BILOGÍA: OBSESIÓN - II
Tessa Jones, una universitaria estadounidense, con sobre peso, decide viajar a México para empezar una nueva vida después de la muerte de su madre. En su búsqueda de trabajo conoce a Daniel Ferrer, un millonario dedicado a su empresa. Consiguiendo Tessa trabajo como secretaria en la empresa de Daniel, conocerá poco a poco a su jefe, un hombre que en sí mismo, formará una persona obsesiva, posesiva, e impulsiva por su secretaria.
Ambos son totalmente diferentes, mientras que ella es alegre, él es un total amargado.
Daniel la quiere solo para él, pero no sabe cómo enamorarla.
Tessa no está interesada en el obsesivo de su jefe, sino en un hombre que no le conviene.
Daniel siguiendo los consejos de su mejor amiga, hará todo lo posible para enamorarla y tenerla cerca de él.
Tessa no entiende por qué si ella siempre ha sido rechazada por todos los hombres por tener un cuerpo fuera de los estereotipos, su jefe está interesado en ella.
Lo que no entiende Tessa es que Daniel quedó obsesionado con su cuerpo desde que la conoció, convirtiéndose las curvas de la chica en La Debilidad Del Jefe.
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Episode 7
...DANIEL...
La charla que tuve con el Sr. Collins fluyó de lo mejor, logramos ponernos de acuerdo en lo que es la construcción, y después de revisar los bocetos, terminamos el día con un apretón de mano.
-- Fué un gusto que podamos ponernos de acuerdo en la construcción, Daniel. Y que bueno saber que manejas la empresa mejor que tu padre.
-- El no piensa lo mismo.
-- Nos vemos pronto, Daniel-- nos dimos un último apretón de mano-- Vámonos Erika, Daniel tiene mucho que hacer.
-- Yo quisiera quedarme papá, cinco años lejos de Daniel que quisiera conversar con él-- me sonrió y miré a Tessa la cual no tenía ninguna pizca de celos-- ¿O no tienes tiempo para tu amiga, Daniel?-- Nunca me he considerado su amigo, pero no puedo ser grosero.
-- Claro que tengo tiempo para ti Erika.
-- Perfecto, entonces yo regreso a mi casa. Fué un gusto conocerte Tessa. Hasta pronto Daniel-- salió de la oficina.
-- Bueno yo los dejo, con permiso, si me necesita me llama jefe-- caminó Tessa hacia la puerta.
-- Claro, gracias Tessa-- sonreí y la belleza salió de la oficina, dejándome a solas con Erika.
-- ¿Te gusta?-- me preguntó con una sonrisa mientras jugaba con su cabello.
-- ¿Qué?
-- Tu secretaria. ¿Te gusta, no?-- suspire y me senté en mi silla-- ¿que pasa Dani?
-- Daniel.
-- ¿Acaso no te agrada verme? Sé que nunca habíamos cruzado palabra alguna, pero si sabes que siempre estuve enamorada de ti, lo estoy...
-- Erika lo siento pero necesito trabajar para en el nuevo proyecto.
-- Yo te puedo ayudar a conquistar a tu secretaria.
Mi mirada se fijó en la suya y reí.
-- ¿Cuál es tu propósito? Te gusto, supongo que eres igual de loca y tóxica que mi hermana. Harás todo lo posible para dejarme en mal con Tessa, no? eso me lo sé de memoria. Entre locas se entienden.
-- Te equivocas conmigo Daniel, me gustas, y por lo mismo que me gustas quiero que seas feliz. Diez años enamorada de ti y tu nada que me miras-- rió-- pero quiero que seas feliz. Y por lo que sé, no tienes pareja. Y por lo que acabo de ver, te gusta tu secretaria, ¿o me equivoco?-- se sentó al frente de mí.
-- Claro que me gusta, me encanta. Pero ella nada que me mira, estamos iguales.
-- ¿Me dejas ayudarte a conquistarla?
-- ¿Cómo lo harías?-- sonrió.
...TESSA...
Después de trabajar el jefe se ofreció a llevarme a casa, y como es muy insistente no pude negarme.
-- Muchas gracias por tomarse el tiempo de traerme a casa jefe-- agradeci al bajarme del auto al igual que él.
-- ¿Qué harás mañana?
-- Ya que mañana no trabajo...nada. ¿Por qué?
-- Mañana visitaré a mi madre, y ella me dijo que quería que fueras conmigo.
-- ¿Yo?
-- Es una invitación a comer, no lo tomes a mal.
-- No es que lo toma a mal, solo que no sabía que algún día su madre, una señora de clase alta me haría esa invitación.
-- ¿Entonces aceptas?
-- Sería mal educada si la rechazara, no?-- asintió con la cabeza con una sonrisa-- Entonces acepto.
-- Entonces paso recogiendote mañana. Buenas noches Tessa-- puso sus manos en cada lado de mi rostro y dejó un tierno y cálido beso en mi mejilla.
-- Buenas noches jefe.
Con una sonrisa se subió a su auto y se alejó de mí.
Con una sonrisa de niña tonta toqué mi mejilla. Sus besos son tan cálidos. Al reaccionar negué con la cabeza y entré a casa.
▪︎▪︎▪︎
Después horas de elegir que ponerme para ir a la mansión de los padres del jefe, me decidí por un vestido rojo, me peine el cabello y poniéndome unos tacos salí de casa y me subí en el auto del jefe que estaba esperándome.
-- Estás hermosa.
-- Muchas gracias.
Ya me he acostumbrado a escuchar los halagos del jefe, y aunque me sonrojen un poco, me gusta escucharlos, es el primer hombre que me lo dice, y cada que lo hace siento confianza de mí misma.
Nos bajamos del auto al llegar a la gran mansión. Entré junto con el jefe y en la gran sala me encontré con la madre de él.
-- Me dá gusto volver a verte Tessa-- me dió la Sra. Maritza un beso en la mejilla y luego uno a su hijo.
-- Lo mismo digo Sra.
Pasamos al comedor y me senté a lado del jefe ya que el me lo pidió.
-- ¿Dónde está papá? ¿No comerá con nosotros?
-- Está molesto contigo por lo de la última vez. No le hagas caso.
Al parecer el jefe y su padre tienen problemas.
A decir verdad la madre del jefe es muy amable, todo el tiempo me trataba bien y me halagaba, ya sé a quien salió el jefe. Cuando terminamos de comer la Sra. Maritza recibió una llamada, por lo que disculpándose se alejó de nosotros.
-- ¿Qué te parece mi madre?
-- Es muy amable y agradable.
Conversaba con el jefe mientras paseabamos por el gran bello jardín.
-- Disculpa a mi padre, sé que querías conocerlo, pero hace unos días tuve una discusión con él, por lo que el orgullo puede más y no quiere verme.
-- Entiendo, no se preocupe.
-- Hace mucha calor no? ¿quieres algo de tomar?
-- Bueno.
-- Enseguida regreso-- entró a la casa y continué caminando.
Me detuve cuando un alto perro con cara de demonio se detuvo al frente de mí. Me quedé paralizada ante aquella bestia y retrocedi lentamente cuando el pastor alemán empezó a ladrarme.
-- No perrito, no me hagas nada. Yo ni siquiera te conozco...-- retrocedia lentamente pero empezó a ladrarme más fuerte-- carajo-- volteé para correr pero me topé con el pecho del jefe, y con la presión lo hice caer atrás y los jugos que sostenía en sus manos, cayeron encima de nosotros. Pero lo más loco, e increíble, fué que nuestros labios se juntaron formando, ¿un beso?
Vergüenza, nervios, y confusión se adueñan de mí, impidiendo poder moverme.
¡Mi primer beso se lo di al jefe!
Puse mis manos sobre su pecho para poder levantarme, pero tomándome de la cintura, puso una mano atrás de mi cabeza y ahora sí me dió un beso con lengua.
Mi cabeza va a explotar.
No sé que hacer, ¿por qué el jefe me está besando?
Alejó sus labios lentamente de los míos y me miró fijamente con una leve sonrisa. Los mechones de mi cabello estaban sobre su cara. Acaricio mis mejillas rojas de la vergüenza y alargó su sonrisa.
-- Jefe...
-- No digas nada.
Se acercó a mi oído.
-- Me encantas, estoy enamorado de ti Tessa.