Hay perdidas que te quitan las ganas de vivir. Ainara perdió a su bebé antes de conocerlo por culpa de la negligencia de su esposo.
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Muerte
Para algunos es fácil normalizar la muerte. La muerte no solo se lleva una vida, también se lleva muchos sueños dejándote cicatrices. Muchas veces no se habla de aquellas madres que perdieron su bebé antes de nacer; las callan con comentarios cortos como: "Sos joven", "Podés volver a tener un hijo", "Tienes que olvidarlo", "Mejor no hablemos de eso", "No es para tanto", "Estas cosas pasan son normales", "Tenés que pensar en otra cosa". Intentando callar lo que deja marcado de por vida.
Ainara podría estar nerviosa, pero no, su suegra era una persona cariñosa y comprensiva, no se parecía en nada a sus hijos.
Cuando Ainara entró en la habitación, su suegra estaba sentada en el sofá, pero al verla enseguida se paró para saludarla y luego intentó alegrarla con una sonrisa corta. Ainara le invitó a sentarse.
—Lamento mucho lo que te pasó, Ainara. Estaba muy entusiasmada por ser abuela — comentó Elena, la suegra de Ainara.
—Ozias, tiene la culpa.
—¿Qué es lo que realmente pasó, Ainara?
—No sé si vayas a creerme o no, pero la amante de Ozias me tiro por las escaleras y me dejaron ahí. Perdí el conocimiento. Cuando desperté mi hijo ya sé había ido. No quise creerlo, pensé que me estaban mintiendo, pero un doctor me confirmó todo lo que había pasado con mi cuerpo y los pequeños restos de mi hijo— dijo llorando.
Elena no tenía palabras de consuelo para ese momento, simplemente le ofreció su hombre. Ainara estaba de duelo, intentando salir de la negación para aceptar que era una madre que había perdido a su bebé.
—Quiero separarme de Ozias— comentó Ainara luego de calmarse un poco.
—¿Estás segura?
—No puedo estar más con alguien que usa mi cuerpo para descargar su enojo. Yo no soy una bolsa de boxeo, ni un objeto sexual, soy una persona. Por favor ayúdeme.
—Aianara, sabes que te quiero como una hija. ¿Desde cuándo Ozias te golpea y te viola?
Algo se había activado en el pecho de Ainara, no podía seguir callando, debía ponerle un alto a todo ese sufrimiento que soportaba a lado de su esposo. La vida le estaba empujando a una salida, porque no era justo poner una venda y hacer como si nada hubiese pasado.
—Desde que nos casamos. Mi hijo era producto de una violación.
—¿Por qué callaste?
—Porque tenía miedo a morir. Ozias, me dice que yo soy la loca, pero él es el enfermo real. Muchas veces intentó matarme, pero ahora ya no tengo miedo de morir, lo único que me mantenía con vida era mi hijo, pero él se encargó de deshacerse de él también, ahora ya no tengo nada.
—Ainara, tienes todo mi apoyo, no te dejaré sola con todo esto.
—Muchas gracias Elena.
—Te lo debo, aguantaste mucho a mi hijo. Supiste fingir muy bien aparentando que todo iba bien.
—Si no lo hacía, Ozias me encerraba en el baño sin comida, durmiendo en el suelo por una semana, luego llamaba a mi trabajo para decirles que estaba enferma y que no iría a trabajar. Mi trabajo era lo único que me distraía para no pensar en la pesadilla que me esperaba al llegar a casa. Por eso debía hacerlo bien.
Era horrible todo lo que había escuchado Elena, su hijo se había convertido en un maldito cobarde abusador. Llevaba años amando a un monstruo cómo a un hijo.
—¿Cómo quieres empezar?— dijo Elena, muy convencida de sus palabras.
—Ozias no me dará el divorcio fácilmente, tengo que pensar en algo.
—¿Económicamente, cómo estás?
—Ozias me quito la empresa que mis padres me dieron. Y bueno, estuve trabajando de secretaria para cubrir los gastos del hospital, pero ahora ya no tengo nada.
—Vos sabés que mi situación en este momento tampoco es buena, pero algo debemos hacer.
—Seguro algo se me va a ocurrir. No te preocupes. ¿Cómo estás con tus tratamientos? No lo dejaste ¿verdad?
—Por ahora sigo, pero pronto se me van a terminar los medicamentos. Pero vos no debes preocuparte por eso.
—Claro que me preocupo. Sabes que te quiero mucho.
—Vos parecés más mi hija, que mis propios hijos.
—Jamás se me va a olvidar lo que hiciste por mí.
—Cualquier persona en su sano juicio hubiese actuado como yo.
—No lo creo.
—Bueno Aianara me tengo que ir, pero mañana vendré a visitarte. ¿Querés que te traiga algo?
—Podrías tráeme una caja de alfajores por favor.
—Pero vos no comes dulces.
—No es para mí, es para mi hijo.
—¿Qué?
—Luego te cuento.
—Está bien. Cuídate.
La amante de Ozias llegó sin problema a la habitación de Ainara y abrió el placard para probarse todos los vestidos lujosos que Ainara tenía. Pensó que si lograba enamorar a Ozias todo sería de ella, incluyendo la casa.
Ozias subió tambaleando las escaleras. Estando borracho, imaginó que Briana era su esposa, lujurioso, la agarró y se la llevó a la cama. Briana, sin ningún conflicto, se entregó. Ozias físicamente era hombre muy atractivo: sus ojos claros, su pelo castaño claro, su abdomen bien trabajado y su estatura enamoraban a muchas mujeres, pero el problema que tenía era su mal carácter y su forma de pensar y hacer las cosas.
Ozias se sobresaltó de la cama al oír su teléfono repetidas veces. Despertó para contestar a su hermana. Minutos después pudo darse cuenta que Briana dormía a su lado.
—¿Ozias, me escuchas?— su hermana hablaba del otro lado de la llamada.
Ozias apretó las sábanas intentando reaccionar. La llamada de su hermana solo traería más problemas, al instante decidió cortar la llamada y despertar a su amante para que se fuera de la casa.
—¿Qué sucede?— gritó Briana.
—Te tenés que ir.
—Es muy temprano, Ozias.
—Mi esposa volverá a casa. Es hora de irte.
—No creo que sea tan boluda tu esposa como para volver después de lo que le hiciste. ¿Por qué no te separas de una vez de ella y formalizados lo nuestro?
—¿Qué parte no entendés que te tenés que ir?— dijo Ozias, sacándola de la cama del brazo.
los personajes y crea muy bien la trama.
Joshua que astuto resultaste sabes que Aimara no es tu madre pero se lo haces creer te encanta que te abrace y llene de besos 😘😘😘🥰🥰🥰 pero no sabes si cuando te vayas sufrirá por tu partida y quieres que ella este con Ander para que no sufra lo que hace la inocencia de un niño.