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El Dulce Sabor De Tu Olvido

El Dulce Sabor De Tu Olvido

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / CEO / Romance de oficina / Completas
Popularitas:36.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis Paz

Un contrato por deber. Un secreto por proteger. Un amor nacido de la amargura.

NovelToon tiene autorización de Genesis Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: La Tabla de Salvación

La mañana siguiente llega con la puntualidad quirúrgica que Julian impone en su vida. Benerice se despierta con una sensación extraña, una mezcla de ansiedad y una curiosidad que no sentía desde hacía años. El roce de los dedos de Julian en su mejilla todavía parece quemar sobre su piel. Se viste con un vestido de punto color crema, buscando algo de suavidad en un día que sabe que será frío.

Cuando baja al comedor, Julian ya no está. Martha, la ama de llaves, limpia la mesa con una eficiencia silenciosa que a Benerice siempre le ha parecido un reproche.

—El señor Blackwood ha salido temprano hacia el centro —anuncia Martha sin levantar la vista—. Ha dejado dicho que tiene una cena benéfica esta noche. Se espera que usted esté lista a las ocho. El chofer la recogerá.

Benerice asiente, acostumbrada a que las decisiones sobre su vida se tomen en su ausencia. Se permite un pequeño lujo y camina hacia el despacho de Julian antes de que Martha pueda detenerla. El despacho es un santuario de madera oscura, tecnología de última generación y libros de leyes. En el centro del escritorio de caoba, la pequeña caja de trufas que dejó anoche ha desaparecido. Solo queda una pizca de cacao sobre el cuero del escritorio.

Él se las ha llevado. O al menos, no las ha tirado.

A las ocho en punto, el coche se detiene frente a un lujoso hotel en Park Avenue. El evento es una de esas galas donde la élite neoyorquina exhibe sus joyas y sus éxitos. Benerice sale del vehículo sintiéndose pequeña bajo los flashes de los fotógrafos. Lleva un vestido azul noche que abraza sus curvas de manera discreta, pero el miedo a ser juzgada la hace caminar con los hombros ligeramente encogidos.

Julian la espera en la entrada del salón principal. Está impecable en un esmoquin que resalta su porte varonil y su autoridad. Al verla llegar, sus ojos azules la recorren de arriba abajo. No hay un cumplido, pero tampoco hay decepción. Se acerca y le ofrece el brazo.

—No te separes de mi lado —le dice en voz baja, con ese tono demandante que no admite réplicas—. Esta noche están todos. No quiero que parezcas una gacela asustada en medio de una manada de lobos.

—Lo intentaré, Julian —susurra ella, aferrándose a su brazo. El contacto con la tela de su chaqueta le da una estabilidad que no tiene por sí misma.

Al entrar, la opulencia es casi cegadora. No tardan en ser abordados por el círculo íntimo que sus padres tanto mencionan. Silas y Elena se acercan con la confianza de quienes nacieron para brillar. Elena, con una belleza clásica y una seguridad que Benerice envidia, le sonríe de forma educada pero distante.

—Julian, qué gusto verte —dice Silas, estrechando la mano de su amigo con fuerza—. Elena y yo estábamos comentando que la mansión Blackwood ha estado muy silenciosa últimamente.

—La discreción es necesaria en tiempos de cambio, Silas —responde Julian con su habitual inteligencia pícara—. Benerice ha estado recuperándose.

Elena dirige su mirada a Benerice.

—Nos asustamos mucho con lo del desmayo en el aniversario, querida. Beatrice dice que siempre has sido un poco… frágil. Deberías pedirle consejos a Brida; ella y Leo acaban de regresar de un retiro de salud en los Alpes. Estás un poco pálida para llevar ese color de vestido, ¿no crees?

Benerice siente que el nudo en su garganta se aprieta. El silencio la invade de nuevo, su defensa natural ante el ataque. Baja la mirada, incapaz de replicar a la seguridad de Elena.

—El azul le sienta bien —interviene Julian de repente. Su voz es gélida, cortante, y el grupo se queda en silencio por un segundo—. Resalta su piel, Elena. No todos necesitamos brillar con luz artificial para ser notados.

El comentario de Julian es un dardo inteligente que deja a Elena descolocada. Silas suelta una carcajada, tratando de aliviar la tensión.

—Vaya, Julian. Siempre tan protector con lo que es suyo.

—Soy un hombre que valora sus inversiones, Silas —responde Julian, recuperando su tono calculador e ignorando la reacción de los demás.

Caminan hacia la mesa, donde Cekania y Aleric ya están sentados, hablando sobre su reciente compromiso. Durante la cena, Julian ignora a Benerice la mayor parte del tiempo, sumergiéndose en conversaciones sobre fusiones y adquisiciones con Aleric. Sin embargo, cada vez que ella parece a punto de colapsar por la ansiedad de las preguntas de las otras mujeres, él coloca una mano posesiva sobre la suya o la obliga a beber un poco de agua con un gesto imperceptible.

Hacia el final de la noche, mientras los invitados se dispersan hacia la pista de baile, Julian se inclina hacia ella. Su aliento cálido roza su oreja.

—Las trufas estaban aceptables —murmura, con un tono amargado pero cargado de esa picardía que la descoloca—. Aunque el centro de frambuesa era innecesario. Demasiado dulce, como tus pensamientos, Benerice.

Ella lo mira, sorprendida de que mencione el detalle en medio de tanta gente.

—Pensé que te gustaría algo diferente.

—Diferente no siempre es mejor —dice él, mirándola con una intensidad que la hace temblar—. Pero reconozco que tienes talento para esconder cosas bajo la superficie. Ahora, levántate. Tenemos que bailar una pieza. Es parte del espectáculo.

Benerice se deja guiar hacia la pista. Cuando Julian la toma por la cintura para empezar el vals, el mundo exterior desaparece. Es un hombre dominante, un extraño que a veces la ignora y otras la protege como a un objeto valioso, pero en la cadencia del baile, Benerice siente que, por primera vez en un año, no está sola en su luto.

—No tengas miedo —le susurra él, casi contra su frente, mientras la hace girar—. Hoy eres la señora Blackwood. Mañana podrás volver a ser la chica de la cocina, pero esta noche, mírame solo a mí.

Y Benerice lo hace. Lo mira y descubre que, tras la máscara de frialdad y amargura de Julian, hay un hombre solitario que, quizás, necesita el azúcar de sus manos tanto como ella necesita su fuerza para no caer.

1
Minerva Guerra
preciosa novela aunque no me gustó que muriera Julián ☹️
Maris Benitez
Linda historia , sólo un poco triste 😢 que Julián haya muerto, continúa escribiendo Autora muchas gracias por compartir 💕💕💕💕
Andre: Holisssss 🪄 🪄 🪄 🪄 🪄 🪄 🪄 Mil gracias 😍 por la oportunidad 💖 💖 💖 💖. Me hace feliz que la historia haya sido de su agrado 😊. Gracias, gracias por tus comentarios agradecida.

Sii, un poco triste, pero creo que vivieron su historia momentos buenos, momentos malos y momentos que ella siempre recordará
total 1 replies
Maris Benitez
Que triste 😭 Julián murió 😢
Maris Benitez
😢😢😢 tumor en la cabeza
Maris Benitez
UPS 🫣 está enfermo 😷
Maris Benitez
Jajaja jajajaja 🤣😂 jajaja jajajaja jajajaja 😂😂😂 jajaja imaginando el caos 😁
Andre: JAJAJAJAJAJA 😂 😂 😂 😂 😂 😂 😂 uno muy grande
total 1 replies
Maris Benitez
Excelente Samantha 💪💪💪💪😁
Maris Benitez
Julián las salvó 💪se redimió
Maris Benitez
Demasiado pronto la encontró, espero que tarde mucho para perdonarle porque evidentemente en algún momento le va a perdonar🤦🤦🤦
Andre: 🥺🥺🥺🥺🥺
total 1 replies
Maris Benitez
Que sufra mucho por imbécil y que no la encuentre tan pronto 💪💪 ya nació su beba, Samantha 💗💗💗💗😍😍😍
Maris Benitez
Que bueno, Martha le ayudó a escapar 💪💪💪💪
Maris Benitez
No le hubiera dicho nada,😔 imaginé que iba a desconfiar que podía ser de cualquier otro menos de él
Maris Benitez
UPS 😳 la va a agarrar infraganti 🤦🤦🤦🤦
Maris Benitez
Si se entera que está embarazada 🫄 menos va a poder escapar,🤦🤦🤦 ojalá si pueda irse lejos
Maris Benitez
Okey evidentemente va a tener que buscar escapar en algún momento, porque todo apunta hacia ella, y evidentemente él va a ser un infierno de su vida
Maris Benitez
En cualquier momento queda embarazada 🤦🤦 ninguno de los dos se está cuidando🤔🤔🤔🤔
Maris Benitez
Imbécil 🤔😤 la va a perder y después va a andar llorando 🤬🤬🤬🤬🤬
Maris Benitez
Que triste 😢 tomó su virginidad como su posesión 🤦😔
Maris Benitez
Al final parece un bipolar un rato le da seguridad, otro rato la convierte en un manojo de nervios sospechando de ella, qué estrés 🤦🤦🤦🤦😔😔😔
Maris Benitez
Le está dando la seguridad que ella necesita 💪💪💪
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