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El Despertar Del Príncipe

El Despertar Del Príncipe

Status: En proceso
Genre:Romance / Mundo mágico / Fantasía LGBT
Popularitas:897
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️✅️Sam y Norman comienzan a saciar su sed de aventura, lejos de su amada familia. El camino comienza a dificultarse, pero cuatro almas sellan sus destinos.✅️⚠️

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Ahora eran una unidad

El amanecer en el campamento no trajo la paz esperada, sino una luz fría que revelaba la cruda realidad de lo sucedido. Los cazadores, hombres entrenados para no mostrar miedo, se movían con cautela, lanzando miradas inquietas hacia Norman, que dormía agotado, y hacia Sam, que se mantenía como una estatua al lado del cuerpo del capitán.

El silencio se rompió con un jadeo profundo. Lin abrió los ojos de golpe.

Su primer instinto fue buscar su espada, pero su mano, débil y temblorosa, solo encontró la hierba húmeda. El dolor en su costado, que recordaba como un fuego abrasador, se había transformado en una pulsación sorda y fría. Se incorporó con esfuerzo, y lo primero que vio fue a Norman, que despertaba asustado por el movimiento.

-No te muevas, capitán.- Dijo Norman, con voz suave pero firme -El veneno se ha ido, pero tu cuerpo aún está sanando.-

Lin lo miró. Sus ojos, antes afilados como cuchillas, estaban llenos de una confusión agónica. Recordaba la garra de la bestia, la oscuridad entrando en sus venas y, sobre todo, recordaba la luz. Una luz dorada que emanaba de las manos del chico frente a él.

-Tú...- La voz de Lin salió rasposa -eres un hechicero.-

El campamento se detuvo. Los cuatro cazadores restantes se acercaron, rodeando el lugar. Ettore, el más joven, sostenía su ballesta, pero sus dedos no estaban en el gatillo. El peso del juramento de la Orden de la Luz, aniquilar a todo usuario de magia, chocaba violentamente con el hecho de que su líder estaba vivo gracias a esa misma magia.

-Lo soy.- Respondió Norman, poniéndose de pie y sosteniéndole la mirada -Y si no lo fuera, ahora estarías alimentando a los cuervos de este bosque, Lin.-

Lin apretó los dientes, tratando de ignorar la calidez que sentía al mirar a Norman, esa atracción que ahora sabía que era, en parte, el llamado de su luz. Se puso en pie tambaleándose, y Ettore corrió a sostenerlo.

-Capitán...- Dijo el joven con voz temblorosa -...las reglas de la Orden son claras. El uso de artes místicas por civiles se paga con...-

-¡Cállate, Ettore! —rugió Sam, dando un paso al frente. La piedra carmesí en su pecho parecía latir con una luz propia bajo la túnica -No vas a arrestar a nadie. Norman ha arriesgado su vida y ha revelado su secreto para salvar a un hombre que juró darnos caza. Si hay algo que merece un castigo aquí, es la ingratitud.-

Lin se soltó de Ettore y caminó hacia Norman. La tensión era tan espesa que el aire parecía vibrar. Los otros cazadores desenvainaron sus espadas, no para atacar, sino por puro instinto defensivo ante la confrontación.

-He pasado años limpiando este reino de "abominaciones"- dijo Lin, deteniéndose a centímetros de Norman. Su altura y su armadura abollada lo hacían ver imponente, pero sus ojos estaban húmedos -Me han enseñado que la magia es una mancha, una perversión de la naturaleza.-

-¿Y qué sientes ahora, Lin?- Preguntó Norman en un susurro, sin retroceder -¿Sientes una mancha en tu costado? ¿O sientes que puedes respirar por primera vez en años?-

Lin bajó la vista hacia su herida. La cicatriz era limpia, casi hermosa. Luego miró a sus hombres. Vio el miedo en ellos, pero también vio algo más: una duda que nunca antes se habían permitido tener. Vio a Sam, quien lo miraba no como un campesino, sino como un rey que esperaba una decisión.

-El Rey de las Sombras estuvo aquí.- Dijo Lin, dirigiéndose a sus hombres -Él acabó con las bestias. Y este joven... este joven usó un poder que nuestra Orden prohíbe para devolverme el aliento.-

Lin se giró hacia Norman. Por un segundo, todos pensaron que sacaría su daga para cumplir con su deber. En lugar de eso, Lin hizo algo que rompió el corazón de la Orden de la Luz para siempre.

Se arrodilló.

Un golpe seco sonó cuando su rodilla blindada chocó con la tierra. Agachó la cabeza, exponiendo su cuello, un gesto de sumisión absoluta que un cazador solo hacía ante su Gran Maestro o ante Dios.

-Mi vida ya no pertenece a la Orden.- Dijo Lin con voz potente, para que todo el bosque lo escuchara -Pertenece al hombre que la rescató del vacío. No veo una abominación frente a mí. Veo mi salvación.-

Ettore y los otros tres cazadores se miraron entre sí. Estaban en shock. Su capitán, el hombre más respetado de la frontera, acababa de desertar de facto. Pero mientras miraban a Lin arrodillado y recordaban el horror de las Sombras Acechantes del que habían escapado, una nueva realidad se asentó en sus mentes.

Si el capitán, que era el más devoto de todos, reconocía este milagro, ¿quiénes eran ellos para negarlo?

Uno a uno, los cazadores envainaron sus espadas. Ettore fue el primero en seguir el ejemplo de su líder, hincando la rodilla en tierra. Luego los otros tres.

-Juramos lealtad al salvador del capitán.- Dijo Ettore, con la voz firme -Si la Orden busca a este hechicero, tendrá que pasar por encima de nuestras capas grises.-

Norman estaba pálido, abrumado por el giro de los acontecimientos. Sam, en cambio, asintió con una solemnidad antigua. Sentía que esto era solo el comienzo de algo mucho más grande: la unión de fuerzas que antes eran enemigas.

-Levántense.- Dijo Norman, extendiendo sus manos para ayudar a Lin -No quiero que se arrodillen. Solo quiero que me ayuden a llegar a donde debemos ir.-

Lin tomó la mano de Norman para ponerse de pie, y el contacto eléctrico volvió a sacudir a ambos. Lin no soltó la mano del chico de inmediato. Se quedó mirándolo, con una promesa silenciosa de protección en sus ojos.

-Iremos contigo, Norman.- Dijo Lin -Seremos tu guardia personal. Los cazadores ahora son tus escudos. Y si ese vampiro vuelve a aparecer...- Lin miró a Sam - Espero que sea para luchar a nuestro lado y no contra nosotros.-

Sam sintió un frío familiar en su espalda y una sonrisa interna lo recorrió. Sabía que Alaric estaba escuchando.

-Él no es su enemigo mientras ustedes no sean el mío.- Respondió Sam.

El campamento se levantó con una energía renovada. Ya no eran viajeros y cazadores en un retén. Ahora eran una unidad. Los cazadores, todavía con sus emblemas de la espada y el rayo, rodeaban a Norman y Sam en una formación protectora mientras retomaban el camino.

Mientras caminaban, Lin se mantuvo cerca de Norman, hablando en voz baja sobre las rutas más seguras, mientras que Sam caminaba un poco más apartado, sintiendo cómo el rubí carmesí en su pecho vibraba con una satisfacción oscura.

Desde la copa de un árbol, Alaric observaba la procesión. Ver a los cazadores arrodillados ante el "hechicero" de Sam le resultaba irónico, pero útil. Sabía que el camino hacia el reino perdido de Lucien (Sam) estaría lleno de peligros, y tener a cinco hombres entrenados para matar era un sacrificio aceptable de su orgullo.

«Has reclutado a tus propios verdugos para que sean tus siervos, Malric», pensó Alaric, recordando cómo en su vida pasada el príncipe siempre tenía el don de convertir enemigos en aliados con solo un gesto de bondad. «Pero no te confíes de su luz. Cuando lleguemos a las tierras de las sombras, solo mi oscuridad podrá mantenerte a salvo».

El grupo desapareció entre la niebla del bosque, avanzando hacia un destino donde los reyes de antaño esperaban ser despertados. El enfrentamiento había terminado no con sangre, sino con un pacto que cambiaría la historia de los dos mundos.

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Maru19 Sevilla
Empezamos con esta nueva historia, inicia muy bien 👏👏👏
Skay P.: ¡Gracias cielo!😍
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