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PRISIONERA

PRISIONERA

Status: Terminada
Genre:Contratadas / Venganza de la protagonista / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.8
nombre de autor: DayMarJ

Él me secuestro... destruyó mi vida entera... Jamas lo perdonare y no estaré en paz hasta que muera.

NovelToon tiene autorización de DayMarJ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 6 RECUERDOS

MATHIAS

Después de dejar a la mujer con Marcus, me dirijo directo hacia los otros empleados, el eco de sus risas resuena en el pasillo. Sin querer, escucho su conversación.

—Oh vamos! estoy seguro que el jefe va a matarla— dice uno de los hombres, su tono es burlón, como si la vida de alguien fuera un simple juego.

—Con la obsesión que tiene por esa mujer? Viste lo que le hizo a Tobias, ¿no?— se rasca la cabeza, la preocupación asomando en su rostro.

—Pfff, el maldito está muerto por imbécil. Si de mi dependiera, la amarraría para que no pudiera ni moverse— ríe divertido, y las carcajadas de los demás llenan el aire, mientras mi estómago se revuelca ante la falta de empatía.

—La mujer está bien buena. De paso le echaría un...

Aclaro mi garganta, interrumpiendo su despreciable comentario, haciendo que su risa se convierta en un silencio incómodo.

—No sabía que les pagaran por cotillear en los pasillos— les digo, y varios de ellos se marchan rápidamente, excepto uno que infla su pecho, intentando parecer intimidante. Pobre imbécil.

—¿Y tú quién te has creído?— frunce el ceño y me señala con el dedo, su voz temblando con falsa bravura.

—No me creo, soy— respondo, manteniendo la calma a pesar de la irritación que me causa. —Así que quita ese maldito dedo de mi cara antes de que te lo corte— lo veo pasar saliva, incapaz de articular una respuesta ante mi desafío. Camino por su lado, chocando mi hombro a propósito, disfrutando del destello de sorpresa en su rostro. A veces olvidan con quién están tratando.

Mi teléfono vibra en el bolsillo de mi pantalón. Lo saco rápidamente para contestar.

—Habla, Mathias— respondo, tratando de concentrarme.

—Soy Faddei Sokolov. Estaré en un par de horas allá. Dile a Marcus que me atienda enseguida— cuelga sin más.

Faddei es jefe de la mafia rusa. Marcus ha estado detrás de una alianza desde hace algún tiempo, y supongo que le avisaré en un rato. Debe estar ocupado, pero el nerviosismo comienza a burbujear en mi estómago. Paso por la habitación de Marcus, que queda de camino a la mía, y los gritos me hacen frenar en seco.

—¡Tienes que aprender quién manda aquí!— escucho el grito de Marcus, seguido de varios latigazos que resonan en la pared.

¿Qué carajo está pasando allá adentro?

—¡Basta! ¡No más! ¡AYUDA! ¡POR FAVOR!— la voz desesperada de la mujer me hiere en lo profundo. Acaso él está golpeándola?

No puedo luchar contra mi instinto, y antes de darme cuenta, ya estoy tocando la puerta.

—¿Qué mierda estás haciendo aquí?— me mira con el ceño fruncido, su cara se torna roja de ira.

—Lo siento, señor. Faddei Sokolov está aquí— digo lo primero que se me viene a la cabeza, tratando de encontrar una salida.

—¿Qué? ¿El ruco ya llegó? ¡Mierda!— lo veo entrar a cambiarse a toda velocidad. Escucho una respiración forzada y unos quejidos. Aunque trate de no mirar, me es imposible.

Marcus sale del baño, haciendo que me detenga justo en el último momento.

—¡Suéltame!— oigo el jadeo de la mujer, la angustia en su voz es palpable.

—Desata a esta zorra— dice Marcus, su tono despectivo cortando el aire. Se va a toda prisa, y yo entro y cierro la puerta detrás de mí, asegurándome de que nadie nos interrumpa.

El panorama frente a mí me mantiene petrificado. Las manchas de sangre traspasan la tela de la espalda de la mujer, y sus manos tiemblan, al igual que todo su cuerpo. No soy un santo, pero jamás pondría mis manos de esta manera en ella. ¿Acaso no dijo que era su mujer?

—Por favor— su súplica me hace reaccionar. La desato con rapidez, y ella me observa con dificultad, sus ojos llenos de miedo y confusión. Su rostro está enjuagado en lágrimas, y no deseo verla más. Voy directo a la salida. Estoy justo en la puerta cuando escucho de nuevo su voz.

—Gracias— no volteo a verla. Tan solo ladeo la cabeza para que sepa que la escuché perfectamente. La verdad no soportaría mirarla a la cara.

—No hice nada— respondo al salir del lugar, las palabras saliendo con más frialdad de lo que pretendía.

Siento tanta ira; ¿cómo es posible que un tipo que dice llamarse hombre sea capaz de semejante bajeza? ¡Cálmate, Mathias! me digo a mí mismo. La sangre bombea por mis venas con más velocidad, y no puedo sacar de mi cabeza la imagen de ella, vulnerada e indefensa.

Voy de regreso a solucionar el problema con Marcus, que por supuesto debe haberse dado cuenta de que Sokolov no ha llegado.

Está en la sala, bebiéndose un trago de whisky. Ni siquiera puedo verle la cara de la misma manera.

—A ti te estaba esperando— sus fosas nasales se abren y cierran de manera exagerada, como un toro a punto de embestir. —¿Dónde está el puto ruso? ¡Acabas de interrumpirme y resulta que no ha llegado?!

—Tuvo un retraso— contesto sin bajarle la mirada, mi tono firme. —Estará aquí en un par de horas.

—¡Joder! Tienes suerte de que tenga estima por ti. De lo contrario— ríe un poco, bebiendo hasta el último sorbo de su trago—. ¿La soltaste?

—Lo hice— respondo, queriendo apartar el recuerdo de ella, pero me es imposible. Su imagen se clava en mi mente como un cuchillo.

—¿Puedes creerlo? La muy maldita se atrevió a despreciarme!— arroja el vaso en su mano, y este se hace trizas al impactar con la pared. —Lo único que he hecho es amarla. ¡Maldita sea! La amo tanto que me estoy volviendo loco!

No contesto a nada. Marcus está desequilibrado y de eso no me queda la menor duda.

—Me retiro, señor— le digo, porque verlo minuto a minuto empeora mi genio, su locura comienza a perturbarme.

—¡Vete!— toma otro vaso y sirve más whisky, su mano temblando ligeramente. —¡Puta Melanie! Debí haberte matado antes de encariñarme contigo!

Camino de regreso a mi habitación. Antes de llegar, veo a una de las empleadas salir de la habitación de Marcus. Se ve pálida, como si hubiera visto un fantasma.

—¿Pasa algo?— cuestiono, y ella me observa dudosa, su expresión temerosa me alarma.

—Es que... la señora Melanie parece muerta— entro a toda prisa, seguido de ella.

Me acerco de nuevo a su cama. Las heridas de sus muñecas se han abierto. La preocupación y la rabia se entrelazan en mi pecho.

—¡Trae un botiquín!— ordeno, mi voz firme. La observo a detalle. No está muerta, solo se ha desmayado. Tiene la mejilla hinchada, y joder, de nuevo la ira corre por mis venas, y los recuerdos que quería olvidar se agolpan en mi cabeza.

FLASHBACK

—Escondete aquí, Mathias, y pase lo que pase, no salgas— veía el rostro de mi madre inundarse de pánico, sus ojos reflejaban el terror que la dominaba. Cada vez que mi padre cruzaba esa puerta, sabía que nada bueno sucedería.

—¡No! ¡No lo hagas, por favor!— escuchar la súplica de mi madre me desgarraba por dentro, mientras apretaba mis ojos con fuerza, tratando de ahogar mis propios gritos.

—Veo que aún no aprendes a recibir a tu esposo como se debe— la voz ebria de mi padre causaba repulsión en mí, y el eco de sus palabras retumbaba en mi mente.

Escuchaba los azotes y los gritos de ella. Tenía 5 años en ese entonces. Las paredes de la casa parecían encogerme mientras mi corazón latía con fuerza, resonando en mis oídos como un tambor inquieto. La angustia se apoderaba de mí al escuchar el eco de su sufrimiento, y cada golpe que retumbaba en el aire era como una puñalada en mi pecho. No podía hacer nada. Tan solo apretar mis ojos y llorar escondido en el armario, sintiendo cómo el pánico llenaba cada rincón de mi ser.

Recuerdos de aquella noche se apoderaban de mi mente, imágenes borrosas de una infancia robada. No era capaz de mirar su rostro deforme después. A menudo, imaginaba que algún día podría ser yo quien la defendiera, pero en ese momento, solo era un niño asustado, impotente y lleno de culpa. Yo no hacía nada para defenderla.

Las luces del vecindario parpadeaban a través de las rendijas del armario, y el sonido de las botellas rompiéndose resonaba como un presagio del horror que estaba por venir. La desesperación me envolvía, y aunque tratara de silenciar los gritos de mi madre, era imposible. Cada vez que mi padre cruzaba esa puerta, sabía que nada bueno sucedería.

Cuando al fin huimos de él, creí que todo sería mejor. La euforia de escapar se desvaneció rápidamente, dejándome con el vacío de la ausencia de mi madre. No esperaba que ella enfermaría y me dejaría solo, con el eco de aquellos gritos resonando en mi mente, torturándome. La tristeza y el dolor de perderla se sumaron al peso de la culpa que había llevado durante años.

FIN FLASHBACK

Ver a esta mujer de alguna manera me recordó a mi madre. Ella también estaba indefensa ante ese animal. Era un recordatorio doloroso de que el ciclo de violencia a menudo se repetía, y el odio en mi interior crecía a medida que observaba a Marcus Anderson.

-¡Llama al médico! - le ordeno a la empleada que ya me ha traído el botiquín. Ella sale de la habitación a cumplir mi pedido, y yo me quedo mirando a la mujer.

Limpio con devoción las heridas de sus muñecas, sintiendo que el peso de sus cicatrices se cruza con mis propios recuerdos. ¿Por qué una mujer como ella terminaría en manos de Marcus Anderson? Desconozco la respuesta. En este momento, mis ojos están concentrados en detallar cada centímetro de su rostro. Su piel de porcelana resplandece a la luz tenue de la habitación, y su cabello castaño, desordenado y húmedo, se extiende a lo largo de la cama. Se ve tan frágil, casi etérea, como si un susurro la pudiera romper.

Mi mano, como si tuviera voluntad propia, viaja hasta su mejilla, acariciando esa zona con suavidad. El contacto es un acto impulsivo, una búsqueda de consuelo en medio de la tormenta de emociones que me envuelve.

-¡Ahhh! - su grito me devuelve de golpe a la realidad. En qué mierda estaba pensando? - ¡Quítate! ¡Déjame!

Manotea con fuerza, golpeando mi rostro. Su reacción es un rayo en medio de la tormenta, y me aparto, consciente de que he cruzado una línea.

-¡Controlate! Podrías lastimarte más! - frunzo el ceño, y me observa suspicaz, como si evaluara mi verdadera intención. Pongo varios metros de distancia entre ella y yo, sintiendo el aire tenso y pesado entre nosotros. Me ha pillado en una situación que ni siquiera yo podría explicar.

-¿A qué volviste? ¿Él te ordenó amarrarme de nuevo?- pregunta, observando en dirección a la puerta con desconfianza, como si temiera que Marcus regresara en cualquier momento.

-El médico no tarda en venir - le digo ignorando su pregunta, pero no puedo evitar la inquietud en mi voz mientras camino hacia la salida, deseando que sus heridas sean tratadas y que ella esté a salvo.

-¡No vuelvas a mirarme de esa manera en que lo hiciste! - dice, su voz firme pero temblorosa. Volteo a verla intrigado, incapaz de comprender la profundidad de sus palabras.

-¿De qué manera? - devuelvo la pregunta, sintiendo cómo su tensión se cuela en mis propios nervios.

Ella se sienta sobre la cama, su figura frágil contrastando con la determinación en sus ojos.

-Con lastima. Detesto cuando me miran de esa forma- asiento con la cabeza sintiendo la carga de su mirada y salgo de la habitación.

Lastima? No era eso lo que estaba sintiendo en este preciso momento, y me doy cuenta de que en el fondo, era mucho más complicado que eso.

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Rosanalia Paez
Muy buena me ncanto.
Rosanalia Paez
No mato a Mathias😭
Nohemi Almao
me encantó 😍😍🤩🤩😍 felicitaciones escritora!!! 🥰🥰🥰😅
Viviana Bustos Aldana
Bonita novela, atrapante, gracias por regalarnos tu trabajo. Bendiciones 🙏🙏
Viviana Bustos Aldana
Que hermoso 🥹🥹🥹🥹🥹
Viviana Bustos Aldana
Tengo muchísimas pendientes por leer, pero poco a poco iré leyendo todas tus novelas y cuando tenga tiempo ya que mi trabajo es muy demandante, esta vez he tenido suerte que hoy llovió toda la tarde y fue poco lo que hice por eso ya la estoy terminando 🤭🤭🤭 si no fuera así puedo durar hasta una semana en leer una así de corta 😅😅😅😅😅
Viviana Bustos Aldana
Espero que Mathias negocie y entregue a la basura de Faddei, si al desgraciado no le importó ponerla la trampa, que a Mat tampoco le importe acabar con esa basura 🤬🤬🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
No puedo parar de llorar 😭😭😭😭😭😭 qué triste toda esta situación 💔💔💔💔💔
Viviana Bustos Aldana
😳😳😳 Ahora sin memoria 🤦‍♀️🤦‍♀️🤦‍♀️
Viviana Bustos Aldana
El cabron se arrepintió y la cubrió con su cuerpo 😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
Ojos cristalizados 🤔🤔🤔 se arrepintió
Viviana Bustos Aldana
Tan machito que se veía el desgraciado y resultó toda loca 🤣🤣🤣🤣🤣
Viviana Bustos Aldana
Maldito William ha estado jugando con ellos 😡😡😡
Viviana Bustos Aldana
Solo por que fue quien salvó a Mathias, pero William no me agrada
Viviana Bustos Aldana
Que culpa que tengas unos inútiles, ni pelea le dieron. 🤣🤣🤣🤣
Viviana Bustos Aldana
Puede ser el papá, debe tener mucho poder 🤔🤔🤔🤔
Viviana Bustos Aldana
No estaba equivocada, creí en su momento que William lo ayudaría y así fue 👏👏👏👏
Viviana Bustos Aldana
Siiii, lo sabía, que emoción 🤗🤗🤗🤗
Viviana Bustos Aldana
Pensé lo mismo 😳😳😳
Viviana Bustos Aldana
Quiero creer que Mathias esta vivo y llegará en cualquier momento
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