Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Viña Stevens
Los días en la mansión Darcy comenzaron a seguir un nuevo ritmo.
Por las mañanas, Nelson revisaba contratos, registros de rutas y solicitudes de comerciantes. Naomi se sentaba frente a él con mapas extendidos sobre la mesa, analizando caminos y tiempos de viaje.
Lo que antes era un trabajo pesado para Nelson ahora se había convertido en algo más dinámico.
Porque Naomi tenía una forma distinta de pensar.
No veía solo caminos.
Veía oportunidades.
Una tarde, mientras revisaba varios informes comerciales, Naomi encontró algo interesante.
Era un documento de comercio exterior.
En él se mencionaba que el vino de Bernicia estaba comenzando a exportarse en mayores cantidades hacia otros reinos.
Naomi levantó la vista.
—Hermano.
Nelson estaba revisando cuentas.
—¿Sí, pequeña?
—¿Quién maneja la exportación de vino en el reino?
Nelson pensó un momento.
—La mayoría pertenece a una familia noble del oeste.
Buscó entre algunos documentos y sacó un registro.
—Las Viñas Stevens.
Naomi inclinó la cabeza.
—¿Stevens?
Nelson asintió.
—Son una de las casas comerciales más importantes del reino. Su vino es famoso incluso fuera de Bernicia.
Señaló una línea en el documento.
—La dueña actual es Lady Abigail Stevens.
Naomi comenzó a leer con más atención.
Según el informe, las Viñas Stevens habían crecido muchísimo en los últimos años. Sus vinos eran exportados a varios reinos y recientemente el propio rey había comenzado a apoyar su comercio exterior.
Eso hizo que Naomi se detuviera.
—Hermano… ¿dice aquí que ella representa al reino?
Nelson asintió.
—Sí. El rey la eligió como representante comercial para el vino de Bernicia. Es un honor enorme.
Luego añadió..
—Eso significa que cualquier negocio relacionado con su comercio ahora tiene respaldo directo de la corona.
Naomi apoyó un dedo sobre el papel mientras pensaba.
—Entonces… si logramos trabajar con ella…
Nelson comprendió inmediatamente lo que estaba pensando.
—Sería un gran contrato para los Darcy.
Pero luego suspiró.
—Aunque es muy poco probable.
Naomi levantó la mirada.
—¿Por qué?
Nelson se recostó en la silla.
—Porque ahora tiene el respaldo directo del rey.
Señaló el documento.
—Familias nobles mucho más poderosas que nosotros querrán transportar su vino.
Naomi no dijo nada.
Nelson continuó..
—Dudo que Lady Abigail Stevens tenga interés en negociar con una familia como la nuestra.
No lo decía con amargura.
Era simplemente realista.
Los Darcy tenían una buena posición económica, pero no eran una casa poderosa del reino.
Naomi se quedó mirando el documento.
Su mente comenzó a trabajar.
—Hermano…
Nelson la miró.
—¿Sí?
—Quiero escribirle.
Hubo un pequeño silencio.
Nelson parpadeó.
—¿Escribirle?
—Sí.
—¿A Lady Abigail Stevens?
Naomi asintió con naturalidad.
Nelson soltó una pequeña risa incrédula.
—Pequeña… eso es muy ambicioso.
Naomi inclinó un poco la cabeza.
—Tal vez.
Nelson cruzó los brazos.
—Pero también es poco probable que acepte recibirnos.
Naomi lo miró con calma.
—Lo sé.
—Entonces…
—Aun así quiero intentarlo.
Nelson la observó durante unos segundos.
Había algo en su mirada.
Determinación.
La misma expresión que ponía cuando resolvía un problema complicado en los mapas.
Finalmente suspiró.
—Está bien.
Se levantó de la silla.
—Si quieres intentarlo… hazlo.
Luego añadió con una sonrisa leve..
—Pero no te decepciones si no responde.
Naomi sonrió.
—No lo haré.
Esa misma tarde se sentó en el escritorio con papel fino y una pluma elegante.
Pensó cuidadosamente en cada palabra.
No escribió una simple solicitud.
Escribió una propuesta.
Explicó cómo funcionaban las rutas de los Darcy.
Cómo podían transportar mercancías con seguridad.
Cómo podrían optimizar rutas para exportaciones hacia puertos importantes.
Nelson pasó por el escritorio mientras ella escribía.
—¿Tan seria es la carta?
—Muy seria.
—Espero que no la asustes con demasiado entusiasmo.
Naomi sonrió.
—Solo estoy siendo honesta.
Cuando terminó, selló la carta con el sello de la familia Darcy.
Un mensajero la llevó esa misma noche.
Luego comenzó la espera.
Un día.
Dos días.
Tres.
Nelson no mencionó el tema, pero Naomi sabía que él pensaba que la respuesta sería negativa.
La mañana del cuarto día, un carruaje se detuvo frente a la mansión Darcy.
Un mensajero entregó una carta.
Nelson la recibió mientras Naomi estaba en el salón.
—Pequeña.. Llegó una respuesta.
Naomi levantó la vista inmediatamente.
—¿De quién?
Nelson miró el sello de la carta.
Sus cejas se levantaron ligeramente.
—De… las Viñas Stevens.
Naomi se levantó de inmediato.
—¿De verdad?
Nelson rompió el sello con curiosidad.
Comenzó a leer.
Primero su expresión fue neutral.
Luego sorprendida.
Después… casi incrédula.
Naomi no pudo esperar más.
—Hermano… ¿qué dice?
Nelson levantó lentamente la vista.
—Dice…
Hizo una pequeña pausa.
—Que Lady Abigail Stevens ha leído tu carta.
Naomi contuvo la respiración.
Nelson continuó.
—Y que acepta recibirnos para discutir la propuesta.
El silencio llenó la sala.
Naomi parpadeó.
—¿Aceptó…?
Nelson la miraba como si no terminara de creerlo.
—Aceptó.
Luego dejó escapar una pequeña risa.
—Pequeña… creo que acabas de lograr algo que muchas familias nobles han intentado sin éxito.
Naomi sintió una mezcla de emoción y sorpresa.
Nunca había esperado que aceptara tan rápido.
Nelson dobló la carta lentamente.
—Bueno..
La miró con orgullo.
—Parece que tendremos que prepararnos para visitar a Lady Abigail Stevens.