_ Mamita... no me dejes aquí...- dijo la niña asustada. En medio de aquel bosque oscuro y aterrador.
_ No tengas miedo confía en mi pequeña, sólo espera aquí ¿Sí?- le indicó la madre, pero la mujer sabia muy bien que jamás vendría por ella- Escuches lo que escuches no te muevas de allí...
En ese instante da comienzo a mi caótica vida, conociendo a seres que nunca creí que existieran, un mundo de pesadillas, horror y misterio_ Conozcan mi vida, la vida de Bianca Scott.
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Capítulo. IIV. Crecer.
La luz del sol se filtra por la ventana y hace que me estruje los ojos; de pronto siento algo suave y cálido bajo mi rostro y al tratar de incorporarme algo me sujeta por la cintura y entonces aclaro mi vista encontrándome con un torso desnudo y al levantar la vista me fijo que es Arán, rápidamente retiro sus brazos de mi cintura, pero él me atrae más hacía su cuerpo quedando muy cerca de su rostro, sintiendo su cálida respiración sacudo la cabeza, así que hago el intento de llamarlo.
_ Arán, Arán, Arán. – suspiro y lo muevo un poco. – despierta.
_ María. – escucho que susurra un nombre. ¿María? ¿Quién es María? Tal vez sea el nombre de la mujer que mencionó James ayer. – María. – dice con una voz más melancólica.
_ Ará… – y sin demora me besa, lucho por alejarlo de mí, pero sus labios se aferran a los míos con fuerza, intento articular sonido y ese momento aprovecha e introduce su lengua en mi boca, ¡No puede ser! Mi primer beso ha sido de esta manera tan violenta y para colmo no es para mí, sino para una tal María.
Lo empujo con toda mi fuerza, pero es inútil, mi respiración es irregular, ya no puedo respirar, mis labios arden, su beso se ha vuelto tan agresivo e intenso. Un golpe en la puerta hace que él se separé de mí y aprovecho para respirar todo el oxígeno posible. Arán al darse cuenta de lo que había hecho se levanta de repente.
_ Señorita el desayuno está listo, así que con su permiso. – la chica al entrar encuentra a Arán colocándose la camisa y después me mira, su rostro se tiñe de rojo, hace una reverencia. – ¡Lo… lo siento! – dice al mismo tiempo que sale de la habitación. Al bajar la vista noto que mi camisón está abierto hasta la cintura, rápidamente me cubro.
_ ¡¿Qué demonios me hiciste pervertido?! – digo molesta. Él me mira con cara de extrañado.
_ Yo a ti nada ¿Por qué tendría que tocar tu cuerpo? Estás loca. – me acusa y se retira de mi alcoba.
Llevo las manos a mis labios y las lágrimas brotan sin poder evitarlo. Mi cuerpo se siente frío y vacío a la vez. Mi… mi primer beso fue de esa manera tan injusta, él simplemente salió sin decir al menos que lo sentía. ¡Es tan cruel conmigo! Seco mis lágrimas, debo ser fuerte y superar cada cosa que Arán me haga. Saco mis pies para levantarme, pero un dolor me lo impide.
_ Así que lo de anoche no fue un mal sueño. – exhale con resinación. Esa criatura de anoche deseaba hacerme daño por lo que veo, y allí recordé todo los eventos extraños que me había pasado, al parecer hay algo o alguien que me quiere fuera de su camino, pero ¿Quién? Jamás me he metido con nadie.
_ Señorita Bianca vengo a ayudarle. – la voz de la joven me volvió a la realidad, estaba tan metida en mis pensamientos que no escuché cuando entró.
_ Gracias y disculpa las molestias ocasionadas. – le digo, ella camina hasta mi lado.
_ No se preocupe este es mi trabajo el joven James me pidió que la ayudara en todo lo que pudiera. – expresa con una sonrisa. Pasa mi brazo sobre su hombro y me lleva al baño. – yo me encargaré de todo, déjeme quitarle el camisón. – ciento una vergüenza enorme al verme expuesta de esa manera. – la señorita no tiene que sentir vergüenza, usted es una joven muy guapa.
_ Gra… gracias. – le digo muy apenada.
_ Señorita ¿Puedo decirle algo? Sé que no es de mi incumbencia, pe… – de inmediato la interrumpo.
_ No adelante. – ella me mira y suspira.
_ A mi parecer no es bueno que usted mantenga ese tipo de relación con el joven Arán antes del matrimonio, ya que él no está interesado en nadie que no sea… – la chica al darse cuenta de lo que iba a decir se tapa la boca.
_ Ya entiendo, pero él y yo no tenemos nada lo que vistes hoy temprano sólo fue eso, además no soy de su tipo, según él parezco un chico. – digo con una sonrisa amarga. Ella al verme reacciona rápido.
_ ¿Un chico usted? El joven Arán no la ha visto bien, usted es muy hermosa. – sus palabras me hacen feliz, me han ayudado mucho en realidad.
_ Gracias de nuevo. – la miro y me doy cuenta que he sido grosera no se su nombre aun. - ¡Eh! Disculpa he sido una mal educada al no preguntar tu nombre. – ella me sonríe abiertamente.
_ Mi nombre no es importante, así que no se disculpe… yo sólo soy una empleada en esta casa.
_ ¡No para mí! ¿Cómo puedo platicar con alguien si no se su nombre? Eso es horrible. – indico moviendo mi dedo índice.
_ De acuerdo, mi nombre es Ann, la verdad he vivido con la familia Towsend desde que tengo conciencia y después que el joven Arán se mudó aquí me mandaron para atenderle.
_ Así que no tienes familia… es muy triste, pero ahora en adelante puedes hablar conmigo de lo que quieras, ¿Te parece bien? – Ann me dedica una sonrisa.
_ Con gusto lo haré.
Después de platicar de nuestras vidas me ayudo a vestir, hoy quise colocarme algo cómodo y fresco, un lindo vestido azul marino de mangas corta, en cuanto al largo me llega a las rodillas, después me cambia las vendas y limpia mis heridas.
_ Bueno ya está, será mejor que bajemos ya es la hora del desayuno. – en verdad no quiero verle la cara a Arán después de lo que pasó. – ¿Se encuentra bien? – mi dice Ann al ver mi expresión.
_ No es nada. Hoy no me siento muy bien. – Ann me toma de la mano.
_ Venga yo la ayudo a caminar, sino camina sus piernas se entumecerán y se hará más difícil. – al levantarme me duele un poco, pero ya al dar un paso no es tan intenso el dolor.
Suspiro para calmar mis emociones y si de algo me arrepiento es de haberle pedido que se quedara conmigo anoche, en este momento lo menos que deseo es verle; al llegar a las escaleras me suelto del agarre de Ann y me sujeto del barandal, allí bajo despacio. Al llegar al comedor me siento donde siempre, pero en ningún momento veo a Arán.
_Buen día señorita Bianca. – mis ojos se posaron en la dirección de donde proviene la voz. Es James tan enérgico como siempre.
_ Buen día James, perdón por mi mala educación, la verdad no me siento muy bien hoy. – me excuso y bajo la mirada y noto las marcas en mis muñecas recordándome que lo de anoche fue muy real. De repente todo mi cuerpo comenzó a temblar sin parar. ¡Quiero saber qué cosa era eso! Necesito saberlo. Alzo la vista y veo que los dos toman muy tranquilos su desayuno, como si nada hubiese pasado ¡Ya no lo soporto más! – ¡Ya basta! – vocifero golpeando la mesa. _ ¡Quiero saber que fue eso de anoche! – los dos chicos me miran asombrados.
_ ¿Segura que quieres saber la verdad? – me dice Arán con una media sonrisa.
_ ¡Joven Arán por favor! – interviene James un poco alterado. – la señorita no tiene nada que saber de ese asunto. – por la expresión que veo reflejada me dice que esto es muy serio.
_ ¿Qué asunto? ¿De los eventos extraños que me han pasado útilmente? ¿A eso se refieren? Creo que ya es muy tarde para ocultármelo. Anoche esa cosa intento asesinarme y no me vengan con que me lo imagine, porque aquí están las pruebas. – finalice señalando mis piernas. Después de eso un silencio inunda el comedor.
_ Muy bien, ¿Quieres la verdad? Pues te la daré. – expresa Arán. – pero primero desayuna. Te esperare en la biblioteca. – se coloca de pie y nos deja a James y mí.
_ Señorita por favor no insista en eso; lo que escuchará no le gustara y usted… – James se calla y baja la mirada.
_ Lo siento, pero necesito respuestas. – le respondo. – con tu permiso me retiro. – salgo de allí como alma que lleva el diablo.
No lo soporto más, así que me dirijo a la biblioteca rápidamente, al llegar a la puerta me detengo e inhalo un poco de aire. Abro la puerta y entro. Arán está mirando por la ventana con una mirada melancólica, de repente me dan ganas de correr a su lado, abrazarlo y decirle que todo estará bien. sacudió mi cabeza sacandoesa estúpida idea, ¿Qué tontería estoy pensando? Él no siente ni un poco de empatía por mí y yo aquí sintiendo pena por él.
_ Toma asiento, lo que te diré hoy cambiara tu vida por completo. – dice girándose para luego llegar hasta mi lado.
Su rostro muestra total seriedad, y eso me asusta un poco, trago saliva y me lleno de valor para articular palabra:
_ Y ¿Bien? – digo. La angustia de escuchar hablar a Arán me tiene casi loca. Él levanta la vista y deja salir un débil suspiro.
_ Está bien, pero antes de empezar necesito que me prometas algo. – yo lo observo con atención y asiento. – prométeme que escuches lo que escuches no te alteraras o intentaras huir de aquí. – sus palabras me erizan el cuerpo completo.
_ Lo… prometo. – respondo con dificultada. La verdad debo llenarme de valor y no volverme loca con lo que hoy se me será revelado.
Agradezco que estoy sentada mis piernas ya no me responde. Él se aleja y se dirige al mini bar que está detrás de mí, escucho como se prepara una bebida, luego vuelve con dos vasos.
_ Toma. – dice extendiendo su mano.
_ No gracias no bebo. – le respondo rápidamente. Él me mira.
_ Como quieras. La verdad no sé cómo empezar esto sin parecer loco. – suspiro de nuevo. – la verdad, nuestro matrimonio es un peligro para algunos clanes y eso implica a personas un poco extrañas. – su mirada se desvía a otra dirección.
_ Y ¿Por qué tendrían miedo de una simple muchacha como yo? Sólo soy la hija de unos humildes campesinos. - Arán se levanta.
_ Ya te dije que ellos no son tus verdaderos padres. Tu padre era un hombre de mucha influencia y poder y al ser su hija heredaste ese poder. El poder de unir nuestras familias. – finaliza.
Su explicación no me es toda convincente, porque aún hay algo que no encaja y son esos seres que a mi parecer no son de este mundo. Pero será mejor que lo deje hasta aquí, siento que si sigo preguntando me enterare de algo que no quiero saber.
_ Bien, te creeré. – le digo levantándome del sillón. - ¡Ah! Otra cosa, te espero para tomar el té. – él voltea los ojos.
_ Claro que allí estaré. – dice sin mirarme.
Al salir siento como mi cuerpo se relaja, pero algo me dice que ocultan cierta información.
_ Señorita Bianca, ¿Ya está al tanto de la situación? – la voz de James me sobresalta.
_ Al parecer es lo que creo. – digo sin mirarlo. Mi mente tiene tantas preguntas locas, pero al parecer comienzo a creer que no son tan descabelladas mis ideas.
_ ¿Señorita? – escucho a James a lo lejos. - ¿Sucede algo?
_ No. Sólo necesito descansar es todo. – miento. Doy un paso adelante y luego lo miro. – me gustaría dar un paseo contigo, ya que si sigo aquí encerrada me volver loca.
_ Como lo ordene. ¿Le parece bien a las dos? – me dice sin quitarme la vista de encima.
_ Claro. Ahora me retiro. – le digo haciendo una reverencia. Me doy prisa antes de que proteste por mi acción.
Subo las escaleras despacio mi energía no es la misma, ya que tuve una noche de terrible, llego al pasillo, ese lugar es tan silencioso y triste que hace que me deprima, así que abro la puerta de mi habitación y entro, sin demora me tiro en la cama cerrando los ojos.
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_ Las niñas pequeñas no deben ir al bosque, porque si no el lobo feroz la devorará. La pequeña niña asustada está bajo el árbol de ciruelo, tal vez llorando esté. La pequeña muchachita perdida esta. ¡Despierta!
Y de un brinco me levanté ¿Qué demonios fue lo que sucedió? Una extraña música suena en mi cabeza causando un fuerte dolor en mi cerebro. Miro el reloj y veo que ya van hacer las dos ¿Dormí tanto? Pensé colocándome de pie, camino hasta el baño y lavo mi cara.
_ Que loco sueño el que tuve. – sigo con la mirada fija en el espejo.
_ Lobo – de inmediato me giro al escuchar aquella palabra ¿Lobo? ¿Qué demonios me está pasando? Debe de estar perdiendo la cordura.
Suspiro y seco mi rostro.
La mansión está un poco más silenciosa de costumbre, esto me recuerda a alguna escena de una pelicular de horror, así que apresuro el paso para salir de ese interminable y oscuro pasillo. En ese momento el dolor se volvía soportable.
_ Señorita Bianca. – la voz de Ann casi me produce un infarto, rápidamente llevo la mano a mi pecho.
_ ¡Ann casi muero por tu culpa! – le reprocho. - ¿Qué sucede? – ella me mira avergonzada.
_ Lo lamento. El joven James la busca.- esas palabras me recordaron que había quedado a esta hora con él, sin pérdida de tiempo salgo despacio; ya que el dolor seguía ahí. entre al salón. Ahí está él sentado con la vista fija en su celular.
_ Hola. – dijo casi en un susurro. – disculpa la espera.
James se levanta y me sonríe.
_ Que cosas dice señorita. Usted no tiene de que disculparse, ha llegado justo a tiempo. Vayamos a dar ese paseo. – me indica ofreciéndome su mano.
Sin dudarlo la tomo rápidamente, la verdad me encanta esta sensación tan agradable que experimento a su lado, todo lo contrario cuando estoy cerca de Arán.
Decidimos salir a recorrer el jardín frontal, la vista desde ahí es genial y más las enredaderas que le dan un toque romántico a la situación. Si demora paso mi brazo por el de él; James se sobresalta, pero no se opone, sólo me dedica una delicada sonrisa.
La verdad no puedo decir que mi corazón late a mil por hora cuando estoy con él, pero si se siente tan tranquilo y relajado estar cerca. Pensándolo bien no quiero casarme con Arán, mi vida será miserable a su lado; siempre esta tan amargado, al parecer mi sola presencia lo perturba.
_ Señorita ya es la hora del té será mejor no hacer esperar al joven señor. – yo lo miro con una media sonrisa, por lo que veo James comprendió mi desanimo. – no se preocupe el joven Arán le tiene cariño a su manera, a pesar de su fiera actitud es un lindo niño por dentro, sólo esperé un poco de tiempo. – dice antes de adelantar su paso dejándome atrás.
Al llegar Arán está sentado, mirando a lo lejos como si recordara algo doloroso y triste, sin tardanza James me hace sentar a su lado. Lo miro y el me hace señas para que inicie una conversación que yo sé muy bien no tendrá un buen final.
_ Hola. – digo lo más bajo que puedo. Él me observa y después desvía su mirada.
_ Se supone que éramos tú y yo los que tomaríamos el té. Pero ya que James está aquí aprovecho para decirte que he preparado una pequeña reunión para presentarte como mi prometida. – se detiene y mira a James. – te dejo el resto a ti.
¿Cómo? ¿Presentarme ante quién? Eso no me gusta para nada. Presiento que algo malo pasara y estoy segura que yo seré la más afectada. Así que decidí no decir nada no quiero seguir discutiendo con Arán por hoy. Sólo espero que el destino no sea tan cruel conmigo.