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Escuchada Por El Tirano

Escuchada Por El Tirano

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Mundo de fantasía
Popularitas:18.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Anna despierta en el cuerpo de Adalia Mordrith, una noble comprometida con el hermano menor del emperador tirano.
En la historia original, Adalia estaba destinada a morir traicionada y ejecutada por su propio esposo, manipulado por su ambiciosa concubina.

Decidida a cambiar su destino, Anna solo quiere una cosa: romper el compromiso y escapar antes de que la tragedia vuelva a alcanzarla.
Pero el imperio no es tan fácil de burlar.
El emperador Azrael Thorne es frío, implacable y temido por todos. Un hombre cuya sola mirada puede condenar a cualquiera. Exactamente el tipo de persona al que Adalia debería evitar.
Y, sin embargo, por una razón que nadie puede explicar… él puede escuchar sus pensamientos.

En un imperio donde una sola palabra del emperador decide la vida o la muerte,
él escucha lo que nadie más puede oír.

Cuando ella entra a su vida, no imagina que su mente es un libro abierto para el tirano más temido del imperio.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Durante esos días, Adalia comenzó a salir con una frecuencia que nadie esperaba de ella. No lo hacía con ostentación ni anunciando su nombre como heredera del marquesado; al contrario, se presentaba simplemente como “Adalia”, vestida con elegancia discreta, sin joyas que gritaran su posición. Decía que quería conocer mejor las tierras que algún día administraría, pero en realidad estaba haciendo algo más profundo: estaba midiendo el pulso del pueblo.

Los días que adalia salía no lo hacía solano.

Al principio, cuando pidió que prepararan un vestido más sencillo para salir sin llamar la atención, varias doncellas se miraron entre sí con sorpresa. No era habitual que la señorita quisiera caminar entre agricultores ni detenerse en mercados polvorientos. Sin embargo, fue una de ellas —la misma joven que la había atendido el día que despertó con aquella claridad nueva en la mirada— quien dio un paso al frente sin titubear.

Se llamaba Nina.

No era la más antigua en la casa ni la más habladora. De hecho, su presencia solía pasar desapercibida. Tenía manos ágiles, movimientos silenciosos y una manera curiosa de observarlo todo antes de hablar. Desde aquel primer día, cuando Adalia la miró directamente a los ojos y le dio las gracias por algo tan simple como peinarla sin tirones, Nina pareció cambiar la forma en que la veía.

Y Adalia también la había estado observando.

Había notado que Nina no repetía chismes, que no corría a informar cada pequeño detalle a la tía como otras doncellas solían hacer. Cuando Adalia pedía discreción, la joven asentía sin preguntas innecesarias. Cuando necesitaba algo, lo resolvía sin dramatizar. Y, sobre todo, cuando caminaban por el pueblo, Nina no miraba a la gente con superioridad.

—No digas mi apellido —le indicó Adalia la primera vez que salieron.

—Sí, señorita.

—Solo Adalia.

Nina dudó apenas un segundo antes de responder:

—Entonces yo también preferiría que no me llamen “sirvienta” en voz alta. Solo Nina está bien.

Esa respuesta arrancó una pequeña sonrisa en Adalia.

Desde entonces, era Nina quien la acompañaba a los campos, quien sostenía la sombrilla cuando el sol apretaba, quien memorizaba los nombres de los agricultores y luego se los repetía en voz baja para que Adalia no los olvidara. También era ella quien, al regresar a la mansión, limpiaba discretamente el borde de sus faldas antes de que alguna mirada indiscreta notara el polvo del camino.

Visitaba los campos al amanecer, cuando el rocío aún descansaba sobre las hojas y los agricultores ya tenían las manos hundidas en la tierra. Se detenía a observar los cultivos, preguntaba por la calidad de las semillas, por las últimas lluvias, por las caravanas que habían pasado recientemente. Escuchaba más de lo que hablaba, y cuando intervenía, lo hacía con calma, sugiriendo rotaciones de siembra o la mejora de canales de riego que había leído en libros antiguos de la biblioteca de la mansión. Algunos hombres se mostraban escépticos al principio, pero cuando notaban que sus consejos tenían lógica y que ella no los trataba con condescendencia, comenzaban a mirarla con respeto.

—Si retrasan la siembra una semana más, la helada tardía no les afectará tanto —les dijo una mañana a dos agricultores que discutían frente a un campo irregular.

—¿Y cómo sabe eso, señorita? —preguntó uno, limpiándose el sudor con el antebrazo.

Adalia sonrió apenas.

—Porque el viento del norte ha cambiado antes de lo habitual. Eso significa que el frío se adelantará.

No dijo que lo había leído en un tratado agrícola ni que había observado el patrón durante días. Dejó que creyeran que era intuición. A veces la autoridad nace del misterio.

Lo que ella no sabía era que, desde cierta distancia, alguien había empezado a notar esa nueva rutina. Un par de salidas podían parecer capricho; tantas, en cambio, comenzaban a parecer intención.

Mientras tanto, en la mansión, los preparativos para el banquete real avanzaban con una elegancia tensa. Según la novela original, ese evento marcaba uno de los momentos más humillantes de la antigua Adalia: su tío y su primo partían primero en el carruaje familiar, dejándola atrás con la excusa de que “no había espacio”, obligándola a ir en el carruaje de la servidumbre. Ella aceptaba sin protestar, llegaba sola, y durante toda la velada se arrastraba tras Godric, suplicando atención mientras él la ignoraba deliberadamente en favor de su concubina, que no perdía oportunidad para burlarse.

Recordarlo le producía una mezcla de vergüenza ajena y rabia.

“Qué estúpida”, pensó una noche mientras observaba su reflejo en el espejo. No con desprecio hacia sí misma, sino hacia la versión anterior que había vivido para rogar migajas de afecto.

Su tía, por supuesto, estaba encantada con el banquete. Había mandado a confeccionar un vestido exageradamente lujoso, cargado de pedrería y capas innecesarias, convencida de que la ostentación era sinónimo de poder. Adalia la había visto supervisar cada detalle con una sonrisa satisfecha.

“Que disfrute mientras pueda”, pensó con frialdad. “Muy pronto tendrá que aprender a caminar sin carruaje.”

La conversación ocurrió tres días antes del banquete. Estaban en el salón pequeño, tomando té.

—Tu primo tu tío y yo partiremos temprano —dijo su tía con aparente ligereza—. El carruaje familiar irá completo. Me temo que tendrás que utilizar el de la servidumbre.

Adalia sostuvo la taza con ambas manos, como si meditara la información. Levantó la vista con serenidad.

—¿Completo?

—Sí, querida. Somos varios y el espacio es limitado.

Había una satisfacción apenas disimulada en su voz.

Adalia inclinó la cabeza con gesto reflexivo.

—Comprendo. Entonces partiré antes que ustedes.

La sonrisa de su tía vaciló.

—¿Antes?

—Claro. Como heredera del marquesado, debo presentar mis respetos con puntualidad. No sería apropiado llegar después de los invitados principales.

Su tío la miró con atención renovada.

—Eso no es necesario.

—Al contrario —respondió ella con suavidad firme—. La reputación del marquesado depende de las apariencias. Estoy segura de que no querrán que la corte piense que su heredera es relegada a un carruaje secundario.

No elevó la voz ni mostró desafío abierto. Simplemente dejó claro que, si intentaban humillarla, el descrédito recaería sobre ellos.

La tía apretó los labios.

—El carruaje principal saldrá a la cuarta campanada.

—Entonces estaré lista a la tercera —replicó Adalia con una sonrisa educada.

Nina, que había permanecido en silencio cerca de la puerta, no pudo evitar observarla con una mezcla de sorpresa y admiración. Desde que había comenzado a servirla más de cerca, había notado el cambio: la señorita ya no lloraba en silencio ni suspiraba por un prometido indiferente. Pensaba. Calculaba. Y sonreía como si supiera algo que los demás ignoraban.

La mañana del banquete, Adalia se vistió con el vestido negro y carmesí que había elegido. El corsé delineaba su figura con elegancia; las mangas translúcidas suavizaban la severidad del negro; las capas rojas caían como fuego contenido bajo la oscuridad. No era un vestido para implorar amor. Era un vestido para reclamar posición.

Cuando bajó las escaleras, el carruaje familiar ya estaba preparado. Su tío aún no había salido de sus aposentos.

—Partimos —ordenó con naturalidad al cochero.

El hombre dudó apenas un segundo, pero la seguridad en su tono no dejaba espacio para objeciones.

El carruaje avanzó antes de que la tía pudiera aparecer con su exagerado atuendo.

Desde la ventana, Adalia no sonrió ni celebró. Simplemente observó el camino con expresión serena. No necesitaba burlarse; el movimiento ya estaba hecho.

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Mitsuki G
Por lo menos vio antes que se los llevarán para darle la información al emperador como también evitar que lo logren debe de apurarse
May R
cuando vas a subir los demas capítulos 😭
Nacho Cardozo
osea puro trinquetes 😡😡
karla yustiz garcia
epaaa y q paso 🤔 con más capitulos
Blanca Ramirez
excelente historia
Nacho Cardozo
😍😍😍coqueteando 🤣🤣😍😍
Mitsuki G
Ya está en esa fiesta de té que se nota las chicas vacías pero por lo menos ya vio algo interesante como esas palabras me preguntó si podrá sacar más información
Diana Carolina Moran Abad
🤗🤗🤗
Nini Johana Mendoza Olarte
un paso a la vez pero firme
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Johann
👏👏👏👏👏
DAISY VARGAS
espectacular capítulos 😉🙏
Mitsuki G
Su primera misión a ver como saca la información sin exponerse solo con presencia y natural así no pensaran de más
Mitsuki G
O que sirvientes tan metiches por eso está así sospecha de Adalia espero que con eso salga de la sospecha y pueda reunir las pruebas
Mitsuki G
Ya sabe todo y ahora será su aliada para acabar con todas esas ratas y tendrá que estar atenta en todo y cuidarse de ese abusador
Mitsuki G
Ahora sí Azrael ya sabe por qué estaba en esa caverna como también quiere hacer una rebelión para matarlo a ver cuál será su plan para acabar con ese hermano ambicioso como los demás nobles
karla yustiz garcia
me perro se llama Azrael 🤔
Atenea
Seguro es el príncipe🤬🤬🤬🤬
Atenea
sería interesante, únete al emperador y destruye los planes del principe de pacotilla y vez como cae
Atenea
hay porque no pensó en lo que sospecha debería haber pensado o preguntado sobre sus sospechas, perdió una buena oportunidad
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