ya te lo he dicho, Ben ahora tiene un enorme peso sobre sus hombros.

—Fue por tu divorcio, ¿no es así? —me miró.

—Sí, es parte de las cláusulas de la herencia —le respondí—. Pero no te preocupes, las acciones de Ben serán administradas por mí hasta que él sea lo suficientemente capaz de tomarlas.

—La cuestión es que John piensa que sería bueno si Ben comienza a familiarizarse con la empresa, haciendo pasantías con Victor —explicó mi madre—. Victoria dice que, debido a su edad, podemos esperar a que ingrese a la preparatoria para integrarse formalmente.

—¿Victoria dice? —preguntó, mirándome.

Quise responder cualquier cosa, pero la cabeza me dejó de funcionar. Sus cejas se arrugaron y su mandíbula se apretó.

—Victoria lo propuso por su experiencia propia —aclaró John—. Ella repentinamente va a hacerse cargo de su empresa, pero aún no se siente muy preparada para ello, así que lo sugirió para que Ben no sienta su misma presión.

—Claro —resopló—. Aunque no creo que eso vaya a pasar.

—¿Qué quieres decir? —preguntó mi hermano, con la frente arrugada.

—El sueño de Ben es ser productor musical y yo lo apoyo incondicionalmente, así que no puedo aceptar que se meta en el mundo de sus negocios por obligación.

—Ben va a hacerse cargo de las acciones que le corresponden —demandó John—. Ese niño es solo un caprichoso rebelde, y tiene que aprender a ganarse la vida.

—¡Tú no tienes derecho sobre sus decisiones! —señaló, levantándose—. Dejaste de tener derecho sobre ellos cuando decidiste que era mejor abandonarnos, así que ahórrate esas estupideces.

—Son mis hijos, Ginny.

—¿Y qué? Son más míos que tuyos —lo apuntó—. Tú solo diste el esperma, yo los llevé en el vientre, yo fui la que estuvo hospitalizada y la que sangró para tenerlos... Mis hijos no serán una mierda idéntica a ti.

—Ginny —la llamé, tirando suavemente de su muñeca, para que se sentara—. Esto es un asunto legal, pero si tu decisión es firme, puedo ayudarte a hacerme cargo de las acciones de Ben. Podemos ponernos de acuerdo y hacer algo para que no se interponga en sus sueños.

La mirada de Ginny se relajó, apenas me miró. Suspiró tratando de calmar su frustración y palmeó mi antebrazo, asintiendo como respuesta a mis palabras.

—Si el asunto es legal, entonces lo permitiré, pero con las condiciones que yo ponga para con mis hijos... Y solo quiero que este tema se tome con Victor —miró a mis padres—. Espero que puedan aceptarlo.

—Oh, querida —habló papá—. Ni siquiera lo preguntes, Victor es la persona correcta para orientarlos en el asunto, después de todo, él es la máxima cabeza después de mí, confío plenamente en mi hijo.

—Me gustaría, de todos modos, que pudieran mantenernos informados de los términos que acuerden —agregó mamá—. Mi abogado lo necesitará para que nuestros propios términos no se anulen, y que no surjan problemas innecesarios.

—Así será, señora —reverenció Ginny.

—¿Por qué no se quedan a cenar? Hace tiempo que los niños no nos visitan —sugirió.

—Yo tengo cosas que hacer.

John no permitió que mi madre respondiera. Se levantó de su lugar y se fue con el azote de la puerta, evidentemente furioso. Sentí la tensión de Ginny a mi lado, pero me abstuve de reaccionar, dedicándole una sonrisa suave a mis padres.

—¿No será un problema?

—Por supuesto que no, Ginny —aseguró papá—. Vayan con los niños, en un momento los acompañamos.

Asentimos para ellos y salimos de ahí, escuchando el motor de un auto que arrancó como desquiciado. Palmeé la espalda de la pelinegra, recibiendo la sonrisa tristona de sus labios. Nos encaminamos en silencio hasta el jardín trasero, pero me quedé quieto cuando Ginny no avanzó más, por mirar la imagen al otro lado del ventanal.

Victoria seguía aquí, jugando con los niños mientras pretendía atraparlos. Las risotadas de todos abarcaban hasta nuestra posición, dejando en claro su diversión.

La imagen no debería afectarme de ninguna manera. Pero lo hizo... Y muy mal.

La sonrisa de Victoria brillaba. Hermosa. Sus ojos se hacían pequeños y sus dientes frontales relucían con ternura. Sus brazos rodeaban a los niños con demasiado cariño, que el pecho me dolió cuando un muy sutil pensamiento se atravesó.

—A veces siento que Victoria quiere robarse a mis hijos —murmuró Ginny—. Me pone celosa que se comporte así.

—Ginny...

—Crees que ellos dos tienen algo, ¿no? Es de lo que querías hablar conmigo.

—Sí —suspiré—. No quiero que esto te afecte a ti y a los niños.

—Yah —se burló—. Victor no estamos en la secundaria para que me protejas, ¿de acuerdo? —me empujó el hombro con el suyo—. Victoria no está interesada en él... Y tú pareces lamentablemente jodido por ella.

—Ja... Me enamoré de ella, Ginny —susurré.

Admitirlo en voz alta se sintió diferente. Más doloroso. Una vulnerabilidad me sometió y me arrepentí de haberlo confesado, porque aquello solo fue el incentivo que necesitaba mi corazón para retorcerse más en mi propia miseria.

—¿Y por qué no la conquistas?

—Porque no la merezco —mordí mi labio, sin intención de quitar la mirada en esa mujer—. La hice sufrir por cinco años, y nadie en su sano juicio aceptaría regresar al infierno.

—Bueno, Victoria, está igual de loca que tú —murmuró jocosa—. Oye, el incidente del aborto llegó en un mal momento para todos, pero no pueden simplemente volverlo su sentencia de muerte —me abrazó el brazo—. Eres mi hermano pequeño y no me gusta que te sometas a ese dolor.

—Gin...

—Inténtalo... Trata de conquistarla, mírala, adórala y ámala como tanto anhelas, empieza de cero ahora que todavía tienes la oportunidad.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play