El peso de la vida a veces se manifiesta en las sombras más inesperadas. Un pasado turbio, marcado por la traición y la desesperación, dejó a Yerik en un camino solitario, cargando con un secreto que lo consume.
La vida, con su cruel ironía, le presentó una nueva batalla: la enfermedad de su hijo. Sin recursos y acorralado por la urgencia, Yerik se vio forzado a tomar decisiones que desafiaban su propio ser, buscando una luz en la oscuridad más profunda. Un acuerdo, una promesa, un futuro incierto que lo ataría a quienes le arrebataron la paz, mientras la esperanza de salvar a su pequeño se aferraba a un hilo delgado. Pero el amor de un padre es una fuerza indomable, capaz de enfrentar cualquier adversidad, incluso cuando el precio a pagar es el propio dolor.
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Cap 17: deseos
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Pasado el tiempo, el notario llegó a la mansión, allí los dos hombres con documento en mano, hicieron todo el proceso para que Leo llevará el apellido de su padre.
— El niño quedó registrado correctamente. El nuevo documento lo podrán tener dentro de 5 días hábiles— dijo el notario mientras guardaba sus documentos.
— Muchas gracias— dijo Vincenzo con felicidad por tener a su hijo registrado con su apellido.
— Gracias por venir hasta acá— agregó Yerik
El notario asintió y se despidió para salir del lugar. Estando solos en la sala, Vincenzo se acercó a Yerik, lo sujetó con cuidado de la nuca y le dió un profundo beso.
— Yerik, en verdad me gustas, ¿Podrías darme una oportunidad? Quiero ser tu pareja.
— Señor Bellocchio, usted y yo no pertenecemos al mismo mundo— respondió un poco nervioso
— Claro que pertenecemos al mismo mundo, ambos vivimos en la tierra— respondió mientras le acariciaba la cintura.
— No es chistoso, usted sabe a lo que me refiero.
— Lo sé, pero a mí no me importa, solo quiero amarte, quiero que seas mi esposo……… *quiero volver a tenerte bajo mio, gimiendo de placer.
— Solo quiere llevarme a la cama— apartando al hombre
— No solo a la cama, quiero llevarte a las estrellas. Quiero, deseo hacerte el amor.
— ¿Si le entrego mi cuerpo, dejará de molestarme?
— No quiero solo tu cuerpo, quiero tu amor, tu corazón y tu felicidad— respondió mientras le acariciaba el miembro
— N-No haga eso, respéteme.
— tu cuerpo quiere que le falte el respeto— contestó sintiendo la erección del chico.
— Por favor, deje de tocarme, esta no es la manera d-de……— no terminó de hablar porque de sus labios escapó un suave gemido
— Vamos a la habitación, prometo hacerte el amor con cuidado.
— n-no quiero, deje de tocarme.
— Yerik, no me dejes así, tengo muchas ganas de tí. Vamos, prometo ser gentil.
— L-Lo que está haciendo es coaccionarme, no lo haga, no quiero tener sexo. *
Vincenzo se acercó y lo volvió a besar suavemente, mientras trataba de calmar su deseo.
— Lo siento— expresó al separarse del beso
— ¿Señor Bellocchio, se encuentra bien?— preguntó Yerik sacando al hombre de sus pensamientos.
Lo anterior sólo habían sido los pensamientos pervertidos de Vincenzo, después de darle el primer beso y tocarle la cintura, su mente fue más allá imaginando que le confesaba sus deseos al chico, pero aún en sus pensamientos Yerik lo rechazaba.
— En verdad te amo, Yerik, por favor dame una oportunidad.
— Podemos ser amigos.
— Como amigo no puedo besarte o tocarte. Yerik, quiero ser tu pareja.
— Lo siento, no quiero una pareja.
— Entiendo
Vincenzo se levantó del sofá y se dirigió a su habitación a ocuparse del asunto en sus pantalones. Imagínarse estar tocando a Yerik e imaginar sus gemidos, lo dejaron prendido.
— “ Yerik”— pensaba mientras se masturbaba
Mientras él se desahogaba, Yerik entró a la habitación del hombre sin tocar la puerta. Allí vió al hombre desnudo de la cintura hacia abajo.
— Yerik, ¿Necesitas algo?— preguntó alzando su ropa rápidamente
— Y-Yo l-lo siento, s-solo venía a traerle su documento de identidad— sin saber qué hacer o decir ante lo que había visto.
— Gracias, disculpa lo que acabas de ver.
— Y-Yo lo siento, no s-sabía que……— viendo la gran erección del hombre
— ¿Te gustaría ayudarme?— preguntó al verlo observar sus partes
— ¿Ayudarlo?
— mmm, puedes usar tu mano, tu boca, o sólo puedes verme tocarme.
Sin saber qué responder, Yerik quedó allí de pie observando al hombre.
— Ponle seguro a la puerta y siéntate en la cama.
Yerik solo asintió e hizo lo que el hombre le dijo. Al estar sentado en la cama, no podía apartar la vista del mayor.
— Yerik, ¿Quieres tocarme?— acercandose al hombre
Yerik solo mordió su labio inferior con algo de fuerza, mientras observaba el cuerpo del hombre. Al no obtener respuesta, Vincenzo se quitó su camisa y se desnudó frente al chico que no dejaba de verlo.
— ¿Te gusto así?
— sí— susurró Yerik sintiendo su cuerpo arder de deseo
— ¿Quieres que me toque para ti?
— Lo quiero
Bajo la atenta mirada de Yerik, Vincenzo comenzó a masturbarse, le parecía excitante que el hombre lo viera mientras se mordía el labio con deseo. Atraído por la imagen, Yerik comenzó a acariciar el abdomen del hombre mientras susurraba para sí mismo.
— Si quieres tocarlo, puedes hacerlo— dijo Vincenzo mientras apartaba su mano de su miembro
Yerik se levantó de la cama y se arrodilló frente al hombre, poniendo el miembro de este en su boca para comenzar a chupar y lamer.
— Joder, tu boca se siente tan caliente.
Yerik continuaba en lo suyo y Vincenzo al no poder soportar su deseo, lo tomó del cabello para profundizar las penetraciones.
— Mi Yerik, no sabes las ganas que tengo de hacerte mío.
Cuando Vincenzo alcanzó su clímax, dejó salir todo en la boca del chico. Yerik se levantó del piso viendo al hombre a los ojos un poco avergonzado.
— Me encantó estar en tu boca— dijo para darle un beso demandante.
Entre besos, Vincenzo hizo recostar a Yerik en la cama. Allí se acomodó sobre él, mientras lo besaba y lo despojaba de su ropa.
— Vincenzo, no me siento seguro de tener sexo— murmuró con un nudo de emociones.
— No haré nada que no desees, solo te daré besos y atenderé a tu amigo— acariciandole el miembro
— Hacer eso, también es tener sexo.
— Te haré sexo oral, no tocaré otra parte de tu cuerpo, deseo escuchar tus gemidos.
— ¿Pu-puedo negarme?— preguntó un poco agitado
— puedes hacerlo, dime qué no me deseas, que no quieres que toque tu cuerpo y no quieres que ponga mi boca en tu pene— decía mientras dejaba un camino de besos desde el pecho hasta el abdomen del hombre.
— p-pero mi cuerpo se siente extraño.
— hermoso, ¿No has hecho el amor desde nuestra primera vez?— preguntó deteniendo sus caricias
— so-solo he estado contigo y yo estaba drogado— sin comprender todo lo que su cuerpo estaba experimentando en ese momento.
— Entiendo……. Es normal que tu cuerpo reaccione a las caricias de la persona que te gusta o la persona que deseas. También es normal que estés nervioso al estar desnudo frente a alguien más.
— No quiero sentirme así.
Vincenzo se levantó, alzó la ropa del hombre y le acomodó la camisa, luego de eso también se puso su ropa y le dió un beso en los labios al chico.
— No dejes que nadie más te toque de la forma en que yo lo hice, ¿De acuerdo?
— Cuando tenga pareja, él me tocará.
— Podrías considerarme como una posible pareja.
— Solo quiero que mi hijo esté bien, lo demás no me interesa.
— Yerik, ¿cómo te sentirías si tengo otra pareja?
— N-No sentiría nada, tu y yo solo tenemos a nuestro hijo, nada más— respondió sintiendo su pecho contraerse
— Está bien, lo sucedido en esta habitación no volverá a pasar nunca más.
Yerik asintió y salió de la habitación para ir a la suya, no entendía que le había sucedido y por qué se dejó llevar por el deseo que sentía hacia el hombre.