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LA ACOMPAÑANTE...

LA ACOMPAÑANTE...

Status: Terminada
Genre:Venderse para pagar una deuda / Salvar al hijo enfermo / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

"¿Qué harías por salvar la vida de tu hijo? Mar Montiel, una madre desesperada, se enfrenta a esta pregunta cuando su hijo necesita un tratamiento costoso. Sin opciones, Mar toma una decisión desesperada: se convierte en la acompañante de un magnate.

Atrapada en un mundo de lujo y mentiras, Mar se enfrenta a sus propios sentimientos y deseos. El padre de su hijo reaparece, y Mar debe luchar contra los prejuicios y la hipocresía de la sociedad para encontrar el amor y la verdad.

Únete a mí en este viaje de emociones intensas, donde la madre más desesperada se convertirá en la mujer más fuerte. Una historia de amor prohibido, intriga y superación que te hará reflexionar sobre la fuerza de la maternidad y el poder del amor."

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Empezando el trabajo...

El Hotel d’Angleterre se alzaba majestuoso en el corazón de Copenhague, con su fachada de mármol blanco y ventanales enmarcados por molduras doradas que reflejaban el esplendor de una época de lujo y distinción. Su arquitectura clásica se fundía con la elegancia moderna del interior, donde cada detalle —desde las lámparas de cristal hasta el aroma a jazmín y madera de cedro— hablaba de sofisticación. Era el refugio preferido de empresarios, diplomáticos y personalidades que buscaban discreción y excelencia.

El auto negro se detuvo frente a la entrada principal, y un portero uniformado se apresuró a abrir la puerta trasera. Santiago Lombardi descendió con su habitual porte imponente, impecablemente vestido con un traje oscuro que acentuaba su figura y autoridad natural. Sin mirarla siquiera, se ajustó el reloj de pulsera y caminó hacia la entrada con paso firme.

Mar lo siguió en silencio. Llevaba el corazón encogido y las manos temblorosas sobre su bolso. Sentía la mirada de los transeúntes y la indiferencia de Santiago calándole los huesos. Mientras el chofer se encargaba del equipaje, ella caminaba un paso detrás, con la sensación de ser una sombra más entre el lujo que la rodeaba.

Santiago se dirigió directamente al recepcionista, saludándolo con una sonrisa cortés y un apretón de manos seguro. Su voz grave resonó con autoridad mientras gestionaba las habitaciones. Mar, en cambio, se mantuvo un poco atrás, con el peso del cansancio en los hombros y la sensación de ser invisible.

Cuando el recepcionista les entregó las llaves, Santiago asintió sin siquiera mirarla.

—Habitación 702 —dijo secamente al empleado, tomando su tarjeta—.

Sin esperar, se alejó hacia los ascensores, dejando a Mar detrás con una mezcla de incomodidad, ofensa y confusión. No esperaba atenciones especiales, pero la forma en que él la ignoraba la hacía sentir como un objeto, como si su presencia fuera una mera formalidad en medio de un trato comercial.

—Ni una palabra, ni una mirada… —murmuró para sí, apretando los labios—. Un poco de cortesía no le haría daño.

Subió sola, intentando no pensar en la frialdad de aquel hombre. Pero cada paso que daba hacia su habitación reforzaba la idea de que Santiago Lombardi era, sin duda, otro de esos hombres arrogantes que creían que el dinero compraba respeto.

Lo que Mar no podía imaginar era que Santiago cargaba un resentimiento que no era suyo. Las heridas que le había dejado Fernanda, su exnovia, aún supuraban bajo su fachada de control. La desconfianza, el cinismo y la rabia contenida lo habían convertido en un hombre frío. Y aunque Mar no tenía nada que ver con ese pasado, él la miraba y veía en ella la sombra de aquella mujer que lo había traicionado.

Pero Santiago se equivocaba. Mar no era manipuladora ni ambiciosa. Era una madre desgastada, una mujer que había aprendido a sobrevivir a golpes y desilusiones, que había aceptado ese trabajo no por placer ni ambición, sino por el amor incondicional hacia su hijo.

Cuando llegó a su habitación, el conserje ya había dejado su maleta junto a la cama. Mar suspiró al ver el lujo que la rodeaba: una cama inmensa con sábanas blancas, una vista impresionante al puerto y un baño que parecía sacado de una revista. Pero nada de eso le traía consuelo.

Se descalzó, caminó hacia el baño y abrió la ducha. El agua caliente cayó sobre su piel, arrastrando el cansancio del viaje y las emociones contenidas. Se puso una pijama cómoda de algodón y se dejó caer en la cama, exhausta.

Tomó el teléfono y marcó el número que más necesitaba escuchar.

—¡Hola, mi amor! —dijo con voz dulce y temblorosa cuando oyó al otro lado la vocecita de su hijo—. ¿Cómo estás, mi pequeño algodón de azúcar?

—Te extraño mucho, mami —respondió Jhosuat, con un tono lleno de ternura—. ¿Cuándo vuelves?

Mar sintió que el corazón se le encogía.

—Pronto, mi amor… —susurró, cerrando los ojos—. Te prometo que pronto estaré de regreso.

Conversaron unos minutos más, lo suficiente para que la voz de su hijo le devolviera algo de paz. Al colgar, se quedó mirando el techo, con los ojos vidriosos.

—¿Qué habría pasado si hubiera cedido ante Efraín? —se preguntó en voz baja—. Tal vez mi vida no se habría complicado tanto…

Negó con la cabeza, respirando hondo. No podía permitirse dudar ahora.

—Hice lo correcto —se dijo con firmeza—. Vendí mi dignidad y mis principios solo por amor a mi hijo. Nada más. Si no fuera por él, no estaría aquí… ni soportando todo esto.

Se giró sobre la cama, abrazando la almohada. Afuera, las luces de Copenhague titilaban como estrellas lejanas, recordándole que, aunque el mundo podía ser cruel, aún había motivos para resistir.

Mientras tanto, Fernanda había descubierto que Santiago viajaría a Dinamarca, y con la obsesión que aún la consumía, logró averiguar en qué hotel se hospedaría. No lo dudó. Tomó el primer vuelo disponible y reservó una suite en el mismo hotel, decidida a reconquistarlo y obtener su perdón a cualquier precio.

Santiago bajó vestido con un traje oscuro de tres piezas, impecable, con la mirada fija y fría, listo para reunirse con un inversionista importante.

Fernanda lo observó desde la barra, con una sonrisa calculada y los ojos húmedos de ansiedad. Vestía un ajustado vestido de seda color esmeralda, con una abertura lateral que dejaba entrever su pierna derecha. Su escote profundo resaltaba su piel bronceada y el brillo de un collar de diamantes que había usado muchas veces para seducirlo. Llevaba el cabello recogido en un moño bajo, con algunos mechones sueltos que enmarcaban su rostro perfecto, y unos tacones dorados que resonaban con fuerza sobre el mármol al caminar hacia él.

—¡Santiago, mi amor! —exclamó con voz melosa mientras se acercaba, fingiendo sorpresa—. ¡Qué coincidencia verte aquí!

Santiago levantó la vista, sorprendido por un instante, pero su rostro recuperó enseguida la expresión indiferente y cortante que lo caracterizaba. Dio un sorbo lento a su copa de whisky sin pronunciar palabra.

Fernanda se acercó más, intentando mantener la compostura. Posó una mano sobre el brazo de Santiago, buscando contacto, pero él se apartó con un gesto seco, como si su tacto lo contaminara.

—Deja de ignorarme, por favor —suplicó ella, su voz quebrándose—. Por los años que compartimos… creo que merezco al menos una oportunidad para explicarme.

El silencio de Santiago fue una daga. Su mirada era hielo puro. Fernanda sintió que hablaba con una estatua, con un hombre que ya no recordaba lo que era amarla.

—Santiago, por favor… —insistió con un hilo de voz.

Pero él ya había desviado su atención. En ese instante vio entrar al inversionista con quien debía reunirse y se levantó con serenidad calculada.

—Señor Petersen, me alegra saludarlo —dijo con una sonrisa cortés, extendiendo su mano.

—El placer es mío, señor Lombardi —respondió Jesper Petersen, un hombre de unos cincuenta años, robusto y con una sonrisa de tiburón—. Me han hablado maravillas de su trabajo. Quiero que manejemos juntos la nueva sede de su compañía en Copenhague.

—Excelente —dijo Santiago—. Si me permite, tomemos algo mientras conversamos. Yo invito.

Ambos caminaron hacia una mesa reservada. Desde su asiento, Santiago volvió a ver a Fernanda en la barra, inmóvil, con una copa de vino entre las manos y la mirada perdida. Una idea se formó en su mente: si quería que ella entendiera que ya no tenía poder sobre él, lo haría de la manera más cruel posible.

—Señor Petersen —dijo con una sonrisa apenas perceptible—, ¿le molestaría si invito a una amiga a acompañarnos? Viajó conmigo y sería descortés dejarla encerrada en la habitación.

—Por supuesto, no hay problema —respondió Jesper.

Santiago se disculpó y se apartó unos pasos para hacer una llamada.

El tono agudo del móvil despertó a Mar, sobresaltándola. Se incorporó de golpe, medio dormida, buscando el teléfono sobre la mesita de noche.

—¿Qué ocurre? —murmuró con voz ronca.

—No entiendo para qué tienes un móvil si no contestas cuando se te necesita —dijo Santiago, con evidente enfado—. Te espero en diez minutos en el casino. Vístete adecuadamente, tenemos una reunión con un inversionista importante.

Mar se froto el rostro agotada, por su tono autoritario.

—Está bien —respondió con frialdad, cortando la llamada antes de escucharlo más.

Resignada, se levantó y tomó una ducha rápida. Eligió un vestido color palo de rosa, largo hasta la rodilla, con una semiabertura en la pierna derecha y un escote discreto en la espalda que dejaba ver la suavidad de su piel. El tejido se ceñía a su figura de forma elegante, sin ser provocador.

Se maquilló con sutileza: base ligera, rubor rosado y una sombra marrón que realzaba la profundidad de sus ojos. Recogió su cabello hacia un lado, dejando caer algunos mechones sobre el hombro desnudo. Unos tacones nude y un collar de perlas blancas completaron su look.

—Perfecta —susurró para sí, mirándose al espejo—. Lista para lidiar con mi "encantador dueño".

Bajó al casino con paso decidido. Su elegancia natural no pasó desapercibida: varios hombres giraron la cabeza al verla pasar. Ella, sin embargo, solo buscaba a Santiago entre la multitud.

Cuando estaba por llamarlo, él apareció a su lado, ofreciéndole su brazo.

—No me mires así —dijo en voz baja—. Sígueme el juego. Aquí empieza oficialmente tu trabajo. Yo cumpliré mi parte, tú cumple la tuya.

Sin entender del todo, Mar asintió y lo siguió hasta la mesa donde los esperaba Jesper Petersen. El hombre la observó con un descaro evidente, lamiéndose los labios como si estuviera frente a un postre.

—Buenas noches —saludó Mar con cortesía, disimulando su incomodidad.

—Buenas noches, preciosa —respondió Jesper, con una sonrisa obscena—. ¿Tu nombre es…?

—Luna Harrison —dijo ella, extendiendo tímidamente su mano.

—Un placer conocerte, dulzura —dijo Jesper, depositando un beso húmedo sobre el dorso de su mano.

Mar la retiró con disimulo, conteniendo el asco.

Durante toda la reunión, Jesper no dejó de mirarla con deseo. Santiago lo notó, pero no hizo nada. Solo bebía y observaba, indiferente. Mar sentía cómo la incomodidad se apoderaba de su cuerpo, deseando que la negociación terminara cuanto antes.

Finalmente, cuando el trato se cerró, Jesper dijo con tono insinuante:

—Dulzura, si deseas un guía para conocer la ciudad, estoy a tus órdenes. Te dejo mi tarjeta, claro, si al señor Lombardi no le incomoda.

—Por mí no hay problema —respondió Santiago con una sonrisa fingida—. Es bueno que haga amigos en este país.

Mar lo fulminó con la mirada, pero guardó silencio. Ya empezaba a odiar a su cliente...

1
Sandra Patricia Ramirez Linares
me atrapó y me encanto
Rouse Medina
Excelente novela.
Lupita Marcos
está novelar facina no tengo nada que decir comentar toda la novela está de infarto
Lupita Marcos
me facinan todas las novelas de está escritora
Danny's Nanis Bustos
Ojalá Santiago se enamore de Mar hermosa historia ☺️👏
Lilia Dos Santos
Al fin Mar esta superando todos los problemas que tuvo que enfrentar.Nunca se rindió y no permitió que destruyeron su dignidad. Siempre luchando sola para salvar a su hijo y haciendo todo a su alcance para salvarlo. Fernanda tenia todo, una carrera exitosa con el apoyo del novio y termino perdiendo todo por ser una persona traidora y de mal carácter. La otra tambien de mal carácter pretendiendo encajarle un hijo a Masi. Detestan a Mar porque es hermosa, honesta y merece todo el éxito conquistado con su propio esfuerzo y talento.
Lilia Dos Santos
Mar estuvo perfecta. Aunque fuera culpable, fue muy feo lo que hizo esa señora. No debió ir a divulgar cosas que no solo perjudicaría a Mar sino a su hijo y nieto. Una mujer inteligente no se deja manipular por gente de dudosa reputacion. Ahora ha perdido el respeto de su hijo y de la madre de su nieto. Va a ser muy dificil corregir esa grieta.
Lilia Dos Santos
La maldad no tiene límites en personas que no reconocen que por sus propios actos han perdido oportunidades de ser felices por si mismos. La maldad en sus corazones no los deja ver ni reconocer que lo que hacen los hace perder mas lo que anhelan y que la maldad termina cayendo sobre ellos mismos. El castigo siempre les llega y espero que les caiga con todo el rigor.
Lilia Dos Santos
La historia ha llegado a un momento donde ya no existen secretos. Santiago sabe que el niño que conocía y protegía es su hijo biológico. Tambien conoce a Mar y el porque tuvo que trabajar como acompañante y que el destino la llevó que justo fuera el su cliente. Ahora el va a tener que hacer de todo por merecer que ella lo perdone y recuperarla. Ella siempre lo ha amado y merece tener una familia con su hijo y el padre de este. Además los villanos deben pagar por sus delitos.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene totalmente enganchada leyendo. Es una historia hermosa y me atrapa cada vez mas. Felicitaciones a su autora por su talento y creatividad.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene totalmente enganchada leyendo. Es una historia hermosa y me atrapa cada vez mas. Felicitaciones a su autora por su talento y creatividad.
Joanny Millán
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️❤️❤️❤️💯💯💯💯💯👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻✨✨✨✨🌟🌟🌟🌟🌟🌟
Diana M
oook eres bien creativa carola
Diana M
ooook de donde inventas tantos códigos y delitos carola
Diana M
que barbaridad no aprendió y ahora no sabe que le dicen
Diana M
hay por Dios carola te escucho viktor
Diana M
😂😂😂😂te pasas carola
Diana M
claro que lo recuerdo
Diana M
hay Dios a quien estas defendiendo mi querida carola
Diana M
que lindo qie piense así
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