He visto a los ojos del diablo, su nombre es Alessandro Russo y ha vuelto dispuesto a arrastrarme al infierno. El no se ira sin saldar las cuentas pendientes, y el y yo tenemos una que me ha atormentado por años. El legado de mi familia esta en juego, todo por lo que he sacrificado cada parte de mi vida. El esta dispuesto a salvarnos, pero quiere algo a cambio. Yo.
Al contrario de lo que pensaba el no quiere que muera para pagar por mi pecado, el quiere que viva, por el, para el, convertirme en su esposa, su posesion, el quiere castigarme, y talvez quiero lo mismo, talvez creo que me lo merezco.
No se supone que deba caer de nuevo en este espiral de deseo sin control, que deba mostrarle mis mas oscuros confines a mi captor. Mi esposo es mi mayor enemigo me repito todos los dias, pero no termino de creerlo. No cuando me mira como lo hace, no cuando me toca como si no pudiera tener suficiente, estoy atrapada en su red y no creo que me deje ir nunca.
Talvez no quiero que lo haga
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Capitulo 6: Su Venganza
Alessandro me toma de la mano y salimos de la habitacion, caminamos por los largos pasillos y llegamos a las escaleras, abajo Leonardo y Kiran ya nos esperan, Kiran viste otro traje de tres piezas, ahora en un tono gris claro, lleva lentes y parece un britanico de novela, Leonardo es todo lo contrario, tiene pantoles caidos negros con bolsillos y cadenas plateadas, lleva una camisa blanca de manga corta que lo aprieta como un guante, su cabello recogido en una coleta, mechones rebeldes caen sobre su rostro y suspira exageradamente cuando nos ve.
—Ya era hora joder, podias habernos avisado que le darias unos largos buenos dias a tu esposa y nos habriamos largado primero.
Alessandro no responde y Kiran lo mira con el rostro serio.
—Basta —reprende, se voltea hacia nosotros— Buenos dias.
—Buenos dias —respondo, el me mira y asiente.
Parece tan serio y refinado.
Salimos de la mansion y los guardias se mueven, se suben en los autos, un hombre alto y rapado con traje abre la puerta de la limosina para nosotros.
—Buenos dias, señores.
—Seran buenas tardes ya —refunfuña Leonardo pasando casi sobre nosotros para subir el primero, esta haciendo un estupido berrinche y a ninguno parece importarle.
Claro, deben estar acostumbrados a sus quejas de niño malcriado.
El viaje es en silencio, ninguno dice nada mientras nos alejamos de casa, ni siquiera se a donde vamos, a esta hora deberia estar en el almacen principal, cuidando de mi legado y ahora estoy aquí, en otra ciudad, sin saber a donde carajos voy, sentada sobre las piernas de mi nuevo esposo.
Una musica comienza a sonar y tardo segundos en darme cuenta que es mi telefono. Lo saco de mi bolsillo y veo el nombre de Belian en la pantalla, es una videollamada y no quiero contestar, no mientras estoy sobre las piernas de Alessandro, pero el aprieta su agarre.
—Contesta —ordena.
Y suspiro antes de aceptar la llamada, el rostro de Belian aparece en la pantalla, esta sin camisa y sudado, detras de el se puede ver las paredes grises del almacen.
—¿Que paso, Belian?
Sonrie y niega con su cabeza.
—Se dice buenos dias, mal educada. ¿Tengo que volver a enseñarte modales, Letta?
Sonrio negando
—Yo te enseñe modales a ti, niño.
—No, tu me enseñaste como desarmar una bomba sin volarme los sesos en el proceso. Por cierto valiosas clases. 10 de 10 a la maestra mas caliente que un niño de 10 años puede tener.
—Dios, eso es tan asquerosamente turbio.
Nos sonreimos uno al otro y joder lo extraño, quiero abrazarlo.
La sonrisa en sus labios se tambalea.
—Te llame por otra cosa, Letta… Roman se ha quedado con el diamante.
La furia quema en mi pecho como brasa caliente.
—¡¿Que el ha hecho que?! —gruño apretando el telefono con fuerza.
Belian suspira al otro lado.
—Sabiamos que sucederia Letta, si te vas saldran las ratas de las alcantarillas y querran tomar todo lo que te pertenece. Ademas, bueno ya sabes, los cambios comienzaran, los chismes vuelan, te has casado con un capo, asi que lo mas probable es que tu no…
Sus palabras se mueren ahi y quiero gritar, quiero quemarlo todo, hacer arder el maldito mundo.
—Si no es mio no sera de esa mierda de Roman. Prefiero quemarlo todo que entregarle lo que es mio a esa sucia escoria —las palabras salen de mis labios casi como un grito.
—Violet… No hagas una locura, lo recuperare, hablare con mi padre, por favor… —sus palabras intentan apaciguarme y eso me enfurece.
—¿Crees que soy imbecil Belian? —gruño
El niega y suspira.
—No, pero tienes esa expresion maniaca en tu rostro que siempre termina jodiendolo todo… En serio Letta, no te obsesiones con esto, a este punto ya ni siquiera importa.
Sus palabras alimentan el fuego en mi interior, quiero golpear algo.
—¡¿Que no importa?! —gruño— ¡Esto no es una maldita obsesion! Es el trabajo de toda mi vida, dejare que me entierren viva antes de entregarle lo que es mio al bastardo de Roman.
Cuelgo la llamada, no quiero explotar en contra de el, no es su culpa, sabia que los buitres se manifestarian cuando se enteraran de que me fui, quieren mi lugar, siempre han querido derribarme.
La cantidad de enemigos que he acumulado a lo largo de mi vida no podria contarlos con todos mis dedos. Pero Roman es el peor, la peor escoria de este planeta, una pequeña mierda a la que siempre he querido aplastar, pero no se puede, es familia, es parte del legado al que quiero proteger, el codigo de la organización ha frenado mis deseos de acabar con su mierda de vida desde que metio sus narices donde no lo llamaban.
Reviso en mi telefono y marco su numero, la furia me ha cegado, estoy temblando de rabia incontrolable y por un momento olvido donde estoy, con quienes estoy. Alessandro toma mi mano que sostiene el telefono en mi oreja y la baja.
—Ponlo el altavoz.
Tengo ganas de decirle que se joda, es su culpa por traerme a este maldito lugar.
Pero no. Un problema a la vez, Violet.
Bajo el telefono y lo pongo en altavoz y en ese momento contesta, una voz rasposa y totalmente molesta retumba en el silencio de la limosina.
—Hola bombom sexy, ya me estaba cansando de esperar, sabia que vendrias en cualquier momento
—¿Que mierda crees que haces, pedazo de escoria? ¿Crees que esto es un juego, Roman? —gruño
Y el maldito rie, esta tarareando y desbordando felicidad.
—Sabes que no tengo nada en contra de ti, bombom, todo esto lo hago por la organización, tu lo sabes, aveces tenemos que hacer sacrificios por el bien de la organizacion.
—No tientes a la suerte Roman, dejaras lo que es mio antes de que te arranque las putas manos y todos al fin se den cuenta que no sirves para una mierda.
Jadea al otro lado de la linea.
—No tienes que ser tan mala conmigo, bombom sexy.
—¡No me llames asi, imbecil! —gruño
—Pero si eres un bombom tan sexy —responde burlon.
Estoy a punto de replicar, cuando Alessandro habla.
—No vuelvas a llamar asi a mi esposa si no quieres tener una bala atravesando tu maldito craneo —ruge apretando mi mano con el telefono.
El silencio reina por varios segundos hasta que Roman responde.
—El capo di tutti —exhala en un suspiro— Alessandro Russo, ha pasado tanto tiempo, hombre —murmura con un deje de diversion en su voz— Dime ¿Que se siente casarse con la mujer que te destruyo? Debe ser tan gratificante poder pisotear a quien antes te pisoteo, la venganza es tan dulce —tararea— Por que eso es lo que es esto ¿No?
Alessandro no responde, ni siquiera espero que lo haga.
—Mira pedazo de escoria sin cerebro, devolveras lo que es mio a donde pertenece si no quieres conocer mi lado malo y te aseguro que no quieres conocerlo.
—Oh si lo conozco —suspira— ¿O no recuerdas que yo estuve ahi? Te conozco mas de lo que quisieras Violet, ya no estas aquí, no puedes hacer nada. Tu jamas traicionarias el codigo, no puedes matarme, no pudiste hace cinco años y no podras ahora.
Mi mano se aprieta en un puño, quiero matarlo, destriparlo, quemar vivo a la pequeña mierda y escucharlo gritar.
—No sabes nada —gruño.
Y el suspira.
—Tengo cosas importantes de que encargarme, bueno ya sabes cuales ¿No? Espero que estes disfrutando, al fin la vida te puso en tu lugar, y no sabes lo feliz que me hace, Alessandro lo ha cumplido por todos, debes pagar por tus pecados, eres una maldita plaga y debes ser exterminada, Violet, hay que aplastarte como siempre aplastas a todos —dice con veneno en su voz y entonces cuelga.
Estoy temblando, sintiendo la furia consumirme, necesito salir de aquí, tomar un maldito vuelo hacia alla y quemarlo todo, destruirlo, si no es mio no es de nadie, no dejare que lo tenga, despues de todo lo que he hecho, lo que sacrifique, nadie puede tenerlo.
Una risa interrumpe mis pensamientos, levanto el rostro y encuentro a Leonardo con su mirada fija en mi, sonriendo.
—¿Te han quitado algo que amas, princesa? Supongo que no es divertido cuando te lo hacen a ti.
Un sonido parecido a rugido animal escapa de mis labios y estoy apunto de lanzarme hacia a el y destrozar su maldita cara engreida, pero no puedo, Alessandro me apresa entre sus brazos, me sostiene en un agarre firme y el maldito Leonardo se rie en carcajadas burlonas.
—Basta Violet —dice, tomandome del menton y obligandome a mirarlo.
—Es tu culpa —gruño— Me trajiste aquí y ahora me han quitado lo que es mio. ¡Por tu maldita culpa! —estoy luchando contra su agarre, pero el es fuerte, me inmoviliza, su rostro esta tan cerca del mio y quiero morderlo hasta hacerlo sangrar, pero su agarre en mi mandibula no me permite moverme.
—Tu me hiciste lo mismo, Violet. Lo perdi todo por tu culpa
Su mirada me atraviesa. Sus palabras se clavan en mi pecho y no puedo respirar.
—Yo no…
Quiero negarlo, pero no lo hago, simplemente me detengo, esta es su venganza, me merezco esto, no puedo mirarlo a los ojos y culparlo cuando me esta pagando con la misma moneda, no a el, no puedo.
Alejo mi mirada de la suya, dejando de luchar, rindiendome, y entonces el me suelta, atrae mi cabeza hacia su pecho y me abraza contra el.
—Tranquila, mia bella. Arreglare esto —asegura en un susurro.
Y no respondo, no hay arreglo, talvez Belian tenia razon, ya ni siquiera importa, ya no me necesitan, he cumplido con mi proposito… Servirle a la organización.