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Confiando En Mi Destino

Confiando En Mi Destino

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Embarazo no planeado
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.

Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr

NovelToon tiene autorización de NELSI BLANCO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 7

Todos continuaron trabajando hasta las 5 de la tarde. Cuando Alana y Diana subieron al autobús, Diana le comentó a su amiga: ¡Amiga, ya tenemos nuestro sueldo! Ahora vamos a ver el departamento. Alana le respondió entusiasmada: ¡Sí, vamos amiga!

Ambas llegaron a la plaza y se bajaron del autobús. Diana llevó a Alana a ver el departamento, el cual resultó ser muy bonito y acogedor. Alana se sintió muy satisfecha con lo que vio y decidió firmar el contrato de alquiler. Estaba emocionada porque al día siguiente se mudaría.

Después de eso, Diana condujo a Alana a su propio departamento. Finalmente, le presentó a su madre, lo que marcó un momento especial y significativo para ambas.

Delia, la madre de Diana, le dio un cálido abrazo a Alana y le dijo: Mucho gusto, cariño. Estaba ansiosa por conocerte, eres muy linda.

Alana, sonriendo, respondió: Gracias, usted también es muy linda.

Las tres continuaron conversando y Delia propuso: Vamos a cenar juntas. Alana, con un tono de regretó, contestó: Me encantaría, pero es muy tarde y debo tomar el autobús para llegar a casa. Sin embargo, luego agregó: Pero, bueno, mañana me mudo al departamento de al lado, así que tendremos mucho tiempo para cenar juntas.

Diana, asintiendo con la cabeza, comentó: Es cierto, mami. Alana debe irse, le toma mucho tiempo llegar en el bus.

Delia: Pues está bien, entonces bajemos a acompañarla a tomar el autobús.

Las tres bajaron, y Alana le dio un abrazo a la señora Olga antes de subir al bus. El trayecto duró aproximadamente una hora y media hasta llegar a su destino. Al llegar, la señora Olga la esperaba, como lo hacía cada noche. Alana la saludó con entusiasmo y exclamó: Vamos a casa, señora Olga, quiero contarle algo. Olga la siguió y le entregó la cena con una sonrisa. Después, preguntó con cariño: ¿Qué sucede, querida?.

Alana, con una expresión de gratitud, le dijo: Aquí tiene este dinero. Es para agradecerle por toda la ayuda y colaboración que me ha brindado.

Olga, sorprendida, respondió: No tienes que hacerlo, cariño.

Alana: Pero yo quiero hacerlo. También quiero contarte que mañana me mudó al centro de la ciudad. He conseguido un departamento más cerca de mi lugar de trabajo y de la universidad.

Olga: ¿De verdad? ¿Tan rápido? Bueno, niña, me alegra mucho por ti. Te he tomado mucho cariño durante este mes y medio que has estado aquí. Eres como la hija que no tuve.

Alana sonrió y respondió: Muchas gracias, también te he tomado mucho cariño. Mira, aquí te dejo mi dirección por si algún día quieres ir a verme. Siempre serás bienvenida.

Olga le dijo a Alana: Claro, mi niña, lo haré. Sabes que solo tengo dos hijos varones y están lejos de aquí. Al escuchar esto, Alana la abrazó con ternura. Luego, Olga continuó: Bueno, te dejaré descansar. Mañana tienes que levantarte muy temprano.

Alana la volvió a abrazar y añadió: Por favor, llámame todos los días para saber cómo estás. Después de ese emotivo intercambio, Olga se despidió y se marchó.

Una vez que se quedó sola, Alana comenzó a recoger las pocas pertenencias que le quedaban. Sabía que al día siguiente debería salir incluso más temprano para poder desocupar el departamento, ya que luego tenía que ir a trabajar. El domingo, en cambio, lo dedicaría a organizar todo en su nuevo hogar.

La mañana siguiente, Alana se despertó a las 4 de la madrugada. Sabía que era crucial salir temprano, así que se alistó rápidamente y salió de su casa. Tenía que tomar primero el autobús para asegurarse de que le diera tiempo de llegar a su destino sin contratiempos.

Finalmente, llegó al lugar a las 6 de la mañana, pero sufrió un retraso debido a que el autobús tuvo un accidente y se quedó atascado. Al enterarse de esto, comenzó a correr hacia el departamento, donde la esperaban Diana y su madre. Al llegar, Diana la saludó con entusiasmo y le dijo: Amiga, llegaste justo a tiempo.

Alana respondió a su saludo explicando la situación: El bus se quedó accidentado, así que tuve que apurarme. Después, le pidió a Diana que la esperara un momento: Espérame, ya nos vamos. Voy a dejar estos bolsos en la sala y salgo enseguida. Delia, la madre de Diana, le ofreció su ayuda: Si quieres, puedes organizar tus cosas mientras tanto.

Alana exclamó con cierta preocupación: Ay, no, no quiero incomodarla. Debe tener muchas cosas que atender.

Delia, con una sonrisa amable, respondió: Nada de eso, cariño. Si me lo permites, estaré encantada de ayudarte.

Alana, sintiéndose un poco más tranquila, aceptó: Está bien, de todos modos no tengo tantas cosas que hacer. De verdad, te agradezco muchísimo.

Luego, Alana le entregó las llaves a Delia y se apresuró a salir con Diana para dirigirse al trabajo.

Cuando llegaron a la entrada, Yuly la detuvo, diciéndole: Alana, espera.

Al girarse, Alana respondió: Buenos días, señorita. ¿En qué puedo ayudarla?.

Yuly, con un tono serio, le dijo: ¿No crees que me debes una disculpa?.

Alana se dirige a Yuly y dice: Te debo una disculpa, porque....

Yuly, mostrando una actitud desafiante, le responde: ¿Vas a preguntar por qué, muchachita ilusa?.

Alana le responde con sinceridad: La verdad es que no logro entender qué es lo que le pasa conmigo. No he hecho nada malo, y no tengo por qué disculparme contigo. Ahora, si me disculpas, debo ir a trabajar.

Después de esto, Alana se da la vuelta y camina hacia Diana, mientras ambas entran en la empresa. Por otro lado, Yuly, furiosa, murmura para sí: Maldita Alana, te mandaré a la calle.

Alejandro llega justo en ese momento y, al verlo, Yuly se adelanta para esperarlo. Con una sonrisa, le dice: Buenos días, cariño. Sin embargo, Alejandro la mira con desdén y le responde: Te dije que no me llames así.

A pesar de la tensión, Yuly comienza a caminar a su lado y ambos abordan el ascensor. Yuly se baja en el noveno piso, mientras que Alejandro continúa hasta el décimo. Al entrar en su oficina, Alejandro se acomoda en su silla y toma su taza de café para comenzar la jornada.

Mientras tanto, en la oficina, Diana y los demás empleados están en plena discusión sobre quién será la persona encargada de mostrarle a Alejandro los primeros documentos que necesita revisar. Sara, con determinación, se ofrece y dice: Iré yo. Al escucharla, Alana responde: Está bien, entonces ve de una vez, ya acabas de llegar. La tensión en el aire se siente, pero todos saben que el trabajo debe continuar.

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Mariadelosangeles Londoño
buena
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