Un matrimonio por conveniencia une a Carolina y Benjamín, dos mundos opuestos marcados por el interés y el orgullo. Pronto descubrirán que el amor puede surgir incluso en los acuerdos más fríos.
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Capítulo 5
El sol comenzaba a ocultarse cuando Esmeralda apareció frente a Carolina con esa sonrisa que siempre anunciaba problemas… o algo peor: planes.
—Vamos —dijo, sin rodeos.
Carolina, sentada en su cama con un libro abierto que no había leído en los últimos diez minutos, levantó la mirada.
—No.
—Ni siquiera te he dicho a dónde.
—No importa.
Esmeralda cruzó los brazos.
—Caro… necesitas despejarte.
—Estoy bien.
—No, no lo estás —replicó con firmeza—. Te vas a casar con un tipo que te besa como si estuviera probando comida en un restaurante caro y luego te insulta. No estás bien.
Carolina cerró el libro lentamente.
—No quiero ir a un antro.
—Es el cumpleaños de Luis —insistió Esmeralda—. Va todo el grupo de la universidad.
—Sabes que no me gustan esos lugares.
—Y también sé que nunca has ido realmente a uno —contraatacó—. ¿Cómo sabes que no te gustan?
Carolina suspiró.
—Porque no es lo mío.
Esmeralda se acercó y se sentó a su lado.
—Entonces hazlo por mí.
Carolina la miró.
—Esme…
—Por favor —insistió, tomando su mano—. Solo un rato. Te prometo que si no te gusta, nos vamos.
Carolina dudó.
Su vida estaba cambiando demasiado rápido. Todo se sentía fuera de control.
Quizás… solo por una noche…
Podía fingir que todo era normal.
—Está bien —dijo finalmente.
Esmeralda dio un pequeño salto.
—¡Sabía que dirías que sí!
—Pero solo un rato.
—Lo que tú digas —respondió, sonriendo ampliamente.
Carolina tomó su teléfono y envió un mensaje:
"Papá, hoy dormiré en casa de Esmeralda."
La respuesta no tardó:
"Está bien, cuídate."
Carolina dejó el teléfono a un lado.
No sabía si estaba tomando una buena decisión.
Pero ya era tarde para arrepentirse.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Por otro lado…
Macarena tocó la puerta del departamento con una sonrisa ligera.
No tuvo que esperar mucho.
—¡Macarena! —exclamó Kendra al abrir, abrazándola.
—Mírate… te sentó bien el viaje estás hermosa —respondió Macarena, entrando.
El lugar era elegante, moderno… con ese aire sofisticado que definía a Kendra.
—¿Cómo estuvieron tus vacaciones? —preguntó Macarena, dejándose caer en el sofá.
Kendra se sentó frente a ella, cruzando las piernas con elegancia.
—Bien… necesarias —respondió—. Pero no lo puedo creer. Me voy quince días y encuentro esta noticia.
Macarena rodó los ojos.
—Pues sí… Benjamín se casa.
—Vaya sorpresa…
—Más bien una estrategia —corrigió Macarena—. Ya sabes cómo es mi padre.
Kendra asintió lentamente.
—Sí… lo sé.
—Aunque no te preocupes —añadió Macarena con una sonrisa ladeada—. Tendrás trabajo. Esto necesita buena imagen.
Kendra soltó una pequeña risa.
—Siempre.
—Porque esa tipa… —continuó Macarena—. No me da buena espina.
Kendra la miró con atención.
—¿Por qué?
—Tiene cara de mosca muerta. Se nota que está aprovechando la oportunidad.
Kendra guardó silencio.
Su expresión no cambió.
Pero en su mente… otra idea se formaba.
Yo quería a Benjamín para mí…
Pero no dijo nada.
Solo sonrió levemente.
—Habrá que verla de cerca.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Mientras tanto…
Benjamín salía del edificio de la empresa, ajustándose el saco.
Su día había sido largo.
Y su paciencia… corta.
—Oye —escuchó.
Paul se acercaba con las manos en los bolsillos.
—Vamos por un trago.
Benjamín negó.
—No tengo ánimos.
—Precisamente por eso.
Benjamín lo miró.
—Solo será uno —insistió Paul—. Hace tiempo que no salimos.
Benjamín dudó un segundo.
—…
—¿Y ustedes qué? —intervino Daniel, apareciendo detrás.
Paul sonrió.
—Convenciendo a tu hermano de vivir un poco.
Daniel se apoyó en el auto.
—¿Plan?
—Un trago.
Benjamín suspiró.
—Vamos.
Daniel sonrió.
—Conozco un antro que está de moda.
Benjamín frunció el ceño.
—No soy de esos lugares.
—Hoy sí —respondió Daniel—. Vamos.
Benjamín no estaba convencido.
Pero tampoco tenía ganas de discutir.
—Está bien.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Horas después…
El cuarto de Esmeralda era un caos de ropa.
Vestidos sobre la cama, zapatos en el suelo… y Carolina en medio de todo, completamente fuera de su zona de confort.
—No —dijo por tercera vez—. Definitivamente no.
Esmeralda sostuvo un vestido negro, ajustado, con un corte elegante y atrevido.
—Sí.
—No.
—Caro…
—Es demasiado.
—Es perfecto.
Carolina cruzó los brazos.
—No voy a usar eso.
Esmeralda la miró fijamente.
—Escúchame bien.
Se acercó, sosteniéndola por los hombros.
—Esta noche no eres la futura esposa de nadie. No eres un acuerdo. No eres un sacrificio.
Carolina la miró, en silencio.
—Eres tú.
Esas palabras…
La tocaron más de lo que esperaba.
Esmeralda levantó el vestido.
—Solo pruébatelo.
Carolina dudó.
Pero finalmente… lo tomó.
Minutos después, salió del baño.
Y el silencio llenó la habitación.
Esmeralda abrió los ojos.
—Wow…
Carolina bajó la mirada, incómoda.
—No me mires así.
—Te ves increíble.
El vestido se ajustaba perfectamente a su figura, resaltando su silueta con elegancia. Su cabello liso y suelto, y su rostro, apenas maquillado, tenía un brillo natural.
No parecía ella.
O tal vez…
Sí lo era.
—No estoy segura…
—Yo sí —respondió Esmeralda—. Vamos.
Carolina respiró hondo.
Su reflejo en el espejo le devolvió una versión desconocida de sí misma.
Más segura.
Sin saber que esa noche…
Todo cambiaría aún más.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
El antro latía con luces neón y una música que hacía vibrar el suelo. Carolina se detuvo apenas cruzaron la entrada, sintiendo el golpe del ambiente, mientras Esmeralda sonreía como si estuviera en su lugar favorito.
—Ven —dijo, tomándola del brazo.
Avanzaron entre la multitud hasta encontrar al grupo de la universidad. Luis, el cumpleañero, estaba rodeado de amigos, riendo con una copa en la mano.
—¡Feliz cumpleaños! —exclamó Esmeralda, abrazándolo.
—Gracias, gracias —respondió él, mirando a Carolina—. Wow… viniste.
Carolina sonrió con timidez.
—Feliz cumpleaños, Luis.
—Me alegra que estés aquí —añadió él.
Después de unos minutos de saludos y risas, Esmeralda la llevó hacia la barra.
—Dos sodas con gas, por favor —pidió.
Carolina tomó el vaso frío entre sus manos, observando el lugar con más calma.
—No es tan terrible… —murmuró.
—Te lo dije.
......................
A lo lejos, en una zona elevada, la mesa VIP dominaba el lugar. Benjamín, Daniel y Paul estaban allí, relajados, con botellas de cerveza frente a ellos.
—Nada mal este sitio —comentó Daniel.
Pero Benjamín no respondió.
Su mirada se detuvo.
Al otro lado del lugar.
Carolina.
El vestido, su forma de moverse… no era la imagen que tenía de ella.
Y sin entender por qué…
No pudo dejar de mirarla ...
queremos leer un poco más...maravillosa como estas llevando el trama ..excelente novela 👌👌👏👏👏
ya empezó lo bueno excelente historia