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Error 44

Error 44

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo / Amor prohibido
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es de la Dea se infiltra en la mafia para buscar un arma química llamada Error 44 Pero nada será tan fácil, la corrupción la mafia y el jefe mafioso obsesionado con ella

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Capitulo 7

Sloan caminaba por el pasillo con el furor aún ardiéndole en las venas. Cada paso era un golpe seco contra el mármol. Cada respiración, una llamarada. No soportaba la imagen de Renata riendo con Ciro. No soportaba la facilidad con que ella le ofrecía a otro lo que a él le negaba.

Vargas lo alcanzó en la escalera. No dijo nada al principio. Solo caminó a su lado, con ese paso pesado de hombre que ha visto demasiado y ya nada le sorprende. Pero la sonrisa en sus labios delataba lo que su boca aún no pronunciaba.

—Jefe —dijo al fin, con un tono que fingía inocencia—. ¿Está celoso?

Sloan se detuvo en seco. El eco de sus pasos murió contra las paredes. Por un instante, el tiempo pareció suspenderse.

Luego, sin mediar palabra, se dio vuelta y en un movimiento tan rápido como una serpiente, desenfundó su arma y la presionó contra la sien de Vargas.

El metal frío brilló bajo la luz mortecina del pasillo.

—Repite eso —siseó Sloan, y su voz era un hilo de veneno— y voy a tener que buscar un reemplazo para tu puesto. Y una banca para que te sientes en el infierno.

Pero Vargas no se inmutó. No pestañeó. No tragó saliva. Conocía a Sloan desde hacía quince años. Había visto al hombre matar con la misma indiferencia con que otros aplastan una hormiga. También lo había visto temblar, llorar, sangrar. Sabía que aquella furia no era mortal. Era otra cosa. Algo que Sloan mismo no sabía nombrar.

—Como ordene, jefe —respondió Vargas, con una calma que bordeaba la provocación.

Sloan sostuvo la mirada un segundo más. Luego, con un bufido, guardó el arma y se dio vuelta. Sus pasos se alejaron, rápidos, furiosos, mientras su silueta se perdía en el corredor.

Vargas se quedó donde estaba. Se llevó una mano a la sien, donde el círculo frío del cañón aún parecía vibrar.

—Sí —murmuró para sí mismo, con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Se puso celoso.

Y encendió un cigarro, mientras el humo se elevaba hacia el techo como una pregunta sin respuesta.

Mientras tanto, en la sala de descanso, Renata exhaló un suspiro profundo cuando el eco de los pasos de Sloan se desvaneció. Se pasó una mano por el rostro, como si pudiera borrar la tensión de los últimos minutos.

Este hombre es un volcán, pensó. Y yo estoy caminando sobre la lava.

Se enderezó el uniforme y salió al pasillo. Caminó con paso firme hacia la salida trasera, la que daba a un callejón estrecho donde los camiones de carga descargaban suministros. No miró atrás. No notó la sombra que se deslizaba tras ella, silenciosa como un fantasma.

En el callejón, un auto oscuro la esperaba con el motor encendido.

Su compañero de la DEA estaba al volante, con las manos enguantadas y la mirada fija en el espejo retrovisor. No dijo nada cuando ella se deslizó en el asiento del acompañante. No hacía falta.

—El edificio cambió —dijo Renata. sin preámbulos—. Los planos que me dieron son viejos. Hay al menos dos alas nuevas y cuatro niveles adicionales. El Error 44 está en el último piso. Solo Sloan y su mano derecha tienen acceso.

El compañero asintió. Su mandíbula estaba tensa.

—¿Puedes trazarlo?

—Ya lo hice —respondió ella, sacando un papel doblado del bolsillo interior de su chaqueta—. Luego te voy a mandar los nuevos planos con las coordenadas exactas de dónde está el Error 44.

Él tomó el papel sin mirarlo. Lo guardó en el bolsillo de su chaqueta con un movimiento rápido.

—Está bien —dijo—. Pero no te arriesgues demasiado. Por favor.

Renata lo miró. Había algo en sus ojos, algo que no era solo preocupación profesional. Era más profundo. Más personal.

—Estoy bien —respondió ella, y su voz fue más suave de lo que pretendía—. No soy importante en la organización. Soy solo una secretaria. Una enfermera. Nadie me mira dos veces.

—Eso no es cierto —murmuró él, y ella supo que no valía la pena discutir.

Por un momento, el silencio se instaló entre ellos. Un silencio cómplice, de esos que solo comparten quienes han visto la muerte de cerca y han vuelto para contarlo.

Renata extendió la mano y la apoyó sobre la de él. Un gesto pequeño. Un gesto humano. Un gesto que decía estoy bien, no te preocupes, voy a volver.

Él giró la palma y entrelazó sus dedos con los de ella. Solo un segundo. Luego soltó.

—Cuídate, Renata —dijo, usando su nombre real por primera vez en días.

—Siempre lo hago —respondió ella, y abrió la puerta para salir.

Ninguno de los dos notó el destello. El pequeño fogonazo proveniente de una ventana del edificio de enfrente. El clic imperceptible de una cámara de largo alcance.

Alguien los había fotografiado.

—Tiene el informe, jefe —dijo, dejando la carpeta sobre el escritorio de caoba—. Sobre la joven Cielo.

Sloan la abrió con una lentitud que disimulaba mal su ansiedad. Sus ojos recorrieron las páginas. Hoja tras hoja. Dato tras dato. Certificados médicos. Títulos de enfermería. Referencias laborales. Direcciones anteriores. Nada. No había nada.

—No encontraron nada raro —dijo Vargas, anticipándose a la pregunta—. Es una mujer limpia. Sin antecedentes. Sin vínculos sospechosos. Una secretaria con estudios de enfermería que necesitaba trabajo. Nada más.

Sloan frunció el ceño. Algo no cuadraba. Algo en su instinto le decía que aquella mujer no era lo que parecía. Pero los hechos, los malditos hechos, le daban la razón a ella.

Luego llegó a la última página.

Una fotografía.

Tomada desde una ventana lejana, con un lente de largo alcance. Se veía un callejón. Un auto oscuro. Y dos personas en su interior.

Renata. Y un hombre.

Sus manos estaban entrelazadas sobre el apoyabrazos. Sus rostros, cerca el uno del otro. La intimidad de la imagen era innegable. No era una conversación profesional. Era algo más. Algo que hizo que la sangre de Sloan se helara y ardiera al mismo tiempo.

—¿Quién demonios es ese hombre? —preguntó, y su voz era un rugido contenido.

Vargas se acercó. Miró la foto. Reconoció la tensión en los hombros de su jefe.

—No lo sabemos aún —respondió con cautela—. Estamos investigando. Pero por ahora… no aparece en ninguna base de datos. Podría ser un amigo. Un familiar. Alguien de su pasado.

Sloan cerró la carpeta de un golpe. El ruido resonó en la oficina como un disparo.

—No es un amigo —dijo, y se puso de pie—. Y no es un familiar. Ese hombre la mira como si la conociera de otra vida. Y ella… ella le sonríe como a mí nunca me ha sonreído.

Vargas quiso decir algo. Quiso recordarle que Cielo era solo una empleada, que no le debía nada, que no era suya. Pero conociendo a Sloan, supo que aquellas palabras serían recibidas como una afrenta.

—Voy a hablar con ella —anunció Sloan, tomando la carpeta bajo el brazo—. Voy a preguntarle quién es ese hombre. Y voy a…

No terminó la frase. No hacía falta.

Salió de la oficina con paso firme, decidido, con la furia quemándole por dentro. Cruzó el pasillo principal. Bajó las escaleras. Atravesó la sala de descanso. El consultorio de Cielo estaba al fondo. Ya casi llegaba.

Y entonces, todo explotó.

El estruendo fue primero. Un ruido que sacudió los cimientos del edificio y rompió los vidrios de las ventanas. Luego vinieron los gritos. Los disparos. El olor a pólvora y a sangre.

—¡Ataque! —alguien gritó—. ¡Nos están atacando!

Sloan se detuvo en seco. Desenfundó su arma en un movimiento automático. Su mente, entrenada para el caos, cambió de registro en una fracción de segundo. Ya no importaba la fotografía. Ya no importaba Cielo. Importaba sobrevivir.

Los sicarios enemigos habían entrado por la puerta principal. Eran al menos una docena, armados hasta los dientes, con chalecos antibalas y la furia de quienes han venido a matar.

El edificio se convirtió en un infierno.

Disparos por todas partes. Hombres cayendo. Hombres corriendo. Hombres gritando órdenes que nadie escuchaba. Sloan se pegó a la pared y comenzó a avanzar, cubriéndose detrás de las columnas, disparando con precisión quirúrgica. Un sicario enemigo cayó. Luego otro. Luego otro.

Pero había demasiados.

—¡Cubran la entrada! —gritó Vargas, que había aparecido a su lado con una ametralladora—. ¡Que no pasen!

La batalla era feroz. Los hombres de Sloan eran leales y bien entrenados, pero el ataque había sido una sorpresa. Alguien había filtrado información. Alguien había abierto la puerta.

Y en medio del caos, mientras las balas silbaban a su alrededor y la sangre empapaba el mármol del suelo, Sloan pensó en Cielo.

Ella está allí, pensó. En el consultorio. Al fondo. Sin protección.

Y apretando la mandíbula, comenzó a avanzar hacia ella.

Las balas seguían volando. El infierno seguía ardiendo. Y Sloan, el hombre que nunca había temido a nada, sintió por primera vez en años un miedo que no era por su propia vida.

Era por ella.

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Tere Roque 🇨🇺
claro Renata xq x algo el refrán "" el amor 💘 es la fuerza k mueve la tierra 🌎 y k todo lo puede"" ❤️❤️❤️❤️💛💛💛💛💜💜💜💜💚💚💚💚
la potaxia 63
🥰🥰
la potaxia 63
/Frown//Frown/
Tere Roque 🇨🇺
CLARO """ÉSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO LOOOOO SABE LA BLIBLIA ""
Tere Roque 🇨🇺
🤣🤣🤣🤣SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ
Tere Roque 🇨🇺
🤣🤣🤣🤣 nada k tuvo lo k kería y a kien desdaba desde siempre, a su niña antes y ahora mujer Renata y cm dice el refrán ""el amor 💘 es la fuerza k mueve la tierra 🌎 y k todo lo puede ""🤣🤣🤣
Tere Roque 🇨🇺
❤️❤️❤️❤️💛💛💛💛WAOOOOOOO 🔥 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ
Tere Roque 🇨🇺
fuete y claro 👍🏻 sin miedo 😨 al éxito ❤️❤️❤️
Tere Roque 🇨🇺
x algo el amor 💘 es la fuerza k mueve la tierra 🌎 y k todo lo puede 🤣🤣🤣❤️❤️❤️❤️🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺: 🤣🤣🤣🤣🤣
total 2 replies
Tere Roque 🇨🇺
❤️❤️❤️❤️❤️WAOOOOOOO 🤣 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
Renata trankila k x imprudente te puede costar la vida 💛 o k el plan de la DEA pa'l ""error 44"" kde sin solución y sin resolver 🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
😬😬😬😬 uyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy k será lo k pasará ahora con ell@s 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
🔥🔥🔥🔥🔥 y ahora k arda 🔥 Troya y lo k tenga k arder 🔥 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Tere Roque 🇨🇺
EPALE xq tb tú Renata-Cielo lo reconocistes a él cm mismo él te reconoció sólo k el mandó a investigarte 1ro y x éso llegó a tí mientras tú lo recordaste siempre lo conociste en todo mmto 😬😬😬🤣🤣🤣🤣🔥🔥🔥💕💚💘
Tere Roque 🇨🇺
hayyyyyyyyyy k tierno y lindo mmto n recuerdo duro 🔥 pa' él pr tb hermoso 💚 💕 🔥💘
Tere Roque 🇨🇺: sííííííííííí ya lo leí, y de verdad 👍🏻 me encanta 💖 la novela nuevamente gracias x ✍️ y compartirlas con nostr@s 💕💚❤️
total 2 replies
Tere Roque 🇨🇺
mira tú 🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
WAOOOOOOO EPALE vaya promesa 🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
debe ser 1 amor 💘 bonito tb en su mundo 🌎
Tere Roque 🇨🇺
¿¿¿ Será????🤭🤭🤭🤣🤣🤣🔥🔥🔥😬😬😬
Bunny 🐇: 🤣 es que si la descubre no dirá nada porque no quiere que le hagan daño a su cuchurumina jajajaj 🤭
total 1 replies
Tere Roque 🇨🇺
WAOOOOOOO HASTA AHORA ENCUENTRO SÚPER BUENA LA NOVELA SON 🤏🏻 CAP PR SIEMPRE EL K CAP K SIGUE ESTÁ MEJOR K EL ANTERIOR ASÍ K YO SEGUIRÉ LEYENDO Y EN ESPERA DE LAS ACTUALIZACIONES
Tere Roque 🇨🇺: x nada y a ml me está encantando leerla
total 2 replies
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