Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 7
Amira llego hasta el palacio del príncipe heredero, donde fue recibida por el secretario de su amigo, quien sin dudarlo la llevo hasta la oficina del príncipe, en donde Oliver se encontraba trabajando, pero a pesar de estar ocupado, siempre hacia tiempo si quien lo iba a ver era su tan querida amiga.
Oliver estaba detrás se su escritorio revisando unos papeles cuando la puerta se abrió por esta entro Amira, quien se dejo caer en el sofá que su amigo tenía en su oficina.
- Por tu estado animo puedo deducir que tu plan de seducir a otro de los generales del archiducado no salió nada bien – le dice Oliver a su amiga en un tono medio burlón, mientras deja de lado lo que esta haciendo para ir a sentarse frente a su amiga, y para eso jala una de las sillas de su oficina para ponerla delante del sofá.
- Felicidades eres adivino – le dice Amira a Oliver mientras le saca la lengua.
Oliver era un joven muy apuesto, de cabello castaño, como su madre y ojos rojos como su padre y mientras Amira lo observada no puede evitar preguntarse ¿por qué ninguno de los dos pudo sentir algo más el uno por el otro?, si bien se amaban, este era un amor puramente fraternal, y el simple hecho de pensar tener otro tipo de relación entre ellos les daba escalofríos a ambos, aunque de haber sido de otra manera, hubieran sido una pareja hermosa.
- Gracias, la adivinación es otra de mis grandiosas habilidades – le dice Oliver a Amira a lo que la joven le lanza un cojín – no te desquites conmigo, yo ya te había dicho que ese plan tuyo no iba a funcionar, pero tu insististe en seguir con el – le dice Oliver a Amira mientras esquiva los almohadazos de la joven, y mientras lo hace se pregunta ¿Cuántos malditos cojines tiene ese sofá? ya que siente que ha esquivado como unos 20.
- Pero a ti te funciono, ¿por qué a mi no? – se queja Amira, mientras deja de lanzar cojines y se deja caer sobre el sofá como si estuviera a punto de hacer una rabieta.
- Amiga, mi situación era muy distinta a la tuya y lo sabes, no hay comparación entre lo que me paso a mi y en lo que tu querías forzar – le dice Oliver a Amira.
La razón por la que Amira creyó que podría seducir y conquistar a los generales del archiducado cercanos a su edad, a pesar de que ninguno de estos alguna vez haya mostrado interés en ella, fue el compromiso de su amigo, el cual fue pactado como parte de una alianza con el imperio de Ágata, un poderoso imperio vecino, el cual, como parte del tratado de paz que se estaba negociando, propuso un matrimonio entre la única hija del emperador de Ágata y el príncipe heredero de Ópalo, fue así que Oliver fue comprometido con tan solo 6 años, pero, a pesar de estar de acuerdo con dicho matrimonio, el emperador deseaba que su hijo llegara, aunque sea, a apreciar a su prometida, así que la joven había pasado una temporada en el imperio de Ópalo a petición del emperador Marcelo, cuando Oliver tenia 18 años y su prometida 16, y a pesar de que su relación comenzó como un trato cordial, después se convirtió en una amistad y al final en amor, y ahora Oliver y su prometida, la princesa Iliana, estaban muy enamorados y felices de casarse, actualmente Iliana había regresado a su imperio para terminar de preparase para su inminente boda, antes de mudarse definitivamente al imperio de Ópalo, y es que la boda se llevaría a cabo dentro de 4 meses, pero Iliana regresaría en tan solo un mes para ultimar los últimos detalles de la boda.
- Además mírame, soy irresistible, dime ¿que mujer podría resistirse a este bello rostro? – le dice Oliver con vanidad mientras enmarca su rostro con sus manos.
- Pues yo lo hice – le contesta Amira, en un intento de bajarle el ego a su amigo.
- Por eso dije, “que mujer”, y según dicen los rumores tu eres un demonio y no una mujer – le contesta Oliver a su amiga.
- Ahora si, te llego la hora, le grita Amira y sin dudarlo se le va encima.
- Guardias, guardias sálvenme, la loca que me quiere matar – se escucha el grito de Oliver desde le otro lado de la puerta, y los guardias que vigilan la puerta de la oficina, en vez de entrar a “salvar” al príncipe, mejor se dirigen hasta la cocina que había en el palacio.
Que Oliver y Amira se “pelearan” era algo muy común, y aunque Oliver les gritara por ayuda, desde el primer momento que algo así había ocurrido, cuando ambos aun eran unos niños, Oliver les había dejado en claro que no debían de interferir, aunque eso si, después Oliver los castigaba por no haberlo defendido, ordenándoles que fueran a buscar un postre delicioso, así que era justo eso lo que iban a hacer.
Poco tiempo después, Oliver y Amira estaban totalmente despeinados, con la ropa desarreglada, comiendo el postre que los guardias habían llevado.
- Eres una animal, con razón todos los hombres te huyen – le dice Oliver a Amira, mientras deja su postre de lado para sobarse su brazo de manera exagerada.
- No seas exagerado, no te di tan duro, pero si sigues molestando te voy a dar una buena razón para que te quejes – lo amenaza Amira.
- Que mujer tan agresiva eres, compadezco a quien se case contigo – le dice Oliver, ganándose otro almohadazo de parte de Amira, y mientras Oliver esquiva la almohada, puede ver como su amiga luce abatida por la situación – Amira, ya hablando enserio, el amor no es algo que puedas forzar, yo tuve la suerte de haberme enamorado de Iliana y que ella me correspondiera, pero lo que me paso a mi, no es algo común, solo mira a mis padres, ellos se quieren, pero nunca llegaron a amarse, al menos no como pareja, tú estas en una posición totalmente distinta, tú no estas obligada a casarte con quien tu padre te imponga, eres libre de elegir, así ¿por que forzar a alguien a que te ame?, estoy seguro de que ese hombre que te amara tal y cual eres esta allá afuera y que muy pronto llegara a tu lado, pero si sigues centrando tu atención en el lugar equivocado, puede que te lo pierdas – le dice Oliver a su amiga mientras se sienta a su lado.
- No intento forzar a nadie a amarme, pero entiendo a donde quieres llegar, mi abuela me dijo casi lo mismo esta mañana, pero es que ya no quiero esperar – se queja Amira.
- Pues ni modo, eso te tocó, ahora solo te queda resignarte, ya agotaste todas las demás opciones – le dice Oliver a Amira, quien sin dudarlo lo golpea en el hombro – mujer agresiva – le dice Oliver mientras se soba el hombro.
- Eres una nena – le dice Amira.
- ¿Nena?, te voy a demostrar que tan nena soy – le dice Oliver y una vez más ambos amigos comienzan a pelear.
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Esta nota esta especialmente dirigida a una persona.
Iliana Curiel, tu fuiste el primer comentario de esta historia, y así como he hecho en algunas de mis otras historias me tome la libertad de usar tu nombre para uno de mis personajes, si esto te molesta, házmelo saber y lo cambiare de inmediato.
Gracias a ti, y a todos los demás por leer mis historias, son increíbles 😽.